LA LAMINITIS Y SU PREVENCIÓN

La laminitis continúa siendo una enfermedad muy grave para el caballo. Para poder llevar una vida funcional, el caballo depende de un aparato de suspensión laminar integro entre sus cascos y las terminaciones de su esqueleto. Cualquier alteración en este ámbito es una emergencia veterinaria (Fotos: 1 – 2).

 

Foto 1
Foto 1: 
Relación normal (fisiológica) entre casco y tejuelo.

Foto 2
Foto 2: 
Infosura como consecuencia de laminitis.

Con esto no queremos decir que no se estén haciendo progresos en el estudio de la enfermedad, sus causas y tratamientos (incluidas las medidas biomecánicas de soporte y herraje).

Sobre todo en este último aspecto, la colaboración activa entre veterinarios y herradores, y el empleo de nuevas técnicas y materiales, han abierto nuevas perspectivas con éxitos terapéuticos en casos que antes hubieran parecido desesperados. Aun así, para muchos pacientes, beneficiarse de estos progresos tiene limites objetivos en cuanto a gastos y duración de los tratamientos intensivos (Fotos : 3 – 4 ; 5 – 6).

Foto 3
Foto 4
Fotos 3 – 4: 
Progresos en medios diagnósticos; las venografias visualizan las eventuales alternaciones de riego sanguíneo en caso de laminitis.
Foto 5
Foto 6
Fotos 5 – 6: 
Nuevos materiales y técnicas en el herraje del paciente con laminitis.

Lo que queremos decir con toda esta introducción es que aunque se sigan haciendo progresos en los tratamientos de la laminitis hay que hacer todo lo posible para su prevención.

En el último Congreso de Medicina Equina MICEM – Maastricht Holanda en Diciembre del 2004, el profesor Gerhards de Baviera resumía como causas de la laminitis las siguientes:
– Enfermedades sistémicas graves. 
– Algunos tratamientos médicos (triamcinolone). 
– Sobrecarga mecánica.
– Retención placentaria. 
– Pleuroneumonía.
– Septicemia.
– Pero, sobre todo, alteraciones gastrointestinales (colitis, diarreas, cólicos) sobrealimentación en prados ricos (en fructanos) y de carbohidratos. 

Además, se da últimamente cada vez más importancia a síndromes metabólicos conocidos desde hace mucho tiempo en medicina humana y que tienen que ver con la regulación directa o indirecta de la glucemia, como el síndrome de Cushing (hipercortisolemia) y la insulino-resistencia (Foto: 7).

Foto 7: 
Pony anciano con síndrome de Cushing (y con infosura) nótese la cuerda de la nuca y el pelo largo (en temporada de verano)

Foto 7

Trasportar estos datos y sacar de ellos recomendaciones prácticas específicas de prevención para los equinos de la Península Ibérica es necesariamente un trabajo especulativo para el autor.

Lo que sí se observa (anecdóticamente) es 1) la gran implantación de la enfermedad y sus secuelas entre los caballos en España y Portugal y 2) la tendencia a la sobrealimentación sobre todo en lo que se refiere al P.R.E.

En otros países la causa más frecuente de laminitis es la ingestión de hierba sobre todo rica en fructano, un carbohidrato de reserva (breve) que la hierba de pradera almacena en sus tallos en condiciones de fotosíntesis (sol – luz) y bajas temperaturas, es decir antes de poder utilizarlo para el crecimiento o para almacenarlo como almidón en su sistema radicular.

Aparte de algunas regiones de España (p.e. Asturias) en el resto de la Península Ibérica es más frecuente la alimentación típica de zonas de secano, alfalfa, paja y cebada y /o piensos, con un alto índice de obesidad que, según parece, pueden llevar a síntomas de insulino – resistencia como en el humano.

Un caballo obeso se encuentra en un equilibrio metabólico precario, en el cual basta con muy poco para que se precipite en una crisis de laminitis (además de tener que soportar más carga sobre cada casco debido al peso).

El problema está en que, lo que puede parecer obeso para un observador, puede ser belleza para el propietario, sin olvidar que viendo un caballo todos los días es difícil darse cuenta de los cambios graduales de engorde (sin comentar la propensión de algunos criadores a pensar que “la grasa esconde los defectos”, actitud que debería ser combatida por parte de los jueces de raza).

De todos es conocido el refrán popular “el ojo del amo engorda el caballo”, aunque a veces y a tenor de lo que vemos se podría decir que el “ojo del amo engrasa el caballo”, es decir que los cuidados del directo interesado son los más útiles para alcanzar una óptima “Body Condition Score” (B.C.S.) (puntuación de la condición corporal).

El B.C.S. es un sistema de puntuación de 1 a 5, que viene siendo utilizado por los nutricionistas para evaluar el estado nutricional de diferentes especies de animales, juzgando el aspecto exterior a través de palpaciones en puntos específicos del cuerpo (para cada especie son puntos diferentes), donde éstos acumulan grasas de reserva. En el caballo los puntos principales son : el cuello, dorso (bajo la montura) y entre la grupa y el nacimiento del maslo.

La puntuación de B.C.S. va de 1 (caquéctico), 2 (delgado), 3 (normal), 4 (gordo), a 5 (obeso). Por ejemplo, abrazando con la mano abierta el cuello alrededor del cordón de la nuca, en un B.C.S. 1 casi se tocarán el pulgar y el dedo medio, mientras que un B.C.S. 5 es difícil abrazar el cordón de la nuca con la mano (Fotos: 8 – 9 -10 -11).

Foto 8

Foto 9

Fotos 8 – 9 – 10 – 11: 
B.C.S. la palpación de la cuerda de la nuca en el tordo es un 31/2 (entre normal y gordo), la alazana un 21/2 (entre delgada y normal)

Foto 10

Foto 11

El método objetivo mejor es, naturalmente, monitorizar el peso del individuo, pero es raro que haya una báscula para caballos disponible, como alternativa, también es un método objetivo usar una cinta de sastre alrededor del tórax por detrás de los miembros torácicos, en el paso de la cincha. Midiendo a intervalos regulares, el dueño se puede dar cuenta de la tendencia a engordar (o adelgazar) (Fotos: 12 – 13 – 14).
Foto 12
Foto 13
Foto 14
Fotos 12 – 13: 
Las otras palpaciones para establecer B.C.S. en el caballo
Foto 14 : 
Medir la circunferencia del tronco a
nivel del pasaje de la cincha con
objetividad

La prevención contra la laminitis también requiere elementos relacionados con una buena gestión:
– Alimentación regular, dividida en por lo menos tres raciones durante las 24 horas. 
– Dar la fibra (heno, alfalfa, paja) antes del pienso / grano.
– Desparasitar con regularidad (cólicos por estróngilos).
– Controlar la dentadura. 
– Etc.

Un elemento de importancia crucial es tener “bajo llave” los piensos, (¿cuántos casos de laminitis son debidos a caballos que se han escapado y han encontrado el almacén de la cebada?).

Por último daremos una visión rápida de la alimentación del caballo afectado de laminitis causada por sobre-alimentación. Una de las tradicionales “terapias” consiste en el adelgazamiento rápido del caballo obeso y infosado, en este sentido hay que tener en cuenta que poner un caballo, que necesita regenerar sus cascos total o parcialmente lo antes posible, en un plan energético negativo (“dieta de hambre”) fácilmente puede causar carencias de micro – elementos in dispensables para la nutrición de los anexos cutáneos.

Bajar y / o eliminar carbohidratos puede ser necesario, pero heno de buena calidad y una proporción adecuada de alfalfa junto con un corrector que asegure todos los micro – elementos necesarios (aminoácidos sulfurados, vitaminas y minerales) para el crecimiento del casco son generalmente recomendables en la dieta de estos casos de laminitis (Evidentemente la dieta de un infosado post- cólico o post-quirúrgico dependerá del veterinario implicado).
Foto 15: 
Los correctores alimenticios para el crecimiento del casco son mas estables enforma de “pellets”. 

Foto 15

Artículo extraído de www.mascalcia.net y publicado en La Revista Ecuestre Nº 264, en febrero de 2005.

Doctor Hans Castelijns

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