CONSEJOS PARA EL CUIDADO DE LOS CASCOS DEL CABALLO

En muchas ocasiones podemos prevenir la mayor parte de los problemas y cojeras de nuestro caballo proporcionándole una higiene y cuidados adecuados, utilizando productos apropiados para ello. En este artículo os indicamos algunas recomendaciones.

LA ALIMENTACIÓN.

Una alimentación variada y equilibrada contribuyen a mantener la pared córnea del casco en buen estado, aportando los elementos nutritivos necesarios. Por el contrario, todas las carencias o excesos alimenticios son perjudiciales para el casco.

La cápsula córnea que protege el pie del caballo (llamada muralla), contiene una fuerte proporción de proteínas, principalmente aminoácidos sulfurosos (de azufre) cuya carencia hace que el crecimiento del casco sea más lento. Se puede administrar en forma de hydrosolat de gélatine.

Un exceso de selenio en la alimentación bloquea los aminoácidos sulfurosos e impide una síntesis correcta de estos aminoácidos en la muralla del casco. En casos de intoxicación por selenio, el animal adelgaza mucho, la corona del casco (lugar en el que se genera) se inflama, sus pasos se vuelven rígidos y puede empezar a cojear. Suministrar Biotina (vitamina H) durante un año mejorará la calidad de la muralla.

La córnea débil contiene una baja tasa de zinc. Las carencias de zinc pueden provocar cambios importantes en la formación ósea de la muralla que se puede corregir con un aporte diario de 1- 1,5 mg de zinc por Kg de peso corporal.

La carencia de Vitamina A se manifiesta en una desintegración de la córnea que se puede corregir con el aporte diario de 2 Kg de zanahorias 100 kg. de peso corporal.

Todas las carencias pueden ser compensadas con el aporte de suplementos nutricionales (en polvo) y complementos alimenticios (granulados). La mayor parte de los fabricantes especializados tienen productos a base de biotina y zinc.

LA CONSERVACIÓN.

Un casco debe estar ni demasiado seco para evitar las fisuras y deformaciones de la pared, ni demasiado húmedo para evitar el deterioro de la ranilla y la palma, los talones cerrados y zonas de podredumbre e infección. Para ayudar al pie a permanacer hidratado y resistente son necesarios unos cuidados mínimos y una alimentación equilibrada. No debemos olvidar llamar al herrador periódicamente para que proporcione el aplomo correcto a los pies del caballo y corrija, si es necesario, posibles imperfecciones. La visita del herrador nos permitirá detectar problemas y mantener en buenas condiciones los cascos. También es importante mantener la higiene de la cama del box ya que la orina y los excrementos del caballo poseen sustancias perjudiciales para el casco.

LA HIDRATACIÓN.

La hidratación correcta del casco impide que se resquebraje o descomponga. La humedad necesaria para un casco sano es producida por el propio casco. Terrenos duros, con barro o pedregosos, el tipo de material de la cama del box, el calor, etc… pueden eliminar el barniz y los aceites naturales del casco y acelerar su deshidratación. Las duchas de los pies proporcionan humedad al casco pero si no existe una protección, la evaporación es muy rápida. Por eso debemos aplicar productos que impidan tanto la entrada excesiva de humedad como la evaporación rápida. Los productos más frecuentes son los aceites, las grasas y los selladores. Las grasas y los aceites suelen ser más económicos pero se deben aplicar con mayor frecuencia y no son de secado rápido con lo que se eliminan fácilmente. Los selladores tienen la particularidad de secarse rápido (base de formol) y fijarse al casco, absorbiendo la humedad ambiente y redistribuyéndola por el casco. En zonas muy secas es conveniente soltar al caballo sobre tierra o arena húmeda; los caballos en libertad no necesitan productos, es suficiente el rocío de la mañana.

LA HIGIENE.

La higiene diaria es fundamental para la salud del casco. Es indispensable limpiar los cascos antes y después del trabajo. Para ello nos ayudaremos de un limpiacascos utilizándolos desde los talones hacia la pinza, insistiendo en las lagunas laterales de la ranilla; después podemos pasar un cepillo tanto por debajo como por el exterior, pero sin hacer mucha presión ya que podemos dañar el barniz protector del casco. Terminar con una ducha de agua es suficiente para una higiene correcta.

LOS ACCIDENTES Y PROBLEMAS MÁS FRECUENTES.

Debemos observar si los cascos del caballo presentan alguna anomalía antes de que los problemas sean graves.

Hematomas: producidos por golpes o cuerpos extraños (piedras, trozos de madera…) en el casco. Se reconocen por un cambio de coloración del casco y si no se cuidan pueden provocar abscesos infecciosos y finalmente cojera.

Fisuras en la muralla (razas y cuartos): sus causas son múltiples y van desde la sequedad excesiva del casco, pasando por heridas en la corona hasta dejar mucho tiempo entre dos herrajes.

Si las fisuras son muy profundas pueden dejar al descubierto los tejidos del interior del pie y provocar mucho dolor y cojeras graves.

Clavo halladizo: se denomina de esta forma a aquellos accidentes en los que un cuerpo extraño (metal, vidrio, etc.) penetra en los tejidos internos del casco. Es importante localizar el lugar en el que se ha producido e indicárselo al veterinario.

Un calor excesivo en la pared del casco o molestias en el momento de la limpieza diaria nos pueden dar pistas sobre posibles problemas. En cualquier caso es conveniente avisar al veterinario y/o al herrador lo más rápidamente posible para evitar problemas más graves.

Juanjo Irazusta

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