MORFOLOGÍA Y FUNCIONALIDAD

“Nullus pes nullus equus”. sin pie no hay caballo. Es lo primero que me viene a la cabeza al hablar de morfología, ya que las extremidades son la base del caballo, sobre todo cuando se trata de reproductores. Muchas veces empezamos a hablar de aplomos y nos olvidamos de lo principal: El cuidado diario. Para que un caballo esté en condiciones óptimas, es muy importante empezar a cuidar los cascos. ¿Cuántas veces hemos visto encastilladuras producidas por negligencia? Con un herraje regular, cascos engrasados periódicamente y evitando las putrefacciones de ranilla, se consigue que los cascos y el resto de las estructuras anatómicas de las extremidades se conserven elásticos y funcionales.


Para valorar la morfología, es importante situar al caballo sobre una superficie dura y plana y seguir un método. Examinaremos al animal de frente, de perfil y desde atrás. También se recomienda relacionar los hallazgos del estudio en estación con los movimientos del animal.

En un ejemplar "perfecto", las extremidades deben caer en línea recta (desde delante y desde atrás) y una línea vertical imaginaria debe cortar la extremidad en dos mitades iguales. De perfil, también se buscan líneas rectas para que las extremidades aguanten la carga del peso lo mejor posible. En los miembros torácicos, es importante que el ángulo de la espalda sea paralelo a la línea imaginaria que atraviesa las falanges. Para los herradores, es fundamental que la alineación de las falanges sea paralela a la línea de la muralla en las lumbres y a la línea que va desde los pulpejos hasta los talones. En un caballo "perfecto", la muralla en las lumbres es tres veces más larga que en los talones.

Para conseguir caballos con una conformación correcta, es necesario empezar seleccionando sementales y yeguas con una buena morfología. Todos sabemos que los caballos perfectos no existen, pero también es verdad que la calidad de los animales depende en gran medida del rigor del criador. Pero, incluso haciendo las cosas bien, frecuentemente se tuercen. En estos casos, la colaboración veterinario-herrador desempeña un papel fundamental.

Cuando se trata de corregir las alteraciones de conformación de los potros, es necesario actuar lo antes posible, idealmente antes de los 6 meses de edad. Por este motivo, es importante que veterinarios y herradores vean regularmente a las yeguas de cría y a los potros. Con frecuencia, los animales de cría viven libres en el campo y no reciben ningún tipo de manejo ni cuidado. En mi opinión, esta situación es un error grave. A veces, los herradores somos los primeros en desatender a los potros y yeguas de cría por pereza de tener que irlos a "cazar" al campo. Pero se trata de problemas que, insisto, cogidos a tiempo, son de fácil solución y buen pronóstico. Al contrario, con el paso del tiempo se vuelven progresivamente más complicados o bien imposibles de resolver.

Las deformidades "rotacionales" (estevados, izquierdos) son las más difíciles de corregir. En los potros con problemas de este tipo, se intenta evitar que la deformidad empeore. Cuando se trata de caballos adultos, la deformidad ya no podrá mejorarse, a menos que se trate sólo de una deformidad del casco. En ellos, el objetivo es realizar un herraje que sea cómodo para la extremidad, sin forzarla. Por ejemplo, en un caballo estevado, el casco se recorta para que pise plano (generalmente se recorta el interior y se da el máximo de salida o rolling por el exterior de la muralla, como haría de forma natural). En los caballos izquierdos, la intervención sería un poco la contraria, pero siempre evitando las interferencias producidas por esta conformación.

En los potros de menos de 6 meses de edad, las deformidades angulares de tipo"valgus" o "varus" tienen buen pronóstico. En muchos casos el cirujano aconseja realizar una cirujía sencilla que debe acompañarse de la colocación de prótesis ("zapatos") de plástico que van pegadas al casco y que llevan diferentes tipos de extensiones.

Es importante diferenciar si las deformidades de los caballos son congénitas o adquiridas. Cuando el origen de la deformidad es traumático o alimentario, por ejemplo, el caballo puede segur siendo apto para la cría. Al contrario, si se trata de una deformidad congénita, aunque el animal pueda corregirse, no debe considerarse apto como reproductor porque su descendencia perpetuará el problema.

Todas las presiones que se ejerzan sobre una extremidad puede tener efectos directos sobre la anatomía de las extremidades del animal. Así, tanto si se trata de caballos sanos como de caballos con alteraciones de la conformación, es necesario conocer con profundidad la anatomía de la zona con el fin de valorar y obtener los efectos deseados. Muchas veces las técnicas nuevas de corrección son herramientas valiosísimas pero deben emplearse con extremada precaución.

Las extremidades flexulares son otro tipo de problema que se corrigen eficazmente en potros de menos de 6 meses de edad. En estos casos, también puede combinarse una intervención quirúrgica con la utilización de prótesis de plástico pegadas (con extensiones en las lumbres y en casos muy extremos, con cuñas en los talones que se rebajan progresivamente). Si el problema es la flaccidez del aparato flexor, también se aplican prótesis de plástico con prolongaciones caudales.

En los caballos con los talones remetidos o bien topinos, es necesario diferenciar si el aplomo es deforme crónico o si se trata sencillamente de un mal aplomo. En general, si un caballo tiene las falanges alineadas pero es topino o bien remetido de talones, se considera que es su conformación natural y poco puede hacerse por corregirlo. Al contrario, si la alineación de las falanges en el casco se rompe (por delante en el remetido de los talones y por detrás en el topino), es posible intentar una corrección. el objetivo de todas las operaciones es mejorar la funcionalidad del caballo. Enmascarar los problemas puede salvarnos en un estudio morfológico, pero en general se trata de criar caballos aptos para el deporte y no para admirar en una vitrina.

En cualquier caso, ante la duda, es útil observar a los caballos salvajes. Casi siempre nos indican la línea de aplomado que cada uno de ellos necesita. No hay recetas que valgan y deben considerarse todos los caballos individualmente. Cabe esperar que, con el paso del tiempo, se llegue a realizar el mejor trabajo posible.

Y, por último, cuando llegue el día del examen morfológico, el herrador pondrá toda su ilusión y esmero en el trabajo y le dará al herraje un acabado mágico. Todos, ganaderos, veterinarios y herradores, esperaremos que el caballo gane por su funcionalidad.

*Artículo extraído del Boletín Eki, Nº 1.

Martí Sala Bayés

Un pensamiento en “MORFOLOGÍA Y FUNCIONALIDAD

  1. Hola ! Espero puedan ayudarme!! Estoy inicianndo mi tesis en la carrera universitaria de Radiologia veterinaria! Tengo un titulo del cual quisiera hablar y recibir toda la informacion q puedan prestarme titulo: Alteraciones Morfologicas en las extremidades de los Equinos! ! Espero puedan ayudarm!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>