EQUILIBRIO Y BALANCE DEL CASCO

Cuando pensamos en equilibrar el casco del caballo debemos tener en cuenta tres dimensiones o aspectos principales

EQUILIBRIO Y BALANCE DEL CASCO
 
Edward Daniel Calle Torres
Medico Veterinario y Zootecnista, Mg.
Herrador Profesional
 
 
Cada vez que se imparte un seminario, taller o una conferencia sobre herrados, siempre sale a relucir un comentario seguido de una pregunta de rigor, “tengo un caballo que volea las manos, ¿de donde le saco al casco?” Y como es lógico, a una pregunta de este tipo solo cabe una respuesta igual, “Se le saca de donde le sobre pero sin desequilibrar el casco, ni la pisada del caballo, es decir, se debe equilibrar el casco de acuerdo a la conformación del caballo”; los asistentes se quedan pensando y luego viene otra pregunta, ¿Cómo se hace eso? Ahí esta el meollo del asunto, una frase fácil de decir para una acción un tanto difícil de ejecutar y mucho mas de explicar, sin embargo, tratare de explicar de la mejor manera que se debe hacer para equilibrar y balancear un casco de acuerdo a la conformación del caballo.
 
Cuando pensamos en equilibrar el casco del caballo debemos tener en cuenta tres dimensiones o aspectos principales. Estos son: Aspecto dorsal (figs. F y G), aspecto lateral (figs. D y E), y el aspecto ventral (Figs. A, B y C). Aunque todos son importantes, siempre vamos a tener una prioridad, dicha prioridad es la manera en que el caballo ejecuta su pisada, por tal motivo, el aspecto o zona que reviste mayor impacto en el andar del caballo es el ventral, le sigue en importancia el lateral, luego el dorsal; este ultimo es el que se va a observar directamente y será el blanco de todas las criticas una vez terminado el trabajo, sin embargo, es el que reviste menor importancia, su relevancia se fundamenta en gran parte en lo estético, con un aporte sustancial en el balance de la masa necesaria para equilibrar el centro de gravedad.
 
 
ASPECTO VENTRAL
 
Una vez observado el caballo en sus diferentes formas de desplazamiento, procedemos a revisar los desequilibrios que se presenten, empezando por el ventral, debemos tener en cuenta puntos de referencia tales como: los talones, la línea blanca, las pinzas o lumbres, el vértice y el surco central de la ranilla, así como, el espesor de la pared o muralla a nivel de talones y cuartas partes (figs A, B y C). El primer paso es el de demarcar la circunferencia del casco para determinar su forma, luego tomamos puntos de referencia iniciando con una línea que divida el casco en dos partes con una orientación de anterior a posterior pasando por el medio del surco central de la ranilla, dividiendo el vértice de la ranilla en dos y llegando desde los bulbos o pulpejos hasta las lumbres o pinzas, posteriormente trazamos dos líneas transversales, una en las lumbres y que vaya de hombro a hombro a nivel de la línea blanca, otra de talón a talón y que atraviese la parte posterior de la ranilla; luego unimos un extremo de la línea transversal de las lumbres con el extremo opuesto de la línea de los talones, lo que genera dos líneas adicionales que se cruzan, y por ultimo, trazamos una línea transversal que vaya desde los extremos mas anchos (cuartas partes) del casco y cruce las líneas anteriores; esto divide el casco en varios triángulos (zonas o cuadrantes). En el casco desequilibrado dichos triángulos o cuadrantes serán irregulares y de mala distribución y las líneas que se cruzan no tienen un punto (centro) común (fig. A), esto nos indica que el centro de gravedad del casco esta desviado y que la fuerza de la palanca (torque de fuerza) será ejecutada hacia el sitio donde tenga mayor masa o peso, lo que generará un movimiento exagerado o acentuado hacia donde esté ubicada dicha masa. Teniendo en cuenta la forma del casco, el desequilibrio del mismo y el desplazamiento del centro de gravedad procedemos a realizar el desvase o recorte del casco, esto lo hacemos retirando el peso adicional que tiene en el lado de mayor masa. Una vez realizado el recorte del casco, los cuadrantes deben tener una forma muy similar y de un tamaño muy parecido y las líneas que se cruzan deben pasar por un mismo sitio (fig. B). Teniendo el casco recortado procedemos a hacer el adobo (arreglo) de la herradura haciendo las modificaciones a que tenga lugar para poder balancear el casco y mejorar el desplazamiento del caballo, procedemos a ajustar la herradura contra el casco y luego clavamos y fijamos la herradura, en este proceso la herradura debe conservar la forma que se le dio al casco y suplir las deficiencias que no se pudieron mejorar con el recorte, de tal forma que los cuadrantes (triángulos) opuestos queden lo mas parecido posible, es decir, mas o menos de la misma forma y área, de igual manera, las líneas deben cruzarse en un punto común posicionando el centro de gravedad del casco en un lugar mas natural y apropiado. Una vez logrado esto ya tenemos el equilibrio ventral o de pisada del caballo. Tenemos que recordar que al realizar el equilibrio ventral o de pisada también debemos tener en cuenta el equilibrio lateral para realizar el recorte del casco en forma adecuada.
 
ASPECTO LATERAL.
 
Al equilibrar el aspecto lateral lo que buscamos es que el eje cuartilla casco (fig D y E) sea lo mas recto posible sin crear ángulos en la unión del casco con la piel (corona), este eje va desde el centro lateral del menudillo hasta la parte ventral del casco que contacta con la superficie de apoyo y en forma paralela a la pared dorsal de la cuartilla y del casco. Cuando el casco esta desequilibrado, el eje cuartilla casco forma ángulo (hacia delante o atrás) a nivel de la corona (fig. D) generando tensiones excesivas sobre los flexores (eje cuartilla casco quebrado hacia atrás) o sobre la apófisis extensora de la tercera falange o sobre los extensores (eje cuartilla casco quebrado hacia delante). Para lograr el equilibrio lateral del casco en consonancia con el equilibrio ventral y el dorsal debemos recortar la parte del casco que este sobrando, ya sea en las pinzas o lumbres cuando el eje cuartilla casco esta quebrado hacia atrás, o en los talones cuando el eje cuartilla casco este quebrado hacia delante. Con lo anterior buscamos que dicho eje quede lo mas recto posible y paralelo a la línea dorsal de la cuartilla y de la pared dorsal del casco, generando una postura mas natural y con mayor comodidad en el desplazamiento del caballo. Se debe tener en cuenta la postura del caballo al momento del recorte del casco para poder diferenciar si el ejemplar tiene un defecto de conformación o si el desequilibrio es causado por descuido en el herrado. Se debe realizar el recorte de un par isolateral, es decir, que se deben arreglar las manos o los pies simultáneamente para poder verificar que no existan diferencias marcadas entre un miembro y otro. Luego se procede a fijar la herradura adobada poniendo mucho cuidado que no se vaya a desplazar hacia los lados o hacia atrás. Cuando se haya logrado el equilibrio o lo mas parecido al equilibrio lateral y antes de fijar la herradura debemos de esbozar el equilibrio dorsal, que depende tanto del ventral como del lateral y se concluye una vez fijada la herradura con dos clavos, uno en cada lado a nivel de cuartas partes.
 
ASPECTO DORSAL
 
Como se dijo antes, es el de menor importancia, pero el que se va a observar directamente y el blanco de todas las criticas, es decir, que es el que deja como un campeón al herrador o simplemente como uno mas que “no pudo arreglar el caballo”. Un casco desequilibrado en su aspecto dorsal tendrá mayor masa hacia un lado del casco con respecto a su eje axial o central y provocará que el casco ejecute un vuelo mayor hacia el lado donde este ubicada dicha masa. Para lograr el equilibrio dorsal debemos tomar primero el arreglo ventral del casco y tomar el espesor de la muralla o pared a nivel de los talones y cuartas partes y continuar con este mismo espesor alrededor del casco, una vez logrado el espesor deseado, procedemos a adobar la herradura de acuerdo a la forma que se obtuvo del casco y compensando la pequeñas variaciones del mismo. Fijamos la herradura y procedemos a escofinar la pared dorsal del casco hasta donde el borde de la herradura lo permita, con esto garantizamos un arreglo parejo de la muralla o pared sin extralimitarnos y sin dejar sin protección los elementos internos del casco, de igual manera, garantizamos que entre la línea blanca y la parte externa de la pared dorsal haya suficiente sustancia para sostener los clavos remachados y por consiguiente la herradura. Una vez escofinada la pared dorsal el casco y al ser este, dividido por un eje central, el casco debe quedar repartido en dos partes mas o menos iguales y sin que se vea torcido o desviado hacia el lado contrario al que esta desequilibrado.
 

Todo lo anterior solo es una breve explicación de cómo se logra equilibrar el casco, la verdad es que esta explicación debe complementarse con la practica rutinaria y con un análisis completo de la conformación del caballo, así como, de la disciplina deportiva para la cual ha sido diseñado o utilizado. Es supremamente difícil dar recetas milagrosas, por tal motivo, cada caso debe ser mirado como un individuo diferente y de esta manera tomar la determinación de la forma en la cual se va a arreglar el casco, y así mismo, como se va a adobar la herradura. Es probable que este articulo genere mas dudas en vez de resolverlas, pero es un inicio a la comprensión de cómo se debe herrar un caballo sin causar daños serios al hacerlo. El equilibrio del casco debe complementarse con el entendimiento de la biomecánica del movimiento del caballo en las diferentes velocidades de desplazamiento y de la forma en que interviene la palanca (miembro) y la influencia del centro de gravedad tanto del casco como del miembro que se desplaza o se apoya. Esto será objeto de otro artículo en el futuro. Recuerden que el objetivo de los artículos de “Herrar mas ciencia que arte” no pretenden ser dogma de Fé, su objetivo es el de crear conciencia alrededor de una practica ancestral, tradicional y en la mayoría de las ocasiones realizada de manera arbitraria y descuidada siempre en perjuicio del caballo y en detrimento de la credibilidad del gremio caballista por parte de los legos.

 

Bibliografía
 
Ruthe Hermann, Müller Heinrich, Reinhard Friedbert, Tratado de podología y arte de herrar, quinta edición, Editorial Acribia, Zaragoza España. (2.000).

Hickman John, Humphrey Martin, Manual y técnicas de herrajes de Hickman, Guía ilustrada completa, Segunda edición, Harcourt (1.999)

 

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Edward Daniel Calle Torres

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