LA ARCILLA EN LA CURACIÓN DE LESIONES

Desde la antigüedad el hombre ha utilizado los remedios naturales para curarse a sí mismo y a sus animales de trabajo. La medicina científica es un invento relativamente reciente, y lo cierto es que en la antigüedad las personas y animales también enfermaban y se curaban, de una u otra forma.

Existen algunos remedios que dan resultados francamente satisfactorios y que son empleados desde hace mucho tiempo por los propietarios de caballos en la curación de lesiones. Uno de ellos es la combinación de arcilla con plantas medicinales.

En ningún caso se pretende sustituir la labor de un veterinario. Siempre se debe recurrir a éste para el diagnóstico y el tratamiento de las lesiones y enfermedades de nuestros caballos, pero puede complementarse con la aplicación de estos remedios siempre que nuestro veterinario esté de acuerdo.

Lo realmente interesante de los remedios naturales es la ausencia de efectos secundarios. La medicina moderna consigue resultados muy rápidos pero muchas veces estos brillantes resultados están empañados por efectos secundarios engorrosos. Los remedios naturales están libres de estos contratiempos, pero a cambio requieren de una dosis salomónica de paciencia, puesto que su acción es mucho más lenta.

"Polvo eres y en polvo te convertirás."

Detrás de esta frase se esconde un pequeño regalo, y es que tenemos que darnos cuenta de que la tierra crea toda nuestra alimentación, purifica y aporta nutrientes al agua, y realiza una gran regeneración de nuestro planeta. Los animales, como entidades que forman parte del planeta Tierra, entran dentro de esa cadena de purificación, regeneración y alimentación, y pueden beneficiarse de las propiedades de la misma.

La tierra, químicamente hablando, contiene las principales sales minerales que el ser vivo necesita: sílice, fosfato, hierro, calcio, magnesio, sodio, potasio, entre otras. Las arcillas más interesantes desde el punto de vista terapéutico son las ricas en sílice. Además de la sílice, elemento principal, y el silicato de alúmina, las buenas arcillas deben contener otros elementos minerales, tales como la cal, magnesio, óxido de hierro, óxidos alcalinos, etc.

Un análisis de arcilla terapéutica:
- Sílice: 49,10%.
- Alúmina: 14,61%.
- Sesquióxido de hierro: 5,65%.
- Calcio: 4,44%.
- Magnesio: 4,24%.
- Óxidos alcalinos: 3,08%.
- Anhídrido titánico: 0,74%.
- Humedad: 7,40%.
- Pérdida al fuego: 10,85%.

La sílice desempeña un papel muy importante en los terrenos óseo, vascular, nervioso y respiratorio. Su acción sobre las fibras elásticas es primordial. Interviene en la constitución de los tendones, de la piel y de las fascias. Es un agente de remineralización y también antitóxico. 

Las propiedades curativas de la arcilla se fundan en el poder regenerador, refrescante, desinflamante, descongestionante, purificador, cicatrizante, absorbente y calmante que posee la tierra.

Un poco de historia.

Antiguamente era muy empleada: los egipcios la usaban con fines curativos. También los griegos, como Dioscórides, autor de grandes tratados de plantas medicinales, que ensalzaba sus cualidades curativas. También era empleada por los romanos, árabes y los pueblos orientales.

Un detalle interesante: el ejército francés la empleaba para paliar la gangrena que sus caballos se producían cuando no tenían herraduras. Se les entraba a unos establos cuyo fondo era barro o arcilla, y curiosamente los animales, una vez conocida la existencia de dicho lugar, instintivamente se dirigían a él para aliviar sus males.

Los caballos que viven en naturaleza no dudan en buscar un lugar fangoso para introducir la parte afectada en el barro. No estaría mal que las hípicas modernas contasen con una cuadra llena de barro o arcilla para casos de recuperaciones.

Aplicaciones.

Puede ser útil tanto en uso interno como externo: si se añade al agua que damos a los caballos a beber 4 ó 5 cucharadas soperas por litro de agua sin hervir e incluso mezclada con la comida en forma de pequeñas bolitas.

En infecciones intestinales, la arcilla junto con el yogur de cabra sirve para restaurar el equilibrio bacteriano del sistema animal.

Es útil en llagas, úlceras y reconstrucción de tejidos (fracturas, lesiones). Neutraliza intoxicaciones provocada por venenos, y elimina toda suerte de sustancias nocivas para la salud del caballo. Tras beber arcilla se ha constatado la expulsión de ciertas lombrices en los excrementos.

La arcilla tiene una gran capacidad de absorción: de hecho mezclada con sustancias que posean un olor penetrante, éste desaparecerá al rato como resultado de la absorción de la arcilla.

La arcilla puede adquirirse de múltiples formas, si bien la más fácil y cómoda para nosotros es en herboristerías. Hay muchas clases de arcilla, dependiendo del destino final de la misma. Pero como indicación decir que para tratar las lesiones de un caballo es antieconómico comprar arcilla verde (empleada en cosmética y cara). Resulta mejor comprar arcilla roja, en grandes cantidades, por ejemplo, un paquete de 10 kg. Ambas van muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que las arcillas comerciales vienen irradiadas y muy cribadas.

La arcilla, cuanto más expuesta al sol y al aire esté, más activa será. No obstante, una vez preparada para su almacenamiento lo mejor es un lugar oscuro para alargar su conservación.

La arcilla no se adapta a la presencia de otras medicinas, por lo que no se aconseja combinar su acción con otros tratamientos.

Hay que emplear siempre una cuchara de madera, nunca metálica ni de plástico, para preparar la arcilla. Asimismo, el recipiente en el que la transportemos o almacenemos deberá ser de barro, nunca de vidrio, plástico o metal.

El agua que se utilice en su preparación deberá ser embotellada, nunca añadir agua del grifo.

No hay ningún problema en preparar grandes cantidades de arcilla de una vez pues se conserva bien, y aunque se seque, sólo hay que añadir una nueva cantidad de agua. Es una buena precaución moverla lo menos posible, y aplicarla sobre la cataplasma en el momento del emplasto. Se utilizará fría, templada o caliente dependiendo del problema que se quiera resolver.

Una receta que nos da Anthony Paalman en su libro "Entrenamiento de caballo de salto" para las patas del caballo después de ejercicio es la del famoso "Polvo Americano": un litro y medio de vinagre, 300 cc. de alcohol alcanforado, 100 cc. de árnica y 100 gr. de sulfato cúprico en polvo. Todo ello se mezcla con arcilla azul. La mezcla se aplica sobre las patas de caballo en cantidades generosas. Después de una hora se aplica una segunda capa. A la mañana siguiente simplemente pasar la manguera por las patas para eliminar los restos. Resulta algo engorroso, pero los resultados son buenos.

Una vez usada la arcilla queda llena de toxinas y hay que desecharla. Si se emplea algún tipo de trapo para aplicar la cataplasma debe ser lavado concienzudamente antes de reutilizarlo.

En casos de tendones sobrecargados o alguna lesión del estilo de tendinitis, se puede aplicar el "polvo americano" en las patas, tal y como dijimos en el párrafo anterior; y después vendar con papel de periódico o con plástico "film" para alimentos, lo que mantendrá la arcilla húmeda (pero caliente). Por encima podemos disponer las vendas de descanso y también lo retiraremos al día siguiente. Hay que tener mucho cuidado siempre de no apretar de ninguna forma las patas del caballo o dejar arrugas en las vendas, si bien la arcilla ejerce cierto efecto amortiguante, ya que en caso contrario haremos más mal que bien a las patas del caballo.

En cualquier caso, es buena idea consultar el empleo de estos remedios con el veterinario, y que éste nos explique cuál es la aplicación más apropiada.

* La mayor parte de la información de este reportaje proviene de un artículo de Juan Andrés Cantos Requena, Jinete de Doma Clásica y profesor de Equitación (Revista Equi-Dos, Julio Agosto de 2000, nº 22). Actualmente Juan Andrés está entrenando con Arjen Teeuwissen (medalla de plata en Sidney 2000 con el equipo holandés en Doma Clásica), durante todo un año.
También se ha empleado información obtenida de Internet en diversas páginas dedicadas a tratar el tema de la arcilla, y el libro "Entrenamiento del caballo de Salto", de Anthony Paalman.

Juan Andrés Cantos Requena

Un pensamiento en “LA ARCILLA EN LA CURACIÓN DE LESIONES

  1. hola,quisiera saber que podemos hacer para la pata de una yegua,que tiene un bulto en un codo,le han diagnosticado un problema linfático,aparte tiene una gran herida en esa misma pata,gracias

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