Como buscar y mantener un buen herrador

Como buscar y mantener un buen profesional herrador.

                                                          Herradores    By Carla Huston BES

Traté de llamar a mi herrador el día de ayer, pero no pude hablar con  él. Su teléfono está desconectado y ninguno de mis amigos sabe donde ha ido. Así que llamé a mi vecino, y él va a recortar los cascos de mi caballo, él me cobra sólo 20 Euros. De todas formas el otro chico que no era tan bueno, era demasiado caro y nunca llegaba a tiempo. Creo que tengo un mejor acuerdo de esta manera.
Una de las quejas más comunes entre los propietarios de caballos es su incapacidad para encontrar un "buen" herrador. Cobran demasiado,  siempre llegan tarde o no acuden a las citas programadas y no te escuchan cuando les dices lo que quieres; estas son algunas de las  muchas objeciones a su talento o comportamiento. Aquellos de nosotros felices con nuestro herrador guardamos silencio por temor a que si obtiene demasiados nuevos clientes vamos a perderlo.
 
Lamentablemente, muchos propietarios de caballos realmente no saben comprender lo que constituye un buen herrador, cómo encontrarlo ni como mantenerlo. Y créanme, si encuentra un verdadero buen herrador seguramente quieran conservarlo. Con un poco de cuidado y consideración cada uno de nosotros puede encontrar un buen herrador, podemos trabajar con él y contribuirá al bienestar de nuestros caballos.
 
La mayoría de nosotros hemos escuchado el viejo axioma: "Sin pie, no hay caballo." Pero, a pesar de cuanta biotina les aportemos en el suplemento de la alimentación animal o la forma religiosa que vamos a aplicar apósitos y curas en los cascos, si los pies no están equilibrados y bien recortados según la conformación del caballo, el resto es insuficiente. Este es el motivo por el cual es tan esencial para el rendimiento y comodidad de su caballo un buen herrador. Sin embargo, pocos de nosotros damos a este profesional su debido valor.
 
El primer paso hacia un casco sano y llegar a esta utopía del buen herrado es buscar los profesionales con los que podamos trabajar.
"Profesional": destacar una razón; con demasiada frecuencia, los propietarios de caballos solicitan los servicios de una persona que trabaja en este campo sólo a tiempo parcial. De este modo, no están haciendo ningún bien con esta práctica ni a su caballo ni a Uds. ni a la industria. Los herradores a tiempo completo han invertido mucho más en su profesión que la persona que compra un par de tenazas y raspas y se va a herrar después de su verdadero trabajo para ganar un dinero extra en efectivo o B. El profesional herrador invierte en un inventario completo de materiales de calidad, recicla sus conocimientos, pueden estar titulados, y pertenecen a alguna asociación de herradores. En casi todos los casos será mucho más conocedores de su oficio y trabajo que los que lo son a tiempo parcial.
Encontrar esta persona puede ser más difícil de lo que parece, pero su obtención se verá recompensada de muchas maneras. Para iniciar su búsqueda mire los anuncios en la sección de caballos de su revista de caballos. Muchos herradores anuncian sus actividades en ellos. Cuando los contacte les pregunta una lista de cuestiones relacionadas con su actividad profesional y experiencia. No sea tímido para pedirles su historial de trabajo con los caballos, por ejemplo, cuánto tiempo, qué tipos de caballos, y donde aprendió su profesión. Fíjese en las respuestas tipo como, "he trabajado como aprendiz con…”, y otras respuestas similares que sugieren una seria actitud hacia la formación. Los aprendices que habitualmente trabajan en tutela de un talentoso y bien establecido herrador, tienen un gran potencial de aprendizaje en esa situación. El herrador a tiempo completo tendrá una amplia lista de clientes, ya sean individuales o propietarios de hípicas, y deben estar dispuestos a ofrecer los nombres de sus clientes. Pero también debería de hacer algunas preguntas a estos referidos ya que nadie tiene la verdad absoluta.
Otro lugar para investigar son los profesionales de la industria del caballo como tiendas, entrenadores y monitores preguntándoles con quien trabajan y por qué. Asegúrese de preguntar a muchas personas y comparar sus observaciones. Los enfrentamientos entre personajes no son raros en el mundo del caballo, así que por favor téngalo en cuenta a la hora de escuchar opiniones. Una vez más, sea activo en su búsqueda; haga preguntas. Una vez que tenga algunos nombres empiece reduciendo la lista y haga una elección responsable basada en hechos y sólidas consideraciones.
Una tercera opción es hablar con algunos veterinarios de caballos de su zona. Ellos tienen la oportunidad de ver muchos caballos y están bien situados para observar la condición de los cascos. Los buenos veterinarios de caballos tienen la capacidad de evaluar la labor del herrador y con frecuencia los conocen personalmente. Usualmente pueden recomendarle una persona competente para herrar su caballo. Además, en muchos casos el veterinario va a tomar la iniciativa de sus clientes hacia un herrador, sobre todo si el caballo tiene necesidades correctivas o trabajo terapéutico.
Suponiendo que a esta altura ya ha encontrado un herrador que cumpla con su caballo y sus necesidades. El siguiente objetivo es entender su posición, la del herrador. Ya que es un profesional, su calendario y su precio varían del herrador a tiempo parcial. Vamos a discutir primero cuál es la mejor manera para conseguir que acuda a herrar su caballo reservando con él una cita.
El herrador que practica su profesión a tiempo completo tendrá una apretada agenda, no espere a llamarle y recibir de inmediato una cita para el día siguiente. Vigile el crecimiento de los cascos del caballo y trate de convocarle una o dos semanas antes de que un recorte o un herrado sea necesario. El herrador apreciará esta consideración, ya que le permite visitar a los clientes de una zona determinada y preparar un calendario organizado. Recuerde también que está trabajando todo el día con muchos caballos; trate de ser considerado y evite pedirle trabajar por la noche. Aunque sus jornadas de trabajo  raramente son de nueve a cinco y de lunes a viernes, como clientes debemos tratar siempre que sea posible acordar citas en su horario y días de trabajo. Esto significa el abstenerse de pedir al herrador citas al final de la tarde o en otros momentos cuando la mayoría de las personas no están trabajando. Si realmente tienen una causa de emergencia no dude en ponerse en contacto con su herrador, pero hay que estar dispuestos a pagar como si fuera una emergencia que hace con el veterinario.
Puesto que se ha tomado todas estas molestias para encontrar un profesional de confianza, es importante escuchar lo que le dice. Si le hacen sugerencias en relación con los cascos preste la atención de considerarlo cuidadosamente. Por mucho que UD. pueda saber sobre caballos, su herrador atiende cientos de caballos, día a día y tiene la oportunidad de examinar muchos más animales y sus condiciones que la mayoría de propietarios. Su formación y experiencia es muy valiosa a la hora de evaluar lo que es mejor para su caballo. No encontraremos siempre a herradores completamente de acuerdo con nuestra propuesta de acción. Hay más de una forma de abordar muchas situaciones, especialmente cuando se trata de trabajos correctivos. Fíese de lo que él sugiere y de su decisión y déle tiempo para trabajar y demostrarlo; la mayoría de las veces se verá complacido con los resultados en el rendimiento de su caballo. Aprovéchese de su experiencia.
Así que ahora ya ha encontrado un herrador cualificado y ya ha reservado las citas con él. UD. está satisfecho con su trabajo y la forma en que maneja su caballo. Ahora lo que UD. quiere es mantener a este herrador. Para ello será necesario que ponga más de su parte que lo que hacía antes, pero si estás interesado en tener la mejor atención para tu caballo, bien vale la pena.
Una de las cosas más fáciles que puede hacer es ser exacto cuando reserva una cita. Debe ser preciso sobre la cantidad de caballos  y tener una buena idea del tipo de trabajo que desea hacer. Una queja habitual de los herradores es "tenía reservada una cita con un cliente para herrar dos caballos y resulta que ahora son cinco”. Esto hace que no pueda cumplir con su calendario y que tenga que pasarse el resto del día tratando de ponerse al día. El mismo problema surge cuando un cliente dispone todo lo necesario para que su caballo sea recortado o aplomado pero, sin embargo, cuando llega el herrador decide que en lugar de recortarlo hay que herrarlo. Los veinte minutos de trabajo se convierten en sesenta minutos.
 
UD. puede mostrar cierta condescendencia con el horario fijado para la cita. Ya hemos cubierto lo referente a la petición de citas (por favor, algunas tardes y los fines de semana NO), pero no siempre estará garantizada la aparición de su herrador a la hora prevista. Lamentablemente los mejores días tienen la tendencia de ir como locos fuera de control. No se sorprenda cuando el herrador llega temprano, tarde, y rara vez a tiempo. Y no te molestes, los que trabajan a tiempo completo con los caballos siempre están tratando de coordinar el tiempo restante y "otras cosas que hacer." No sólo el tiempo del traslado y el llegar comido, también el mal estado de las carreteras, las malas direcciones, y las malas condiciones meteorológicas, todas conspiran para hacer difícil el mantenimiento de un calendario. Lo que debe esperar, sin embargo, es cierta consideración en el retorno, así como de que le adviertan si va a llegar tarde o no pueden mantener la cita. Si se retrasa con frecuencia o no aparece sin darle avisarle  previamente, no está actuando profesionalmente. La cortesía va en ambos sentidos. Si su herrador cancela una cita UD. debe obtener una nueva cita tan pronto como sea posible, siempre teniendo en cuenta una  visión objetiva de la situación de su caballo. Si sus cascos pueden  darse el lujo de esperar unos días, de al herrador ese tiempo adicional para organizarse de nuevo.
 
Hay algunos otros hábitos que puede adoptar para que venir a su cita sea una agradable parada. En primer lugar, tendrá a sus caballos bien educados para que estén debidamente capacitados para permanecer quietos mientras se manejan sus pies. Lamentablemente, no siempre es así, en ese caso, hágaselo saber al herrador de antemano. Con estos caballos, invariablemente, hay que tomar más tiempo para trabajarlos, y requieren un especial estado de ánimo. Asegúrese de que su herrador tiene experiencia en trabajar con animales ásperos, y luego esté dispuesto a pagar por su tiempo y esfuerzo. Recuerde, él es quien corre el riesgo de lesiones graves cuando se trabaja con caballos que tienen malos comportamientos. En segundo lugar, trate de tener un entorno limpio y espacioso en el que trabajar. Esto significa mantener toda la familia de mascotas y niños fuera de la zona. Es bonito poder trabajar en un lugar protegido, a la sombra en verano, y resguardecido  del viento en invierno. Por último, tenga sus caballos limpios, libres de barro, estiércol y suciedad. Siempre es más agradable parar en una cita cuando no hay que llevarse un extra de olor a podrido o estiércol.
 
El factor más importante en el mantenimiento de su herrador es el demostrarle su lealtad. Si está constantemente cambiando de herrador, no le permite nunca hacer un trabajo coherente con su caballo por lo que no espere a encabezar la lista de buenos clientes. Si lo cita sólo para emergencias o para solucionar el mal trabajo de otro herrador, no lo encontrará demasiado ansioso para adaptarse a UD. en su apretada agenda. Lo mismo ocurre si sólo utilizan un herrador solo para el concurrido verano. Él tiene mucho trabajo en esta época del año y agradecerá el que UD. le propone pero los que se mantienen fieles y han herrado sus caballos durante los otros siete meses son seguramente más apreciados y son más importantes para él. Los caballos necesitan mantener sus pies es condiciones todo el año por lo que, tanto UD. como su herrador se beneficiarán durante la temporada de equitación.
Sus caballos son muy importantes para UD., y cualquier propietario de caballos debe de admitir que son un lujo caro. Todo lo que se trate de ellos es caro en tiempo y dinero, y la calidad de atención en sus cuidados lo es aún más. No escatimen en el cuidado de los pies pensando que es menos importante, y no piense en ahorrar contratando herradores a tiempo parcial y poco profesionales. Una atención y cuidados constantes y de calidad le permitirá gastar menos al final, ya que el mantenimiento es más barato que la ortopedia y correcciones. De este modo UD. va a apoyar a la industria del caballo, por lo que los profesionales pueden permanecer trabajando a tiempo completo y le compensarán haciéndole partícipe de sus conocimientos y de sus experiencias.

Carla Huston

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