LAS PLANTAS MEDICINALES Y LOS CABALLOS II: LA EQUINÁCEA, EL AJO Y EL PROPÓLEO

Hoy dedicaremos la sección a hablar de las propiedades de la equinácea, el propóleo y el ajo.

 1.- EQUINÁCEA  (Echinacea angustifolia L, Echinacea purpurea Moench / Castellano: Equinácea / Inglés: Equinacea, Purple cone flower / Francés: Equinacée)

La Equinácea comprende varias especies de plantas originarias principalmente de las grandes llanuras norteamericanas, por lo que ha sido una de las plantas más utilizadas por los indios de esta zona. Así, los Comanches la usaban para el dolor de muelas y garganta, y los Sioux contra la rabia, la mordedura de víboras e infecciones, tanto en humanos como en animales, entre los que destaca el caballo. Parece ser que en el siglo XVI se comenzó a utilizar por europeos a partir de restos de plantas encontrados en poblados Sioux. Su introducción en la farmacopea se debe al doctor Meyer y al "Purificador de la sangre Meyer" realizado a partir de esta planta, convirtiéndose gracias al doctor John King en un tratamiento de primer orden.

De la planta se utilizan sobre todo las raíces, aunque también el rizoma e incluso la planta entera dependiendo de la especie. No se trata de un antibiótico en sí ya que no destruye virus o bacterias, sino que su propiedad más importante es la de potenciar el sistema inmunológico y aumentar así las defensas del organismo contra enfermedades infecciosas o víricas. Por lo tanto, podemos definir a esta planta como un estimulante inmunitario funguicida y bactericida pero también tiene propiedades como antidiarreica, antigriposo, antiinflamatorio, antiviral, desintoxicante, cicatrizante, antiséptica, antialérgica y purificadora de la sangre. Por ello, está indicada para aquellas enfermedades infecciosas y víricas causadas por disminución de las defensas: influenza, afecciones respiratorias, alergias, tos, diarrea, abscesos, sarcoides, úlceras, llagas, forúnculos, heridas, eczemas, etc.

No se conocen efectos tóxicos o secundarios pero se recomienda no realizar tratamientos demasiado largos con la equinácea. Ante cualquier duda, consulte a su veterinario.

En los últimos años, y refiriéndose a humanos, esta planta ha sido objeto de numerosas polémicas debido a su utilización en enfermos de SIDA. Hay investigadores que creen correcto estimular en estos casos el sistema inmunológico; sin embargo, otros piensan que algunas partes del sistema inmune ya son hiperactivas por lo que se puede exagerar el proceso dañando células y tejidos sanos. Otros creen que activar las células T podría dar al virus del SIDA más células para infectar. En cualquier caso, muchos investigadores defienden la utilización de la equinácea en este tipo de pacientes para el tratamiento de resfriados y gripe. Algunos incluso plantean que son mucho más dudosos los efectos de los fármacos que elaboran los grandes laboratorios farmacéuticos que la tintura o extracto de la equinácea y que esto se ha convertido en una lucha de intereses.

De cualquier forma, además de los usos ya recomendados, es una planta interesante como tratamiento preventivo de gripes y catarros en los caballos y puede asociarse con el uso externo de caléndula o plata coloidal en heridas, eczemas, sarcoides, abscesos…

2.- AJO (Alium sativum / Castellano: Ajo / Inglés: Garlic / Francés: Ail)

 

           

El ajo es una planta con tal cantidad de aplicaciones medicinales que deberíamos dedicarle un capítulo entero. Se utiliza con fines medicinales desde hace más de 5000 años, mencionándose en la Biblia y en el Talmud; existen papiros egipcios del año 1550 a.C en los que se dan recetas curativas con ajo contra infecciones y tumores y, según Herodoto, se incluía en la dieta de los constructores de pirámides "para que se mantuvieran sanos y fuertes". Fenicios, griegos, romanos, germanos y chinos entre otros, han sido grandes consumidores de ajo, tanto por sus propiedades culinarias como medicinales. En España también existe una gran tradición respecto al uso del ajo como condimento (se dice que la capital del ajo está en Pedreñeras – Cuenca) y como remedio para sanar afecciones, sobre todo respiratorias y de la sangre.

Se utiliza principalmente el bulbo de la planta pero podemos encontrar sustancias activas en todas sus partes. Entre estas sustancias, se encuentra la alicina que actúa contra numerosos virus y bacterias; también vitaminas A, B1, B6, C, E, ácido fólico, pantoténico, niacina, colina, lisina, azufre, manganeso, potasio, calcio, fósforo, magnesio, selenio, sodio, hierro cinc, cobre, yodo, fructosa y glucosa. En el año 1858 Pasteur estudió los efectos antibióticos del ajo. Desde entonces hasta nuestros días las investigaciones han sido muchas y se dice que tiene un espectro similar a la penicilina, la estreptomicina, la erotricina y la tetraciclina. También posee un amplio espectro sobre hongos y está indicado como estimulante del apetito, activador de las funciones digestivas, antiasmático, antiséptico, antiinflamatorio y antiparasitario. Algunos poetas romanos le dieron incluso propiedades afrodisíacas e investigaciones actuales parecen demostrar que incrementa ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro ayudando a combatir la depresión y el estrés, tan frecuentes en los caballos.

Es muy utilizado en el mundo hípico para regular la circulación sanguínea de los caballos de carrera y como repelente de insectos (a través del sudor). También es un buen remedio preventivo de enfermedades infecciosas, sobre todo las que afectan al aparato respiratorio, para la falta de apetito y la prevención de cólicos por malas digestiones. También facilita la regeneración de la flora intestinal, tan importante para la digestión equina. En homeopatía se utiliza el Allium Sativum para la bronquitis, los trastornos digestivos, el reuma, los dolores musculares y como prevención para el envejecimiento prematuro.
 

Carece de efectos secundarios aunque en algunas ocasiones se pueden presentar reacciones alérgicas en la piel poco importantes o problemas con las paredes intestinales; únicamente hay que tener en cuenta que debemos suspender su uso dos semanas antes de una intervención quirúrgica a un caballo debido a sus propiedades anticoagulantes.

 3.- PROPÓLEO (Propolis)

El propóleo no es una planta pero las abejas utilizan varias especies para elaborar este producto apícola. El propóleo (o própolis) es una sustancia de aspecto resinoso, de color verde, pardo o casi negro (dependiendo del origen botánico) que extraen las abejas de árboles y arbustos silvestres y la utilizan para taponar herméticamente la colmena e impedir que se forme dentro de ella cualquier tipo de infección.

            

Esta sustancia elaborada por las abejas es conocida por los humanos desde muy antiguo. En Egipto el propóleo era utilizado por los sacerdotes para fabricar cremas y ungüentos embalsamadores. Los griegos lo usaban en infecciones de la piel, llagas y supuraciones; los incas en infecciones febriles. En Europa se conoce su uso en el siglo XVIII por los franceses en la cura de llagas, pero su máximo empleo se produjo durante la guerra de los boers, en África del Sur hacia 1900, para el tratamiento de heridas infectadas y como cicatrizante. Se ha mantenido su empleo durante siglos hasta la actualidad, realizándose importantes investigaciones en los campos de la Biología, la Medicina Humana y la Medicina Veterinaria.

Sobre su procedencia existen varias teorías de las que veremos las dos más importantes. La primera dice que el propóleo es recolectado por las abejas con sus mandíbulas tomando partículas resinosas de las yemas de diversas plantas como el pino, el sauce, el álamo, el enebro, el castaño…y después las almacena en los cestitos de polen. Con los encimas de su boca evita la adherencia de la sustancia. En la operación de descarga en la colmena se puede tardar varias horas y debe ser ayudada por otras abejas. La segunda teoría dice que el própolis es una sustancia resultante de la digestión del polen y que se realiza en un órgano que poseen las abejas en el buche y el intestino. Sea cual sea su origen, el propóleo tiene una composición muy compleja pero destacan la gran cantidad de ácidos orgánicos, minerales y vitaminas que posee.

Las abejas utilizan esta sustancia para diferentes cosas. Sus principales usos son como sellador de fisuras y grietas, aseptizar y desinfectar la colmena, embalsamar animales que se cuelan dentro y no pueden sacar por su tamaño, evitando la descomposición y posibles infecciones (en ocasiones se encuentran animales embalsamados de gran tamaño dentro de las colmenas como ratones, serpientes, lagartos…), protección contra el frío ya que recubren las estancias con propóleo para reducir su tamaño ( por eso, la mejor época de recolección es el final del verano).También se utiliza como cola para reparar estructuras que se rompen dentro de la colmena y para desinfectar los panales antes de la puesta de huevos por parte de la reina.

La acciones del própolis son antibacteriana, anestésica, cicatrizante, antiinflamatoria, acción positiva sobre los mecanismos inmunológicos, funguicida (destruye hongos). En Medicina Humana y Veterinaria se utiliza en afecciones de las vías respiratorias como catarros, sinusitis, laringitis, bronquitis, asma, neumonía, tuberculosis, influenza; en afecciones de la piel como abscesos, forúnculos, supuraciones diversas, grietas, verrugas, eczemas, arestines… Se ha demostrado su acción positiva en el tratamiento de la Fiebre Aftosa, de la mamitis, de parafitus…; también es importante su papel como anestésico local (3,5 veces más potente que la cocaína) y antihemorrágico. Refuerza el metabolismo y aumenta las defensas frente a factores desfavorables del medio. Es importante tener en cuenta que los microorganismos contra los que actúa raramente se vuelven inmunes y además, refuerza la actividad de los antibióticos y que es un potente cicatrizante.

Aunque no existen contraindicaciones respecto al consumo de própolis, existen caballos alérgicos a muchas de las sustancias producidas por las abejas, para ellos, y en general se aconseja comenzar los tratamientos de forma gradual.

Eki

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