EL PIE DEL CABALLO DE CONCURSO HÍPICO CSO. PREVENCIÓN DE LA LAMINITIS

¿A qué fuerzas está sometido el pie de un caballo de concurso hípico? Algunos elementos de biomecánica esclarecen las causas de las enfermedades del pie, su tratamiento y su prevención. Demos de abordo un breve análisis de los mecanismos que intervienen en los diferentes aires en lo plano.

En el transcurso de la fase de apoyo de un miembro, el pie asegura 3 funciones: el amortiguamiento, el sostenimiento y la propulsión. La función de amortiguamiento comprende la absorción pasiva del choque y de las vibraciones después de que el pie ha pegado contra el suelo y el control activo de la carga del miembro sobre el cual reposa una parte del peso.
La fase de amortiguamiento se acaba cuando el miembro esta en posición vertical. Esta etapa es precedida de una fase de propulsión durante la cual el pie empuja hacia atrás aplicando una fuerza horizontal para empujar el cuerpo hacia adelante. La función de sostén está asegurada a todo lo largo del apoyo por la acción de fuerzas verticales ejercidas por el pie sobre el suelo.

Las fuerzas de apoyo del pie sobre el suelo.

Las fuerzas de apoyo que existen entre el casco y el suelo tienen grandezas y orientaciones que varían sin cesar mientras el caballo esté en movimiento. En la biomecánica de la locomoción distingue dos componentes funcionales de las fuerzas de apoyo: la fuerza pasiva y la activa. Al momento del impacto del casco en el suelo se pueden registrar picos de fuerzas de gran amplitud (1 ó 2 veces el peso del caballo) seguidas de vibraciones que se atenúan en varias céntimas de segundo. Estos fenómenos dinámicos de altas frecuencias están altamente influenciados por la velocidad del caballo, la condición de la pista y la naturaleza del herrado. La brevedad del choque (1 a 30 m. de acuerdo a la condición de la pista) implica un amortiguamiento pasivo de la parte de un miembro que encaja la sacudida secousse sin control neuromuscular. Este primer componente de la fase de apoyo se denomina " fase pasiva" ya que es soportada per se por el casco. De manera que a cada impacto, esta fuerza produce una fuerza vibratoria que se propaga del casco hacia lo alto del miembro mediante la mediación del esqueleto. La caja córnea y las articulaciones digitales juegan el rol de filtro y atenúan la propagación de esta onda de choque que tiene un poder destructivo en los tejidos. Después de la aparición de la fuerza pasiva, el tejido muscular asegura el amortiguamiento, el sostenimiento y la propulsión del cuerpo a nivel del cuerpo. A nivel del casco estos esfuerzos se traducen por un segundo componente que se denomina " fuerza activa". Contrariamente a la fuerza pasiva, ésta evoluciona más lentamente hasta un máximo alrededor de 0,7 veces el peso del caballo, al trote de 1 a 1,5 veces y durante el galope de 1,5 a 2 veces el peso del caballo. Esta fuerza disminuirá en el momento en que el pie deje el suelo. 
La fuerza pasiva es siempre nefasta si es intensa y repetitiva, sus efectos aparecen por acumulación de choques sobre el suelo duro. De manera que irán deteriorándose de forma progresiva las inervaciones y vascularizaciones capilares del tejido duro expuesto a vibraciones de altas frecuencias, las que producirán degeneraciones como artrosis o tendinitis de inserción. La fuerza activa no es nefasta sólo en casos de sobrecarga que conduzcan el tejido al límite ocasionando su ruptura. Sus efectos son traumáticos y aparecen brutalmente bajo la forma de una fractura falangiana o de una tendinitis aguda del flexor superficial.

La dinámica del salto multiplica las fuerzas de apoyo.

Durante el salto de obstáculos, las fuerzas de apoyo del casco al chocar contra el suelo están ampliamente modificadas con respecto a las observadas al galope sólo en plano. En efecto, en la ultima aceleración antes de la batida, el caballo eleva primero su antemano para golpear con los anteriores el suelo. Esto crea un resorte elástico que permite a la mano elevarse. Para ser eficaz el golpe de los anteriores necesita que los músculos estén precontraídos antes del contacto con el suelo. Los músculos posteriores desarrollan una fuerza de apoyo suplementaria sobre todo en sentido horizontal para empujar el cuerpo hacia delante. De esta forma, al momento de la batida se provoca una sobrecarga pasajera debida esencialmente a la fuerza activa que se produce en cada anterior siendo de 2 a 4 veces el peso del caballo. En la recepción el problema es diferente porque será necesario amortizar la caída vertical. Para comenzar el contacto brutal de los cascos de los miembros anteriores con el suelo provoca exacerbación de la fuerza pasiva que alcanza inmediatamente valores elevados más o menos en función de las condiciones de la pista y del herrado siendo de 2 a 4 veces el peso del caballo durante algunos milisegundos. Los miembros anteriores y enseguida los posteriores amortiguan la caída del cuerpo en vertical desarrollando una fuerza activa del orden de 2 a 3 veces el peso del caballo.

¿Sobre qué partes externas del casco se aplican estos esfuerzos?

La repartición de fuerzas de apoyo sobre la fase solar del casco no es uniforme ni en el tiempo ni en el espacio. Los bordes dístales de la pared del casco que se apoya sobre la herradura soportan la mayoría de los esfuerzos, la ranilla y la suela no aseguran que una débil parte de esta condición aún en un suelo óptimo. De esta forma, cuando ocurren impactos en el pie del caballo, los talones primeramente cargados soportan un 60% con respecto a las mamelas (tercios) y las pinzas (lumbres). Cuando se quita una herradura, el desgaste mayor en los talones muestra bien este fenómeno biomecánico. La capa córnea sana amortigua bien los golpes y otorga plasticidad al casco, lo que ayuda a soportar la carga del cuerpo separando los talones alrededor de unos 5 mm. durante el trote y el galope a cada paso como resultado de la apertura de las lagunas y la bajada de la ranilla en un movimiento natural del casco que es necesario preservar siempre en el momento del recorte.

¿Qué pasa en el interior del casco?

En el interior del casco, la tercera falange está suspendida en un entramado de láminas del tejido podofilosos (dermis) y keratofiloso (epidermis córnea). Este sistema aumenta la superficie de adherencia entre la pared del casco y la tercera falange ya que las dimensiones de la pared per se son reducidas. 
La tercera falange está sometida a tres fuerzas principales: 
1. Fuerza de contacto con la segunda falange.
2. Fuerzas de contacto con el suelo, transmitidas por el intermedio de la pared y la suela.
3. Tensión ejercida por el tendón flexor digital profundo que se inserta en la fase solar de la tercera falange.
Cuando el aplomo es bueno y los tejidos sanos, estas tres fuerzas están en equilibrio dinámico. Si una de las tres resulta más débil o más fuerte en relación con las otras dos, el equilibrio dinámico se rompe y comienza un proceso patológico.

Pasaje del funcionamiento biomecánico normal a un estado patológico del pie.

Una enfermedad metabólica: la podo-keratofilosis (laminitis).

En el caso de la laminitis, la fuerza de unión entre la pared del casco y la tercera falange está considerablemente disminuida y en muchos casos perdida frente a una fuerza de tensión del tendón flexor digital profundo, lo que conlleva a una desviación de la tercera falange. La ruptura de las adherencias no epidermales es responsable del debilitamiento entre la pared y la falange. Ésta es la consecuencia de los desórdenes vasculares a nivel del tejido podofiloso. Estos desórdenes tienen ellos mismos orígenes múltiples tales como desequilibrios alimentarios, exceso de proteína o de cereales, por otro lado una infección o un grave estado de deshidratación.
La prevención en el caballo de CSO es el control en el racionamiento de alimento evitando aportar grandes cantidades de cereales a un caballo que trabaja poco. El pastoreo de caballos bien alimentados con concentrados deberá ser limitado en periodos de rebrote de la hierba ya que en este momento se detectan grandes concentraciones de nitrato solubles que provocan la producción de toxinas por una flora digestiva desequilibrada.

Un defecto de aplomo frecuente: el pie demasiado largo en pinzas.

Los intervalos de herrado de más 6 semanasconducen a que el pie se deforme. La pinza se alarga y los talones se contraen sobre todo en los miembros anteriores. Los caballos en pastoreo sin recorte regular de los cascos presentan esta conformación del los mismos. En este CSO la tensión del tendón flexor digital profundo aumenta exageradamente al final del apoyo para vencer la levier que constituye la pinza plantada en el suelo. Si el animal trabaja intensamente en estas condiciones, el tendón flexor digital profundo y su polea de reenvío constituida por el hueso navicular serán víctimas de lesiones.

La enfermedad profesional del caballo de CSO: el Síndrome Navicular.

Está claramente demostrado en la medicina del trabajo y en la deportiva que la exposición prolongada del tejido vivo a choques y vibraciones de alta frecuencia provoca una cadena de problemas que tocan de principio las terminaciones nerviosas y enseguida a los vasos sanguíneos y al tejido que ellos irrigan, el cartílago y el hueso. Estos problemas patológicos conducen notoriamente a una degeneración articular característica de la artrosis. Estas observaciones han sido confirmadas por un estudio con conejos, donde se muestra que la exposición diaria de los miembros a una sucesión de choques provoca lesiones análogas en menos de 6 semanas.
Los veterinarios especialistas en equinos están confrontados a las patologías ortopédicas de origen vibratorio, en particular en el caballo de salto el cual frecuentemente experimenta dolor en la región posterior del pie que puede tener distintas localizaciones en el seno del sistema navicular. Esta patología afecta principalmente a los miembros anteriores pero puede hacerlo también en los posteriores, algunos factores importantes son los malos aplomos, la dureza del suelo y una fragilidad de origen hereditario. Un caballo puede ser más sensible a la repetición de choques intensos en un suelo que conducirá a un proceso inflamatorio y o degenerativo doloroso. Las lesiones observadas son de orden vascular, cartilaginoso, tendinoso, adherencias entre el cartílago y el tendón flexor digital profundo y finalmente al tejido óseo. Las radiografías del pie no ponen en evidencia sino un estado ya avanzado de la enfermedad.
El caballo comienza a cojear con una amplitud de aceleración reducida y apoyando sobre la pinza. Las premisas pueden ser más sutiles: el caballo es reticente a la batida, no golpea bien con los anteriores y recibe siempre con el mismo pie. La prevención de esta patología hace un llamado a las reglas simples de la mariscalería y a la correcta utilización de suelos ecuestres.

Soluciones aportadas por el herraje.

Las herraduras de concepción moderna florecen sobre la marcha posiblemente para responder a las nuevas exigencias en materia de confort locomotor. En una época en que los materiales se sustituyen cada vez más rápido en base a los progresos tecnológicos el acero o el hierro acerado parece ya muy arcaico. En el caballo de CSO este material no aporta ningún confort sino que, por el contrario, su presencia acentúa la brutalidad de los choques. ¡Ya es más que tiempo suficiente de poner a los caballos zapatillas para hacerles correr y saltar!
En el transcurso de la fase de apoyo el pie interactúa mecánicamente con la herradura y el suelo. El confort locomotor del caballo es el producto de tres factores:
Confort locomotor = casco x herradura x pista.
El factor casco reagrupa varios elementos que son el aplomo, la forma de sus diferentes partes y las propiedades mecánicas de la caja córnea. La geometría y los materiales que constituyen la herradura determinan sus cualidades ortopédicas. En fin, la pista influencia grandemente la locomoción del caballo a la vez por la composición de su recubrimiento, humedad y diseño.

Antes de cualquier cosa: respetar el aplomo del pie.

Cuando el crecimiento de los talones es menos rápido que el de la pinza se modifica rápidamente el aplomo del pie modificando el ángulo del eje del menudillo-cuartilla -casco con respecto al plano del apoyo. Este fenómeno se manifiesta sobre todo en los miembros anteriores que además soportan una carga superior a la de los posteriores, lo que se provoca una cojera. El empleo de un compás angular es algunas veces útil para seguir la evolución del ángulo del pie de una herradura a otra. Para los anteriores de los caballos de silla el ángulo normal se comprende entre 45 y 55% (49,4°± 2,9 n = 38) y para los posteriores es en promedio superior a la de los anteriores (50,4°± 2,6 n = 38). En estas condiciones alrededor del 63% de las fuerzas de apoyo están soportadas por las cuartas partes y los talones.
El recorte del casco a intervalos regulares de 5 semanas en promedio está fuertemente aconsejado para prevenir cualquier desequilibrio biomecánico. El recorte deberá finalizar por un alineamiento del eje de las falanges, lo que equivale en el caballo sano al eje de la cuartilla con la pared del casco a nivel de la pinza.
El mantenimiento de la estructura de talones, ranilla y lagunas es primordial para evitar las deformaciones del casco ya que estas estructuras como hemos dicho tienen un papel prioritario en la función de amortiguamiento del pie.
El humectar la caja córnea con una grasa regularmente y una alimentación suplementada en aminoácidos azufrados (metionina-cisteina) y en vitamina B (biotina, ácido pantótenico), así también en minerales y oligoelementos como calcio y zinc permiten asegurar una buena queratogenésis. La biotina será administrada principalmente a razón de 25 – 30 mg /día/caballo durante 6 meses para obtener una mejoría satisfactoria.

¡Para saltar sobre pistas duras ponga al caballo zapatillas!

La aplicación de una herradura amortiguadora u ortopédica eficaz constituye un todo primordial de la prevención y en los tratamientos del pie. Un herraje amortiguador esta constituido de un hierro ligero, generalmente una aleación de aluminio con un polímero sintético y de una placa amortiguadora sobrepuesta entre la herradura y el casco.
Una placa de cuero cromado grueso o de caoutchouc amortiguador procurará la mejor protección contra los efectos deteriorantes de choques y vibraciones. La fineza de estas placas permite reaccionar selectivamente sobre el choque sin influir en el resto del apoyo. Este tipo de herraduras está indicado para la prevención de las cojeras en los caballos de deporte, la enfermedad navicular, la osteítis de la tercera falange, las artrosis de las articulaciones falangianas y la sensibilidad del pie.

La herradura de huevo para los caballos con Síndrome Navicular.

El tratamiento ortopédico del síndrome navicular se centra en una herradura que alivie el dolor en la región posterior del pie. El principio de esta herradura oval es aumentar la superficie de carga por detrás de los talones y de la ranilla a fin de disminuir las presiones que se ejercen en los talones y en la región navicular al momento del impacto: la pinza será truncada a fin de facilitar el balanceo del pie en la fase final de apoyo minimizando la compresión del hueso navicular por el tendón flexor digital profundo.
La curvatura posterior de la herradura no debe sobrepasar la vertical de los bulbos. La adjunción de una placa amortiguadora aumenta aún más el confort procurado por esta herradura. Una herradura en los miembros anteriores truncada e invertida constituye una solución de reemplazo con buenos resultados.

Un buen suelo en el entrenamiento así como en la competencia: la clave para la prevención de las cojeras del pie del caballo de CSO.

Un mal terreno de entrenamiento causará enormes problemas ortopédicos en una cuadra. La dureza, irregularidad y profundidad excesiva son los principales defectos encontrados. En una nueva instalación se recomienda invertir en un buen paddock y de mantenerle en condiciones para asegurar una buena salud ortopédica de los caballos. Una buena pista debe tener las siguientes cualidades :
  • Tener un rol complementario junto al herraje para el amortiguamiento del impacto.
  • Facilitar el funcionamiento normal de los miembros y no oponerse al balanceo del pie al final de la fase de apoyo.
  • Facilitar la coordinación de los movimientos locomotores del caballo.
  • Tener propiedades físicas y mecánicas estables en el tiempo y será homogénea en toda sus superficie.
Estas cualidades deberán permanecer independientes a las condiciones meteorológicas.
En el CSO el conjunto de estas cualidades va a depender de tres factores propios al suelo:
  • La composición. 
  • La estructura.
  • El mantenimiento.

Cómo controlar las cualidades mecánicas de una pista hípica.

La naturaleza y estructura de los materiales que constituyen la superficie del suelo van a determinar las cualidades mecánicas de amortiguamiento y de suavidad de una pista. Los primeros centímetros de la superficie determinan la capacidad de amortiguar los impactos del casco, las capas inferiores son solicitadas y responden más o menos enérgicamente al apoyo de los miembros. Existe siempre un compromiso en esta cualidad a encontrar un equilibrio entre la amortiguación y la elasticidad. Dicho de otra manera, es necesario encontrar un justo equilibrio entre el confort y el rendimiento que procura un suelo hípico. Es necesario hacer notar que cada disciplina hípica necesita de cualidades particulares del suelo ya que los mecanismos locomotores empleados por el caballo en actividad serán diferentes. Los suelos de arenas constituidos de finas partículas minerales de débil granulometría amortiguan el impacto del casco por frotamiento entre las partículas. Se trata de un amortiguamiento suave sin efecto de vibración, lo cual es ideal para minimizar los choques más desfavorables por una locomoción rápida del caballo. La dureza del suelo depende ahora de su humedad. Tomemos como ejemplo una playa de arena y con marea baja. La zona que se sitúa cerca del mar es húmeda, las partículas de arena están separadas unas de otras por el agua, si bien el amortiguamiento es muy importante es también un suelo viscoso. Sobre lo alto de la playa ahí donde la arena está seca, los gránulos se deslizan unos sobre otros bajo un efecto de presión y el amortiguamiento por fricción es máximo. Entre estas dos zonas de playa se encuentra una en la cual la zona de humedad es intersticial del suelo, siendo aquella en la que las partículas de arena están recubiertas por una delgada capa de agua. Esta película de agua juega un rol de adherente o glu que mantiene la cohesión entre los elementos gracias a la tensión superficial. Esto resulta por un aumento de la cohesión y de dureza que alcanza su nivel máximo. Este ejemplo tomado de la naturaleza demuestra bien la influencia de la humedad sobre las características de una pista de arena.

¿Cuál es la humedad óptima de una arena?

La proporción de agua necesaria para obtener la compactación máxima de la arena depende de su granulometría y de su composición química. A calidades iguales, las arenas finas absorben más agua que las arenas gruesas, las arenas arcillosas soportan peor las fuertes humedades que las arenas silicosas. Entonces por cada tipo de arena existe una humedad óptima situada entre 6 y 14% dependiendo de cada caso. En un suelo correctamente drenado, la irrigación permite controlar las propiedades mecánicas. Las arenas silicosas se prefieren a las arcillosas que producen barro y forman progresivamente una capa muy dura en la superficie.
Los suelos constituidos de fibra de madera o de cuero se presentan muy amortiguadores y poco elásticos. En contra, los suelos naturales ricos en raíces vegetales son menos amortiguadores pero más elásticos y permiten en general un buen rendimiento a los caballos.
Sobresale claramente que un suelo apropiado constituido de arena de materiales orgánicos o sintéticos puede amortiguar los impactos más violentos del pie. La pista puede presentar una capacidad de amortiguamiento muy superior a la de la herradura porque las deformaciones de esta última siempre están limitadas en amplitud comparativamente con el hundimiento del pie en la superficie del suelo. Nuestros estudios muestran el antagonismo que existe entre la capa de amortiguamiento de un suelo y el rendimiento máximo del animal (carreras, salto). 
Es necesario encontrar compromisos, confort  y performance diferentes para una pista de entrenamiento utilizada cotidianamente y una pista de competición.

E. Barrey y P. Benoit

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