REFLEXIÓN ACERCA DE LA EVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL HERRADOR DE CABALLOS

Puedo decir, luego de haber realizado un auto cuestionamiento sobre mi estado actual de conocimientos, con relación a mi capacidad para dar soluciones a la gran variedad de posibilidades que surgen durante el oficio de herrador, que, actualmente, veo cada vez más lejana la posibilidad de abarcar cada especialidad del herrado, o cada enfermedad o problema que se presenta diariamente durante el trabajo.

Es tan compleja cada situación y el análisis correspondiente en busca de la correcta solución, que las investigaciones tecnológicas sobre el tema nos han motivado a tener que decidirnos en qué rama específica del herrado haremos hincapié, o qué especialidad escogeremos para hacer de ella una verdadera materia investigada a fondo, con pruebas y fundamentos, y abarcar, dentro de lo posible y dentro de una rama de especialización definida, todos los casos presentes durante el trabajo, considerando que cada caballo y cada patología son diferentes a otros.

En lo que a mí respecta, me he inclinado por escoger una especialización. Luego de 9 años de estudio e investigación sobre un tema puntual, arribo cada día a la conclusión, de que recién me encuentro en el punto de inicio de una materia virgen y muy prometedora en cuanto a cantidad de puntos a investigar, con o sin tecnología.

Esto me lleva a deducir que, si se requiere de tanto tiempo para dar inicio a una carrera de investigación, donde el tema escogido es uno entre una gran variedad de patologías o problemas recurrentes, cuánto tiempo requiere un herrador, en realidad, para aprender, con fundamentos probados, la extensa variedad de casos que se presentan a diario.

Claro está, que el actual herrador competente cuenta con gran cantidad de información, experiencia y práctica aplicada.
Pero debido a que la acción es enemiga del pensamiento, se puede decir que aquel herrador que tanto ha trabajado en la práctica, ha dejado de lado gran parte del conocimiento e investigación en espera. Y que aquel que tanto ha investigado, se ha privado de poder llevar a la práctica cada caso en cada caballo.

Los herradores no contamos con tiempo suficiente para obtener, de cada especialidad, los conocimientos necesarios. Debemos optar con el fin de incrementar nuestros conocimientos específicos, de entregar conocimientos en un mercado cada vez más exigente y de formar un equipo de herradores especializados, en beneficio propio, del caballo y de nuestros clientes.

El afán de pretender abarcar lo más posible, de no tener que llegar a aceptar un desconocimiento o de encontrarnos en situaciones y medios donde sólo se debe recurrir al sentido común, salga lo que salga, nos lleva a saber más de lo que, en realidad, sabemos.
Tanto la medicina humana como la veterinaria, por contar con mayores avances en el tiempo, actualmente, cuentan con una gran cantidad de especializaciones, y cada profesional escoge una de ellas, conociéndola y ejerciéndola a fondo hasta un nuevo avance.

El herrado de caballos se torna complejo cuando el nivel de exigencia por parte de los caballos de deporte exige conocimientos, fundamentos y experiencia. Y no me refiero a la experiencia como a trabajo acumulado a lo largo de los años, sino como a una gran cantidad de errores y aciertos que desembocan en resultados positivos.

Considero que el oficio de herrador, en breve tiempo, exigirá ramas de especialización, que permitan a cada herrador que escoge una de ellas, contar con conocimientos reales y concretos, y con la libertad de tiempo para obtenerlos, sin sentir la presión que le exige abarcar lo más posible, con el fin de poder competir en un mercado de herradores que tendemos a saber absolutamente todo, tanto de teoría como de práctica.

Asimismo, creo que los grandes establecimientos productores de caballos de alto nivel deportivo, deben considerar el contar con diferentes herradores, cada uno apto en su especialidad, logrando como objetivo un equipo de soluciones, de forma permanente y con un alto grado de capacitación.
A su vez, serán estos quienes exigirán, en gran parte, la actualización permanente de su equipo de herradores, sólo con el fin de obtener soluciones fundamentadas.

La visión global del caballo no deberá perderse por parte de los herradores, porque debemos contar con la capacidad de interrelacionar y ensamblar cada situación y cada patología, con el medio, genética, condición y estado de cada caballo.

Pero sí, partiendo de esa visión global y necesaria, debemos asumir que contamos con la incapacidad de abarcar, de forma profunda, cada rama posible del oficio.

*Artículo extraído de www.danielanz.com

Daniel Anz

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