LA REVISIÓN REGULAR DEL CASCO POR EL HERRADOR

El cuidado del casco, tanto si el caballo camina descalzo o herrado, es un apartado importante de la salud y el bienestar de éste. El cuidado incluye el recortado, la renovación de las herraduras y una revisión del casco por el herrador, pero ¿con qué frecuencia debe realizarse la visita del herrador y por qué es importante que estas visitas se repitan con regularidad?

Ernest Woodward, herrador profesional, señala que “el recortado y el herrado habituales y frecuentes en base a un programa prestablecido crea un ciclo uniforme de herrado, evitando problemas”. Con otras palabras, un programa regular de visitas del herrador favorece la consistencia y la salud del casco. Y tiene sentido: la periodicidad permite al herrador comprobar que el casco sigue sano, consistente y sin problemas. Son muchas las razones para este programa periódico de visitas, entre ellas las que comentamos a continuación.

Ventajas de las visitas periodicas del herrador:

Unos cascos equilibrados

Un programa regular contribuye a la estabilidad de unos cascos bien recortados. Sin una observación frecuente, los cascos pueden desequilibrar-se y aparecer fisuras, separaciones en la muralla y otros problemas relacionados. Como ya hemos explicado en un artículo anterior, el equilibrio del casco influye y mucho en la salud de éste.

Menor esfuerzo de tendones y articulaciones

Unos dedos excesivamente largos y unos cascos desequilibrados crean una presión excesiva en la pared del casco. Esta tensión puede originar grietas y separaciones y, sobre todo, forzar a articulaciones y tendones y provocar lesiones. La regularidad del recortado puede evitar este exceso de presión en la muralla, las articulaciones y los tendones.

Evitar problemas

Como señala Ernest Woodward, las visitas periódicas eliminan el riesgo de que surjan situaciones y problemas serios. Las visitas regulares del herrador reducen las posibilidades de que un problema del casco se agrave y actúan además como medida preventiva de enfermedades y lesiones.

El bienestar del caballo

Un programa regular de visitas evita problemas, favorece un apoyo correcto y unos cascos equilibrados y, por tanto, contribuye al bienestar y al rendimiento del caballo. Las visitas regulares hacen que el caballo se sienta más tranquilo y a gusto con el herrador y le facilite su trabajo habitual.

Por término medio, un caballo requiere la visita del herrador cada cuatro a seis semanas, aunque depende del tipo de caballo: unos caballos necesitan más y otros menos visitas. La frecuencia de estas visitas depende del ritmo de crecimiento y estado de salud de los cascos del caballo. Un casco seriamente dañado o con una enfermedad relacionada con éste necesitará una mayor atención y, si el casco está sano, su crecimiento nos ayudará a determinar la frecuencia de las vistas. Y para ello, debemos observar los factores externos que pueden afectar a este crecimiento.

“El recortado y herrado frecuente y regular contribuye a crear un ciclo de herrado uniforme, evitando problemas.”

Factores que afectan al crecimiento del casco:

La genética

Aunque poco se pueda hacer para cambiar su genética, hay caballos que nacen con una genética que les hace tener unos cascos mejores.

La nutrición

La nutrición tiene una importancia vital para el crecimiento y la salud del casco. Uno de los primeros síntomas de una nutrición pobre son los problemas del casco y una capa de pelo lacio y sin brillo. La corrección de la dieta del caballo y la administración de un suplemento para la mejora del casco contribuirán a su crecimiento.

La edad

El crecimiento del caso declina con la edad del caballo. Los caballos más jóvenes y los menores de dos años experimentan crecimientos del casco mucho más rápidos que los más viejos. El metabolismo es más activo en los jóvenes.

El entorno

El entorno exterior influye de varias formas. El crecimiento del casco es menor en los meses fríos de invierno y se acelera en los más cálidos de primavera y verano. Aunque el crecimiento aminore en invierno, sigue siendo importante que el herrador mantenga su rutina de atención al casco.
Otro factor medioambiental es la contaminación por bacterias y otros microbios destructores del casco que suelen aparecer asociados a la humedad o a un entorno contaminado y que pueden perjudicar seriamente al casco.

El ejercicio físico

Los cascos de los caballos que realizan un ejercicio físico regular crecen mejor que los de los caballos inactivos. El ejercicio físico estimula el metabolismo, facilitando la absorción de nutrientes y la producción de hormonas, etc., necesarios para el crecimiento del casco.

El herrador debe ser capaz de observar estos factores, valorar el ritmo de crecimiento de los cascos, el entorno del caballo y aconsejar sobre la frecuencia de sus visitas; una frecuencia que deberá discutir con el propietario. Lo importante a recordar es que el calendario de visitas debe seguir las recomendaciones del herrador y mantenerse consiguientemente. La ausencia durante meses del herrador supone un grave riesgo de que los cascos sufran serios problemas. El cuidado del casco no es algo que pueda ignorarse o retrasarse. Es una necesidad cotidiana crucial para la salud, el bienestar y el rendimiento de ese amigo, el caballo.

Publicado el 30 de marzo de 2018 por LifeData
Traducción de EKI

Winter is coming!

Los días son más cortos, las noches más frías, las hojas cubren el suelo y los adornos navideños empiezan a aparecer en los supermercados. Son las señales del invierno que se aproxima y, al tiempo que sacamos del armario nuestras prendas de abrigo, debemos también preparar a nuestros caballos para el mal tiempo, especialmente a los caballos de más edad y a aquellos a los que les cuesta mantener su peso. Una alimentación adecuada es la clave para un peso saludable.

Los caballos necesitan más calorías en invierno.

Al reducirse los pastos con el frio,  los propietarios recurren al heno como fuente primaria de alimentación. Los caballos queman también calorías para combatir el frio. Conviene elaborar un programa de alimentación que diferencie la necesidad  suplementaria de calorías de la alimentación normal diaria. Una cantidad suficiente de heno o de forraje de buena calidad es la mejor fuente de calorías pero el heno es menos nutritivo que la hierba natural y  su poder disminuye con el tiempo. Podemos añadir harina de remolacha o avena para aumentar las calorías si necesitamos mantener un peso correcto. Las calorías complementarias mantienen las condiciones físicas del caballo pero para satisfacer sus nuevas necesidades nutritivas podemos complementar el forraje invernal con vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos.

Evitar los piensos compuestos.

Cuando se utilizan piensos compuestos en invierno, los propietarios suelen aumentar la cantidad de pienso para aumentar las calorías y mantener las condiciones físicas del caballo. Los piensos suelen estar reforzados con nutrientes asociados al aumento de calorías por lo que el aumento de la ración de pienso puede resultar en un exceso de los mismos.

Un programa adecuado de alimentación.

Un buen programa de alimentación incluye un buen pasto y un heno de calidad con un aporte adicional de nutrientes en la proporción adecuada,  y puede contener  también algo de avena para  aumentar sus calorías y mantener el estado físico del caballo. Si el caballo tiene problemas de insulina o limitado el consumo de hidratos de carbono, puede comer harina de remolacha y/o aceite vegetal. La harina de remolacha aporta calorías sin  formar glucosa y es por tanto ideal para caballos sensibles al almidón o con problemas de bajo peso y resistencia a la insulina.

Un forraje equilibrado reforzado contribuirá a una mejor metabolización de los forrajes invernales y a una nutrición más eficiente. La lisina, por ejemplo, es un limitador de los aminoácidos de los forrajes; cuando se utiliza como un complemento de la dieta, se aprovechan mejor los restantes aminoácidos y se gana en eficiencia.

El cuidado invernal de los caballos de mayor edad.

Los caballos de más edad suelen bajar de forma en el invierno. Sus dientes pueden estar en peor condición que los de los jóvenes y limitar su capacidad de masticación. La acción mecánica de masticación y la consiguiente salivación son muy importantes para una buena digestión. Al caballo con problemas de masticación le resultará difícil alimentarse y, además, tendrá problemas de digestión. Por otro lado, será incapaz de absorber y aprovechar nutrientes como lo hacen los caballos más jóvenes. Teniendo en cuenta que en invierno necesitan más calorías para calentarse, los caballos de más edad consumirán  más calorías y nutrientes que los que comen, con los consiguientes riesgos para su salud. Las necesidades de calorías de los caballos de edad pueden satisfacerse con heno picado,  copos de avena y la harina de remolacha, muy apropiados para caballos con problemas de dentición. Estos caballos pueden beneficiarse también de un suplemento  del pasto que contenga lecitina, un emulsionante que incrementa la absorción de los nutrientes de los que carecería en otro caso.

Original de Life Data Labs.

Traducción de EKI