LAS FRACTURAS DEL CASCO

En patología veterinaria se consideran fracturas las roturas de tejidos duros, entre los cuales no solo figuran los huesos, si no también los cascos.

Las fracturas del casco rinden menos eficaz la protección que ofrece el estuche córneo a las estructuras sensibles contenidos en él, y pueden generar dificultades para el herraje y cojeras.

Naturalmente no todas las fracturas del casco son iguales; se distinguen por:

1) Su localización (en lumbres, hombros, cuartas partes y talones). 

2) Su extensión (grandes o pequeñas).

3) Su orientación (paralelas a la corona ó a los túbulos córneos). 

4) Su origen (ascendentes las que van desde el borde inferior del casco hacia arriba; descendentes las que bajan desde la corona). 

5) su profundidad ( superficiales, penetrantes).

Cada tipo de fractura tiene una causa específica y aquí está el interés de su clasificación y descripción, ya que conocer la causa es el primer paso para aplicar un remedio eficaz.

Si las fracturas de los huesos (tejidos duros pero vivos que contienen células -los osteoblastos y osteoclastos- riego sanguíneo e inervación) tienen un mecanismo de reparación, este no es el caso de las fracturas del casco, ya que el estuche córneo consiste en una uña epidérmica, es decir tejido insensible y privado de células vivas. Las razas y los cuartos no se cerrarán nunca espontáneamente pero pueden llegar a desaparecer dado que el casco crece hacia abajo y se corta o desgasta en su parte inferior, análogamente a lo que sucede con las viejas claveras, a condición que la corona permanezca integra.

Causas de las diferentes fracturas del casco: 

Las fracturas transversales (Fotos : 1 – 2), hendiduras paralelas a la corona, son debidas a un trauma contundente en la corona misma, que ha creado una temporánea interrupción en la producción de los túbulos córneos en la zona golpeada. Otra causa puede ser la fistulización en la corona de un absceso (infección bacteriana) de las láminas vivas existentes bajo la tapa.
 
Este último caso se suele reconocer porque:

a) Por debajo de la fractura la tapa esta hueca hasta el borde plantar o palmar (trayecto de la fístula ) y 

b) Por encima de la fractura suele haber una zona de tapa más espesa debido a la inflamación de la corona durante y después de la fistulización.

Este tipo de fracturas son frecuentes en los pulpejos. Los caballos habrán tenido siempre un periodo de cojera marcada, hasta que se produce la salida del contenido infeccioso. Las fracturas horizontales con el tiempo se desplazan hacia abajo con el crecimiento de la tapa. Cuando llegan cerca del borde inferior del casco pueden dar problemas temporales para clavar la herradura, y pueden “saltar” llevándose un trozo de tapa entre el borde inferior y la raza. Lo que puede necesitar de una reparación con resinas.

Las fracturas verticales se llaman cuartos aunque no estén localizadas en las cuartas partes del casco. Excepto si se encuentran en la región de las lumbres en cuyo caso se denominan raza. Naturalmente son verticales, es decir paralelas a los túbulos córneos.

Tanto los de origen ascendente como los descendentes pueden ser parciales (afectan solo una distancia parcial entre el borde inferior del casco y la corona) o completos (desde arriba hasta abajo o viceversa).

Los cuartos ascendentes tienen varias causas como son:

  • Cascos largos y desparramados; el casco es un cono y la cantidad de los túbulos córneos que contienen y que son generados por los vilos coronarios son constantes, cuanto más largo y desparramado es el casco mas tensión se crea en la sustancia intertubular, hasta que ésta termina cediendo en algún punto (Foto: 3) ; 
  • Clavos demasiado gordos y / o claveras demasiado someras ( en los estratos externos de la tapa); 
  • Herraduras demasiado estrechas y sin descanso; 
  • Traumas y accidentes como por ejemplo perder una herradura sobre todo con el casco largo;
  • Hormiguillos que minan la tapa por dentro, 
  • Cascos que se secan repentinamente (Foto: 4).

Los remedios dependen de las causas:

  • Herrar en tiempo y con maestría (tabla, claveras y clavos apropiados).
  • Prevenir y curar hormiguillos. 
  • Mantener los cascos con un grado de humedad apropiado etc.

Los cuartos ascendentes se pueden estabilizar con grapas y la tapa por detrás del cuarto con una pestaña; lo que no hay que hacer nunca es poner una pestaña en el sitio mismo del cuarto (recubriéndolo) (Fotos: 5 – 6).

Muchos herradores intentan “bloquear” la extensión hacia arriba de los cuartos ascendentes con un corte de escofina perpendicular al cuarto, ¡creando así encima del cuarto una fractura horizontal! Más apropiado es quemar un agujero redondo encima del cuarto del espesor de la tapa (¡sin llegar a quemar las láminas vivas!).

Los cuartos descendentes son considerados con razón los mas molestos de eliminar y curar ya que éstos se generan en la corona.

Los cuartos de origen traumático son debidos a una herida cortante y profunda a nivel del corión generativo de la tapa en la corona, como pueden ser los cortes de chapas o de alambre. Estas heridas, mal curadas dejan una cicatriz en la corona que produce tapa de mala calidad y discontinua.

En los casos crónicos de este tipo, se puede estabilizar la tapa con un buen herraje (claveras alejadas de la lesión, pestañas de contención etc.) y si es necesario resinas, manteniendo blanda la corona con cremas a base de lanolina o análogos, pero no se puede evitar que en el lugar de la cicatriz se genere siempre una tapa fracturada (Foto: 7).

Los cuartos descendentes “espontáneos” son los que se crean a nivel de la corona por tensiones y presiones internas generalmente a nivel de cuartas partes y talones del casco. Es interesante notar que en Castellano los cuartos – fracturas “verticales” – toman el nombre de esta región del casco. En los caballos con defectos de aplomo en el plano horizontal (estevados, izquierdos) es decir con rotaciones hacia dentro o fuera se crea fácilmente un cuarto – en el talón remetido cuya pared es vertical y con la corona empujada hacia arriba. En el miembro con rotación interna (estevado), muy frecuente en los P.R.E. éste suele ser el talón medial (interno). En los izquierdos el externo. En la fase de apoyo los cartílagos ungulares (dos “alas” cartilaginosas sujetas al tejuelo en su parte posterior) se abren hacia fuera empujadas por la falange intermedia que baja entre ellas ) (Fotos : 8 – 9).

Si la tapa esta subida y verticalizada en el punto de la obligatoria expansión del cartílago ungular de ese lado, es éste ultimo el que produce la “rotura” de la tapa desde dentro en su punto más alto. 

Terapias

Esta descripción somera de la patogénesis de este tipo de cuartos es importante para poder resolverlos. Aunque no falten técnicas para cerrar y arreglar las fracturas del casco mismo (desbridar, limpiar, fijación con tornillos, alambres, grapas, resinas etc.) queda claro que si se continúa generando el cuarto en la corona por presiones internas, éste no se resolverá nunca…

Así pues, en la terapia de estos cuartos descendentes, hay que lograr que la corona, deformada en una curva hacia arriba por la excesiva altura y verticalidad del talón remetido, pueda volver a bajarse, formando un trazado mas lineal visto de lado. Esto se puede obtener de dos modos:

  • "Flotando" la porción de tapa que deforma la corona hacia arriba, dejando un vacío entre su parte inferior y la herradura (y “reclutando” con silicona/plantillas, herradura de corazón o “medio corazón” otras estructuras ungulares como por ejemplo la ranilla) (Fotos: 10 – 21) 
  • Creando un surco subcoronario paralelo a la deformación de la corona en todo espesor de tapa (método más agresivo) (Fotos: 22 – 23)

Los cuartos descendentes no sólo son molestos de resolver, ya que sobre todo necesitan de un herraje que solucione la deformación del casco, sino que lo son también porque fácilmente sangran y causan cojera, siendo siempre penetrantes ya que están creados “desde dentro”.

Ya que el origen de la deformación del casco, a nivel del talón o cuarta parte, suele ser debido a la conformación (por ejemplo estevado) será necesaria una vigilancia continua y un herraje regular y apropiado aún cuando se haya logrado hacerlo desaparecer (haciendo crecer el casco cerrado desde la corona durante 5-8 meses).

Naturalmente, un corrector alimenticio específico para el crecimiento de los cascos, acelerará los tiempos y mejorará la calidad de los cascos en general.

 

Foto 22 Foto 23
Fotos 22 – 23: 
La corona también se puede descomprimir y bajar realizando un surco subcoronario de la profundidad de la tapa; notar la proyección de la tapa futura respecto de la vieja.

 
Fotos 1
Fracturas transversales – fracturas paralelas a la corona por trauma en la misma.
Foto 1
Foto 3 : 
Raza ascendente en lumbre por longitud excesiva del casco.
Foto 3
Foto 4: 
Cuartos ascendentes superficiales y su tratamiento mediante quemadura de un agujero proximal.
Foto 4
Fotos 5 – 6: 
Fractura traumática de la suela y de la tapa, su herraje con placa de hospital, pestaña de contención y grapas de inmovilización.
Foto 5
Foto 6
Foto 7 : 
Cuarto de origen traumático (cicatriz permanente en corona), notar pestaña.
Foto 7
Foto 8 – 9: 
Cartílagos ungulares en sección frontal y esquemáticamente en visión lateral, notar la altura de la tapa en relación al cartílago.
Foto 8
Foto 9
Fotos 10 – 11 – 12:
Cuarto descendente por “enjaulamiento” del cartílago ungular por parte de la tapa remontada, herraje y resolución; notar la nueva posición de la corona y la tapa cerrada y sana por encima del viejo defecto.
Foto 10
Foto 11
Foto 12
Fotos 13 – 15: 
Herraje con “medio corazón” y flotación (supresión de apoyo) del talón remontado para permitir su bajada, debajo de la flecha roja hay un pequeño cuarto sangrante.
Foto 13
Foto 15
Fotos 16 – 17 – 19 -20: 
Cuarto sangrante, que causa cojera, desbridado, desinfectado y herrado con supresión del apoyo para permitir la bajada de la cuarta parte remontada, el resto del casco viene sostenido con herradura de barra, plantilla y poliuretano, nada más herrado desapareció la cojera. Para que crezca una tapa integra harán falta 6 meses.
Foto 16
Foto 17
Foto 19
Foto 20
Foto 21: 
Otro sistema de herraje con supresión del apoyo bajo el cuarto.
Foto 21

“Los cuartos son como los viejos amigos, cuando menos los esperas, te los encuentras de nuevo” – Jaume Marés.

*Artículo extraído de www.mascalcia.net y publicado en La Revista Ecuestre Nº 265, en marzo de 2005.

Doctor Hans Castelijns

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