Herrador / Veterinario: Una “simbiosis” poco frecuente.

En razón de la importancia de la temática que será expuesta, he requerido opiniones del Dr. Hugo Alberto Funtanillas, Medico Veterinario (Argentina) y Constantino Sánchez Martínez, Herrador (España)

Herrador / Veterinario: Una “simbiosis” poco frecuente.

El título de este artículo hace referencia a la relación ideal que debería existir entre el Herrador y el Veterinario, pero que sólo en contadas ocasiones se hace presente. Esa relación será analizada desde el plano netamente laboral en lo que hace a roles, responsabilidades y lo económico, en razón de las frecuentes disidencias o desencuentros que afloran en el trabajo cotidiano y que, lejos de jerarquizar al binomio Herrador / Veterinario, lo deterioran a partir de las incómodas situaciones que se generan. Dicha relación “simbiótica” no siempre está presente en la realidad del trabajo diario, y se debe al desconocimiento de un simple concepto basado en la responsabilidad mutua. A continuación, expongo el desarrollo de dicho concepto.

En la actualidad, tanto el Herrador como el Médico Veterinario, consolidan el crecimiento profesional ampliando sus conocimientos de forma permanente, donde uno de los objetivos es poder ingresar y permanecer en un mercado cada vez más competitivo, y esto se debe a que existen conocimientos teóricos a los que cualesquiera de las partes puede acceder, con fines de optimizar su desempeño o ejercicio profesional.

Ambas partes cuentan con el derecho de ampliar sus conocimientos, pero tanto una como la otra no deben permanecer ajenas a la limitante del ejercicio práctico, y a la aceptación de las responsabilidades y roles correspondientes a su profesión. De esto último se infiere lo siguiente: <Cada una de las partes debe conocer y respetar el “territorio” de la otra>

Debido a que cada oficio tiene como objetivo final velar por el bienestar del animal, el crecimiento profesional de las partes, a través de la información, es permisible y positivo; además de cumplir un rol muy importante en la interacción entre ambos y en la profesión de cada uno.

Si el Herrador desea practicar los conocimientos teóricos sobre medicina veterinaria y sus amplias ramas, previamente, deberá cumplir con los correspondientes estudios y obligaciones que ello representa. A la inversa, si el Médico Veterinario desea llevar a la práctica los conocimientos teóricos sobre el recorte de cascos, el forjado y la colocación de herraduras, deberá aprender lo concerniente al oficio de Herrador. Podría decirse, entonces, que: <El límite de la adquisición de los conocimientos de cada oficio se encuentra donde comienza la aplicación práctica de los mismos>

Cabe destacar la existencia de personas que ejercen ambas profesiones de forma paralela. Y esa es la fehaciente prueba de que estamos ante la presencia de dos profesiones totalmente diferentes, pero perfectamente compatibles. Claro está, que es imposible que una misma persona discrepe consigo misma en el momento de requerir el ejercicio de dos profesiones simultáneas, simplemente las complementa. Con este ejemplo, puede deducirse cuán considerables pueden ser los beneficios cuando Herrador y Veterinario llegan a conformar un sólido equipo de trabajo. No obstante, en la mayoría de los casos, las dos profesiones se ejercen por separado.

Como características individuales de cada una de las partes, el Médico Veterinario cuenta con el aval de haber cumplido con un determinado ciclo de aprendizaje, con fines de acceder a un título. Estar titulado le permite recibir respaldo institucional, pero a su vez, le obliga a responder ante un código de ética establecido por un consejo profesional. Sin embargo, como en todos los oficios, dicho aval, no garantiza un ejercicio que cumpla con los elevados estándares de la profesión en cuanto a idoneidad. Por otro lado, el Herrador, sobre todo en los países subdesarrollados, donde no cuenta con asociaciones legales que lo respalden, accede a una formación empírica y a un crecimiento basado en información que rescata de diferentes escuelas, seminarios y bibliografía. En esta búsqueda de conocimientos, juegan un rol importante los medios de los cuales éste dispone en el momento y su capacidad para esforzarse en la adquisición de los mismos. Son muy pocos los Herradores que logran certificarse mediante un aval otorgado por una entidad legal. Por lo tanto, la falta de obligaciones éticas y de respaldo institucional, le permiten actuar con mayor libertad, cometiendo, en gran cantidad de ocasiones, actos de irresponsabilidad o negligencia que llevan al perjuicio y sufrimiento del animal, como así también del propietario. Ante esta circunstancia, no existe ningún ente que cuente con el derecho legal de sancionarlo. Pero esta falta de titulación, en numerosos casos, no necesariamente es sinónimo de desconocimiento y falta de profesionalidad.

Claro está que, tanto el Veterinario como el Herrador, durante la práctica de sus oficios, se ven en la obligación de obtener resultados positivos ante sus clientes, de lo contrario, sus carreras profesionales se verían afectadas por el deterioro del prestigio y por la disminución de sus ingresos económicos. La combinación y manifestación de estos factores, inevitablemente, les dificultaría la permanencia en el mercado.

Considero que ambos profesionales cuentan con el derecho y obligación de informarse, no obstante, cada uno debe conocer y respetar los límites del ejercicio práctico, con el fin de no incurrir en actitudes deshonestas.

Las relaciones entre el Herrador y el Veterinario suelen deteriorarse cuando una de las partes aspira ejercer poder sobre la otra, en un intento de conceder mayor valor a sus propios conocimientos, o cuando una de ellas se rebela u opone resistencia a subordinarse ante la directiva de alguien con mayores conocimientos, sean estos teóricos o prácticos. Empero, el verdadero deterioro ocurre cuando entra en juego un factor determinante, y es un simple concepto basado en la triangulación que se genera entre Cliente / Veterinario / Herrador. Desde mi punto de vista, el desconocimiento de este concepto, representante del delgado hilo que divide a un oficio del otro, es la causa que provoca el deterioro de la valiosa “simbiosis” que debería existir.

Esta triangulación entre partes sólo consigue, con o sin intención, diluir responsabilidades. Cuando uno de los profesionales recibe directivas por parte del otro, respecto de qué corresponde hacerse en un caso determinado, debe prevalecer el previo acuerdo de responsabilidades, sin involucrar al cliente; cosa que no siempre ocurre. El cliente se ve involucrado porque recibe responsabilidades que deberían permanecer sólo entre los profesionales. Siendo dichas responsabilidades, de forma indirecta, asumidas por el cliente, ya que es quien debe pagar con dinero los servicios recibidos.

El accionar inadecuado de la triangulación entre las partes implicadas es el siguiente: Un cliente contrata a un profesional; este profesional, a su vez, subcontrata a otro; y es el cliente quien paga el servicio del profesional subcontratado. Siendo aquí donde reside el error conceptual.

La situación más habitual es que el cliente contrate al Veterinario y éste, a su vez, subcontrate al Herrador, asignándole un trabajo específico; luego, es el cliente quien se ve obligado a pagar los servicios del Herrador. Ante esta circunstancia, aunque sea su deseo, el cliente no debería pagar los servicios del Herrador; quien debe hacerse enteramente responsable del servicio y de los honorarios del Herrador es el Veterinario, contratado por el cliente. Por lo tanto, el cliente debe pagar con dinero sólo al Veterinario, responsable del trabajo terminado.El Herrador subcontratado no debe cobrar dinero del cliente, sólo debe cobrar dinero del Veterinario que lo contrató.

Cuando ocurre esta triangulación, no existen verdaderos responsables en el momento de que surjan hipotéticos errores durante el servicio prestado por cada parte.

Escogiendo el caso habitual entre Veterinario como contratista y Herrador como subcontratado, ante esta triangulación, puede ocurrir lo siguiente:

*Que el Veterinario asigne un procedimiento desacertado al Herrador y que, luego, deba reasignarle otro diferente para salvar el error.Quien responde al desacierto es el cliente, porque debe pagar, dos veces, el servicio del Herrador, a quien, en realidad, nunca contrató.

*Que ante una asignación desacertada por parte del Veterinario, el Herrador deba asumir parte de la responsabilidad, debiendo realizar el trabajo nuevamente, sin ser responsable de ello. Bajo esta misma circunstancia, el Herrador cobra dos veces, lo cual es justo para éste, pero lo haría en detrimento de los intereses del cliente.

*Que el Herrador cometa un error que afecte al cliente. En este caso, se ve obligado a asumir la total responsabilidad, porque es quien cobra el servicio por parte de éste. No obstante, sólo debería de asumir una parte de ella, porque, en realidad, sólo fue subcontratado para realizar el trabajo.Lo justo es que parte de la responsabilidad prevalezca en el Veterinario.

Con el fin de evitar conflictos entre profesionales y procurar proteger al cliente, las opciones son las siguientes:

*Si un profesional subcontrata a otro profesional, con el fin de llevar a cabo un procedimiento específico, el primero debe asumir la entera responsabilidad inherente al caso. Debe cobrar al cliente y debe pagar lo que corresponde al subcontratado.

*Si un profesional no desea subcontratar a otro profesional, evitando asumir las responsabilidades pertinentes, debe delegar las responsabilidades al cliente, otorgándole las opciones que crea conveniente para que sea éste quien escoja al profesional adecuado.

Bajo estas dos opciones, se conserva la relación entre partes, prevaleciendo la “simbiosis profesional”. Siendo una cuestión conceptual, es muy sencillo para las partes acordar la situación, deslindando responsabilidades previo a cada trabajo en conjunto. Mientras esto no se lleve a cabo, el posible conflicto de intereses siempre estará presente.

No hay una profesión más respetada que la otra, una no excluye a la otra, son dos oficios imprescindibles en beneficio del bienestar animal, llevados a cabo por profesionales que deben asumir las responsabilidades que les corresponde, sin excederse en cuanto a la confianza, el desconocimiento y los intereses del cliente.

Autor: Daniel Anz

Daniel Anz

¿Por qué se cree que las herraduras traen buena suerte?

Una herradura, el calzado de caballos, mulos y burros, colgada en algún sitio, está considerado como el más universal de todos los amuletos de la suerte.

La herradura era un talismán poderoso en todas las épocas y en todos los países en los que existía el caballo. Aunque los griegos introdujeron la herradura en la cultura occidental en el siglo IV, y la consideraban como símbolo de buena suerte, la leyenda atribuye a san Dunstan el haber otorgado a la herradura, colgada sobre la puerta de una casa, un poder especial contra el mal.

Según la tradición, Dunstan, herrero de profesión pero que llegaría a ser arzobispo de Canterbury en el año 959, recibió un día la visita de un hombre que le pidió unas herraduras para sus pies, unos pies de forma sospechosamente parecida a pezuñas. Dunstan reconoció inmediatamente a Satanás en su cliente, y explicó que, para realizar su tarea, era forzoso encadenar al hombre a la pared.
Deliberadamente, el santo procuró que su trabajo resultara tan doloroso, que el diablo encadenado le pidió repetidamente misericordia. Dunstan se negó a soltarlo hasta que el diablo juró solemnemente no entrar nunca en una casa donde hubiera una herradura colgada sobre la puerta.

Desde la aparición de esta leyenda en el siglo X, los cristianos tuvieron la herradura en alta estima, colocándola primero sobre el dintel de la puerta y trasladándola más tarde al centro de ésta, donde cumplía la doble función de talismán y picaporte. Este es el origen del picaporte en forma de herradura. En otros tiempos, los cristianos celebraban la fiesta de san Dunstan, el 19 de mayo, con juegos en los que se empleaban herraduras.

Para los griegos, los poderes mágicos de la herradura emanaban de otros factores. Las herraduras eran de hierro, un elemento que se creía que ahuyentaba el mal, y la herradura tenía la forma de una luna en cuarto creciente, que desde antiguo era considerada como símbolo de fertilidad y fortuna.

Los romanos se apropiaron de este objeto, a la vez como práctico dispositivo ecuestre y como talismán, y su creencia pagana en sus poderes mágicos pasó a los cristianos, que dieron a esta superstición su versión basada en san Dunstan.

En la Edad Media, cuando cundía al máximo el temor a la brujería, la herradura adquirió un poder adicional. Se creía que las brujas se desplazaban montadas en escobas porque temían a los caballos, y que cualquier cosa que les recordara un caballo, especialmente su herradura de hierro, las ahuyentaba como un crucifijo aterrorizaba a un vampiro. La mujer acusada de brujería era enterrada con una herradura clavada en la tapa de su ataúd, para impedir su resurrección.

En Rusia, al herrero que forjaba herraduras se le consideraba dotado de capacidad para realizar «magia blanca» contra la brujería, y los juramentos solemnes relativos al matrimonio, los contratos comerciales y las compraventas de propiedades no se prestaban sobre una Biblia, sino sobre los yunques utilizados para martillear las herraduras.
Una herradura no podía colgarse de cualquier forma: su disposición correcta era con los extremos hacia arriba, pues de lo contrario su reserva de suerte se vaciaba.

En las Islas británicas, la herradura se mantuvo como potente símbolo de suerte hasta bien entrado el siglo XIX. Un popular encantamiento irlandés contra el mal y la enfermedad —originado a la vez la leyenda de san Dunstan— decía: «Padre, Hijo y Espíritu Santo, clavad el diablo en un palo.»
En 1805, cuando el almirante británico lord Horacio Nelson se enfrentó a los enemigos de su nación en la batalla de Trafalgar, el supersticioso inglés clavó una herradura en el mástil de su navío almirante, el Victory.

Eki

CURSO DE RECICLAJE SOBRE HERRAJE

La finalidad del herraje no sólo es proteger el casco sino también conservar o restaurar el equilibrio locomotor del caballo para prolongar la duración de su servicio y mejorar su confort.

1.- INTRODUCCIÓN:

"El buen herrador hierra el pie y el caballo".

Para conseguir esto hay que tener en cuenta la fisiología del casco del caballo salvaje y sus transformaciones por la domesticación. Por tanto, nuestro modelo será el pie natural, y la herradura ordinaria se convertirá en:

-  Conservadora: debe mantener el modelo de pie natural y conservar su equilibrio.
-   Correctora: corrige el desequilibrio accidental por anomalías de desgaste o errores de aplomo.
-   Paliativa: intenta paliar un defecto de equilibrio (hereditario o adquirido) sin pretender corregirlo.

Si se trata de un herraje ortopédico, utilizaremos estos mismos principios ya que la ortopedia también se basa en el principio de hemostasia o tendencia fisiológica a buscar el equilibrio.

2.- EL PIE NATURAL:

El pie natural tiene una serie de características permanentes que hay que tener en cuenta a la hora de intervenir sobre el pie.

2.1- Longitud de la pinza (L):
 
Esta medida depende de la raza del caballo y del peso y oscila entre los 6,5 y 9 cm.
Para un caballo de 400 – 450 kg. es de unos 8 cm. pero añadiremos 0,5 cm. si se trata de un caballo estabulado.

L de pinza (400-450 kg.) = 8,5 cm.

2.2- Ángulo del pie (ºP):

MIEMBRO          MEDIDA            ANGULO IDEAL
Anterior            50º- 59º                   54º
Posterior           53º- 63º                   58º
 
El ángulo de los posteriores es mayor que el de los anteriores y puede variar entre 0º y 5º aunque la variación ideal es de 3º.
 
ºP (400-450 kg.) = Anteriores 54º, posteriores 58º.

2.3.- Diferencias entre anteriores y posteriores:

Plano frontal:

Los anteriores son más simétricos que los posteriores. En los posteriores se puede diferenciar la parte medial (más recta) de la lateral (más inclinada).

Vista plantar: la simetría:

-   ANTERIORES: casco casi simétrico, igual de ancho que de largo. Se divide en cuatro partes casi iguales tomando como líneas de simetría el eje de la ranilla y la parte mas ancha del casco.

-   POSTERIORES: Asimetría con respecto al eje de la ranilla y a la parte mas ancha del casco. La parte más ancha del casco aparece más retrasada. Más anchura en la parte lateral que en la medial. Diferencia de distancia de los talones al eje de la ranilla. Las cuatro divisiones son diferentes.
 

 

2.4- El perfil:

Tenemos que fijarnos en la relación de medidas de talón y lumbres y generalmente estas medidas las hacemos a ojo. La mayor parte de los manuales dicen que el pie correcto tiene una relación 2:1, es decir que la pinza es el doble del talón. Sin embargo, en los caballos salvajes la relación es 3:1, la pinza el triple que el talón.


 

2.5- Dirección de las fibras córneas:

Si observamos las líneas que forman las fibras córneas del casco, deben ser perpendiculares al suelo, es decir, deben formar con el suelo un ángulo de 90º, no importa si el caballo es izquierdo o estevado (en el caso de valgus o varus, las fibras no son perpendiculares pero debe respetarse casi siempre).

 

2.6- Puntos de apoyo:
 
Existen dos tipos de apoyo:
-   APOYO ACTIVO: sobre una superficie plana hay una serie de puntos que ejercen presión.
-   APOYO PASIVO: al poner peso encima algunas zonas bajan y se apoyan.
En los caballos salvajes el apoyo activo del casco está en hombros y talones. El apoyo pasivo se realiza en casi toda la ranilla, línea blanca, y barras. Esto es igual para el anterior y el posterior.
La única zona sin ningún tipo de apoyo es la zona central de la palma debido a su concavidad que hay que respetar.
 
Es importante mantener la ranilla sana y con unas dimensiones que permitan ese apoyo pasivo. En general debe tener unos 10 cm. de largo por 6,5-7 cm. en su parte más ancha.

Nuestra herradura debe imitar y acercarse lo más posible a esta forma de funcionamiento del casco.

3.- ETAPAS DEL HERRAJE:

3.1.- Desherrar:

Al desherrar hay que respetar la fisiología del pie, que está hecho para movimientos de extensión y no laterales; esto quiere decir que no debemos hacer presión con las tenazas hacia los lados sino de arriba abajo.

Evitar apoyar las tenazas en lugares en los que la tapa es débil o quebradiza.

 

a) Conformación:

 

-   Pie normal.

-   Pie ancho: este tipo de casco corresponde a caballos palmitiesos. Al apoyar aumenta su anchura y disminuye la largura.

-   Pie estrecho: no se ha estrechado sino que la lumbre se ha alargado. Al apoyar aumenta la largura respecto a la anchura, sobre todo en talones.

-   Pie diagonal: un hombro se alarga y su talón opuesto va en esa dirección y en el otro ocurre lo contrario. En estos casos los caballos se desplazan diagonalmente (caballos izquierdos o estevados).

 

b) La corona:

Observar si hay zonas con deformaciones para tenerlo en cuenta, sobre todo en cuartas partes y talones.

 

Por Philippe Vanschepdael
Asociació de Ferradors de Catalunya
 

* ADVERTENCIA: estos apuntes han sido elaborados por Lola Muñoz durante la asistencia al curso, por lo que pueden existir errores de traducción o interpretación.

Philippe Vanschepdael

CARACTERÍSTICAS DEL HERRADOR

Desde un punto de vista cómico, claro…

- Si al ver un caballo lo miras de abajo a arriba y no de arriba abajo…

- Si alguna amiga te visita con zapatos de tacón y sales corriendo a por la escofina…

- Si en el cuarto de baño lees la Revista del Herrador…

- Si crees que medio caballo es más inteligente que la mitad de los propietarios…

- Si tu masajista te lleva como invitado de honor a la inauguración de su nueva consulta…

- Si tu pareja encuentra sexy el perfume "CRIN ARDIENTE"…

- Si crees que las coces, pisotones, mordiscos y encuentros íntimos con el estiércol son cosas normales de otro día de oficina…

- Si a tu pareja le limpias las uñas antes de ponerte "a la faena"…

- Si en tu cumpleaños y fechas señaladas sólo te regalan herramientas y esculturas de caballos…

- Si cuando estás tomando un refrigerio oyes la expresión "aquí huele a cuerno quemado"…

- Si prefieres perder 1 € antes que agacharte a recogerlo…

- Si el dinero que te deben los clientes es superior al que puedas ganar en 6 meses…

- Si te gustara que fuese verdad el refrán que dice "caballo herrado caballo pagado"…

- Si ves las cosas más claras cuando tus ojos están a unos palmos de tus pies…

- Si alguna vez te has sorprendido arreglándote las uñas con la tenaza de corte…

- Si alguna vez has pensado que las condiciones en las que se encuentran algunos caballos son contrarias a su condición de caballos…

- Si terminas lleno de pelo en la época de muda…

- Si cuando estás trabajando te molesta que el propietario haga el "ruido de la rana" para que ¡el caballo se esté quieto!…

-  Si tu ideal de excursión familiar es visitar un almacén de material de herraje…

- Si eres el único profesional al que sus clientes le regatean el precio de sus servicios…

- Si eres el único profesional al que sus clientes le dicen cómo tiene que hacer su trabajo…

- Si las manos te huelen a pies…
 
¿ENHORABUENA?

ERES HERRADOR

Eki

CITAS Y FRASES CÉLEBRES

He aquí algunas citas y frases célebres sobre el mundo del caballo.

- "Si se logra que el caballo tome el paso que él adoptaría a su voluntad cuando despliega su belleza, aparecerá alegre y magnífico, orgulloso y feliz de haber sido montado". JENOFONTE

- "La flexibilidad y ausencia de coacción son las condiciones previas a toda obediencia voluntariamente ofrecida, que no sea un martirio o una esclavitud para el caballo". FRANÇOIS ROBICHON DE LA GUERNIÈRE

- "Doma pronto y usa tarde". Proverbio árabe

- "Jamás hay que utilizar la violencia para que un caballo perfeccione sus capacidades; sino alternar con delicadeza exigencias y recompensas; multiplicar los cumplimientos y reducir los castigos". Coronel ALOIS PODHJASKY

- "El caballo no ha de ser un esclavo que lleva a su amo, sino un bailarín que evoluciona y se desliza con él." HANS- HEINRICH ISENBART

- "El jinete sólo puede estar satisfecho cuando el caballo ama su trabajo". HANS- HEINRICH ISENBART

- "Aprende a conocer los pensamientos del noble animal que deseas montar. No seas excesivo en tus exigencias. No le exijas proezas inútiles". GOETHE

- "Tendremos cuidado de no inspirar disgusto al joven animal, lo cual haría perder su gracia afable. Ella es parecida al perfume de las flores que no vuelve cuando se ha desvanecido". ANTOINE PLUVINEL (1600)

- "No te des las gracias jamás. Agradece siempre a los caballos por la dicha y alegría que sientes gracias a ellos". Anónimo

- "Y mientras cabalgaba, mi corazón resonaba en los pasos sobre el prado húmedo; resonaba en el resoplar y el tascar del freno de mi caballo tordo, y una dicha inefable iluminó mi corazón, y supe que si dejaba ahora este mundo, caería en el paraíso". BARON DE MÜNCHAUSEN

- "La doma no excluye la libertad. La crea. Un hombre a caballo, un lazo doble, dos corazones, un sólo pensamiento. El animal, dueño de sus facultades, ágil, fiero, libre, unido al ser humano y formando con él una única entidad, debe seguir siendo libre, fiero y ágil, siempre dueño de sus facultades. Esta larga y paciente educación recíproca, en que pronto es imposible distinguir el alumno del profesor, alcanza su punto culminante en la obra de arte que representa un caballero cabal. Las etapas de este proceso son el desarrollo de su fuerza física que permite al caballo soportar una carga, aprecio mutuo que lleva a la obediencia e intercambio sutil de comunicaciones invisibles. La armonía concertada de los movimientos, alcanzada gracias a la ambición, al trabajo, y no sin pena, es el objetivo. La equitación roza las fronteras del arte, creando una obra maestra constantemente renovada, puesto que sólo dura un instante. La Naturaleza fija las leyes de este arte, porque la potencia y la libertad de movimiento son dadas al caballo por la Naturaleza, pero debe recobrarlas a pesar del peso del caballero. El caballo no ha de ser un esclavo que lleva a su amo, sino un bailarín que evoluciona y se desliza con él. Doma es una palabra de resonancia dura, un término mal empleado. La doma es la vuelta a la libertad." HANS- HEINRICH ISENBART

- "Es como sacar una chica a bailar. Si no tienes confianza en ti mismo y te da miedo que ella te diga que no, y te quedas mirándote las botas con timidez, como hay Dios que te dirá que no. Bueno, sí, siempre puedes agarrarla y obligarla a dar vueltas, pero seguro que a ninguno de los dos le gustará mucho ese baile. No hay ninguna diferencia entre bailar y montar a caballo. El truco está en tener confianza y consentir. El hombre lleva pero no arrastra a su pareja; ella siente el tacto que él le ofrece y lo sigue. Entre los dos hay armonía, cada cual sigue el ritmo del otro, dejándose llevar por el tacto. Nada más." NICOLAS EVANS "The horse whisperer" (1995)

- "Un caballo triunfa cuando se le ha enseñado el camino para ello." MÜSSELER

- "Los viejos métodos de equitación se han resumido en uno único y universal, podría decirse; simple, lógico y racional, que descansa en bases puramente psicológicas." JUAN M. ROMERO BLANCH

- "La reflexión y la lógica permiten al jinete, en todo momento, trazarse su propio camino." JUAN M.ROMERO BLANCH

- "Necesitas la posición del silencio. Si tu cuerpo no está en armonía con el del caballo, no puedes escuchar lo que él te está diciendo." JANE BARTLE WILSON

- "El lomo del caballo es el puente que sirve para franquear el obstáculo. Hay que dejarle que lo redondee libremente. Para que coordine la elevación y la caída." CAPITÁN CAPRILLI

- "Lo que importa es que os habituéis a amoldaros al movimiento del caballo, a sentir su trayectoria, a vivir su salto." CHEVALIER DORGEIX

- "No hay nada más motivador que iniciar un caballo joven; irlo subiendo para ver lo que es capaz de llegar a hacer. Si quieres crear algo, como un artista, coge un caballo joven y haz tu propia obra. Después de todo, si no sabes pintar, siempre puedes comprar un cuadro hecho." GEORGE THEODORESCU

- "Los caballos nunca dicen no. Ellos dicen esto es demasiado. Si pides mucho, y el caballo no está preparado para hacerlo, lo mejor es pensar con lógica y encontrar por qué no puede hacer lo que le pides." GEORGE THEODORESCU

Eki