Winter is coming!

Los días son más cortos, las noches más frías, las hojas cubren el suelo y los adornos navideños empiezan a aparecer en los supermercados. Son las señales del invierno que se aproxima y, al tiempo que sacamos del armario nuestras prendas de abrigo, debemos también preparar a nuestros caballos para el mal tiempo, especialmente a los caballos de más edad y a aquellos a los que les cuesta mantener su peso. Una alimentación adecuada es la clave para un peso saludable.

Los caballos necesitan más calorías en invierno.

Al reducirse los pastos con el frio,  los propietarios recurren al heno como fuente primaria de alimentación. Los caballos queman también calorías para combatir el frio. Conviene elaborar un programa de alimentación que diferencie la necesidad  suplementaria de calorías de la alimentación normal diaria. Una cantidad suficiente de heno o de forraje de buena calidad es la mejor fuente de calorías pero el heno es menos nutritivo que la hierba natural y  su poder disminuye con el tiempo. Podemos añadir harina de remolacha o avena para aumentar las calorías si necesitamos mantener un peso correcto. Las calorías complementarias mantienen las condiciones físicas del caballo pero para satisfacer sus nuevas necesidades nutritivas podemos complementar el forraje invernal con vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos.

Evitar los piensos compuestos.

Cuando se utilizan piensos compuestos en invierno, los propietarios suelen aumentar la cantidad de pienso para aumentar las calorías y mantener las condiciones físicas del caballo. Los piensos suelen estar reforzados con nutrientes asociados al aumento de calorías por lo que el aumento de la ración de pienso puede resultar en un exceso de los mismos.

Un programa adecuado de alimentación.

Un buen programa de alimentación incluye un buen pasto y un heno de calidad con un aporte adicional de nutrientes en la proporción adecuada,  y puede contener  también algo de avena para  aumentar sus calorías y mantener el estado físico del caballo. Si el caballo tiene problemas de insulina o limitado el consumo de hidratos de carbono, puede comer harina de remolacha y/o aceite vegetal. La harina de remolacha aporta calorías sin  formar glucosa y es por tanto ideal para caballos sensibles al almidón o con problemas de bajo peso y resistencia a la insulina.

Un forraje equilibrado reforzado contribuirá a una mejor metabolización de los forrajes invernales y a una nutrición más eficiente. La lisina, por ejemplo, es un limitador de los aminoácidos de los forrajes; cuando se utiliza como un complemento de la dieta, se aprovechan mejor los restantes aminoácidos y se gana en eficiencia.

El cuidado invernal de los caballos de mayor edad.

Los caballos de más edad suelen bajar de forma en el invierno. Sus dientes pueden estar en peor condición que los de los jóvenes y limitar su capacidad de masticación. La acción mecánica de masticación y la consiguiente salivación son muy importantes para una buena digestión. Al caballo con problemas de masticación le resultará difícil alimentarse y, además, tendrá problemas de digestión. Por otro lado, será incapaz de absorber y aprovechar nutrientes como lo hacen los caballos más jóvenes. Teniendo en cuenta que en invierno necesitan más calorías para calentarse, los caballos de más edad consumirán  más calorías y nutrientes que los que comen, con los consiguientes riesgos para su salud. Las necesidades de calorías de los caballos de edad pueden satisfacerse con heno picado,  copos de avena y la harina de remolacha, muy apropiados para caballos con problemas de dentición. Estos caballos pueden beneficiarse también de un suplemento  del pasto que contenga lecitina, un emulsionante que incrementa la absorción de los nutrientes de los que carecería en otro caso.

Original de Life Data Labs.

Traducción de EKI

 

Clinic de Herraje y Anatomía en Cantabria y Asturias

Como sabréis, la semana pasada organizamos varios cursos de Herraje y Anatomía en la zona de Cantabria y Asturias.

El día 1, miércoles, nos reunimos en la Yeguada Militar de Ibio, en Cantabría y los días 2 y 3, jueves y viernes, nos desplazamos al Centro Deportivo El Forcón de Avilés, en Asturias.

Los Clinic fueron impartidos por Arturo Martí Brull y a pesar de que el temario fuera modificándose a las necesidades de los participantes, por la mañana impartió una charla teórica sobre anatomía básica del pie del caballo, posterior forjo varios tipos de herraduras y para terminar bien la mañana herró un caballo. Ya por la tarde, fueron los participantes del curso quienes se pusieron manos a la obra y fueron ellos los que herraron y forjaron.

Agradecer a todos los participantes su alta participación y ganas de aprender, a la Yeguada de Ibio y a el Centro Deportivo El Forcón por cedernos sus instalaciones a Juan Daniel Diaz de la Llana por su colaboración y a Arturo por enseñarnos tanto en cada curso.

 

 

Eki, elegido distribuidor de Mustad Hoofcare en España

A partir de este mes de abril de este año 2016 MUSTAD HOOFCARE ha elegido  a EKI HERRAJES  como distribuidor exclusivo de sus productos en España, con el fin de proporcionar un servicio más cercano y eficiente a sus clientes minoristas y profesionales del mundo del caballo.
El equipo de EKI considera esta decisión una prueba de confianza y un estímulo para hacer aún mejor nuestro trabajo.

El herrador terapéutico Steve O´Grady

Steve O´Grady

El Dr. O´Grady fue durante diez años, y antes de hacerse veterinario, un  herrador profesional. Aprendió su oficio con el prestigioso herrador Joseph M.Pierce, de Pennsylvania (EE.UU). Volvió después a estudiar y acabó graduándose en Veterinaria en la Universidad de Pretoria (Sudáfrica) en 1981. Fue Veterinario interno en Ciudad del Cabo para pasar posteriormente a integrarse en el equipo del Dr. Dan Flynn en el prestigioso Hospital Equino Georgetown de Charlottesville, Virginia, donde trabajó durante diez años.

En el año 2003 abrió su propia consulta en Marshall, Virginia, que es un centro de referencia para el tratamiento de las enfermedades del pie del caballo y para el herraje terapéutico, combinando sus conocimientos veterinarios y su experiencia como herrador para la comprensión y  el tratamiento avanzados de los problemas equinos. Ha publicado cantidad de artículos en revistas y libros especializados.

En el año 2003 fue admitido en el  Internacional Hall Fame (Galería Internacional de Veterinarios Ilustres) y en el 2009 recibió el Premio de la Presidencia de AAEP (Asociación Americana de Podiatria Equina) por su dedicación  a la formación de los profesionales del herraje.

Traducido por EKI

Requisitos necesarios para iniciarse como herrador de caballos

Contar con los conocimientos teóricos sobre la anatomía del pie del caballo, sus balances, su biomecánica; sobre herraduras normales, terapéuticas y ortopédicas, etc. no basta para comenzar a ejercer la profesión de un día para otro.

Existe un ingrediente fundamental que necesita ser tenido en cuenta, y que la ausencia de éste puede impedir que alguien llegue, siquiera, a la puerta de entrada de la carrera como herrador de caballos.

Comúnmente, quienes desean ser herradores por amor al oficio, cuentan con la base necesaria para ello. Pero existe un número de personas que ingresan al oficio sólo por intereses económicos, estos suelen llegar a un punto donde se dan cuenta que les falta algo, y es ese ingrediente fundamental y necesario que se aloja muy dentro de cada persona: Es el conocimiento sobre el caballo como especie.

Debido a que el oficio forma parte de uno de los trabajos más insalubres, sucios y riesgosos, quien lo tome como sustento de vida debe saber que para lograr una continuidad en el tiempo es necesario contar con previos conocimientos sobre el caballo como especie, además de cierta pasión por el trabajo físico extremo, con cierta dosis de riesgo.

Aquella persona que no haya convivido previamente con caballos, se encontrará con una gran dificultad a la hora de combinar los conocimientos teóricos con la forma de llevarlos a la práctica.

Durante mis cursos de capacitación, he trabajado con alumnos con deseos de aprender el oficio sin contar con conocimientos previos sobre el caballo como especie. Pues se enfrentaban a un problema.

Aquel que posee dificultades para agarrar un caballo en el corral o en el box, cuenta con uno de los mayores impedimentos: la total ausencia de la base que permite iniciarse en el oficio. Conocer al caballo como especie.

Es muy difícil herrar el pie de un caballo sin saber qué es un caballo, sin saber cómo piensa, cuanta fuerza posee y en qué momento la emplearía, cuáles son las consecuencias de una patada, un mordisco o un manotazo, cómo se anticipa una agresión; sin saber si se encuentra en la categoría de caballos mansos, rebeldes, agresivos, asustadizos, etc. Son un sinnúmero de variantes que una persona que ha convivido con caballos las lleva y reacciona ante ellas de forma casi innata. Y son estos conocimientos básicos previos, que permiten a todo herrador iniciarse y mantenerse en el oficio.

Además, como ingredientes secundarios, se encuentran todos los conocimientos sobre el pie en sí, el aplomado, la forja, etc. Pero sin una sólida base sobre lo que rodea al caballo como especie, será muy difícil un inicio y permanencia en el oficio. Conjuntamente, quien desee contar con esta base, debe comprender que para ello se necesita de cierto amor y pasión hacia el caballo.

Quien ya cuenta con esta fundamental base de conocimientos, puede ingresar al campo de batalla, donde el próximo obstáculo a superar es lograr el suficiente entrenamiento físico, con el fin de poder llevar a cabo el trabajo de herrado, propiamente dicho, considerando que el herrador, emplearía la técnica de trabajar solo, sin ayudante.

Quien no logra separar mentalmente la sujeción del caballo del trabajo de sus manos, no podrá concluir en un trabajo correcto. Para ello, debe superar la etapa de entrenamiento muscular y de técnica de posiciones y sujeción del pie del caballo.

Por esa razón, quien se inicia en el oficio, debe atravesar por las etapas básicas, pero indispensables.

Sacar herraduras, limpiar el casco y cortar sus partes sueltas, escofinar su cara dorsal, realizar las terminaciones, etc. Estos trabajos, tediosos al principio, permiten al principiante adquirir la destreza necesaria para luego poder ingresar a las etapas más complejas.

El comenzar a desherrar enseña a sujetar el pie del caballo, a soportar la posición de cuclillas, y por sobre todas las cosas, a separar lo que es sujeción del pie del trabajo con las manos.

Quien desee realizar un correcto recorte de casco, debe olvidar que se encuentra sujetando el pie del caballo. Es imposible emparejar correctamente un casco si las piernas tiemblan por cansancio. Así como es muy difícil realizar un acabado correcto si los músculos de la cintura no soportan la posición requerida.

Asimismo, la habilidad manual llega con el tiempo. Si bien es un trabajo que, a simple vista, se observa rudo, torpe y de poca práctica, en realidad, es un conjunto de técnicas que requieren de gran destreza manual y de tiempo para adquirirla.

Cada herramienta debe ser correctamente utilizada para que cumpla la función debida, y ello se aprende de a poco, paso a paso.

Quien respeta los pasos de aprendizaje puede tener la certeza de que se encuentra bien encaminado hacia un futuro prometedor.

En algunos países existen escuelas de herradores que incluyen un gran tiempo de práctica. Los herradores egresan con los conocimientos necesarios para comenzar a trabajar y ganar clientes.

Pero, donde los cursos son de corta duración y sólo ofrecen al estudiante los conocimientos básicos del oficio, es necesario realizar la práctica correspondiente, con el objetivo de adquirir experiencia y capacidad necesaria, para salir, luego, a ganarse la vida por cuenta propia, aceptando a su vez, que cada día posterior será un día de prueba y aprendizaje, una invalorable oportunidad de juntar experiencia en la realidad del campo.

Es aquí donde los herradores profesionales y con años de oficio, debemos permitir que esto suceda, con el objetivo final de dar lugar a nuevos y futuros herradores, a nuevas ideologías y a la gran oportunidad que significa el tener a alguien detrás, como motor que impulsará nuestro propio crecimiento profesional.

 

Original de Daniel Anz