20 CONSEJOS DE SEGURIDAD PARA LOS CLIENTES QUE SUJETAN AL CABALLO

La seguridad con los caballos exige siempre una buena técnica. Es normal que el veterinario o el herrador, cuando hace su trabajo, solicite la presencia de una segunda persona, un ayudante, que desempeña una importante tarea: proteger al profesional. Por muy “domesticado” o tranquilo que sea el caballo, siempre puede tener una reacción repentina e inesperada y la labor del ayudante es estar  atento para protegerse a sí mismo, al profesional y al caballo.

A continuación se ofrecen unos consejos para este ayudante: pueden imprimirse o mencionarse en la conversación inicial  con el cliente por si éste tiene alguna sugerencia que facilite el trabajo de todos los presentes y lo haga más seguro:

  1. Despejar el área de trabajo de obstáculos o riesgos; utilizar un espacio suficiente para las dos personas y el caballo, dejando libre una vía de salida para el caso de que el caballo se ponga nervioso. No alimentar al caballo durante el trabajo del profesional salvo que  éste lo pida como una forma de distraerlo.
  2. SI hay moscas, utilizar un spray antimoscas antes de la llegada del profesional salvo que éste lo desaconseje y, en algunos casos, un ventilador que las espante mientras aquel trabaja.
  3. El ayudante no debe utilizar su teléfono ni hablar con otras personas mientras el profesional trabaja.
  4. Debe preguntar al veterinario o herrador por el sitio en el que quieren colocarse y no dar nunca la espalda al caballo.
  5. Mantener bien sujeta la correa de sujeción del caballo para controlarlo al instante en caso necesario: ni demasiado tensa para que no la rechace ni tan floja que dificulte su control.
  6. El ayudante debe usar botas con protección de los dedos y nunca sandalias.
  7. Usar guantes en caso necesario para sujetar la correa y evitar quemaduras si el caballo retrocede.
  8. No utilizar una doble correa, salvo que el profesional esté de acuerdo y advertir a éste si el caballo tiende a moverse  bruscamente y debe estar atado a un poste u otro elemento fijo.
  9. Mantener alzada la cabeza del caballo. Cuando el caballo la baja, ejerce una presión anormal sobre el herrador y además dificulta el control de la correa. También significa que el caballo está distraído y que puede asustarse repentinamente.
  10. El ayudante no debe nunca situarse directamente frente al caballo sino a la altura del hombro y en el mismo lado del profesional, ya que un caballo asustado o ansioso tiende a alejarse de la persona que lo sujeta.
  11.  Evitar peinar al caballo o limpiarle  los cascos mientras el profesional trabaja.
  12. Si el caballo se pone nervioso, conviene tranquilizarlo con palmadas suaves y palabras de ánimo.
  13. Utilizar, en caso necesario, una cadena de nariz o de labio, pero sólo si se sabe utilizarlas.
  14.  Si al caballo no le gusta estar solo, puede traérsele un compañero a un lugar próximo o que otro ayudante sujete a un segundo caballo al que pueda ver  para su tranquilidad.
  15. Tratar de evitar que la visita del profesional coincida con las horas de alimentación del caballo, ya que resulta difícil trabajar con un caballo ocupado en otra cosa.
  16. Al herrador le conviene que el caballo se apoye totalmente en los pies sobre los que no está trabajando.
  17. Evitar que la boca del caballo esté próxima al profesional. Hay caballos a los que les gusta lamer y picotear pero hay otros que muerden.
  18. Si hay razones para disciplinar al caballo, debe advertírselo al profesional por si el caballo reacciona repentinamente y pedir a éste que haga lo mismo. Conviene ponerse previamente de acuerdo sobre quién se encarga de disciplinar al caballo cuando resulta necesario hacerlo.
  19. Cuando alguien esté trabajando en una pata posterior, el ayudante debe colocarse en ese mismo lado del caballo de forma que pueda girar la cabeza de éste hacia ambos, ayudante y profesional, lo que les aleja de sus ancas. Si se trata de una pata delantera, el ayudante puede situarse en el lado opuesto, pero debe consultarlo con el profesional.
  20. No debe nunca permitir que el caballo adelante al profesional que está atendiéndole. Si el caballo coceara, éste resultaría herido.

 

He aquí unas pocas medidas  de seguridad que pueden evitar accidentes y lesiones  al propietario, al profesional y al caballo. Conviene preguntar al veterinario y al herrador por sus preferencias y contribuir a que  el propietario o responsable respete sus normas.

 

American Farriers Journal 2017

Traducción de EKI

Nuevo clinic en Valencia con Geoffrey van Fessem

Comenzamos la semana organizando un nuevo clinic en Valencia, esta vez contaremos con el herrador Geoffrey van Fessem.
Geoffrey es un herrador de 39 años que lleva 20 años trabajando como herrador.
Estudió en la escuela de herradores en Zwolle, Holanda, y también fue aprendiz con Rob Reinirie. Ha trabajado también con otros herradores como: Wilbert Jansen, Aart Bloem, Thijs Gerritsen, Jan de Ruiter, Frank Emaus y Robbie Bongers.
 
Geoffrey tiene una estrecha relación de trabajo con varios veterinarios internacionales como por ejemplo Alex Rey.
Actualmente trabaja mucho con caballos de salto y doma en varios países como Holanda, Alemania, Polonia y España y hierra entre otros, los caballos de Julia Jylas y Rolf Goran Bengstton, o de Lotta Riikka Rintamaki y Holsteiner verband o del español Javier Salvador.
En los próximos días ampliaremos información.

Clinic de Herraje y Anatomía en Cantabria y Asturias

Como sabréis, la semana pasada organizamos varios cursos de Herraje y Anatomía en la zona de Cantabria y Asturias.

El día 1, miércoles, nos reunimos en la Yeguada Militar de Ibio, en Cantabría y los días 2 y 3, jueves y viernes, nos desplazamos al Centro Deportivo El Forcón de Avilés, en Asturias.

Los Clinic fueron impartidos por Arturo Martí Brull y a pesar de que el temario fuera modificándose a las necesidades de los participantes, por la mañana impartió una charla teórica sobre anatomía básica del pie del caballo, posterior forjo varios tipos de herraduras y para terminar bien la mañana herró un caballo. Ya por la tarde, fueron los participantes del curso quienes se pusieron manos a la obra y fueron ellos los que herraron y forjaron.

Agradecer a todos los participantes su alta participación y ganas de aprender, a la Yeguada de Ibio y a el Centro Deportivo El Forcón por cedernos sus instalaciones a Juan Daniel Diaz de la Llana por su colaboración y a Arturo por enseñarnos tanto en cada curso.

 

 

El herrador terapéutico Steve O´Grady

Steve O´Grady

El Dr. O´Grady fue durante diez años, y antes de hacerse veterinario, un  herrador profesional. Aprendió su oficio con el prestigioso herrador Joseph M.Pierce, de Pennsylvania (EE.UU). Volvió después a estudiar y acabó graduándose en Veterinaria en la Universidad de Pretoria (Sudáfrica) en 1981. Fue Veterinario interno en Ciudad del Cabo para pasar posteriormente a integrarse en el equipo del Dr. Dan Flynn en el prestigioso Hospital Equino Georgetown de Charlottesville, Virginia, donde trabajó durante diez años.

En el año 2003 abrió su propia consulta en Marshall, Virginia, que es un centro de referencia para el tratamiento de las enfermedades del pie del caballo y para el herraje terapéutico, combinando sus conocimientos veterinarios y su experiencia como herrador para la comprensión y  el tratamiento avanzados de los problemas equinos. Ha publicado cantidad de artículos en revistas y libros especializados.

En el año 2003 fue admitido en el  Internacional Hall Fame (Galería Internacional de Veterinarios Ilustres) y en el 2009 recibió el Premio de la Presidencia de AAEP (Asociación Americana de Podiatria Equina) por su dedicación  a la formación de los profesionales del herraje.

Traducido por EKI

Requisitos necesarios para iniciarse como herrador de caballos

Contar con los conocimientos teóricos sobre la anatomía del pie del caballo, sus balances, su biomecánica; sobre herraduras normales, terapéuticas y ortopédicas, etc. no basta para comenzar a ejercer la profesión de un día para otro.

Existe un ingrediente fundamental que necesita ser tenido en cuenta, y que la ausencia de éste puede impedir que alguien llegue, siquiera, a la puerta de entrada de la carrera como herrador de caballos.

Comúnmente, quienes desean ser herradores por amor al oficio, cuentan con la base necesaria para ello. Pero existe un número de personas que ingresan al oficio sólo por intereses económicos, estos suelen llegar a un punto donde se dan cuenta que les falta algo, y es ese ingrediente fundamental y necesario que se aloja muy dentro de cada persona: Es el conocimiento sobre el caballo como especie.

Debido a que el oficio forma parte de uno de los trabajos más insalubres, sucios y riesgosos, quien lo tome como sustento de vida debe saber que para lograr una continuidad en el tiempo es necesario contar con previos conocimientos sobre el caballo como especie, además de cierta pasión por el trabajo físico extremo, con cierta dosis de riesgo.

Aquella persona que no haya convivido previamente con caballos, se encontrará con una gran dificultad a la hora de combinar los conocimientos teóricos con la forma de llevarlos a la práctica.

Durante mis cursos de capacitación, he trabajado con alumnos con deseos de aprender el oficio sin contar con conocimientos previos sobre el caballo como especie. Pues se enfrentaban a un problema.

Aquel que posee dificultades para agarrar un caballo en el corral o en el box, cuenta con uno de los mayores impedimentos: la total ausencia de la base que permite iniciarse en el oficio. Conocer al caballo como especie.

Es muy difícil herrar el pie de un caballo sin saber qué es un caballo, sin saber cómo piensa, cuanta fuerza posee y en qué momento la emplearía, cuáles son las consecuencias de una patada, un mordisco o un manotazo, cómo se anticipa una agresión; sin saber si se encuentra en la categoría de caballos mansos, rebeldes, agresivos, asustadizos, etc. Son un sinnúmero de variantes que una persona que ha convivido con caballos las lleva y reacciona ante ellas de forma casi innata. Y son estos conocimientos básicos previos, que permiten a todo herrador iniciarse y mantenerse en el oficio.

Además, como ingredientes secundarios, se encuentran todos los conocimientos sobre el pie en sí, el aplomado, la forja, etc. Pero sin una sólida base sobre lo que rodea al caballo como especie, será muy difícil un inicio y permanencia en el oficio. Conjuntamente, quien desee contar con esta base, debe comprender que para ello se necesita de cierto amor y pasión hacia el caballo.

Quien ya cuenta con esta fundamental base de conocimientos, puede ingresar al campo de batalla, donde el próximo obstáculo a superar es lograr el suficiente entrenamiento físico, con el fin de poder llevar a cabo el trabajo de herrado, propiamente dicho, considerando que el herrador, emplearía la técnica de trabajar solo, sin ayudante.

Quien no logra separar mentalmente la sujeción del caballo del trabajo de sus manos, no podrá concluir en un trabajo correcto. Para ello, debe superar la etapa de entrenamiento muscular y de técnica de posiciones y sujeción del pie del caballo.

Por esa razón, quien se inicia en el oficio, debe atravesar por las etapas básicas, pero indispensables.

Sacar herraduras, limpiar el casco y cortar sus partes sueltas, escofinar su cara dorsal, realizar las terminaciones, etc. Estos trabajos, tediosos al principio, permiten al principiante adquirir la destreza necesaria para luego poder ingresar a las etapas más complejas.

El comenzar a desherrar enseña a sujetar el pie del caballo, a soportar la posición de cuclillas, y por sobre todas las cosas, a separar lo que es sujeción del pie del trabajo con las manos.

Quien desee realizar un correcto recorte de casco, debe olvidar que se encuentra sujetando el pie del caballo. Es imposible emparejar correctamente un casco si las piernas tiemblan por cansancio. Así como es muy difícil realizar un acabado correcto si los músculos de la cintura no soportan la posición requerida.

Asimismo, la habilidad manual llega con el tiempo. Si bien es un trabajo que, a simple vista, se observa rudo, torpe y de poca práctica, en realidad, es un conjunto de técnicas que requieren de gran destreza manual y de tiempo para adquirirla.

Cada herramienta debe ser correctamente utilizada para que cumpla la función debida, y ello se aprende de a poco, paso a paso.

Quien respeta los pasos de aprendizaje puede tener la certeza de que se encuentra bien encaminado hacia un futuro prometedor.

En algunos países existen escuelas de herradores que incluyen un gran tiempo de práctica. Los herradores egresan con los conocimientos necesarios para comenzar a trabajar y ganar clientes.

Pero, donde los cursos son de corta duración y sólo ofrecen al estudiante los conocimientos básicos del oficio, es necesario realizar la práctica correspondiente, con el objetivo de adquirir experiencia y capacidad necesaria, para salir, luego, a ganarse la vida por cuenta propia, aceptando a su vez, que cada día posterior será un día de prueba y aprendizaje, una invalorable oportunidad de juntar experiencia en la realidad del campo.

Es aquí donde los herradores profesionales y con años de oficio, debemos permitir que esto suceda, con el objetivo final de dar lugar a nuevos y futuros herradores, a nuevas ideologías y a la gran oportunidad que significa el tener a alguien detrás, como motor que impulsará nuestro propio crecimiento profesional.

 

Original de Daniel Anz