Tranquilizantes para herrar caballos

La valoración del uso de tranquilizantes para herrar caballos dificiles, ha de ser considerada bajo al menos cuatro puntos de vista distintos y a su vez interrelacionados entre sí.

Tranquilizantes para herrar caballos

 

Los alegatos, ya sean a favor o en contra, han de ser contemplados bajo distintos parámetros que cambian respecto a las coincidencias o discrepancias del herrador con el caballo o las condiciones en que se practica el herrado. En el siguiente articulo analizaremos los distintos puntos de vista desde los cuales de decide la administración de un tranquilizante medicamentoso por parte de un herrador a un caballo difícil. Para un mejor análisis del tema, unificaremos todos los distintos parámetros de actuación sobre tres puntos principales:El propietario del caballo, el efecto del tranquilizante sobre el caballo, y el herrador del caballo como individuo administrador del tranquilizante y responsable en ultima instancia ante la ley y el propietario del caballo.

El propietario del caballo.

Generalmente, el propietario del herraje es completamente ajeno a éste en los tiempos modernos. Atrás quedan los tiempos en que el dueño del caballo se desplazaba hasta la herrería para herrar su caballo, no solamente presenciando la operación del herrado, sino incluso participando activamente en el mismo, sosteniendo las manos y pies del animal cuando se herraba al “estilo español”. Hoy dia, el herraje del caballo ha derivado en la costumbre de que el herrador hierra al caballo al “estilo inglés” , sin necesidad de ayudante que sostenga los pies del caballo. Esta práctica ha supuesto un gran descanso para el propietario,que no necesita estar presente durante el herrado ni necesita sostener el mismo los pies,o en su defecto, tener que pedir ayuda para tan enojosa y cansada operación. La práctica general en los clubes ecuestres consiste hoy dia en que el propietario se limita a ordenar que se hierre su caballo y pagar la factura correspondiente. Esta relación del propietario con su caballo, en lo que respecta al herraje del mismo, deriva en una serie de graves inconvenientes, como son por una parte,el desconocimiento del propietario acerca de las dificultades del herraje y de otra parte, a la pérdida de la sana costumbre de acostumbrar al caballo desde potro al manejo de pies y manos, con el fin de facilitar el herraje del animal en el futuro. A este asunto son claro ejemplo frases que se oyen del estilo de “Es fácil herrar…” o “Yo pago para que lo hierren, así que es cosa del herrador levantarle los pies..” Con esta,a veces nula, relación entre el propietario y el herrador, no es de extrañar que a la vista de la factura,el propietario se queje del elevado precio de ésta, buscando a veces, motivos infundados de queja,tales como la excesiva e inapropiada administración de tranquilizantes. Estos medicamentos son caros,debido al monopolio de sus empresas fabricantes, y suponen un elevado aumento de la tarifa del herraje. Tambien influye en muchos propietarios la distinta opinión que se tiene sobre la idoneidad de los protocolos seguidos por veterinarios y herradores. Cualquier veterinario pone un tranquilizante a un caballo para una observación de cualquier tipo y es bien vista por el propietario del caballo, en tanto que si el herrador recurre a los tranquilizantes como ultimo recurso para controlar a un caballo difícil, se le suele achacar cobardia, comodidad e incluso se opina que es producto de las prisas. Se suele comentar entre herradores, que si el medicamento tranquilizante fuese gratuito, la gran mayoria de los propietarios no pondrian objeción alguna a su administración.

Efecto del tranquilizante en el caballo.

No parece probado que la administración de tranquilizantes suponga un riesgo para la salud del caballo. Los estudios farmacológicos realizados por los fabricantes, demuestran que a la dosis recomendada no afectan al animal mas allá de los efectos buscados en el periodo de tiempo deseado. Algunos efectos secundarios están controlados a la dosis y posología recomendadas por el fabricante, aunque hay un riesgo inherente a la administración de fármacos a individuos que puedan padecer alguna enfermedad que contraindique la administración de los mismos. La mayoría de los tranquilizantes utilizados para el herraje de caballos hoy dia son completamente seguros, no atraviesan la barrera placentaria, por lo que se puede tranquilizar a una yegua en las ultimas etapas de la gestación. El efecto secundario consistente en el prolapso del pene, observado en sementales tras la administración de tranquilizantes basados en la acepromazina, ha sido eliminado en los modernos tranquilizantes basados en el uso de la detomidina ,la romifidina y el butorfanol. No obstante la seguridad ofrecida por el fármaco en si, no se deben de despreciar las actitudes del caballo sedado o que se va a sedar. Efectivamente, hay animales extremadamente sensibles a los pinchazos con agujas hipodérmicas , comportándose con inusitada violencia ante la sola vista de una jeringuilla. En estos casos las dificultades para herrar al caballo se ven aumentadas. Un caballo sedado es un animal que tiene disminuidas algunas de sus funciones vitales y percepciones. La mayoria de los medicamentos utilizados para la tranquilización de caballos para su manejo y herrado, tienen un efecto ligeramente analgésico, pero en modo alguno disminuyen la percepción espacio- temporal del caballo. El caballo no solamente sabe perfectamente donde está y lo que se le está haciendo, sino que parece probado que la administración de algunos tranquilizantes provoca hiperacusia, es decir,el caballo oye los sonidos muy aumentados.Tambien se conoce que las reacciones negativas del animal sedado son mucho mas exageradas. Un caballo sedado reaccionara mas intempestiva y mas sorpresivamente que otro animal sin sedar, lo que añade un peligro añadido al manejo de animales sedados. No existen estudios acerca de los efectos de una administración prolongada en el tiempo de tranquilizantes ni de la posible adicción a este tipo de medicamentos, aunque se supone que la esporádica administración de los mismos, como puede ser la cadencia de herraje, no conlleva riesgo de adicción. Uno de los efectos a tener en cuenta en el herraje del caballo sedado es el valor analgésico del sedante. Efectivamente, del mismo modo que la tranquilización del caballo muchas veces consiste en suprimir ese dolor en las articulaciones o en el dorso que es lo que hace al caballo difícil para herrar, puede volverse en nuestra contra al evitar que el caballo sienta el dolor producido por un clavo que esta comprimiendo o hiriendo el tejido vivo del pie.

El herrador, el caballo y el tranquilizante.

Desde la invención del herrado, uno de los problemas de mas difícil solución consistió en como facilitar el manejo de caballos difíciles, nerviosos e incluso malignos. Algunos métodos consistentes en instrumentos de tortura o de sujeción del caballo, fueron a lo largo de la historia del herraje, fuente de lesiones de todo tipo tanto para los propios caballos como para los operarios encargados de realizar la operación del herrado. Con la práctica a la inglesa, en que el herrador sujeta el pie del caballo a la par que lo hierra, aumentan las probabilidades de tener una lesión o sufrir un accidente. La introducción de los tranquilizantes medicamentosos en la practica del herraje, supuso un gran avance en la mejora del manejo de los caballos difíciles, con la consiguiente repercusión en la calidad del herraje de estos caballos, que debido a las dificultades de su carácter, jamás podían disfrutar de buenos herrajes, lo que, agravando el estado general de sus cascos, hacia que se les tuviese que herrar mas a menudo, entrando en un circulo vicioso del que solamente se salía sacrificando o desechando al caballo, a resultas de su cojera o del accidente producido al herrador o a sus ayudantes. No obstante, el herrador debe de enfrentarse a ciertos problemas que el uso de los tranquilizantes acarrea. La posesión y administración de fármacos por parte del herrador esta sujeta a premisas importantes de tipo económico, legal y de manejo. Como hemos citado antes, un caballo sedado es un caballo que ha disminuido notablemente los riesgos inherentes a su herrado, pero en modo alguno es un caballo fácil de herrar. Un caballo sedado no es un caballo que se pueda herrar en cualquier sitio o en cualquier circunstancia, antes bien,las especiales características del comportamiento del caballo sedado aconsejan herrarlo en un lugar y un ambiente apropiado. Hemos visto como las intempestivas y sorpresivas reacciones del caballo sedado desaconsejan en todo punto herrarlo en lugares estrechos e incómodos, antes bien se requiere un lugar espacioso y seguro, donde el herrador y sus herramientas puedan ponerse a salvo de una reacción violenta del animal. Dado que los tranquilizantes provocan hiperacusia, es decir, excitan enormemente el sentido del oído del caballo, haciendo que lo que en realidad son susurros parezcan gritos desaforados, cabe pensar que el mejor sitio para herrar un caballo sedado no es la herrería de un centro ecuestre, donde se reúne la gente ociosa a observar o criticar la labor del herrador en las horas punta de las hipicas. Por este motivo, no es de extrañar que los herradores prefieran herrar en las primeras horas de la mañana, cuando hay poca gente curioseando. Dado que en España la tenencia y el uso de medicamentos esta regulado por ley, al herrador se le presentan diversos problemas. Legalmente,la tenencia de tranquilizantes medicamentosos esta sujeta al acompañamiento en todo tiempo de la preceptiva receta veterinaria o medica expedida por un facultativo colegiado, que a su vez se hace responsable de la correcta administración de este medicamento El SEPRONA, Servicio para la Protección de la Naturaleza, dependiente de la Guardia Civil, es celoso garante de estas disposiciones legales, con multas que pueden alcanzar una gran cuantía económica, dependiendo de la cantidad y composición de los medicamentos. En España, y mientras no se derogue la ley, la práctica del oficio de herrador esta sujeta a la supervisión veterinaria. Es decir, legalmente, todo herrador debe de tener un veterinario que lo supervisa y aprueba. Generalmente, es este veterinario quien expide las recetas y autoriza al herrador a utilizar el sedante en la forma y lugar que estime conveniente .Este punto es muy importante para el herrador, pues en la jurisprudencia europea y española hay casos de responsabilidad civil del herrador que fueron desestimados judicialmente al demostrarse que los tranqulizantes habían sido administrados con supervisión veterinaria. Por otra parte, debido al libre precio de los medicamentos veterinarios, estos productos tienen un elevado valor económico, lo que obliga al herrador de una parte a desembolsar una fuerte cantidad de dinero cada vez que compra tranquilizantes y a cobrar al cliente un asimismo elevado precio por el producto administrado. La mayoría de las veces, los herradores no solamente no ganan dinero en los productos tranquilizantes, sino que asumen todos los riesgos inherentes a la tenencia y administración de tranquilizantes sin contrapartida económica alguna. Como colofón solo resta por decir, que cada caballo es un mundo y cada herrador es otro mundo distinto. Para el herrador, los tranquilizantes son una herramienta mas, que está ahí y que hay que saber usar con discreción y oportunidad. La profesionalidad del herrador en el capitulo dedicado a la tranquilización del animal difícil consiste en saber cuando un caballo necesita ser sedado para la seguridad de todos, operarios y caballos, y cuando un caballo se puede herrar sin necesidad de sedarle .En el mundo existen caballos dóciles y caballos malignos. Existen propietarios que no tienen inconveniente en que el herrador administre un tranquilizante, y hay propietarios intransigentes. Existen, por ultimo, herradores temerarios que arriesgan su integridad física o la de caballos por motivos diversos, y hay herradores medrosos que consideran que el caballo ha de ser como de piedra para herrarlo. En el equilibrio entre estas variables, es donde reside una correcta actuación ante el caballo difícil,de manera que el cliente quede contento, el herrador satisfecho y el caballo, bien herrado.

Autor: Gabino Fernandez Baquero

Eki Herrajes

Si de Herrar se trata, Errar también es Humano. IIIª Parte

Si siempre se han estado buscando alternativas al herraje tradicional, debe ser porque nunca se han logrado los resultados óptimos deseados. Entonces, ¿ qué otras opciones tenemos?








Si de Herrar se trata, Errar también es Humano. III Parte

Nelson Pinto – Bio-Bio – Chile

En las primeras partes he querido dar en forma muy resumida una visión de las diferentes etapas evolutivas del herraje tradicional, si bien es cierto pudieran parecer una crítica a la técnica, no lo son, representan mas bien una visión desde un punto de vista externo al del profesional sin apasionamiento mas que aquel que busca respuestas a interrogantes pendientes con el solo afán de entender de mejor manera, el porque de lo que hacemos.


Al leer los comentarios realizados a los artículos anteriores, he querido rescatar algunos como : “ …que el herraje es enseñado hasta nuestros días como un mal necesario….”, o “¿Quién creen que se cargará con las culpas ante un diagnóstico erróneo de un veterinario generalista y con escasa o nula formación especializada, que son la mayoría, si el caballo queda cojo cuando un propietario no limpia nunca los cascos y apenas el box o ese caballo palmitieso y estevado?, o “….repartamos los errores en su justa medida y trabajemos con todos los implicados en procurar un pié sano para su mejor formación y conocimiento…”. Me parecen extraordinarias muestras de que no estoy tan equivocado al pensar que este es un tema no resuelto y que involucra tanto a criadores, dueños , jinetes, veterinarios, herradores , entrenadores y/o domadores

Todo esto viene a reforzar mi posición de que nos falta mucho por aprender y que es responsabilidad de todos progresar en este tema.

Si siempre se han estado buscando alternativas al herraje tradicional, debe ser porque nunca se han logrado los resultados óptimos deseados. Entonces, ¿ qué otras opciones tenemos?

Herraduras de materiales plásticos (Blandas), las cuales se colocan con clavos convencionales y/o pegadas al casco con adhesivos específicos.

Sistemas de botas de los cuales hay varios con excelentes resultados, la ventaja de la bota es que permite la movilidad del casco sin perder su función a la vez que lo protege y se puede colocar y sacar a voluntad. Hay botas para distintas disciplinas deportivas con diferentes diseños , hoy además, se pueden confeccionar a la medida de acuerdo a nuestro propio diseño. Creo que en un futuro cercano veremos cada vez mas frecuente su uso, ya que además, son excelentes para algunos tratamientos de podopatologías o durante los procesos de transición al sacar las herraduras en caballos con cascos demasiado dañados. No trataré en detalle estas dos técnicas ya que no son el objetivo principal de este artículo y serán desarrolladas en extenso en un futuro.

Una real evolución de las herraduras metálicas que podemos considerar como una tercera alternativa es la herradura desarrollada recientemente por Gene Ovniceck GPF-RMF , la cual introduce por primera vez modificaciones en su diseño que permiten aplicar los conceptos biomecánicos de los caballos desherrados a caballos herrados.

La cuarta opción que nos queda es no colocar nada, o sea dejar el casco desnudo, para muchos la primera reacción es de sorpresa, asombro o desacuerdo por las limitaciones o daños que sufrirá el caballo. Esto no debe asombrarnos ya que la herradura ha sido considerada casi como una parte más de la anatomía del caballo , no hay nada más simbólico e iconográfico que una herradura respecto de los caballos. Es tanto así, que en un “Atlas de Anatomía del Caballo, Libro Guía para Estudiantes de Veterinaria” de Budras (1994) en la ilustración correspondiente al casco este aparece con una herradura puesta, casi como si el caballo naciera así y se debiera estudiar herrado.

Primero hay que dejar claro que no es ningún descubrimiento nuevo que el caballo pueda andar “descalzo” o desherrado. Así vino al mundo y evolucionó miles de años caminando sobre todo tipo de terrenos y superficies, sin herraduras, desarrolló un órgano altamente sofisticado y funcional llamado casco con una serie de estructuras que la dan mas de una funcionalidad que la de ser solo medio de transporte y cuyo diseño es una vez mas una obra de arte de la naturaleza. Si buscamos reforzar este concepto bastaría con revisar la historia:

Los antiguos Hititas usaban caballos para tirar sus carros de Guerra los cuales eran entrenados y usados desherrados, tenían un periodo de entrenamiento de seis meses en los cuales recorrían mas de 7000 Kms. En sus campañas bélicas podían recorrer entre 75 y 200 Kms diarios. Todo esto sin ningún tipo de protección en sus cascos.

El General Daumas quien estudió a los beduinos de Arabia, escribe: “..un buen caballo en el desierto debe cubrir por 5 o 6 días consecutivos 110 a 172 Kms, descansa dos días y comienza de nuevo….. Por otro lado no es raro ver caballos recorrer 220 a 260 Kms en 24 Hrs….”. Todo esto sin ningún tipo de protección en sus cascos.

F. Von Schwarz , escribe “…..en la época en que las incursiones Turcas se desarrollaban en su mayor esplendor, los participantes de éstas, podían llegar a recorrer en las áridas arenas del desierto con sus trofeos de guerra y prisioneros, distancias no menores a 1000 Kms en cinco días. Todo esto sin ningún tipo de protección en sus cascos.

Ninguna obra de arte romana muestra ni un solo caballo herrado, Markus Junkelmann, en su obra de tres volúmenes “ Los Jinetes de Roma” examinó textos griegos y romanos y no encontró registros que mencionaran el herraje. Tampoco vio alguna necesidad para que los romanos herraran sus caballos. Él y su equipo, recrearon una Unidad de Caballería Romana y recorrieron terrenos y distancias similares, encontrando que 450Kms no eran distancias complicadas para sus caballos desherrados.

Marco Polo en uno de sus viajes a China cita : “ Afganistán tiene excelentes caballos, extraordinarios por su velocidad. No están herrados, aunque son usados en terrenos montañosos y van a gran paso incluso cuando descienden, donde otros caballos no podrían o no querrían hacerlo.”

Todas las campañas de Alejandro el Grande fueron desarrolladas en caballos sin herrar. Bucéfalo el caballo de Alejandro falleció tras ser herido mortalmente en una batalla a la edad de 30 años. Esto deja en evidencia la longevidad que alcanzaban en plenitud de sus funciones y que las causas de muerte no eran principalmente debidas a lesiones del aparato locomotor por no ser herrados, a diferencia de lo que vemos hoy donde si lo son. Xenofonte incluso escribe que la vida promedio de un caballo podía estar en el rango de 40 a 50 años. Contrasta mucho con la expectativa de vida útil en la actualidad la cual en promedio no supera los 10 a 12 años. también es destacable el echo de encontrar en los textos premedievales muchas referencias al cuidado de los cascos y como hacerlos mas resistentes, pero ninguna mención a algún tipo de protección como tampoco se mencionan ninguno de los problemas articulares , musculares, y de casco que enfrentamos hoy. Por otro lado en los escritos medievales, cuando los caballos ya eran herrados, están llenos de descripciones de problemas de cascos y piernas y se postulan además posibles tratamientos para estas afecciones todas las cuales estaban prácticamente ausentes en libros más antiguos.

Si lleváramos esta información a nuestros días encontraríamos datos interesantes como “……de los 122 millones de equinos repartidos por el mundo, no mas del 10% están clínicamente sanos, otro 10 % esta clínicamente y completamente inutilizables por cojeras. El 80% restante (97,6 Millones) tiene algún tipo de cojera….. y no pasarían un test de evaluación de salud…..” American Farriers Journal, Nov.2002,v.26 #6,p.5. ,

De acuerdo con Equine Barefoot Care , “….en Alemania, el 83% de los caballos nuevos en competencias son retirados por problemas en el sistema locomotor (cojeras) …”

Un estudio de seguros realizado en USA entre 1993 y 1995, mostró que la pérdida permanente de función, incluyendo muerte y eutanasia se debía a problemas de cojeras y del sistema locomotor alcanzando un 83%.

No podemos culpar de todos los problemas del caballo a la Herradura, pero por cierta coincidencia cuando esta aparece, también se comienzan a describir problemas que antes no había, algunos dirán que antes no se investigaron, o tal vez no quedaron registros, en realidad no interesa porque si pudiéramos representar la historia del herraje en un reloj de 24 Hrs. solamente la última media hora representaría el periodo de investigación y avance real en este tema. Por lo tanto estamos recién comenzando a entender lo que dimos por cierto durante siglos.

Durante siglos entendimos que la herradura era un medio de protección, por ende algo bueno, posteriormente paso a ser un mal necesario, y hoy se considera un elemento destructivo. ( “ Shoeing, a Necessary Evil ?” Hiltrud Strasser). El caballo no cambió , la herradura en su diseño y técnica muy poco entonces que sucedió para que hubiera un vuelco tan grande en la apreciación del herraje; sucede que ahora entendemos muchos fenómenos mecánico-biológicos que antes no se tomaron en cuenta. No esta demás recordar que la herradura fue diseñada por herreros medievales sin ninguno de los conocimientos modernos de ingeniería biomédica ni con la fisiología del casco equino en mente. De ahí entonces los innumerables efectos patológicos y biomecánicos que hoy apreciamos.

Voy a tratar de resumirlos a continuación deteniéndome solo en aquellos que personalmente considero de mayor relevancia.

¿Qué hace la herradura para que se considere un elemento tan negativo en el adecuado funcionamiento de un casco?:

Primero, esta la limitación de movimiento de éste, ya que ha pesar de parecer un estructura rígida el casco tiene un tremenda capacidad elástica y de deformación. Esto le da la posibilidad al caballo de absorber y disipar las fuerzas que recibe en cada impacto al caminar, protegiendo de esta manera las estructuras superiores como articulaciones , tendones y músculos. Por otro lado el casco funciona como una verdadera bomba ya que al expandirse y contraerse en cada paso empuja la sangre venosa de retorno.

Si analizamos estos dos conceptos podemos deducir y así ha sido ampliamente demostrado que : Un casco herrado pierde el 80 % de su capacidad de amortiguación de impacto por ende quienes deben absorber todas estas fuerzas son las estructuras superiores como articulaciones y tendones dando como resultados frecuentes artritis , tendinitis, mialgias, síndrome navicular, ring bone, etc. El daño será mayor, cuanto mas joven sea herrado el caballo ya que aún están en desarrollo las estructuras internas del casco, por lo tanto, si se desea herrar un caballo “nunca debiera hacerse antes de los cinco años”, al hacerlo antes tendremos como resultado un casco de tamaño inadecuado, con falta de desarrollo de los cartílagos colaterales y del cojinete digital al tener un casco contraído además veremos primeros signos no siempre acompañados de síntomas objetivables de laminitis. En 1983 , Luca Bein , de la Universidad de Zurich, comparó cascos herrados v/s no herrados demostrando que un casco con una herradura metálica normal pierde un 80% de su capacidad natural de absorción de impacto. Un casco sobre asfalto al paso, recibe tres veces mas fuerza de impacto que un casco sin herrar al trote sobre la misma superficie.

En 1984 , en la Facultad de Medicina Veterinaria de la U. de Zurich la caballería Suiza realizó un estudio sobre el efecto del Herraje. Los estudios demostraron que la fuerza que un casco herrado recibe en un superficie dura es 10 a 33 veces mayor que un casco sin herradura. Además la vibración de la herradura es aproximadamente 880Hz. Este nivel de vibración es suficiente para destruir tejidos vivos.

S i analizamos la pérdida de función como bomba para impulsar la sangre de retorno , esto va a provocar varias alteraciones como la pérdida de la capacidad recientemente demostrada de absorber impacto por medio de un efecto hidráulico al producirse el desplazamiento de la sangre por un complejo sistema capilar arteriovenoso dentro del casco. Por otro lado el efecto de bombeo de los cascos sanos sin herrar permite disminuir aproximadamente en un 50% la carga de trabajo del sistema cardiaco.

Esto se explica ya que los cascos sanos sin herrar compensan el pequeño tamaño del corazón del caballo, el cual se sabe corresponde al 0,5% en peso de la masa corporal. Esta relación porcentual del peso del corazón respecto de la masa corporal es la relación porcentual más pequeña de los mamíferos terrestres, por lo tanto la ayuda compensatoria que recibe de los cascos es de suma importancia para mantener una buena función cardiaca y de los sistemas metabólicos ya que en los caballos herrados esto puede generar un stress metabólico sistémico. Para tener una idea se estima que, un caballo mediano bombea a través de sus cascos aproximadamente 4 litros de sangre cada 20 pasos. Demás esta recalcar que a diferencia de otros animales, las venas del caballo en sus extremidades no tienen válvulas para compensar el retorno por gravedad y si a esto también sumamos la ausencia de músculos alrededor de los vasos, no es difícil imaginar entonces, que el esfuerzo que realiza el corazón de un caballo herrado comparado con uno sin herraduras bajo el mismo esfuerzo es mucho mayor. Esto, se evidencia y se aprovecha hoy al lograr mejorar el rendimiento de los caballos en competencias de: carreras, enduro, cross country y rodeo, ganándose cada vez más terreno en todas las otras disciplinas, tanto es así, que en la actualidad no existe ninguna disciplina ecuestre donde no participen caballos sin herraduras.

Estas alteraciones que ocurren a nivel de la macrovasculatura, por el efecto denominado torniquete de la herradura, fue brillantemente demostrado en un video realizado en 1993 por el Dr. Chris Pollit Phd DVSc MSC del departamento del Ciencia y Medicina Animal de la Universidad de Queensland Brisbane, Australia. Comparó el flujo de sangre en cascos herrados y no herrados, los resultados mostraron en los cascos herrados una reducción dramática del flujo sanguíneo y alteraciones de la fisiología del casco. Fuera de los trastornos macro vasculares mencionados también se afecta la microvasculatura provocando pérdida de la sensibilidad al comprimir los vasos que irrigan las terminaciones nerviosas con lo que se afecta la propiocepción (capacidad sensorial postural y de ubicación) quedando el casco “como anestesiado” similar sensación en los humanos cuando se limita por presión temporal la irrigación de alguna extremidad y decimos que tenemos un “pie dormido”, la diferencia radica en que en el caballo esto es permanentemente mientras este herrado. Esto limita o retarda – por falta de sensación – muchas veces la aparición de signos o síntomas tempranos de diversas patologías por lo que el caballo se sigue utilizando, por ende, éste no percibe el progreso de la lesión hasta que es muy tarde o se encuentra muy avanzada para permitir un rehabilitación satisfactoria. Por otro lado este fenómeno puede explicar también el alivio transitorio de ciertas patologías como la enfermedad navicular cuando se utiliza herraje correctivo por el mismo efecto del bloque nervioso por disminución de la irrigación sanguínea.

No existe en mi opinión ni una sola ventaja o beneficio de la herradura que justifique su uso, hoy esta irrefutablemente demostrado el daño que puede ocasionar. Es más, no existe ninguna patología equina que no pueda empeorar por el uso de la herradura.

Entonces la solución sería sacar las herraduras, y ya esta , no es tan simple, en manos no preparadas el daño podría ser igual o peor que con herraduras y así también ha quedado demostrado en la historia reciente lo que ha obligado a normar en cierta forma el manejo natural del casco y asegurar la formación de profesionales idóneos.

¿Cómo nace éste manejo natural del casco?. Surge como resultado de la necesidad de entender porque que los estudios realizados en el caballo doméstico discrepan de los resultados obtenidos en estudios similares realizados en caballos salvajes. Bracy Clark (Científico, Colegio de Veterinarios de Londres) encontró que toda herradura , no importa lo correctamente que sea colocada, inevitablemente fuerza al casco a contraerse. El también explica como los libros sobre anatomía equina muestran cascos contraídos y deformes como sanos y saludables ya que los autores han utilizado caballos domésticos como modelos de estudio de sus investigaciones, los cuales rara vez estarían sanos.

Por lo tanto fue necesario realizar estudios de caballos salvajes para poder entender realmente la fisiología del caballo. Quienes lideraron este movimiento fueron Gene Ovnicek , Jaime Jackson, Dr.Robert Bowker, Dr.Ric Redden, Dra.Hiltrud Strasser, Dr.James Rooney y Pete Ramey gracias a ellos y muchos mas como : Claire Vale, Gil Goodin, Gretchen Fathauer, KC La Pierre, Keith Seeley, Kim Cassidy, Linda Cowles, Lisa Huhn (Equinextion), Marjorie Smith, Martha Olivo (Metodo Estandar de Manejo del Casco de MO), Oregon School of Natural Hoof Care, Paige Poss, Tommy Lee Osha y Walt Friedrich hoy disponemos de una valiosa cantidad de información que esta cambiando para siempre la comprensión y entendimiento de la fisiología del caballo.

Jaime Jackson; un herrador profesional fue el pionero del manejo natural del casco en Estados Unidos. Desarrollo su sistema de Manejo del casco no diré despalme ya que considero que es una palabra que induce a error o no representa fielmente el concepto del recorte moderno del casco. Su método se basa en el resultado de sus propios estudios de caballos salvajes americanos durante los años 80. Ha escrito libros sobre el tema, mantiene un centro de formación e investigación y es fundador de la AANHCP ( Asociación de Practicantes del Manejo Natural del Casco)







Dra. Hiltrud Strasser , veterinaria alemana , desarrollo el Método Strasser después de más de veinte años de estudiar e investigar los problemas podales de equinos domésticos. En 1993 crea el Instituto de Salud del Casco, y la Escuela Europea de Ortopedia del Casco en Tubingen, Alemania. Su método se caracteriza por ser más agresivo que los otros métodos conocidos por lo que se le considera un sistema bastante controversial por ser además muy dogmático en sus fundamentos .

Gene Ovnicek , Master Herrador canadiense radicado en Estados Unidos, también estudio los caballos salvajes y con mas de 40 años de experiencia como herrador apoyado conjuntamente en las investigaciones del Dr. Robert Bowker (Connotado investigador del área. Director del Centro de Investigación del Casco, Escuela de Medicina Veterinaria, Universidad Estatal de Míchigan) desarrolló un método basado en el la biomecánica del casco del caballo salvaje pero manteniendo la herradura eso si, modificada para lograr el denominado Balance Natural. A diferencia de todos lo demás métodos es el único que mantiene el uso de la herradura. Todos los demás son desherrados.

Pete Ramey ;herrador profesional, discípulo de Jaime Jackson es quien en mi opinión a logrado unificar de mejor manera los conceptos fundamentales de los diversos métodos existentes constituyéndose en uno de los grandes exponentes del manejo del casco sin herraduras basado en el modelo del caballo salvaje de Jaime Jackson.

Analizar y describir los diferentes métodos no sería posible en este corto artículo, lo dejaremos para el análisis y descripción en otros venideros si existe el interés. Lo importante es lo que podemos concluir de éste.

Antes de finalizar quiero transmitir el pensamiento de varios profesionales; veterinarios, herradores y entrenadores top a nivel mundial quienes han expresado lo siguiente respecto del tema de no usar herraduras.

John Lyons, USA: conocido entrenador de caballos. “ Ud no necesita colocar herraduras porque va a montar un caballo, no usar herraduras es ideal para obtener un pie, fuerte , sano y saludable” . No ha herrado sus caballos en 12 años.

Clinton Anderson, Australia: renombrado entrenador de caballos. Ganador dos años consecutivos de “ The Road to the Horse”. “……Con el correcto recorte y manejo del casco, no existe razón para herrar…… Los cascos no cambian de la noche a la mañana, he encontrado que toma entre seis meses a un año para completar la transición a desherrado, pero cuando se logra, los cascos son fuertes, sanos y los suficientemente resistente para cabalgar sobre cualquier superficie……” . No hierra sus caballos desde hace ocho años.

Dr. I. C. Gross, Escuela Veterinaria Real de Stuttgart.Alemania “ ….si la pregunta es, ¿ si el herraje es la forma de mantener un casco sano?. La respuesta siempre será negativa”

Emil Carre, USAmaster herrador profesional, presidente de la Asociación Americana de Herradores. “….el casco fue diseñado para estar desherrado. Cualquier cosa que le agreguemos, como una herradura, que es clavada a él va interferir con el proceso natural de éste. Muchas herraduras tienen seis a ocho clavos, además de dos o tres pestañas, todas los cuales contrarrestan la capacidad de contracción y expansión de él”.

K.C. La Pierre, USAherrador instructor; autor de “ The chosen Road. “….. en su estado natural el caballo no necesita de herraduras para sobrevivir…” “ .. se ha vuelto evidente que las ciencias tradicionales del herraje se han estancado al seguir un camino que solo puede conducir a seguir dependiendo de lo que es innatural…”

Steve Dick, USA , Asociación de Herradores. “ ….. un caballo que solo esta sano con herraduras , no es un caballo sano…..”. “ no existe ninguna patología equina que no sea agravada por el uso de la herradura ….”

Father & Sons Enterprises, LLC. Herradores Profesionales, USA, “….solo se, que lo que he visto y he aprendido después de mi entrenamiento tradicional, funciona mejor que el sistema antiguo. Es ciertamente una forma mas efectiva, mas sustentable y mas eficiente que la de colocar herraduras metálicas o plásticas en los cascos del caballo. Consecuentemente no puedo en conciencia volver a colocar una herradura en un caballo…..”

Paul Capman, USA, Herrador Demostrador-Instructor. “…. los caballos salvaje en promedio viven mas que los caballos domésticos, a diferencia de otros animales domésticos. ¿ Por qué se ha invertido esta relación? Ya que la expectativa promedio de vida útil de un caballo doméstico hoy no supera los doce años, siendo la principal causa de pérdida de función afecciones del sistema locomotor ….”

Prof. Dr. Tomas Teskey, DVM, USA: “……actualmente el gran daño comienza antes de que la herradura siquiera toque el casco, cuando éste, es preparado para recibirla . Las formas energéticamente naturales del casco no son respetadas cuando el herrador lo despalma, destruye su habilidad para desarrollar sus vitales funciones, posteriormente clavando un aro metálico rígido alrededor del borde inferior se asegura su continuo deterioro y deformación, como también, establece, las condiciones de enfermedad para todo el caballo.”… “ Todo caballo que usa herraduras sufre algún grado de separación de las láminas (laminitis)….”
“ ….. Jamás volveré a sugerir a alguno de mis clientes que considere herrar sus caballos con metal. Estoy completamente convencido de esto. Creo que herradores , veterinarios, entrenadores y personas relacionadas con el caballo en todas partes del mundo deben aprender la verdad y decirles a sus clientes , amigos y colegas que herrar los caballos los daña y les quita años de salud y función. Devolverles sus pies a los caballos los liberará y producirá cambios positivos en ellos y será una experiencia liberadora para ustedes también al comprender el poder que este conocimiento tiene….”

Material e información para continuar existe en gran cantidad, hoy día miles de caballos alrededor del mundo se benefician al no usar herraduras sin embargo en Latinoamérica por nuestras arraigadas costumbres y tradiciones estamos perdiendo una maravillosa oportunidad de mejorar la calidad de vida de nuestros caballos.

Solo para concluir quisiera dejar muy claro algunos conceptos y responde frecuentes interrogantes que si bien no se han podido tratar en extenso por el espacio de este artículo, espero poder hacerlo mas adelante.

¿Puede mi caballo estar sin herraduras?. ¿Puede competir sin herraduras?. ¿ Puedo andar sobre cualquier superficie (blanda, dura, piedras) sin herraduras?. ¿Puede mi caballo de trabajos agrícolas trabajar sin herraduras?. ¿Puede mi caballo tirar un carruaje en la calle sin herraduras?. ¿Puede mi caballo estar en la alta competencia sin herraduras?….. ¿ Puede ganar competencias sin Herraduras? .

Afortunadamente la respuesta es totalmente afirmativa para todas la preguntas, si además, pudiéramos preguntarles a los caballos todos ellos sin excepción preferirían estar sin herraduras. Entonces la solución es tan simple como sacar la herraduras, no, no lo es y en esto quiero ser muy enfático, dependiendo de cada caballo, de la función, de la actividad que realiza, la superficie donde trabaja, la época del año, las condiciones ambientales, la dieta, las exigencias deportivas esto será un proceso que puede durar de 4 a 18 meses y que debe ser manejado por una persona idónea con experiencia y conocimiento cuanto más tiempo haya estado herrado o daño tenga el caballo. Si no acabará pensando que este método no funciona o terminará causando mayor o igual daño que con el herraje tradicional.

Todo aquel que parta pensando – como me sucede frecuentemente cada vez que lo explico a una nueva persona – lo que me voy a ahorrar en herrajes y en herradoresta equivocado y esto no es para él por lo que es mejor que siga con su método tradicional.

Quien vea esto como una maravillosa herramienta para mantener por mucho tiempo caballos sanos, altamente competitivos y tener además el potencial de rehabilitar como he podido experimentarlo al tratar personalmente caballos muy dañados o con indicación de eutanasia por laminitis, síndrome navicular, ring bone, problemas articulares, tendinitis, problemas dorsales y musculares, deberá informarse y contactar profesionales herradores o veterinarios capaces de desarrollar este proceso en forma segura. Lamentablemente en Latinoamérica somos muy pocos pero espero que esto sirva para motivar a muchos profesionales o dueños de caballos a indicar o solicitar esta alternativa.

El ahorro o beneficio económico como siempre lo digo se verá en el mediano plazo al tener una mayor cantidad de caballos más sanos por más tiempo y más competitivos. La asociación de rodeo de Concepción es pionera en Chile en este método, habiendo finalizado la temporada 2007-2008 con excelentes resultados en todos los caballos que compitieron toda la temporada sin herraduras, terminando con sus cascos totalmente sanos, y recuperando los que partieron lesionados. Agradezco desde ya a todos los corraleros que confiaron y optaron por algo nuevo y que hoy disfrutan de los positivos resultados. En especial deseo agradecer a la Dra. Javiera Belart L. MedVet. por su incondicional apoyo y por ser la única profesional del área que confió y logró ver el potencial que esta alternativa representaba para el tratamiento y mantenimiento de la salud integral del caballo, sin su real aporte la masificación de esta técnica no hubiera sido posible.

Como ya lo he mencionado antes, no es mi función ni interés dar las directrices de lo que deba o no hacerse, pero considero mi obligación compartir con ustedes este conocimiento para que cada uno saque sus propias conclusiones y conveniencias, por mi parte, como partí diciendo al iniciar estos artículos:

… Si de Herrar se trata … Errar es Humano.
… Si de Herrar se trata ….. estuve Errado demasiado tiempo.
…. Si de Herrar de trata ….. no hay razón para seguir Errado.
y
Si de Herrar se trata … espero, jamás volver a Herrar.







 




















Autor: Nelson Pinto

Articulo estraido de: http://www.engormix.com

 




















 

 

Nelson Pinto

Si de Herrar se trata, Errar también es Humano. IIª Parte

Parece simple clavar una herradura en un casco, solo hay que tener cuidado de no colocar los clavos en zonas sensibles, dicen algunos. Entonces, volvamos a preguntarnos, ¿Porque es tan complicado herrar?








Si de Herrar se trata, Errar también es Humano. II Parte


Autor: Nelson Pinto – Bio-Bio – Chile

Si difícil fue escribir la primera parte, ésta lo será un poco mas, porque como se acostumbra a decir, ahora me “meteré en las patas de los caballos”. Quisiera recalcar antes de continuar que esta sigue siendo la visión personal de un estudioso y apasionado del tema y no la de un profesional del área, son ellos los responsables de liderar los futuros cambios que beneficien a nuestros caballos, esto representa solo un pequeño aporte o el sentir de los amantes de los caballos y cuyo valor radica en que contiene una valiosa recopilación de información a la cual se suma a la experiencia personal.

Ya vimos parte de la historia del Herrero la cual lamentablemente no ha estado exenta, a lo largo de su historia, de tratamientos agresivos, mutiladores e invalidantes, porqué entonces después de mas de dos mil años todavía seguimos escuchando y leyendo similares controversias, ¿qué pasó con el desarrollo y el progreso de las ciencias? , si ha sido la misma técnica de “clavar herraduras en los cascos ”, que se ha venido repitiendo de generación en generación durante siglos ¿donde radicaría el problema?, ¿qué la hace tan complicada?.

Parece simple clavar una herradura en un casco, solo hay que tener cuidado de no colocar los clavos en zonas sensibles, dicen algunos. Entonces, volvamos a preguntarnos, ¿Porque es tan complicado herrar?, ¿No han sido suficientes más mil quinientos años de herraje para poder entender algo que se hace rutinariamente cada 40 días , en cuatro cascos por cada caballo?. Al parecer esto va mas allá del simple hecho de clavar. O tal vez el buen Dios no pensó en la posibilidad de colocar herraduras clavadas en los cascos porque su diseño original contemplaba un órgano perfecto en diseño y función.

¿Por qué hablamos de un órgano? Cuando pareciera al ojo no avezado que el casco es una estructura inerte sin mayor función que la de soportar el peso del caballo y permitirle desplazarse. En la tercera parte veremos en extenso el significado de tal interrogante.

Por ahora debemos regresar nuevamente en el tiempo para poder comprender porque tanta controversia sobre este tema. Comenzaremos por algo que parece simple como: ¿cuál es la forma correcta del casco?, ¿cuáles son los ángulos correctos?, ¿es igual un casco anterior (mano) con un casco posterior (pata)?.

En el pasado, se postularon varias teorías que se popularizaron sin haber sido científicamente comprobadas, incluso algunas fueron por largo tiempo establecidas como norma. Entonces, ¿Cómo establecer el correcto ángulo?, ¿Cómo medir un correcto ángulo?, ¿Como es que alguna vez se acepto como correcto un ángulo de 45º ?, y por último ¿Sabemos realmente cuáles son los ángulos correctos?.

Veamos como se inicia esta historia: Los primeros registros sobre la angulación de los cascos se remontan a Simón de Atenas (430AC) y Xenofonte (380AC). Ambos insisten en que no debe existir contacto entre la ranilla (estructura central y posterior del casco) y el suelo.

Xenofonte dice “ …. cuando se compra un caballo… lo primero que se debe observar son sus cascos…. Los talones altos, mantienen lo que es llamada ranilla lejos del suelo, en cambio los caballos de casco corto caminan con la parte dura y blanda del casco al mismo tiempo…….”.

Nótese que no existen cambios frente este argumento por los próximos 2000 años hasta mediados del siglo XVIII todos los autores reconocidos recomiendan un ángulo alto.

En 1556, Blundeville recomienda sacar más material de la pinza o dedo (tercio anterior del casco) que del talón (tercio posterior); los talones deben conservarse altos y fuertes (Smith 1976, v1p.176).

En 1585 Clifford dice recortar muy poco los talones, pero recortar bastante en la pinza (Smith 1976.v1, p.101).

En 1664 Solleysel “ ……… advierte enfáticamente que los talones de los pies delanteros no se deben recortar y se deben mantener fuertes...” (Smith 1776,v.1 p.335). Bridges, (1752 ) también dice “ …..un caballo con talones bajos , solo sirve para el arado. Sin embargo a pesar de todo, puede haber sido el primero en hacer una importante observación en que tal vez, los cascos eran demasiado verticales: “Aquellos pies donde el casco es muy alto, los talones fuertes y la ranilla pequeña , no toleraran bien las travesías sobre caminos rocosos y serán mejores para las praderas”.

Luego sucede algo interesante. Lafosse (1754) rompe con más de 2000 años de tradición y experiencias al recomendar todo lo contrario: Un ángulo bajo, herraduras en formas de media luna y presión en la ranilla. Lafosse decía al recomendar su método que “de esta forma se obligaría al caballo a presionar la ranilla, que es el punto de apoyo del tendón flexor”. Estaba equivocado tanto en la teoría como en la práctica.

La teoría de Laffose de ángulo bajo y presión en la ranilla encontró adeptos y retractores. Los master herreros de Paris refutaron públicamente esta técnica de ángulo bajo y herraduras cortas ( Marchaux 1758). Osmer resalta que cuando trató la técnica de Lafosse en sus propios caballos de caza, éstos se resintieron y quedaron cojos de ambas manos, la primera vez que fueron cabalgados. Sin embargo el mismo Osmer preconizaba un ángulo bajo, presión en la ranilla y herraduras cortas; pero no tan bajo ni tan cortas (cabe preguntarse entonces, que es, no tan bajo, ni tan corto o no tan alto) de todas maneras la técnica de Lafosse se popularizó. Así también en 1791 , Sainbel el primer jefe del Colegio Veterinario de Londres aprobó y siguió la técnica de Lafosse. Sin embargo Smith, acota “ John Lawrence nos relata que Sainbel deja cojos muchos caballos al bajar los talones tan rápido y comete otros errores en el herraje”(1976,v.II p.184). Posteriormente Sainbel fue reemplazado por Edward Coleman de 1794 a 1839, quien continuó apoyando la teoría del ángulo bajo y presión en la ranilla.

Bracy Clark a pesar de haber leído los estudios de Xenophonte y muchos otros textos históricos que promovían un ángulo alto y sin presión en la ranilla, y a pesar de no tolerar a Coleman , preconizó el contacto de la ranilla con el suelo y por lo tanto un ángulo bajo.

White (1802) es el primero en establecer que el ángulo del casco debería tener un número específico o grado. En su libro muestra un casco sobrepuesto en un medidor de ángulos con una inclinación exacta de 45 grados, destacando que éste es el ángulo correcto. De aquí en adelante muchos autores, repitieron el mismo error: Goodwin (1820), Hodgson (1849), Herbert ( 1859) and Fitzwygram (1861), cada uno especificaba 45 grados como el ángulo correcto. Es importante hacer notar que ninguno de estos autores era herrero por lo que es poco probable que alguno haya herrado un caballo alguna vez.

J.W.Winters, llega a preconizar al ángulo mas bajo en su libro “ El caballo en salud y enfermedad” publicado en 1852, recomienda 32 grados en las manos y 35 grados en los posteriores.(Glade y Salzman 1985)

A pesar de toda esta controversia concerniente sobre al ángulo del casco, nadie se preocupó de medir los ángulos durante el herraje, no es sino a fines del siglo XIX, donde Fleming es el primero en mencionar, el diseño de un instrumento que permitiría medir los ángulos durante el herraje, sobre lo cual acota “hasta ahora se coloca el caballo en una superficie plana y se observa desde unos pasos de distancia para determinar los ángulos. Sin embargo para llamar la atención sobre esta materia y evitar errores, he contribuido con un pequeño instrumento (1872,p44)”. Fleming fue además el más racional al sugerir que entre 50 y 60 grados sería un rango apropiado para el ángulo del casco.

Lungwitz creía que el ángulo del casco, debía igualar el ángulo de la cuartilla, no importando cuan bajo fuera este ángulo. De los caballos con que Lungwitz (1891) experimentó solo 3 tuvieron ángulos mayores de 50 grados y dos tenían ángulos de 36 grados.

Desde Lungwitz hasta hace poco tiempo hubo pocos cambios o mejoras en el entendimiento de los ángulos del casco. Sin embargo solo en los últimos 25 años se han sugerido algunas reconsideraciones.

Canfield(1966) sugiere que el ángulo adecuado debería fluctuar entre 45 y 65 grados y que el ángulo de la cuartilla y el hombro debieran coincidir. Adams (1974), recomienda seguir el ángulo de la cuartilla, pero no menor a 45 grados.

Emery, Miller, y Van Hoosen ( 1977), recomienda que solo el hombro debiera ser usado como guía , ya que la cuartilla esta sujeta a cambios que la hacen poco confiable.

Jaime Jackson (1991) es el único que basa sus estudios en caballos no domésticos, estableciendo que el rango debiera ser entre 45 y 65 grados, respetando el crecimiento del casco en salud respecto de la posición de la tercera falange.

Bueno esto solo representa un resumen escueto de uno solo de los parámetros para establecer la adecuada forma del casco. A través de los siglos se han usado muchos métodos, algunos racionales y otro populares para establecer estas angulaciones como : el sonido que emite el casco, como se ve el casco, la presión en la ranilla, grados específicos, un rango de grados, el ángulo de la cuartilla, un rango de ángulos de la cuartilla, el ángulo la cuartilla y del hombro, solo el ángulo del hombro, el ángulo de la tercera falange, etc. Estos factores no se pueden considerar aislados de otros que también modulan el crecimiento del casco, como: el desarrollo de las diferentes estructuras del casco, el balance, los aplomos, la dieta, las condiciones climáticas, el tipo de terreno, la actividad diaria, la disciplina deportiva, la época del año, las condiciones de estabulado y las lesiones. Analizarlos, entenderlos y relacionarlos en detalle me llevo mucho tiempo por lo cual los dejaremos para otras ocasiones ya que no es el objetivo primario de este artículo.

Solo para concluir queda claro entonces que por más de 1800 años de registro del herraje se recomendó un ángulo alto sin presión en la ranilla. Posteriormente por casi dos siglos se recomendó un ángulo bajo con presión en la ranilla. En los últimos treinta años como resultado de una mayor investigación se inclinó la balanza nuevamente hacia un ángulo alto sin presión en la ranilla, para finalmente en los diez años más recientes volver a considerar un ángulo bajo con presión en la ranilla pero estas vez sustentado en una mayor evidencia científica junto con un acabado y detallado manejo de las estructuras del casco. Demás esta mencionar que existen más de cuatro escuelas o técnicas de herraje, diferentes formas de balance e innumerables técnicas de tratamientos con herrajes correctivos.

¿No les parece todo esto un poco o mejor dicho muy confuso?, no es difícil concluir entonces porque a la fecha no existe un consenso claro sobre un tema que parecía mas simple, razón por la cual debemos continuar la búsqueda de evidencias con fundamento teórico práctico que no ayuden a dilucidar cual el es la real forma armónica del casco de nuestro caballo, y cual es la forma correcta de mantenerlo en salud, lo cual, me lleva a pensar una vez mas que si de Herrar se trata, tal vez estuve Errado demasiado tiempo.

Articulo extraido de: http://www.engormix.com

 




















Nelson Pinto

Si de Herrar se trata; Errar también es Humano Iª Parte

El progreso de las ciencias en el herraje y las técnicas del barefoot, manejo, alimentación,…








Si de Herrar se trata; Errar también es Humano (Parte I de III)

 

Autor: Nelson Pinto – Bio-Bio – Chile

Difícil comenzar ha escribir este artículo sin pensar en que tal vez, no sea el mas indicado para ello, sin embargo, mi pasión por los caballos me ha llevado a incursionar en áreas que jamás imaginé llegarían a ser parte importante de mi formación, menos aún que pudiera un día compartirlas y divulgarlas con otros amantes de este noble animal y compañero. El único objetivo que persigue esta serie de artículos es llamar la atención sobre un tema que a mi juicio no esta totalmente definido y que corresponde por el bien de nuestros caballos analizarlo más a fondo.

Mi quehacer profesional me ha permitido tener un base sólida en el área de la investigación científica razón por la cual siempre esta presente en mi diario accionar el cuestionamiento del ¿Por qué de la cosas? , en los últimos años esta inquietud la he volcado con gran énfasis en el mundo de los caballos donde la tradición, la historia, la cultura, las costumbres, y la herencia de generación en generación de alguna forma no siempre ha permitido que estos nobles animales se beneficien del progreso de las ciencias.

Ejemplos hay varios, lo vemos en la doma racional o con cualquier nombre que se le conozca, el arte de la rienda, la fórmulas de alimentación, y porque no también hoy, deberíamos agregar el Herraje.

Soy un convencido que no existe y menos en las ciencias médico-biológicas la verdad absoluta. La verdad no es más que la suma de nuestras verdades individuales, por lo tanto, debemos estar siempre dispuestos a escuchar y aceptar otras aunque discrepemos, ya que pudiera ser y muchas veces lo es que sea cierta, y tal vez, mejor que la nuestra. Es allí entonces donde comienza el progreso. Reza un proverbio chino: “Cuando tu maestro crea ser dueño de la verdad, cambia de maestro”. Que razón motiva esta introducción el solo afán de despertar el interés en un tema que puede llegar a ser muy polémico pero si podemos desarrollarlo sin prejuicios y con altura de mira, entonces cada uno podrá sacar sus propias conclusiones.

Cuando he preguntado porque se hierran los caballos la respuesta siempre es la misma, “porque así se ha hecho siempre para protegerles los cascos”, lo cual parece una respuesta convincente y lógica sin embargo, si apreciamos con detalle podremos ver como una vez más la historia, costumbres y tradiciones están presente en; “porque así se ha hecho siempre”.

Veamos entonces de donde viene el arte de herrar o en que minuto de la historia el “doctor de caballos” paso a denominarse “herrero” o “podólogo equino”.

Lo primero sería preguntarse ¿Quien invento el herraje? o mejor aún ¿Qué motivo el Herraje de los caballos?. Ha habido muchas especulaciones de cuando se inicio la práctica de colocar herraduras de hierro fijas con clavos. Libros sobre esta materia han sido escrito por: Gesner (1551); Panciroli (1599); Beckmann (1780); Clark (1831 y 1835); Mgnln (1665); Fleming (1869); Caviglia (1880); Nlcard (1890); Daul (1893); Meyer (1941); y así muchos otros. En textos del siglo 19 se pueden apreciar muchas citas que hacen referencias a herraduras romanas. La Biblia sitúa a Tubal-Caín como el primer artesano en metales alrededor del año 3500 AC. Existe evidencia de la domesticación de caballos alrededor del año 4000 AC (McMiken 1990). Pudiera pensarse entonces que el herraje puede remontarse a 3500 años AC. Posible pero no probable.

J.P.Mgnin (1865), citado por Fleming (1869), dice: “…situamos la invención del herraje alrededor del año 500 AC, es la época del gran desarrollo Druida. Los Druidas estudiaron y enseñaron la estructura del pie del caballo como resultado de los muchos sacrificios que hicieron con estos animales en sus rituales. Acostumbrados a la manipulación de metales y su inteligencia continuamente cultivada por el estudio son los mejores candidatos para ser los inventores del herraje con clavos”. Sin embargo no existe evidencia que sustente esta afirmación.

La falta de evidencia no es una sorpresa. Los druidas se caracterizaron por resguardar sus secretos, el hierro era escaso y valioso incluso fue usado como moneda por algunas culturas Celtas, de ahí que el manejo de éste estaba reservado solo para los sacerdotes. Hasta este siglo el hierro nunca se desechaba, se reciclaba continuamente, herraduras se transformaban en clavos y los clavos se reciclaban en armamento. Bracy Clark (1831) destaca que en las tumbas reales a inicios de la Edad Media que normalmente contenían varios de sus finos caballos, monedas, joyas y diversas posesiones valiosas no se encuentren herraduras aunque si frenos, esto viene a incrementar la incertidumbre de que los caballos hubieran sido herrados a comienzos de este periodo.

Alrededor del año 556 DC el título de Mariskalk se utilizó por primera vez., (marshall o mariscal se ha denominado a los herradores desde entonces). El término Marshall deriva de marhshelk:sirviente de caballos. Los normandos llevaron sus marechals a Inglaterra y el nombre fue pronto anglicanizado a Marshall.

A través de la Edad Media el Marshall frecuentemente se ubicaba por sobre el resto la población y directamente bajo el rey. ¿Qué fue tan especial respecto de estas personas que recibieron un nuevo rango y título?. ¿Habrán inventado algo?.

San Eloy, el santo patrón de los herreros y orfebres, vivió en esta época (588- 660), sin embargo es poco creíble la historia del hombre que le sacaba un pie al caballo, lo herraba y luego se lo volvía a colocar sin dejar una cicatriz. El Corán (610 DC) menciona “ …..caballos de guerra …. con grandes destellos de fuego al chocar sus cascos con las piedras. Suena como caballos herrados, pero sin evidencia que los sustente.

En el siglo octavo la probabilidad de que se hubiera instaurado el herraje aumenta notablemente. El desarrollo de los armeros en trabajos de hierro tanto ofensivos como defensivos alcanza un gran auge. Cerca del año 790 DC se desarrolla la fundidora Catalana con lo cual se aumenta considerablemente la producción y aplicación del hierro (Smith,1966). No es sin embargo hasta el año 910 que encontramos el primer registro escrito sobre herraduras de hierro (Leo VI 910), aparecen en un listado de equipamiento para ser llevado por su caballería “circunferencias de hierro y sus clavos”. Seguro se tiene que haber referido a herraduras y sus correspondientes clavos (Clark,1831).

Finalmente con las cruzadas no queda duda, el herraje se populariza a través de Europa. Guibert de Nogent ( citado por Severln 1989), hablando de las Cruzadas escribió: “Realmente he visto cosas asombrosas que no dejan de provocar risa: la gente pobre hierra sus bueyes como si fueran caballos”. Las cruzadas finalmente popularizaron el herraje lo cual también favoreció a los caballos Flemish los cuales fueron desarrollados para la guerra pero poseían una debilidad al tener cascos débiles y planos como consecuencia de su crianza en los pantanos de las tierras bajas. Las herraduras no solamente servían para proteger los débiles cascos de los caballos sino que también les daban a los caballeros una ventaja sicológica sobre sus adversarios.

El significado del término Herrero ha cambiado dramáticamente a través de los siglos de doctor de caballos a la persona que hierra caballos o en la actualidad a podólogo equino ( profesional que previene y trata todo tipo de enfermedades de los cascos y su relación con el resto del cuerpo ).

Es sorprendente la cantidad de tratamientos y remedios encontrados en antiguos libros de herrería y la poca información sobre el herraje. Esto se debe probablemente a que históricamente un herrero era un “doctor de caballos”. No es hasta los últimos cien años que las personas que hierran se denominaron Herreros.

Existen diferentes opiniones de donde se origina la palabra herrero. Se proponen dos fuentes de origen: del latín faber ferrarius (faber: artesano y ferrarius:metal).

La segunda fuente sería de un noble normando y probable doctor de caballos, Henry de Farrariis, quien llego a Inglaterra con William el conquistador en 1066. Ambas fuentes sin embargo parecen derivar del latín Ferrarius.

La siguiente referencia al herrero es de 1356, cuando el Alcalde de Londres, se vio obligado a reunir a los herreros de la ciudad para crear los “Marshalls de la ciudad de Londres” debido a las numerosas agresiones, lesiones y mutilaciones ocasionadas por los supuestos herreros de la ciudad y sus alrededores.

Posteriormente en un nuevo decreto Carlos II crea en 1676 la hermandad de Herreros de las ciudades de Londres y Westminster. El decreto establecía que habría un Maestro, tres supervisores y no más de veinte ni menos de diez asistentes. El decreto nombra 49 personas como herreros practicantes dentro de siete millas alrededor de Londres. Uno de los primeros asistentes sería Andrew Snape quien fue herrero de Carlos II y autor del libro “Anatomía del Caballo”

Un gran vuelco en la práctica del herraje se produce el 3 de Marzo de 1796 cuando por orden del Duque de York se solicita al comité de oficiales reunidos en Londres, realizar un reporte sobre varias materias concernientes a la caballería donde se incluía, “el Colegio Veterinario, el cual debería dar énfasis en los principios de la practica del Herraje.

En Abril de 1796 el comité emitió el siguiente reporte “ …..El consejo habiendo tomado en cuenta la enorme y constante pérdida de caballos de la caballería debido a la total ignorancia de aquellos que tienen el cuidado médico de ellos, como así mismo, la incompetencia de ese departamento al limitar la posibilidad de procurar personas mejor preparadas en el conocimiento del herraje sugiere que el Colegio Veterinario debe realizar un gran esfuerzo para mejorar esta parte esencial del servicio…… Finalmente el 24 de Mayo de 1796 , los coroneles de regimientos de caballería fueron informados por el comité de los planes para mejorar la práctica del herraje en los cuerpos de caballería. Estos consistían en que : “…una persona perfectamente educada y entrenada habiendo recibido un certificado del comité médico del Colegio de Cirujanos Veterinarios deberá ser agregada a cada regimiento con el nombre de Cirujano Veterinario, el cargo será por no menos de siete años …..”. El comité también se vio frente a la disyuntiva de como llamar a estos nuevos reclutas ya que deseaban diferenciar entre cirujanos de hombres, y cirujanos de caballos por lo que eligieron el nombre de cirujano veterinario. El término veterinario viene del nombre romano con que se designaba al hospital de caballos heridos o enfermos “ Veterinarium”, esto se considera como la creación oficial del titulo de Cirujano Veterinario ( Herrero).

El 11 de Febrero de 1887, 213 años después se dicta un decreto se establecería las siguientes modificaciones. “ El comité ahora a cargo considera que es deseable que se abra un registro con los nombres, direcciones, y edades de todos los Master, herreros y aprendices quienes deberán rendir y pasar un examen práctico en el Arte de Fabricar Herraduras y Herrar caballos . En esta época se consideraba a un Herrero como una persona que “solo herraba caballos”.

Todos los tratamientos usados por los doctores/herreros de caballos de la época no evidencian ningún fundamento científico y solo inflingían miseria a los caballos. Las prácticas descritas en los libros antiguos sobre herrajes parecen salidas de un libro de terror y debieron haber causado muchas mutilaciones e infecciones secundarias. Fueron estas prácticas las que desprestigiaron la práctica del herraje a una y otra vez a lo largo del tiempo. La creación del Colegio de Veterinarios marca el comienzo del fin de esta antigua y cruel forma de herraje. ¿Pero, fue realmente así ?

Cabe resaltar que en la actualidad en Inglaterra, la práctica del herraje esta estrictamente controlada por el Consejo de Registro de Herreros. Para llegar a ser un herrero registrado toma cuatro años como aprendiz bajo de la supervisión de un profesor de Herraje autorizado, con formación educacional formal y un examen al final de cada año para terminar con un examen final y acreditación práctica al término del cuarto año. Durante estos cuatro años los aspirantes solo pueden realizar herrajes bajo la directa supervisión de un tutor autorizado”.

Esta formación dista mucho de la que acostumbramos a observar en nuestro país. Esto pareciera tomar mayor relevancia cuando vemos estudios recientes realizados en nuestra región donde en sus partes concluyentes se relata , J. Belart (2007):

“ESTUDIO DE LA CONFORMACIÓN DE LOS APLOMOS Y CARACTERÍSTICAS DEL HERRAJE, EN UNA MUESTRA DE CABALLOS FINA SANGRE CHILENO, EN LA PROVINCIA DEL BÍO BÍO, CHILE ”

“ Del total de animales muestreados se encontró que la gran mayoría presentó herrajes dentro del tiempo adecuado, lo que muestra la preocupación de los propietarios por mantener el buen estado de sus caballos. Sin embargo destaca que de todos lo caballos muestreados solo dos de ellos se encontraron bien herrados, ya que se presentaron dentro de lo que corresponde a la definición de herraje ideal.

De los defectos encontrados en el herraje, el que se presentó con mayor incidencia fue el herraje estrecho, principalmente estrecho de pinzas y talones, esto se debe a las características del deporte que realizan, ya que al cruzar los miembros al momento de correr se pueden producir alcances entre ellos, lo cual pretenden evitar dejando la herradura más estrecha, incluso dejando los talones de las herraduras hacia adentro, esto concuerda con el estudio realizado por Berríos (1995), en el cual también se demuestra que la herradura estrecha es el defecto más encontrado en el herraje del Caballo Fina Sangre Chileno.

Con lo que respecta al clavado de la herradura, se encontró que más de la mitad de los caballos muestreados presentaron clavos muy atrás, esto se debe principalmente al objetivo de que la herradura quede bien fija al casco, evitando así desprendimiento de éstas al producirse alcances entre los miembros. Stashak (2003) hace similar observación y agrega que el clavado muy atrás inmoviliza el mecanismo normal de expansión de los talones lo que favorece al encastillamiento de los cascos y por ende las podopatologías

La causa de estos defectos es el escaso conocimiento de los herreros sobre las técnicas de herraje, y lo que es mas preocupante es que exista el convencimiento que todos los herrajes son perfectos, Berríos (1995) en un estudio del herraje en el Caballo Chileno hizo similar observación.”

No encuentran ciertas similitudes con el informe del comité de Londres de hace mas de trescientos años , irremediablemente la historia se repite una y otra vez hasta nuestros días. Herrar no es solo clavar herraduras, es una ciencia y un arte por tanto debiera ser enseñado como tal a quienes deseen practicarla. Afortunadamente hoy existen otras tendencias muy promisorias y con gran proyección futura, basadas en evidencia teórica y práctica que pueden a como veremos en el siguiente artículo ser una alternativa real al herraje tradicional.

Estoy muy consiente y no me cabe duda que existen profesionales y técnicas idóneas que en manos capacitadas debieran dar buenos resultados, pero ante mi ingenua ignorancia la realidad para muchos caballos aquí y en diversas partes del mundo es otra .

Pareciera ser entonces, que es nuestra obligación y responsabilidad velar por la integridad de nuestro compañeros equinos, ya que los hemos llevado ha depositar su total confianza y absoluta dependencia en nosotros. Por otro lado nosotros somos quienes siempre les exigimos el máximo rendimiento deportivo sin pensar que tal vez ………… solo tal vez ……. si de Herrar se trata ; hayamos errado  una vez mas.

Articulo extraido de: http://www.engormix.com

 




















 

Nelson Pinto

RECUPERACIÓN DE LIDERAZGO

Para poder enseñar a un caballo debemos conservar la posición de líder.
Como dije anteriormente, el caballo intenta, permanentemente, enseñarnos que a él no se lo debe herrar, que no se le deben levantar las patas, las manos, etc. Para que esto no ocurra, y que seamos nosotros los que enseñemos, debemos conservar, a toda costa, el liderazgo, con el objetivo final de enseñarle al caballo a quedarse quieto.

Cuando el caballo no nos conoce lo suficiente, siempre intentará recuperar el liderazgo. Probará de forma permanente cuán fuerte o débiles somos ante esa posición de líder o no líder. Por lo tanto, debemos permanecer alertas para que, durante todos los herrajes, nuestra posición no se pierda. Sólo cuando el caballo acepta nuestro liderazgo es y será un caballo manso de herrar.

Es común estar herrando, con la mano del caballo entre nuestras piernas y sentir, de pronto, que el caballo saca la mano fuertemente. Es en ese momento cuando el caballo insiste en enseñarnos que la mano de él debe estar en el piso y no entre nuestras piernas.
Cuando esto ocurre, debemos pelear por el liderazgo.

Intento recuperar el liderazgo generando presión al caballo, con el objetivo primario de generarle, a su vez, la duda de quién es el líder. Al recibir una presión, el caballo se encontrará en la incertidumbre de si realmente el líder es él o yo. Cuando el caballo se encuentra en dudas, debo aumentar la presión.
Personalmente, lo presiono obligándolo a caminar hacia atrás, porque es un movimiento que no acostumbra a realizar naturalmente, le molesta, no le gusta, se siente presionado.

Lo obligo a caminar hacia atrás hasta que él sienta verdaderos deseos de frenar, de lo contrario, seguirá caminando hacia atrás.
Se lo puede obligar a que camine hacia atrás mediante presión en el cabestro. También es bueno apoyar nuestro hombro en su pecho, con el fin de generar mayor contacto y demostrar que no existe ni existirá daño físico.
Cuando el caballo frenó y quedó quieto, sin más ganas de ir hacia atrás, permanezco parado junto a él, esperando a que él acepte y ceda ante mi presión.

Manifestará la aceptación mediante un movimiento con la boca, semejante al de rumiar.
Ni bien manifestó su aceptación, realizo un giro dándole la espalda, luego camino hacia el lugar donde será herrado. Casi siempre, el caballo me seguirá sin que deba yo tirar del cabestro.
Cuando el caballo se niega a seguirme o al tirar yo del cabestro él retrocede, repetiré el proceso haciéndolo caminar hacia atrás nuevamente. Cumpliré otra vez con todo el ciclo hasta que el caballo comprenda y manifieste su aceptación, mediante la boca y luego siguiéndome por detrás.

Todos los caballos ceden el liderazgo ante la presión. Ocurre que no todos los caballos poseen el mismo carácter, por lo tanto, habrá caballos que demorarán más que otros.
En estos casos, con caballos de carácter fuerte, el herrador debe armarse de paciencia. La prisa será su peor enemigo si pretende enseñar.

*Artículo extraído de www.danielanz.com

Daniel Anz