LAS CINCO CUALIDADES DE UN BUEN APRENDÍZ

Eddy Strommen

Hay varias cualidades que contribuyen a formar a un buen aprendiz. Entre ellas: el conocimiento de los fundamentos de la profesión, la integridad personal, el dominio del caballo y las ganas de aprender.

Fundamentos de la profesión. Un buen aprendiz es el que ha alcanzado un conocimiento relativamente alto de los fundamentos de esta profesión. De ahí la importancia de ir a una buena escuela. Los aprendices pueden progresar mucho más si  comprenden la teoría del herraje, como la anatomía y la fisiología del músculo distal, la relación de la conformación con el movimiento y la deformación, los conceptos de la herradura y la biomecánica del recortado del casco.

Integridad personal. El formador puede lidiar con aprendices sin demasiada facilidad siempre que tengan un cierto nivel de competencia, coordinación entre la vista y la mano y alguna habilidad. Corresponde al formador hacerles más eficientes. Tras hablar con muchos formadores a lo largo de los años, veo que prefieren a una persona buena y honrada que al estudiante hábil que hace unas herraduras bonitas pero que carece de honestidad personal. El aprendiz tiene que valorar su compromiso con su tutor y respetar el compromiso de éste con su formación.

Control del caballo. Es importante que el estudiante tenga un cierto control de los caballos, de forma que pueda meterse bajo ellos, mantenerlos cómodos y tranquilos. A los formadores les ha costado bastante tiempo acostumbrar al caballo a ser herrado y lo último que necesitan es un aprendiz nervioso molestando al caballo con la escofina porque no ha aprendido a escucharle cuando le está diciendo que está incómodo. El maestro tiene que desarrollar estas habilidades en el aprendiz.

Ganas de aprender. Es importante que el aprendiz tenga hambre de aprender, una mente abierta y ganas de trabajar. El primer día de clase, los instructores de KHS  anuncian a los nuevos  que “inician toda  una vida de aprendizaje permanente”. En los meses de mayor actividad, el herrador trabaja a veces los siete días de la semana. El aprendiz tiene que asumirlo y hacerlo. Pero el instructor, a su vez, tiene la obligación de decir: “Vale por hoy; aquí hemos acabado. Vamos a descansar unos días e irnos de pesca”.

Mitch Taylor


Mitch Taylor
Herrador y propietario de KHS: Escuela de Herraje de Kentucky

 

American Farriers Journal, noviembre 2017

Traducción de EKI

20 CONSEJOS DE SEGURIDAD PARA LOS CLIENTES QUE SUJETAN AL CABALLO

La seguridad con los caballos exige siempre una buena técnica. Es normal que el veterinario o el herrador, cuando hace su trabajo, solicite la presencia de una segunda persona, un ayudante, que desempeña una importante tarea: proteger al profesional. Por muy “domesticado” o tranquilo que sea el caballo, siempre puede tener una reacción repentina e inesperada y la labor del ayudante es estar  atento para protegerse a sí mismo, al profesional y al caballo.

A continuación se ofrecen unos consejos para este ayudante: pueden imprimirse o mencionarse en la conversación inicial  con el cliente por si éste tiene alguna sugerencia que facilite el trabajo de todos los presentes y lo haga más seguro:

  1. Despejar el área de trabajo de obstáculos o riesgos; utilizar un espacio suficiente para las dos personas y el caballo, dejando libre una vía de salida para el caso de que el caballo se ponga nervioso. No alimentar al caballo durante el trabajo del profesional salvo que  éste lo pida como una forma de distraerlo.
  2. SI hay moscas, utilizar un spray antimoscas antes de la llegada del profesional salvo que éste lo desaconseje y, en algunos casos, un ventilador que las espante mientras aquel trabaja.
  3. El ayudante no debe utilizar su teléfono ni hablar con otras personas mientras el profesional trabaja.
  4. Debe preguntar al veterinario o herrador por el sitio en el que quieren colocarse y no dar nunca la espalda al caballo.
  5. Mantener bien sujeta la correa de sujeción del caballo para controlarlo al instante en caso necesario: ni demasiado tensa para que no la rechace ni tan floja que dificulte su control.
  6. El ayudante debe usar botas con protección de los dedos y nunca sandalias.
  7. Usar guantes en caso necesario para sujetar la correa y evitar quemaduras si el caballo retrocede.
  8. No utilizar una doble correa, salvo que el profesional esté de acuerdo y advertir a éste si el caballo tiende a moverse  bruscamente y debe estar atado a un poste u otro elemento fijo.
  9. Mantener alzada la cabeza del caballo. Cuando el caballo la baja, ejerce una presión anormal sobre el herrador y además dificulta el control de la correa. También significa que el caballo está distraído y que puede asustarse repentinamente.
  10. El ayudante no debe nunca situarse directamente frente al caballo sino a la altura del hombro y en el mismo lado del profesional, ya que un caballo asustado o ansioso tiende a alejarse de la persona que lo sujeta.
  11.  Evitar peinar al caballo o limpiarle  los cascos mientras el profesional trabaja.
  12. Si el caballo se pone nervioso, conviene tranquilizarlo con palmadas suaves y palabras de ánimo.
  13. Utilizar, en caso necesario, una cadena de nariz o de labio, pero sólo si se sabe utilizarlas.
  14.  Si al caballo no le gusta estar solo, puede traérsele un compañero a un lugar próximo o que otro ayudante sujete a un segundo caballo al que pueda ver  para su tranquilidad.
  15. Tratar de evitar que la visita del profesional coincida con las horas de alimentación del caballo, ya que resulta difícil trabajar con un caballo ocupado en otra cosa.
  16. Al herrador le conviene que el caballo se apoye totalmente en los pies sobre los que no está trabajando.
  17. Evitar que la boca del caballo esté próxima al profesional. Hay caballos a los que les gusta lamer y picotear pero hay otros que muerden.
  18. Si hay razones para disciplinar al caballo, debe advertírselo al profesional por si el caballo reacciona repentinamente y pedir a éste que haga lo mismo. Conviene ponerse previamente de acuerdo sobre quién se encarga de disciplinar al caballo cuando resulta necesario hacerlo.
  19. Cuando alguien esté trabajando en una pata posterior, el ayudante debe colocarse en ese mismo lado del caballo de forma que pueda girar la cabeza de éste hacia ambos, ayudante y profesional, lo que les aleja de sus ancas. Si se trata de una pata delantera, el ayudante puede situarse en el lado opuesto, pero debe consultarlo con el profesional.
  20. No debe nunca permitir que el caballo adelante al profesional que está atendiéndole. Si el caballo coceara, éste resultaría herido.

 

He aquí unas pocas medidas  de seguridad que pueden evitar accidentes y lesiones  al propietario, al profesional y al caballo. Conviene preguntar al veterinario y al herrador por sus preferencias y contribuir a que  el propietario o responsable respete sus normas.

 

American Farriers Journal 2017

Traducción de EKI

Eki, elegido distribuidor de Mustad Hoofcare en España

A partir de este mes de abril de este año 2016 MUSTAD HOOFCARE ha elegido  a EKI HERRAJES  como distribuidor exclusivo de sus productos en España, con el fin de proporcionar un servicio más cercano y eficiente a sus clientes minoristas y profesionales del mundo del caballo.
El equipo de EKI considera esta decisión una prueba de confianza y un estímulo para hacer aún mejor nuestro trabajo.

El herrador terapéutico Steve O´Grady

Steve O´Grady

El Dr. O´Grady fue durante diez años, y antes de hacerse veterinario, un  herrador profesional. Aprendió su oficio con el prestigioso herrador Joseph M.Pierce, de Pennsylvania (EE.UU). Volvió después a estudiar y acabó graduándose en Veterinaria en la Universidad de Pretoria (Sudáfrica) en 1981. Fue Veterinario interno en Ciudad del Cabo para pasar posteriormente a integrarse en el equipo del Dr. Dan Flynn en el prestigioso Hospital Equino Georgetown de Charlottesville, Virginia, donde trabajó durante diez años.

En el año 2003 abrió su propia consulta en Marshall, Virginia, que es un centro de referencia para el tratamiento de las enfermedades del pie del caballo y para el herraje terapéutico, combinando sus conocimientos veterinarios y su experiencia como herrador para la comprensión y  el tratamiento avanzados de los problemas equinos. Ha publicado cantidad de artículos en revistas y libros especializados.

En el año 2003 fue admitido en el  Internacional Hall Fame (Galería Internacional de Veterinarios Ilustres) y en el 2009 recibió el Premio de la Presidencia de AAEP (Asociación Americana de Podiatria Equina) por su dedicación  a la formación de los profesionales del herraje.

Traducido por EKI

¿CONVIENE QUITAR LAS HERRADURAS A MI CABALLO EN INVIERNO?

 

Caballo otoño

Pregunta: ¿Conviene que los caballos caminen sin herraduras en invierno?

El pasado invierno pensé que hacía un favor a mi caballo, un medio pura  sangre (part-TB), quitándole las herraduras, pero resultó que le vi torpe e infeliz cojeando en el prado y, peor aún caminando por el camino empedrado que tiene que seguir para venir a alimentarse. Al cabo de unos diez días, no pude soportarlo y le devolví sus herraduras. ¿Es cierto que los cascos mejoran cuando están sin herrar por unos días o se trata de un mito? Estoy pensando sacarlo a caminar este año en los meses de febrero y marzo (de verano en esta latitud), porque estoy esperando un niño y me encantaría que anduviera descalzo esas semanas, pero me preocupa porque, además, el suelo estará más duro que en invierno. Agradeceré cualquier consejo.

Jen,

Auckland (Nueva Zelanda)

 

Caballo otoño

Respuesta: Hay que evaluar a cada caballo individualmente porque no hay unas reglas claras y definitivas sobre la conveniencia de quitarles las herraduras durante cierto tiempo. Hay caballos que, según su raza, crianza o entorno, pueden arreglárselas perfectamente sin herraduras y mejorar en cierta medida la calidad de sus cascos, en tanto que a otros el cambio les resultará doloroso y/o perjudicial. Si se quitan las herraduras al caballo durante un tiempo, es esencial recortar y equilibrar periódicamente los cascos a intervalos muy regulares. Sin embargo, y teniendo en cuenta la experiencia que mencionas, me pensaría muy bien la idea de quitar las herraduras a tu medio purasangre si ya lo has probado y le viste muy cojo. En verano, con el suelo más duro, pensaría que el resultado no sería diferente. Una alternativa sería quitarle las herraduras posteriores y dejar herradas solo las anteriores. Las patas y los pies delanteros soportan buena parte del peso del caballo (un 65% aproximadamente); las herraduras anteriores le ofrecerían cierta protección y comodidad en el tiempo en que vayas a tener tu niño. Quizás podrías hablarlo con tu herrador para saber su opinión sobre esta opción; seguro que conoce bien los cascos de tu caballo y puede sugerir una decisión informada y ajustada a tus circunstancias. ¡ Y buena suerte con el niño !

David Hankin, Dip. WCF

 

Onias opina: Como dice David Hankin, no todos los caballos son iguales y lo mismo ocurre con sus cascos. Hay caballos con una planta muy plana que necesitan estar herrados permanentemente o caminar en terrenos sin superficies duras. Una observación especial para el herrador que vaya a recortar los cascos después de retirar las herraduras: debe tener en cuenta el suelo para determinar el momento del rebaje y no perjudicar la superficie natural de apoyo. Por último, yo recomendaría llevar un registro de los herrajes en el que se hagan costar las necesidades particulares del caballo y que sirvan de orientación a un nuevo herrador.

Nota: los cascos blancos son más frágiles que los negros, más resistentes.

 

Farrier Blog

 

Traducción de EKI