Los cuartos. Dolorosas fisuras en la pared del casco del caballo

Los cuartos son fisuras que se originan en la pared, ubicadas en cuartas partes, es decir, entre la parte más ancha del casco y el talón.

Los cuartos. Dolorosas fisuras en la pared del casco del caballo

 

Si hay algo que siempre fue motivo para expresar el máximo poder de invención y capacidad de solución por parte de un especialista en pie, fueron los cuartos. Se han inventado innumerables métodos para solucionar este mal que afecta a tantos caballos. Desde parches con diferentes resinas, fibras y pegamentos, hasta sistemas que requieren de tornillos, placas metálicas, grapas y alambres. También se ha invertido mucho tiempo y dinero en crear sistemas mecánicos únicos, donde el complejo diseño es el mayor valor de estos inventos. Todo ello con el objetivo de inmovilizar ambos lados del cuarto, en un intento de lograr una correcta cicatrización de la zona de crecimiento. Algunos sistemas ofrecen resultados positivos, otro no. Y dentro de los buenos sistemas, a veces lo consiguen y otras veces no. Esto lleva a decir que no son métodos totalmente eficaces en todos los casos tratados. Y si existe un método mecánico eficaz en el 100% de los casos, seguramente, no combatirá la causa. Esta permanecerá latente, esperando a provocar el cuarto nuevamente.
Este concepto para solucionar los cuartos, que ataca directamente a la consecuencia, es paliativo. Pasa por alto la causa primaria. Por otro lado, tiende a ser complejo, difícil de llevar a cabo y, en cierta forma, ineficaz.

Los cuartos son fisuras que se originan en la pared, ubicadas en cuartas partes, es decir, entre la parte más ancha del casco y el talón.

Los tipos de cuartos pueden ser:
Ascendentes: Son aquellos que nacen en el borde solear, abriéndose en dirección al rodete coronario. Se originan debido a un excesivo crecimiento de la pared lateral o medial, generando una palanca que provoca la separación de los túbulos córneos. Se solucionan recortando la pared excedente y manteniendo un cuidado periódico del casco. El siguiente casco presenta, además, una enfermedad llamada infosura.

Descendentes: Nacen en el rodete coronario con dirección al borde solear. Se producen por una ruptura del rodete coronario, impidiendo al corion de la pared generar estructura córnea. Se solucionan equilibrando correctamente el pie.

Por su ubicación se los puede clasificar en:
Bilaterales: Son aquellos que se producen en ambos lados del pie. Se ven en cascos largos de pinzas, en combinación con una mala calidad de pared y una conformación que obliga al caballo a soportar todo su peso con los talones. Esta combinación de factores negativos puede provocar un estrechamiento de la zona de talones, aumentando la presión en el rodete coronario y su posible posterior ruptura. Estos cuartos se solucionan recortando la pinza correctamente y quitando palanca de ruptura de paso. En caso de utilizarse herradura, se puede colocar una retrasada, de pinza cuadrada o biselada en pinza para aliviar el quiebre de paso. A su vez, se puede realizar un falseo de apoyo, con forma de arco, ubicado en cuartas partes, tomando como centro de referencia la terminación inferior del cuarto. Si el tratamiento es sin herraduras, se debe recortar el casco quitando la mayor palanca posible en pinzas, con el objetivo de aliviar la ruptura de paso.


Unilaterales: Se producen en un solo lado del pie. Son visibles en caballos que soportan todo el peso con un solo talón, en combinación con una desviación lateral o medial del casco o miembro y una pared, posiblemente, de deficiente calidad. El casco de la foto no presenta un cuarto en el lado que recibe la mayor cantidad de peso, pero es el tipo de casco propenso a contraerlos. Nótese que esta foto muestra un desequilibrio grave, sin embargo, no se ha producido un cuarto. Existen desequilibrios leves que, por diferentes factores que aún desconozco, sí predisponen a un cuarto.

Por su grado de afección se los clasifica en:
Profundos: Llegan a afectar al corion laminar dérmico y sensible de la pared. Son dolorosos y sangrantes. Se producen en casos donde las fuerzas incidentes y palancas son acentuadas, o en caballos que padecen los cuartos durante largos períodos, sin ser atendidos. Foto de abajo.
Superficiales: Afectan sólo a la capa superficial de la pared, sin llegar a la zona sensible. No causan dolor y no generan mayores problemas. Se originan por leves fuerzas incidentes, por cascos de mala calidad y por desatención por parte el herrador o propietario. La genética del caballo y la deficiente alimentación pueden ayudar a que se originen. Si no son atendidos correctamente, pueden llegar a terminar en cuartos profundos. Foto de abajo.

Los cuartos que más problemas acarrean y que se relacionan directamente con el equilibrio latero-medial del pie son los unilaterales descendentes profundos. Debido a que este estudio tiene como base el equilibrio latero-medial del caballo, haré referencia sólo a este tipo de cuartos.

Quienes han intentado, desde hace muchos años, curar un cuarto a través de métodos mecánicos, no han prestado verdadera atención a la causa que produce la ruptura de la pared. Y si han encontrado una causa, desde mi punto de vista, no ha sido la correcta, o bien, continúa siendo una causa secundaria e incompleta.

Existe un completo estudio del Dr. Hans Castelijns que, acertadamente, ayuda a demostrar que el cuarto se produce por una excesiva presión que provoca el cartílago ungular en el rodete coronario. Este no soporta la presión y estalla, produciendo una lastimadura expuesta en la zona encargada de producir pared. Debido a la lastimadura, el corion de la pared no logra generar casco. Y ha demostrado, también, que el cartílago ungular causa presión al rodete coronario porque éste, a su vez, es presionado hacia arriba. Cuando un solo talón de un pie se eleva, hace que el cartílago ungular presione al rodete coronario, produciendo un posible cuarto.
Pero esta causa, descripta por el
Dr. Hans Castelijns, es consecuencia de una causa mayor e inicial, por lo tanto, no es la causa primaria que produce la ruptura de la pared.

La causa primaria que produce la elevación del talón, con la consecuente elevación del cartílago ungular, es el exceso de peso que soporta el pie en ese lado. Es este exceso de peso en ese lado del pie la causa inicial.
Por lo tanto, la causa primaria de un cuarto unilateral descendente profundo es un desequilibrio latero-medial alojado en el pie.
Y también podríamos decir que este desequilibrio tampoco es la causa primaria, porque es la consecuencia de otra causa aun mayor, alojada en la conformación del caballo o en un incorrecto desgaste o recorte del casco. Y si continuamos buscando culpables, podríamos decir, entonces, que las causas de un cuarto pueden ser la genética del caballo, el desgaste natural del casco o el herrador que no realiza su trabajo de forma correcta, o bien, una conjunción de estos tres factores predisponentes.

Pero la realidad, es que un cuarto unilateral descendente profundo se produce porque existe un desequilibrio latero-medial en el pie. Este desequilibrio genera, luego, una cadena de consecuencias que terminan en un cuarto.
De forma concluyente, si se pretende curar un cuarto, hay que equilibrar el pie. Es decir, hay que trasladar el peso, que se encuentra alojado en la pared afectada, hacia el centro de equilibrio de dicho pie. De esta forma, se relaja el lado afectado, se evita la presión en el rodete coronario por parte del cartílago ungular y se permite la normal y natural cicatrización del corion de la pared, sin necesidad de recurrir a métodos mecánicos que actúen directamente sobre el cuarto.

El trabajo del herrador será aprender a equilibrar un pie latero-medialmente. Deberá saber cómo trasladar el peso, alojado en el lado del cuarto, hacia el centro de equilibrio del pie.

Todos los métodos mecánicos que intentan inmovilizar ambos lados del cuarto, con el fin de permitir la cicatrización del corion de la pared, actúan directamente sobre la consecuencia del problema, olvidando la causa mayor e inicial. Por lo tanto, son métodos que se comparan con remar en contra de la corriente o barrer en contra del viento. Pueden llegar a curar el cuarto, pero no quitan el peso que se encuentra alojado en ese lado del pie, y que, en definitiva, es la causa inicial del cuarto. Si lo curan hoy, mañana podría abrirse nuevamente.

Debido a que mi solución para curar un cuarto consiste en sólo equilibrar, correctamente, un pie (atacar a la CAUSA), sin caer en métodos mecánicos que actúan directamente sobre el cuarto (atacan a la CONSECUENCIA), podría comenzar a decir que el rodete coronario necesita de su movimiento y elasticidad natural para cicatrizar correctamente. En otras palabras, podría decir que inmovilizar la pared, mecánicamente, es contraproducente, ya que comprimiría al corion de la pared impidiendo su normal cicatrización. Esto último no está probado aún, pero sí he comprobado que el movimiento natural del rodete coronario no impide una normal cicatrización.

Las secuencias de abajo muestran el proceso de curación de dos cuartos descendentes unilaterales profundos, uno medial y el otro lateral, en dos caballos diferentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Este cuarto medial descendente profundo, de la secuencia anterior, se originó en un caballo de carreras, debido a una leve desviación rotacional lateral (defecto de izquierdo) establecida en el miembro izquierdo. Al no ser estabilizada por el herrador, esta desviación produce un desequilibrio en el pie. Por ser lateral, el lado medial del casco soporta todo el peso. El talón se eleva junto con su bulbo, el cartílago ungular causa presión en el rodete coronario, éste estalla y se produce el cuarto.
Mi trabajo como herrador fue quitar el peso del lado medial, trasladándolo hacia el centro de equilibrio del pie. Este trabajo se realiza mediante una técnica de recorte que tiene en cuenta el balance F del pie, es decir, su flexibilidad natural longitudinal, con relación al centro de la pinza y los dos talones como soporte.

Luego de recortar y equilibrar el pie, se procedió a abrir el cuarto. Se quitó todo el material muerto que pudiese provocar pellizcos en el corion laminar durante el movimiento natural de éste. Por otro lado, se eliminó toda posibilidad de proliferación de hongos y bacterias.
A su vez, se realizó un falseo de apoyo, con forma de arco, para evitar que cualquier presión llegue al rodete coronario. Esto podría impedir la normal cicatrización. En esta primera vez, realicé un falseo de apoyo total del talón afectado. Es decir, se lo dejé totalmente en el aire, con el fin de relajar aun más el corion de la pared. Ya en el segundo recorte y herrado no será necesario.
Debido a que, al abrir el cuarto, se quita bastante apoyo, es bueno colocar una herradura redonda de barra, con el fin de compensar el apoyo quitado. Además, se dice que distribuye, de forma más uniforme, las fuerzas que llegan desde el piso al rodete coronario.

Si las condiciones de vida del caballo y el terreno lo permiten, preferiría realizar el tratamiento sin herraduras. Se torna difícil cuando el caballo permanece en box, sobre suelo que no otorga un buen soporte. En caso de realizar el tratamiento sin herraduras, buscaría que el caballo se encuentre suelto en un piquete con suelo seco y arenoso.

Debido a que la desviación rotacional lateral forma parte de este caballo pura sangre de carreras, en cada herrado debió equilibrarse el pie. Pero desde el primer herrado y por los 35 días restantes, el lado afectado ya no estaría soportando más peso. El rodete coronario, inmediatamente, comienza a cicatrizar. En el transcurso de 7 herrados, el cuarto ha desaparecido. En ningún momento, durante los 8 meses de tratamiento, se pretendió reconstruir el casco, ocultando el cuarto. Tampoco se pretendió inmovilizar, mediante métodos mecánicos o productos terapéuticos, ambos lados de la fisura. No fue necesario, porque al eliminar la causa, la consecuencia desaparece sola.

La siguiente secuencia pertenece a un caballo criollo. Éste cuenta con un cuarto descendente profundo lateral en la mano izquierda (mano blanca). El cuarto se originó por un leve desequilibrio latero-medial en el pie.

 

 

 

 

El caballo presenta, además, una infosura crónica, ya estable, contraída años antes de contraer el cuarto.
Inicialmente, otro profesional, selló el cuarto con un producto reconstructor de cascos. No arrojaría resultados positivos porque el cuarto se encontraba aún “vivo”, es decir, la fisura llegaba hasta el corion laminar del pie. Esto podría provocar una futura infección y el retraso del tratamiento.
Al cuarto se le quitó el producto reconstructor y se lo dejó abierto. Se equilibró el pie correctamente, quitando el peso de ese lado. Se realizó un falseo de apoyo, con forma de arco, debajo del cuarto. Se quitó, por esta sola vez, material del talón, con el fin de que éste no apoyara durante los primeros días, y se colocó una herradura redonda de barra. A ésta se le biseló la pinza, de forma acentuada, para aliviar la ruptura de paso, ya que el caballo presentaba una infosura crónica y necesitaba romper el paso sin que la tercera falange sufriera tensiones por parte del tendón del flexor profundo. Cabe recordar que la infosura estaba estable y no producía, al caballo, mayores dolores al caminar.
El tratamiento duró 8 meses. Las últimas intervenciones fueron sólo recorte de casco. Actualmente, el caballo, se encuentra sin herraduras, en terreno blando y seco.

Durante este tratamiento, tampoco se utilizaron métodos que intervinieran, directamente, en el cuarto. Sólo se trasladó el peso, alojado en el lado afectado, hacia el centro de equilibrio del pie. Luego, la naturaleza del propio caballo se encargó de cicatrizar el cuarto.

Autor: Daniel Anz    wwww.danielanz.com       

Daniel Anz

Laminitis: Un Evento Catastrófico

La laminitis se describe como una inflamación de las láminas que forman la unión dermo-epidérmica del casco, esto es virtualmente cierto, más no exacto, pues posterior a la separación de las láminas se produce una inflamación y necrosis de las mismas, pero la anomalía principal es la separación anatómica de dicha unión.

Laminitis: Un Evento Catastrófico
 
La laminitis se describe como una inflamación de las láminas que forman la unión dermo-epidérmica del casco, esto es virtualmente cierto, más no exacto, pues posterior a la separación de las láminas se produce una inflamación y necrosis de las mismas, pero la anomalía principal es la separación anatómica de dicha unión.
Esta enfermedad se considerada una urgencia debido a la rapidez con que se presentan los cambios anatómicos dentro de la estructura cornea, a la vez de la limitación física por el daño mecánico que ocasiona y las perdidas económicas que se causan en virtud de los tratamientos y la limitación atlética a la que se ven abocados los caballos. De origen multi-causal, sin embargo, la laminitis generalmente se le ha atribuido al consumo exagerado de concentrados, con una marcada creencia popular de ser el producto de un consumo exagerado de proteínas; creencia basada en los escritos de antes de la década del 90, en los cuales, la fisiopatología de la laminitis era atribuida a la elevación del contenido proteico que contenían los concentrados. La realidad es otra un tanto diferente; cuando la laminitis es por causa alimentaria se debe a un aumento en los niveles de almidones (carbohidratos) contenidos en los cereales (especialmente sorgo, trigo, maíz y cebada) y frúctanos (oligofrúctuosa) que se acumulan en los tallos de los pastos suculentos. Estos carbohidratos al pasar a la parte posterior del intestino sufren fermentación exagerada por la presencia de una rápida proliferación de bacterias, principalmente Streptococcus equinus, Streptococcus bovis y Lactobacillus spp, induciendo a la producción de ácido láctico y una disminución del pH, que puede bajar hasta 4 (normalmente entre 6.5 y 7), el pH altamente ácido produce la muerte y lisis de bacterias Gram negativas del grupo de las entero-bateraceas con la liberación de lipo-polisacáridos de la pared celular que se convierten en endotóxinas. Luego de 24 a 72 horas de ocurrida la sobrecarga con granos (carbohidratos) la pared intestinal sufre permeabilización por parte de las endotóxinas y de los factores desencadenantes de la laminitis, las cuales pasan al torrente sanguíneo, ocasionando la enfermedad.

A parte de la teoría de la sobrecarga alimentaria, existen varias teorías de cómo el aparato de suspensión de las laminas falla; la mas difundida es la de la falla en el flujo sanguíneo laminar ocasionado por una vasoconstricción periférica con la posterior isquemia y necrosis; teoría basada en estudios radiográficos con medio de contraste pero realizada en animales a los cuales !ya se les había diagnosticado clínicamente la laminitis¡¡¡¡ Estudios mas recientes realizados en la Unidad de Investigación Australiana de la Laminitis EquinaAELRU (siglas en ingles de Australian equine laminitis research unit) dan como resultado que la vasoconstricción, isquemia y necrosis son mas una consecuencia que una causa. Estos resultados se basan en la inducción de la laminitis bajo monitoreo permanente y los estudios histológicos pos-mortem de acuerdo a la evolución de la enfermedad, así como, de los estudios in vitro realizados para recrear los acontecimientos que suceden in vivo. En estos estudios se pudo establecer que la laminitis tiene una fase de desarrollo en la cual los primeros síntomas son el aumento de la temperatura del casco y el aumento del pulso digital, esto, debido a la presencia de una vasodilatación de las anastomosis arteriovenosas con un sacrificio del flujo sanguíneo capilar. Las uniones dermo-epidérmicas se nutren por efecto de difusión, es decir, que por los capilares que se encuentran cerca de dicha unión la sangre fluye lentamente y por difusión a través de las paredes del capilar pasan nutrientes y se efectúa el intercambio gaseoso (efecto robo), al suspenderse el flujo sanguíneo capilar por mas de 8 horas, debido a la vasodilatación de las anastomosis arteriovenosas, se produce la isquemia y la posterior necrosis de las células básales responsables de mantener la adherencia laminar. Al sufrir la separación de dichas láminas sobreviene el dolor y las reacciones características de la enfermedad. Esta separación laminar va dejando un espacio que se aumenta a medida que el flexor profundo tracciona la tercera falange, la cual se encuentra sin soporte; dicho espacio se llena con células básales de crecimiento rápido formando un tejido blando que impide que la falange vuelva a su sitio, a este tejido se le ha denominado cuña laminar (Fig. 1).

 

Fig. 1. Las imágenes muestran el esquema de la circulación en el casco (primera imagen), luego la vasodilatación de las anastomosis arteriovenosas y la posterior isquemia de la unión laminar (segunda imagen), y la posterior separación y alargamiento laminar con la proliferación de células básales de crecimiento rápido (tercera imagen). Foto tomada del libro Atlas en color El Pie del Caballo de Christopher C. Pollit, Harcourt Brace de España S.A. pag. 171

 

Fig. 2. La imagen de la izquierda muestra como se toma una radiografía con puntos de referencia. La imagen central muestra la rotación de la falange, el espacio donde se presenta la separación laminar y la necrosis de la palma. En la imagen de la derecha hay una rotación que casi llega a la vertical (equino del video) con deformación de la tercera falange y signos de osteomalacia.

 

 

En la actualidad nuevos hallazgos sugieren que los componentes que intervienen en la remodelación de los tejidos, en especial de la la unión dermo-epidérmica, necesarios para establecer la dinámica de crecimiento del casco, pueden promover la desintegración permanente de dicha unión debido a la acción de las Metaloproteinazas, en especial la Metaloproteinaza 2 (MMP-2) y la Metaloproteinaza 9 (MMP-9). Estos factores enzimáticos actúan sobre la membrana basal provocando su separación temporal por la acción de un activador de las MMP y su posterior unión por la acción de un inhibidor de las mismas, esta acción es normal para el crecimiento y remodelación del casco y de otros órganos como los huesos. Sin embargo, si se produce una activación de las MMP sin la posterior inhibición de las mismas, se produce un daño irreparable en la unión dermo-epidérmica, transformando lo que normalmente es una unión fuerte y sin ningún tipo de anomalía, en un sistema sin ninguna utilidad, debido a la gran cantidad de tejido dermo-epidérmico desintegrado. El factor activador que se ha logrado establecer in vitro es el del Staphilococcus bovis.

Un componente adicional en el proceso de la laminitis es el del metabolismo de la glucosa; en situaciones de estrés el consumo de la glucosa esta sustancialmente reducido en la mayoría de los tejidos del cuerpo, especialmente los periféricos (piel y cascos), con el fin de guardarla para el consumo de órganos vitales como el cerebro, corazón y pulmones. El estrés metabólico esta regulado por la insulina, quien se encarga de promover la utilización de la glucosa por parte del cuerpo; el glucagon, que se encarga de la producción de la glucosa especialmente por parte del hígado; el cortisol y la adrenalina, que promueven la producción de la glucosa por parte de otros órganos; todo con el fin de proteger órganos vitales a expensas del sacrificio de los órganos periféricos. Estudios in vitro demuestran que la unión dermo-epidérmica es dependiente de la glucosa y que una disminución de la misma, como la que sucede durante el estrés metabólico, puede provocar la separación laminar.

En conclusión, el concepto actual de la pato-fisiología de la laminitis esta dada por tres factores básicamente: Primero, la vasodilatación del componente vascular con la posterior necrosis por falta de riego sanguíneo capilar. Segundo, la activación de las Metaloproteinazas, especialmente de MMP-2 y MMP-9, dadas por el arribo de factores bacterianos desencadenantes. Tercero, la disolución de la unión de las células básales y la membrana basal (hemidesmosomas y desmosomas) por la disminución del aporte energético de la glucosa en los tejidos periféricos.

El proceso de la laminitis tiene varias fases: Una fase de desarrollo que puede ocurrir entre 30-40 horas antes que se presente el dolor en forma evidente; esta fase se caracteriza por el aumento en la frecuencia e intensidad del pulso digital  y por el aumento de la temperatura interna del casco. Esta fase de desarrollo esta precedida por algún tipo de disfunción sistémica o enfermedad en los sistemas endocrino, respiratorio, gastro-intestinal, reproductivo, renal, inmune e integumentario; por lo tanto, a pesar de que se toma como base el modelo de la sobrecarga alimentaria o de carbohidratos para explicar la fisiopatología de la laminitis, debemos tener en cuenta, como se dijo con anterioridad, que es una patología de origen multicausal,  y que dentro de las causas reportadas se encuentran: pleuritis, neumonía, colitis, cólico, cirugía de abdomen, accidentes intestinales, distocias, metritis, sobrecarga de cereales, consumo de pastos suculentos, intoxicación por AINES, aplicación de corticoides (en especial la Triamcinolona), síndrome de cushing, herraduras apretadas, trabajo sobre superficies duras, lesiones pódales contra-laterales, consumo de agua fría después de una jornada de trabajo, consumo de virutas de nogal negro, reacciones a la aplicación de medicamentos y situaciones de estrés intenso. 

Fig. 3. Secuencias de elaboración de una herradura de corazón ajustable con barra delantera y resección de tapa y palma

La fase aguda sobreviene inmediatamente después de la fase de desarrollo y se funde con la misma, caracterizada por la aparición del dolor, la dificultad para el desplazamiento, el aumento en la frecuencia e intensidad del pulso digital y el incremento en la temperatura del casco se hacen mas evidentes, además, casi como una norma, se presenta el desplazamiento distal y/o la rotación de la tercera falange.

La fase crónica, comúnmente llamada Infosura, se presenta una vez se manifiesten los cambios anatómicos y ocurre inmediatamente después  de la aguda, siendo una continuación de la misma; la rotación de la tercera falange se acentúa, pudiendo llegar hasta la protrusión de la misma a través de la palma del casco; se pueden presentar deformaciones del tejuelo; la formación de la cuña laminar es una constante, impidiendo el retorno del paralelismo de la falange con respecto a la pared dorsal del casco; la formación de la necrosis semilunar es una norma; los seños del casco (líneas de estrés) con la característica de converger en las lumbres y divergir en los talones, aparecen a medida que el casco va creciendo; la palma desciende haciendo que el caballo se apoye sobre la misma y no sobre la pared del casco como debe ser; la presencia de abscesos es frecuente.

La claudicación provocada por la laminitis esta dada en grados, basados en la nomenclatura establecida por el veterinario Nils Obel en el año de 1.948, la cual manifiesta que el grado I es para animales que sufren dolor sin mayor dificultad en el desplazamiento y en la estación alternan el levantamiento y apoyo de los miembros afectados, dando la impresión de estar incomodo por algún motivo; en el grado II, el caballo muestra dificultad para su desplazamiento especialmente al realizar los giros y su caminar es arrastrado, se puede levantar uno de los miembros afectados con un poco de dificultad; en el grado III, el caballo esta reacio a moverse, su desplazamiento es a saltos, con una marcada dificultad para el levantamiento de sus miembros afectados; en el grado IV, el animal se niega a moverse y generalmente se encuentra en posición recumbente.
                       
El manejo terapéutico de la laminitis debe tener como fundamento la prevención del daño anatómico, evitando o disminuyendo al máximo la necrosis de la unión dermo-epidérmica; esto se logra provocando la vasoconstricción de las anastomosis arteriovenosas y de esta manera, recuperar el flujo sanguíneo capilar; para lograr lo anterior, sometemos los cascos del caballo a crioterapia, sumergiéndolos en agua con hielo (8-10° C) durante dos horas 3-4 veces en el día, durante los primeros 5 días, inclusive, si es necesario, se sumergen los cascos en agua con hielo por 24-36 horas seguidas. El segundo paso es el de atacar los desordenes que dieron inicio a la enfermedad; en el caso de sobrecarga por concentrados, se debe suministrar por medio de sonda naso-gástrica aceite mineral en proporción de 2-4 litros, dependiendo del peso del caballo, repitiendo la dosis a las 2 horas, de ser necesario. Aplicar un antimicrobiano para controlar la proliferación de flora bactriana dañina, especialmente el Staphilococcus bovis. Se deben controlar los procesos infecciosos que se presenten; si hay presencia de cólico o accidentes intestinales, metritis, pleuritis, colitis o reaaciones a medicamentos, se deben seguir los protocolos correspondientes a cada entidad en particular. Así sucesivamente con cualquier anomalía que pueda desencadenar la Laminitis. El tercer paso es el de disminuir el dolor sin suprimirlo totalmente, utilizando AINES en concentraciones ajustadas al peso del caballo; el AINE de mayor utilización es la fenilbutazona a dosis de 1.1 mg/kg como dosis inicial, continuando con la mitad de la dosis cada 12 horas por 4 días, y terminando con 0.5 mg/kg cada 24 horas por 8 días. Este AINE se puede combinar con otros pero se debe tener mucho cuidado con las dosis y la frecuencia de suministro. Es muy importante tener en cuenta que cualquier AINES interfiere con la producción de prostaglandinas, para lo cual debemos proteger la mucosa gastrointestinal de la acción de los jugos gastro-entericos por la disminución de la prostaglandina E2. El cuarto paso es el de darle apoyo mecánico a la tercera falange para evitar o disminuir el grado de desplazamiento distal o de rotación, usando una herradura de corazón ajustable con barra delantera; esta herradura debe ser elaborada por un herrador competente bajo la supervisión de un Veterinario, y debe forjarse y ajustarse con base a radiografías previas, en lo posible tomadas inmediatamente antes de ejecutarse el herrado (Fig. 2).

Se deben evitar los vasodilatadores por que se  corre un riesgo alto de agravar el cuadro. El uso de la Acepromazina se debe evaluar muy cuidadosamente, pues su efecto vasodilatador es contraproducente, el efecto beneficiosa de la Acepromazina se fundamenta en el aumento de la secreción de insulina y de la producción de glucosa por parte del hígado y en algunos casos sirve como terapia, sin embargo, si lo que buscamos es mejorar la disponibilidad de la glucosa, es mejor suministrarla parenteralmente vía intravenosa.
El uso de herraduras de huevo, aunque es una alternativa para disminuir la tracción del flexor profundo, no es la ideal y se puede dejar de obtener el apoyo mecánico de la tercera falange al recomendarse como herrado terapéutico, con la consabida rotación y/o desplazamiento distal.
En el caso de encontrarnos con una laminitis crónica con rotación y/o desplazamiento distal de la falange con presencia de cuña laminar, debemos recurrir a la resección de tapa con el apoyo mecánico de una herradura de corazón ajustable y barra delantera, preparada con base en radiografías previas. Insisto, este trabajo debe realizarse por un veterinario y/o  herrador competente, pues si la resección no se realiza con conocimiento de la anatomía y la fisiología de crecimiento del casco, y además, la herradura no se ajusta adecuadamente, es mas el daño que se causa que los beneficios que se obtienen (Fig. 3) (video).
Todo lo anterior se debe acompañar con una dieta baja en carbohidratos y frúctanos, basada en heno, sin pasto verde, libre de concentrados y cereales; complementándose con el suministro de avena, la cual es relativamente segura para el caballo a dosis de 1-2 kg/día;  suplementos minerales como la biotina y metionina. Debemos dar reposo en pesebrera, evitando al máximo los desplazamientos para disminuir la tracción del flexor profundo sobre la tercera falange. Cama abundante y cómoda (preferiblemente virutas de madera).
Como siempre. El objeto de este articulo no es el de plantear una terapéutica como receta de cocina, ni mucho menos darle a los amigos del caballo armas para su manejo transitorio y descuidado; todo lo contrario, el objetivo primordial de este articulo es el de abrirle los ojos a los que estamos alrededor del equino, haciéndoles saber que estamos ante una entidad complicada de manejar, de mucho cuidado y dedicación, con una cultura de tratamiento a los escopetazos, y sin darle mayor importancia a el apoyo mecánico del casco y de la tercera falange. Lo que se pretende con este articulo es el de que haya un conocimiento mayor sobre las causas y la fisiopatología de la laminitis para poder realizar un abordaje mas concienzudo, de igual manera, darle la importancia que reviste el herrado terapéutico, lo cual es vital para evitar el daño mecánico.
Por ultimo, quisiera darle los agradecimientos en nombre del caballo, los caballistas, criadores, montadores, palafreneros, herradores y en especial de los Veterinarios, al Doctor Christopher C. Pollitt, director del AELRU (Australian Equine Laminitis Research Unit) de la universidad de Queensland en Australia y a su grupo de colaboradores alrededor del mundo, por su dedicación a la investigación de la laminitis y por los logros obtenidos hasta la fecha, a ellos, un mil gracias y que Dios se lo pague.

Bibliografía.

Pollit CC: El Pie Del Caballo, Atlas en color, edición en español, Harcourt Brace de España, 1.998.

Patrick TC, Ian GM, Alfred MM, James NM: Medicina y Cirugia Equina, 4ª Ed., Intermedica 1.998
            Stashak TS: Adams: Claudicación en el Caballo, 5ª Ed., Intermedica, 2.004
            Ruthe H, Müller H, Reinhard F: Tratado de Podología y Arte de Herrar, 5ª Ed., Acribia, 2.000
            Hickman J, Humphrey M: Manual y Tecnicas de Herraje de Hickman, Versión en español 2ª Ed., Harcourt, 1.999

AELRU, Pollit CC: F:The School of Veterinary Science-DrChristopher_C­_Pollit­_BVsc_Ph_D.htm


FECHA DE PUBLICACIÓN:  26/11/2008
 
AUTOR:  Edward Daniel Calle Torres, Med. Veterinario Y Zootecnista, Mg. Herrador Profesional, Esp. En Claudicaciones. Colombia
 

 

Edward Daniel Calle Torres

Fisuras del casco (cuartos)

El casco epidérmico (insensible) es una estructura cornea con una gran cantidad de túbulos donde encajan las papilas de la corona que unidas forman la zona de crecimiento del casco y que se mantienen unidos entre si por una capa de queratina.

FISURAS DEL CASCO (“CUARTOS”)
 
 
Edward Daniel Calle Torres.
Med. Veterinario y Zootecnista., Mg.
Herrador Profesional.
Especialista en Claudicaciones.
 
El casco epidérmico (insensible) es una estructura cornea con una gran cantidad de túbulos donde encajan las papilas de la corona que unidas forman la zona de crecimiento del casco y que se mantienen unidos entre si por una capa de queratina. El casco necesita que su capa cornea sea lo suficientemente dura para que proteja las estructuras internas de la contusión continua al apoyarse en la superficie, pero debe ser lo suficientemente flexible para que absorba dichos impactos, haga su función de amortiguación e impida que las estructuras internas se lesionen. La integridad de esa capa cornea depende de la unión de la queratina, si esta falla, los túbulos corneales se separan y no se unen nuevamente, pues esta sustancia no tiene la capacidad de cicatrizar; la única forma en que la integridad de dicha estructura se recupera es creciendo nuevamente en una sola unidad y sin solución de continuidad. A la separación de los túbulos corneales, es decir, la solución de continuidad de la sustancia cornea del casco se le denomina “cuartos” o “fisuras del casco” y es un problema frecuente en los equinos, pero su manejo es negligente y se pierden muchos animales por esta patología. Cuando esta solución de continuidad penetra profundamente en la epidermis, puede traspasarla completamente y llegar hasta la dermis (zona sensible del casco) produciendo un pellizco de dicha zona con las partes que se separan al momento del apoyo y luego se aproximan en la elevación del miembro; este pellizco produce un trauma constante originando dolor y la consiguiente claudicación y defensa del caballo; en casi todas las ocasiones donde se compromete la zona sensible hay un sangrado posterior al trabajo o ejercicio del equino.
 
Las fisuras en el casco se presentan de dos formas: Longitudinales,en la misma dirección de los túbulos corneales, con o sin compromiso de la zona sensible; y Transversales, que invariablemente se presentan con separación de la dermis de la epidermis. Los “Cuartos” son causadas por diversos factores: Las longitudinales, generalmente por un desequilibrio en las fuerzas que actúan sobre el casco al momento del apoyo, en otras palabras, por el desaplomo de los miembros y/o el desequilibrio del casco, como causa primaria o por la “corrección” del desaplomo como causa secundaria (Fig. 4); otra causa de las longitudinales es por la conformación del casco, el cual toma una forma triangular y hace que sea sometido a fuerzas anormales en las cuartas partes del mismo; o por golpes en la corona, lo que genera una herida por contusión y la posterior cicatrización de la misma, la acción combinada de la herida y las fuerzas que se ejercen sobre el casco al momento del apoyo desencadena la fisura, y, si a esto le adicionamos una palanca (pestaña de herradura) al final de los túbulos corneales que se están separando, potencializamos el efecto de las fuerzas sobre el casco, agravando la lesión (Fig. 1). Las fisuras transversales generalmente se presentan por daño a nivel de la corona, ya sea por contusión directa sobre la misma que luego va bajando a medida que el casco crece sin ocasionar mayores daños o por el drenaje de abscesos causados por clavos arrimados que comprometen el corion laminar (dermis) del casco; estos abscesos buscan el drenaje por la zona mas blanda del casco y ascienden por la unión de las laminas dérmicas con las epidérmicas hasta encontrar el corion coronario y revientan sobre la corona, la zona comprometida en la corona cicatriza y las laminas dérmicas y epidérmicas crecen adheridas mientras la separación se mantiene y va bajando a medida que el casco crece (Fig. 5).
 

Una vez determinada la lesión y su posible causa entramos a determinar el tratamiento; en antaño se usaba cinta plástica alrededor del casco para disminuir  la separación a la que es sometida el casco, tratando de disminuir al máximo el efecto de amortiguación que se genera al apoyarse el casco contra el suelo, pero sus efectos eran precarios y poco o ningún beneficio se lograba si el caballo no era sometido a un largo y prolongado reposo. Otra forma de tratamiento era la de atravesar por medio de un clavo de herrar caliente los bordes sobresalientes de la fisura y hacer una especie de grapa, pero generalmente lo único que se obtenía era una fisura transversal adicional. Se utilizan parches de silicona pegados de tal forma que traten de mantener los bordes de la fisura lo mas juntos posibles y disminuya al máximo la separación de los mismos al apoyarse el casco contra el suelo; sin embargo, los resultados no han sido satisfactorios. Dentro de las soluciones, la mejor, es la de hacer una resección de la fisura hasta llegar al tejido sano e integro y reconstruir el casco con un material lo mas parecido al casco en cuanto a resistencia a los impactos y a la vez que conserve la flexibilidad necesaria para que efectué su accion de amortiguación al contundir contra el suelo. Se han utilizado diferentes tipos de material para el relleno, desde siliconas blandas hasta acrílicos resinosos inflexibles, con efectos variables, algunas veces decepcionantes. En la actualidad hay en el mercado poliuretanos de diferentes densidades y resistencia al impacto, así como, de diferentes grados de flexibilidad. A continuación, explicamos de la mejor forma, como se realiza la resección del casco y la posterior reconstrucción con un poliuretano de fraguado rápido con una densidad y flexibilidad muy parecida a la del casco. 

El abordaje inicia con el caballo en la estación, con un torno de mano y una fresadora se procede a resecar los bordes de la fisura hasta encontrar tejido sano, se debe tener mucho cuidado a medida que se profundiza en la epidermis para no lesionar el corion laminar dérmico, realizamos anclajes paralelos a la fisura acompañados de agujeros; luego se limpia y lija la superficie que se va a rellenar. Una vez limpia la zona se aplica el poliuretano de fraguado rápido, esta acción debe hacerse rápidamente y con seguridad, dejando abundante superficie para luego rebajar y pulir los sobrantes del poliuretano hasta darle la misma forma del casco, este pulido se realiza con la escofina y con el torno de mano acompañado de una lija (Fig. 3 y 5). Debemos tener presente que el casco debe estar limpio, seco, libre de grasas y unturas. Al realizar la resección del casco se debe quitar todo el tejido desvitalizado y necrótico, pero si la dermis laminar y/o coronaria esta comprometida, se debe esperar de 10 a 15 días para realizar la reconstrucción del casco en espera de la queratinización de la zona resecada; si la reconstrucción del casco se hace sobre la zona sensible expuesta y desprotegida, el calor producto de la catalización de los componentes del poliuretano producen una quemadura leve con la posterior inflamación de la dermis, ocasionando una claudicación y el desprendimiento temprano del relleno.  La resección y reconstrucción del casco debe acompañarse de un herrado protector que en la mayoría de los casos se basa en la ubicación de pestañas a ambos lados de la fisura, esta herradura se debe elaborar antes de iniciar la resección, al igual que el arreglo del casco en su parte ventral, con el fin de evitar daños posteriores del casco por la falta de protección (Fig. 2).

 
Bibliografía.
Ruthe Hermann, Müller Heinrich, Reinhard Friedbert, Tratado de podología y arte de herrar, quinta edición, Editorial Acribia, Zaragoza España. (2.000).
Hickman John, Humphrey Martin, Manual y técnicas de herrajes de Hickman, Guía ilustrada completa, Segunda edición, Harcourt (1.999).

Ted S. Stashak, Adams, Claudicación en el Caballo., Quinta edición, Editorial Inter-medica, Buenos Aires, Argentina, (2.004)

Edward Daniel Calle Torres

TALONES BAJOS (Remetidos, Huidizos)

Uno de los casos mas comunes con los que nos encontramos al herrar un caballo es un casco pando caracterizado por la casi ausencia de los talones y con un marcado desequilibrio del eje cuartilla casco

TALONES BAJOS
(REMETIDOS, HUIDIZOS)
 
            Edward Daniel Calle Torres
Medico Veterinario Zootecnista. Mg.
Herrador Profesional.
 
Uno de los casos mas comunes con los que nos encontramos al herrar un caballo es un casco pando caracterizado por la casi ausencia de los talones y con un marcado desequilibrio del eje cuartilla casco lateral, el cual se quiebra hacia atrás, ejerciendo mayor estrés sobre el aparato suspensor del pie (flexores digital superficial y profundo, ligamento suspensor, ligamentos sesamoideos, huesos sesamoideos proximales y el navicular), lo que en el corto plazo ocasiona diversas patologías (tendonitis, desmitis y hasta un síndrome del navicular); por otro lado, va a ocasionar interferencias en la marcha y una incomodidad general para desarrollar el movimiento normal dentro de la disciplina atlética a la cual esta dedicada el equino. Frecuentemente se acusa a la herencia o al sistema de crianza como la causa primaria de este problema, pero debemos de profundizar un poco mas y  hacernos las siguientes preguntas: Los padres tienen pies pandos? nació el potro con pies pandos, cuartillas largas y caídas y/o con flexores débiles? sufrió el potro alguna enfermedad debilitante en sus miembros que ocasionara el desgaste exagerado de sus talones y la deformación de su casco? Se le arreglaron los cascos (aplomado)? A que edad se inicio su arreglo? Su aplomo fue hecho con base en la conformación del potro? Al iniciar el arrendamiento (doma) el potro se herró previamente? En que momento se herró? Las respuestas a estas preguntas sumadas al análisis de la conformación del casco y del miembro en si, nos orientaran hacia la causa posible de los talones remetidos. Con este procedimiento entraremos a descartar si dicha condición es de tipo hereditaria, congénita o adquirida; lo mas frecuente es que nos encontremos con esta última, con las siguientes excepciones: caballos de tiro, cascos pandos congénitos, debilidad de flexores congénita.

Dentro de las condiciones adquiridas hay unas patológicas, algunas naturales y otras ocasionadas durante el proceso del herrado. Como ejemplo de las patológicas podemos mencionar la fractura a nivel de la parte posterior de la tercera falange; Los cascos pandos naturales se relacionan con equinos en libertad y descalzos, es decir, animales de potrero. La condición ocasionada por el herrador se da en el momento del arreglo de los cascos del potro sin tener presente su conformación y asumiendo el casco del mismo como el de un caballo adulto o al aplomar el casco del adulto abusando del uso de la escofina al desvasar la zona de contacto con la superficie, especialmente la zona de los talones. Estos errores se dan principalmente por la falta de método dentro de la técnica del herrado o aplomado; el error mas frecuente es el de iniciar el corte con la pinza corta-cascos a nivel de los talones bajando innecesariamente esta zona, luego pasan la escofina desde talones hasta lumbres ocasionando una merma adicional, lo que deja al caballo con un aplomo pando, talones caídos y pulpejos desprotegidos, el herrador en cuestión, para poder remediar el daño ocasionado recomienda herrar el caballo con herraduras de talones largos y rectos, ¡¡¡y que estos se extiendan hasta los pulpejo o los sobrepasen!!!!!!. ¡No saben el daño que causan!!!!! La verdad es que al dejar los talones largos lo único que se logra es que aumente la presión sobre el ángulo de unión de los talones del casco con la herradura, presión que es ejercida por el peso del caballo y la reacción de la resistencia del suelo contra los talones de la herradura, me explico: Los tubulos corneales del casco crecen hacia delante y hacia abajo de acuerdo a la angulacion de los talones, dicha angulacion debe ser igual o muy similar a la angulacion de la pared dorsal de la tapa y con la misma alineación de la cuartilla (eje podofalangico); estos tubulos corneales van a soportar la fuerza que ejerce el peso del caballo a través de su eje óseo y por la acción que realiza el aparato suspensor al flexionar el menudillo, de igual manera van a recibir la fuerza que ejerce el suelo (resistencia, fuerza de gravedad) contra el casco ya sea herrado o sin herrar. En el casco sin herrar dicha fuerza es menor pues no existe una palanca adicional sobre la parte terminal de los tubulos corneales que desvíen la dirección de crecimiento de los mismos, la perdida de sustancia cornea es ocasionada por la fricción del casco contra la superficie de apoyo (Fig. 1, A). Cuando usamos la herradura y esta queda un poco trasera (por atrás de los talones), ese trozo de acero que sobresale ejerce presión sobre el talón a manera de una tenaza (palanca), es decir, que tenemos la fuerza del peso del caballo más la fuerza de resistencia del suelo al apoyar el casco herrado contra el suelo, esto nos genera dos vectores que hacen palanca, con el punto de resistencia  ubicado exactamente en la zona donde se unen los talones del casco con la herradura y donde terminan los túbulos corneales del talón del casco (Fig. 1 Circulo), ocasionando presión excesiva sobre los mismo, obligándolos a desviarse o quebrarse a medida que van creciendo, teniendo el herrador que quitar dicha capa cornea por ser inservible como soporte del casco. Este efecto es directamente proporcional a la extensión de los talones, es decir, se incrementa a medida que incrementamos la prolongación de los talones de la herradura por detrás de los talones del casco (Fig.1 B, C y D)

 

Otra practica que se utiliza para mejorar los talones bajos es el uso de plantillas para equilibrar eje cuartilla casco, sin tener en cuenta la densidad de la plantilla a utilizar, la cual debe ser lo mas parecido a la densidad del casco, es decir, la misma dureza; generalmente vamos a usar unas plantillas de menor densidad, mas blandas, ocasionando un hundimiento del mismo dentro de la plantilla al momento de hacer el apoyo, lo que aumenta la fricción al tener el casco mayor movimiento contra la superficie de apoyo, con el consiguiente desgaste progresivo, adicionando el deterioro por el acumulo de detritus y amoniaco, lo que genera una perdida de la unión de la palma con la tapa al contaminarse la línea blanca con bacterias anaerobias; por tal motivo tampoco es una solución viable.

Basado en mi experiencia personal en todos los casos que he tenido a través de mi vida profesional las recomendaciones para un adecuado manejo de esta entidad tan frecuente en los equinos son las siguientes:

1. Realizar un arreglo de los casco de los potros basándose en la conformación del casco del caballo joven, la cual es mas redondeada, mas entalonada, mas topina que la del caballo adulto, para lo cual nos orientaremos por el eje podofalangico y el estado anatómico del casco.

2. Tratar en lo posible de herrar el caballo antes de iniciar el proceso de arrendamiento (doma) para así evitar el desgaste innecesario de los talones y en general de toda la superficie de contacto del casco con la superficie donde se apoya el casco.

3. Al arreglar (desvasar) el casco para poner la herradura, debemos tener en cuenta la conformación del casco y el desgaste que este ha sufrido por la fricción, quitando únicamente lo que este sobrando para lograr un equilibrio lateral del eje cuartilla casco, iniciando el corte siempre desde las lumbres (pinzas) del casco y dirigiéndose hacia atrás sin tocar los talones o cortando lo mínimo necesario, es decir, llegando hasta cuartas partes o un poco mas allá, luego pasamos la escofina ligeramente sobre los talones para nivelar y quitar la parte terminal de los tubulos corneales que se han debilitado, posteriormente escofinamos el resto de la superficie que entrara en contacto con la herradura de tal forma que el casco quede con un equilibrio ventral adecuado que haga que el caballo tenga una superficie de apoyo desviando la fuerza del peso un poco mas hacia delante disminuyendo la presión sobre los talones.

4. La herradura se debe preparar con una extensión de talones que no sobrepase mas allá de una tercera parte de la distancia entre el talón del casco y los bulbos o pulpejos. Debe ser unos mm más gruesa en los talones para mejorar el eje podofalangico y equilibrar las fuerzas que se presentan en el casco al momento del apoyo con el suelo, acompañada de un redondeado de lumbres. La herradura debe tener la misma forma del casco natural y una vez cubra los talones del mismo se debe hacer la extensión de los talones de la herradura. Debe ajustarse próxima hasta un poco más allá de las cuartas partes y de ahí hacia atrás dejar unos 2-3 mm de guarnición o descanso para facilitar la expansión del casco en su parte posterior (Fig. 2)

Esta no es una solución instantánea, por lo regular se necesitan de 4 a 8 meses para que el casco recupere los talones que ha perdido, recordemos que el talón es la zona mas difícil de recuperar, comparado con las cuartas partes y las lumbres, por la velocidad de crecimiento y la fricción continua a la que es sometido por la herradura. Por tal motivo debemos siempre advertirle al cliente como va a ser el proceso y que vamos a esperar en el tiempo, siempre vamos a tener que frenar la impaciencia y no optar por soluciones instantáneas pero no definitivas. 

 

Edward Daniel Calle Torres

ESGUINCE DEL LIGAMENTO INTER-OSEO (Sobrehueso)

Los sobrehuesos son una importante preocupación de los criadores y expositores de caballos, por su frecuente presentación sin aviso previo y por la limitación que existe al momento de exponer los ejemplares en la pista de juzgamiento.

ESGUINCE DEL LIGAMENTO INTER-OSEO
(SOBREHUESO)
 
 
Edward Daniel Calle Torres

Med. Veterinario y Zootecnista. Mg.

Podólogo, Herrador Profesional

Los sobrehuesos son una importante preocupación de los criadores y expositores de caballos, por su frecuente presentación sin aviso previo y por la limitación que existe al momento de exponer los ejemplares en la pista de juzgamiento. Estos sobrehuesos pueden localizarse en cualquier parte de los miembros, con una mayor incidencia a nivel de la porción inferior de los mismos, es decir, entre el carpo/tarso y la corona, en este articulo hablaremos del sobrehueso (exostosis) provocada por el esguince del ligamento inter-óseo medial del metacarpo (Inter-metacarpiano medial).

 
El esguince del ligamento Inter-óseo medial del metacarpo es una disrupción del ligamento que une el tercer (gran) metacarpiano al segundo (pequeño metacarpiano) (Fig. 1), lesión muy dolorosa en su fase aguda, con una gran tendencia a la cronicidad. De presentación frecuente en cualquier tipo de equino, pero principalmente afecta a los caballos que tienen una conformación de base ancha, con desviación del menudillo hacia adentro (izquierdo), desviación del carpo hacia adentro (valgus), o con rotación del eje central del miembro hacia fuera, y al que se ha intentado “corregir” en forma abrupta su conformación anatómica para mejorar su desempeño (andar) o disimular (tapar) dicha apariencia física. También se puede presentar en equinos con buena conformación (no hablo del ideal) pero que en al momento de realizar su ejercicio cotidiano sufre un cambio brusco de dirección y cuando apoya su miembro sufre tensiones excesivas en la parte interna de dicho miembro. Lesión de frecuente presentación en nuestros caballos debido al nivel de trabajo y a las pruebas de dificultad a las que son sometidos para mejorar su “rienda” y/o probar que tan bien “arrendados” se encuentran. La practica mas frecuente en nuestro medio es la de llamar bruscamente al caballo hacia un lado con la rienda, haciendo que este apoye los miembros anteriores provocando una fuerza de torsión (torque de fuerza) sobre el eje de los miembros que se están apoyando mientras gira sus posteriores en forma brusca e insegura mientras atiende la orden impartida por el montador a través del freno, filete o “jetera”; esta acción generalmente se produce en forma libre y espontánea o contra las “baretas” del corral, contra las tablas del picadero o en su defecto contra una pared, lo que no da espacio al caballo para realizar un movimiento de defensa y tenga que apoyar sus miembros anteriores de cualquier forma sobre la superficie que se encuentre pisando, haciendo que el peso al momento de gira se vaya sobre el (los) miembro(s) que se estén apoyando, generando tensiones anormales sobre las estructuras de soporte y suspensión que se rompen en su parte mas débil (Fig. 3).
 
Los signos de la lesión se manifiestan por una cojera insidiosa de leve (“galuche”, “galoche”) a manifiesta (claudicación evidente), con tumefacción de la zona donde ha ocurrido el esguince y dolor a la palpación de dicho lugar (Fig. 2). Se debe destacar que la mayoría de las veces no se presentan signos de la lesión, la única manifestación evidente es que con el tiempo y la repetibilidad de la lesión se presenta un aumento de volumen en la región proximal medial (interna) de la caña (gran metatarsiano) provocada por la proliferación osea que se produce por la ruptura del ligamento y la posterior cicatrización del ligamento y del periostio lastimado, acompañada del compromiso de tejidos blandos. Cuando este aumento de volumen aparece, lo mas frecuente es que se llame al herrador para que herre el caballo con herraduras “correctivas”, porque se esta “candeleando” (rozando) con las herraduras en la parte alta de la caña, para lo cual el susodicho “profesional” del herrado aplica sobre el casco todos sus conocimientos y procede a poner unas herraduras que alivien la dolencia (generalmente una herradura con extensión de talones en ángulo de 45° a 90°, llamada comúnmente “Turca”), pero por desconocimiento de causa generalmente se provoca el efecto contrario, haciendo mas evidente la dolencia al aumentar las tensiones sobre los ligamentos inter-óseos mediales, agravando por consiguiente el cuadro. Por defecto se llama a consulta al veterinario, que generalmente formula un analgésico y anti-inflamatorio por 5 días y reposo de una semana, y en ultima instancia consultan al podólogo, traumatólogo, ortopedista o especialista en miembros, quien en su inmensa sabiduría sugiere la infiltración con corticosteroides o la intervención quirúrgica para disminuir el aumento de volumen ya estabilizado y con neoformacion ósea. Todo esto se podría evitar si al menor signo de asincronismo de un caballo al ejecutar su andar normal de trabajo, se cita a la persona indicada para diagnosticar y manejar una entidad que puede ser controlada de forma conservadora.
 
Como siempre, el objetivo de estos artículos no es el de vulnerar la credibilidad que se tenga con los profesionales aquí mencionados (Montadores, Herradores, Veterinarios, Podólogos, Traumatólogos, Ortopedistas) y mucho menos el de recomendar una terapia o tratamiento, por el contrario, se trata de reflexionar sobre una entidad de frecuente presentación, de fácil manejo, poco comprendida, que se puede evitar simplemente con la no exposición a los factores desencadenantes de la lesión. Se debe hacer un esfuerzo conjunto por parte de todo el equipo de trabajo que rodea al caballo y darle las mejores opciones para no inducir a lesiones innecesarias que limitaran la vida atlética del equino.

Los herradores deben estar en la capacidad de identificar la lesión y recomendar el herrado protector. Los veterinarios deben tener suficiencia en las diferentes patologías de los miembros o en su defecto remitir el paciente al especialista para evitar daños subsecuentes. Los podólogos, traumatólogos y ortopedistas, estamos en la obligación de informar, culturizar y dar la suficiente información para que estas entidades sean de conocimiento general y así disminuir su incidencia. Por Ultimo, los montadores deben estar enterados de la forma en que se produce la lesión y diseñar un programa de ejercicio y trabajo que propenda por la no presentación de la misma.

Edward Daniel Calle Torres