LA HERRERÍA... AIRE, LUZ Y CALMA, REQUISITOS DEL ENTORNO DE TRABAJO

Herrar caballos es un trabajo de precisión, en el cual cuidar los detalles es la base de una buena ejecución.

Un ejemplo de cuándo resulta preciso el presentar el hierro en caliente

Un ejemplo es la aplicación de los clavos; demasiado “carniceros” (por dentro de la línea blanca) pueden causar cojera e incluso una infección, demasiado someros (hacia la superficie externa de la tapa) no ofrecen una sujeción adecuada y causan grietas.

Al herrador se le exije un trabajo de calidad pero muchas veces no se le ponen las condiciones para realizarlo. De hecho en muchas hípicas y centros ecuestres falta la condición esencial: una herrería funcional y segura.

1. La ubicación:

El sitio donde ubicar la herrería tiene que ser tranquilo; es inacceptable por ejemplo tener que herrar en un pasillo estrecho donde cada dos por tres alguien pide que se desplace el caballo para poder pasar con una carretilla o con otro caballo.

Al mismo tiempo el sitio elegido debería de ser bastante central para evitar trayectos largos desde los boxes hacia la herrería que hacen perder tiempo y que, en caso de caballos que han perdido una herradura, puede causar ulteriores roturas de casco.

Ya que hoy en día es el herrador el que lleva su taller ambulante en una furgoneta, coche o remolque hay que permitir un acceso cómodo y pegado a la herrería para estos talleres que suelen incluir yunque – fragua de gas – lijadora etc.

 
Cómo otro caballo puede molestar herrando en un pasillo

 
Importante que el taller ambulante del herrador se pueda poner cerca de la herreria

2. El espacio, dimensiones:

Espacio, posibidad de atar el caballo a
dos vientos, luz, agua; este sitio presenta
buena parte de detalles para decir qué es
una buena herrería.

Para poder trabajar con seguridad hace falta espacio suficiente. Aunque un caballo educado y maduro estaría quieto y tranquilo casi en cualquier lugar atado a dos “vientos”, caballos jóvenes, nerviosos o temerosos se sienten más seguros si pueden tener una pared a un flanco.

Una pared ancha de 8 metros con una anilla central permite al herrador el acceso a un lado del caballo mientras que éste tenga, como sucede en un grupo de caballos en libertad, el otro lado “cubierto” es decir apoyado al muro. Girando el caballo 180° se puede hacer el lado opuesto. Disponiendo de un ángulo formado por dos paredes puede ser aún más practico; atando a una anilla situada en el angulo se puede cambiar de lado moviendo el caballo solo 90° ofreciéndole siempre la seguridad de una pared que le cubre un flanco. (véase dibujo).

Sobre todo si se tiene en cuenta que normalmente se hacen primero ambas manos y despues ambos pies, es decir que para cada operacion de herraje (desherraje y corte del casco, preparacion de la herradura y presentación en el casco, clavar y remachar) hay que cambiar de lado.

Los lados del ángulo de la herrería tienen que ser suficientemente largos para ofrecer abundante espacio al herrador cuando éste trabaja en los pies del caballo, de otra forma el herrador se arriesga a encontrarse entre pared y caballo si éste intenta dar una patada o tira hacia atras.

Finalmente muchos herradores trabajan con un asistente que efectua las operaciones de desherar y remachar. En este caso hay que prever espacio suficiente para poder trabajar con seguridad sobre dos caballos a la vez.

3. Techo:

El herrador tiene que poder trabajar al resguardo del sol y de la lluvia. Toda la herrería estar tiene que bajo techo, con una altura suficiente para los caballos más altos. Si un lado de la herrería queda abierto para facilitar el paso de caballos, herrador y herramientas es útil, al menos en nuestros climas mas bien calurosos y soleados, orientar este lado hacia el norte o por lo menos protegerlo con un porche ancho que evite que en algunos momentos del día entre el sol atrayendo las moscas.

 

 
Los caballos se mueven por todos lados

4. Piso:

El suelo tiene que ser plano para poder juzgar bien los aplomos del caballo, lo suficientemente liso para que no se pueda estropear la tapa del casco desherrado, pero no resbaladizo.

 

 
Bueno, suelo liso pero no resbaladizo

5. Iluminación:

Una luz fuerte, difuminada y sin efectos de contraluz es esencial para permitir un trabajo bien hecho. La mejor iluminación es la natural (ventanas limpias y altas) pero en invierno, sobre todo con nubes, la luz diurna es corta o insuficiente. La luz artificial debe tener 4 fuentes para iluminar desde todas las direcciones y reflejarse preferiblemente en paredes claras y limpias. Además de las lámparas o focos (los fluoresentes iluminan mal cuando hay todavía residuos de luz diurna) hacen falta enchufes para las herramientas eléctricas (lijadora, taladro, ventilador, etc.). Estos enchufes tienen que ser accesibles al herrador ¡pero no a los caballos!

 

 
La luz no es suficiente

6. Aireación:

Sobre todo si se hierra en caliente o si se emplean resinas de reconstrucción de casco, una buena aireación es también muy importante. El humo (en gran parte vapor) que se desarolla en el momento de apoyar la herradura caliente en el casco, es molesto para el hombre y para el caballo, y tiene que evacuarse lo antes posible.

Las herrerías con un lado abierto generalmente no presentan grandes problemas en este aspecto (sobre todo si tienen ademas ventanas que se puedan abrir), las herrerías cerradas mas típicas de los climas fríos y nórdicos pueden necesitar un sistema de extracción forzado.

 

 
La herradura en caliente produce siempre un humo abundante

7. Otros detalles:

Es una buena práctica mantener a disposición de la herrería una escoba y una pala en buen estado y dos cubos grandes; uno para las heces y otro para las herraduras viejas, clavos, restos de plantillas tec, asi se estimula al herrador a dejar limpia la herrería después del trabajo.

Herrando en caliente es útil también una fuente de agua no demasiado lejana. Si las estructuras son de madera o si hay forraje o paja en las cercanías hay que disponer de un extintor a mano. Aún cuando se hierra exclusivamente en frío esto es una buena precaución, ya que pueden saltar chispas con la lijadora o con la radial.

Un tablero con un juego completo de herraduras usadas para cada caballo de la hípica (con el nombre del caballo escrito) es un último detalle que facilitará la vida del herrador en caso de una pérdida accidental de una herradura

 
Las chispas pueden causar un incendio, no tener forraje cerca pero sí bien limpio y con un extintor a mano


¡Hasta el caballo pondrá de su
parte si encuentra una buena
herrería!

Sobre el autor:

Hans Castelijns, herrador y veterinario trabaja como podólogo equino y es autor de numerosos artículos y conferencias en la materia. Es consultor referente para colegas veterinarios y herradores y titular de cursos de especialización en diferentes naciones donde existe la pasión del caballo. Ha conocido y ayudado a proyectar herrerías en distintas hípicas y clínicas equinas.

*Artículo extraído de www.mascalcia.net y publica en La Revista Ecuestre Nº 254, en abril de 2004.

Doctor Hans Castelijns

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