DED: Dispositivo de extensión digital

Las pruebas de extensión digital de las manos resultan útiles para detectar los problemas de cojera de los caballos. Aunque no resultan muy precisas a la hora de localizar el origen exacto de la lesión o el dolor, no se puede negar su valor práctico para la práctica del herraje terapéutico (Hans H. Castelijns).

Los problemas de la dificultad de la prueba y de la medición precisa de la extensión digital han sido resueltos en buena medida gracias al DED, el dispositivo de extensión digital presentado en el mercado por la firma italiana Colleoni, conocido fabricante de herraduras de aluminio, cuyo catálogo distribuye EKI.

EL EQUINO SANGRADOR

Podríamos definir esta patología como la presencia de sangre en la vía aérea luego de un ejercicio intenso.

La manera de determinar si el equino ha sangrado puede ser a través de los signos clínicos que se presentan posteriores al trabajo en pista, o por la confirmación exacta por medio de estudios endoscópicos a diferentes intervalos luego del ejercicio hasta 2 horas. Posterior al mismo, ya que hay equinos que no muestran presencia de sangre apenas vuelven del vareo, pero sí cuando se les permite tomar agua y agachar la cabeza una vez que llegan al box. También para determinar la gravedad de la patología podemos realizar, 1 ó 2 semanas posteriores al trabajo, una toma de muestra bronquial para observar la presencia de unas células denominadas “hemosiderófagos”, que son indicativas de la presencia de sangre en el tracto respiratorio. La hemorragia pulmonar inducida por el ejercicio es un fenómeno fisiológico (normal) que resulta del ejercicio extremo, ya que el equino está preparado genéticamente para correr, pero nadie le dijo que debía salir exigido desde una gatera, sufrir el estrés de estar en un box la mayor parte del día, con la carga de sustancias alergénicas que van dañando el aparato respiratorio, como así también las enfermedades, la influenza equina (grave en nuestro medio) e infecciones bacterianas que afectan al pulmón.

También todas las patologías del aparato respiratorio anterior pueden influir sobre el sangrado pulmonar. Ejemplos de esto son: equinos que "se tragan la lengua" (subluxación del velo del paladar), atrapamiento aritenoepiglótico, hemiplejia laríngea (equino roncador), etc.; que llevan al equino a realizar un esfuerzo mayor para ventilar. Esto determina a que el pulmón trabaje más con un mayor estiramiento de los capilares pulmonares que con el tiempo se van rompiendo con el ejercicio intenso, con el consiguiente sangrado pulmonar. Aproximadamente el 50-70% de los equinos pura sangre de carrera presentan evidencias de sangrado pulmonar post-carrera y solamente el 2-3% de estos equinos exhiben sangre a través de los ollares luego del ejercicio extremo (epistaxis). Esto no sucede con equinos de salto o caballos preparados para otra actividad en la que no desarrollan velocidades extremas como los S.P.C. Tal es así que caballos pura sangre de carrera que sangran profusamente, son vendidos para salto y realizan la actividad sin inconvenientes.

INCIDENCIA:

- Sexo: yegua más que machos.
- Edad: más frecuente en machos y hembras de 4 a 5 años que potrillos de 2 a 3 años.
- Origen: se observa más sangrado en pulmón derecho en su zona caudo dorsal.
- Nº de equinos afectados: aproximadamente 75% de los sangres puras de carrera.
- Razas: todas pueden desarrollar sangrado pulmonar. Cualquier equino que trabaje a velocidades mayores a 240 latidos por minuto presenta riesgo de sangrado pulmonar.

En EE.UU. se la considera la principal causa de muerte en puras sangres de carrera en ejercicio. Debemos aclarar que hoy en día se observa gran cantidad de potrillos que comienzan con los primeros trabajos, que al estudio endoscópico presentan sangre en tráquea, lo que nos da indicios de que con el correr del tiempo y al aumentar las exigencias físicas desarrollarán sangrado pulmonar profuso que en muchas ocasiones llevará a tener que retirarlos del training. En este caso, deberíamos comenzar a aplicarles lasix (furosemida) en forma parenteral para controlar el sangrado pulmonar y generalmente este medicamento disminuye solamente el sangrado en un 10-15 % pero sin impedir la secuela del sangrado sobre el pulmón y el debilitamiento progresivo de la fusión pulmonar. Recordemos que por la exigencia a que está sometido el pura sangre de carrera es necesario que tanto su aparato respiratorio anterior como el posterior funcionen a pleno ya que cualquier disminución en la capacidad ventilatoria repercute en la disminución de la perfomance del equino. También es conveniente recordar que el caballo debido a cierta característica anatómica puede respirar únicamente por la nariz y no por la boca. Es por ello que se debe evitar cualquier obstrucción de la vía respiratoria anterior ya que esto llevaría al equino a una dificultad respiratoria muy importante.

Andrés Smetana

LA ARCILLA EN LA CURACIÓN DE LESIONES

Desde la antigüedad el hombre ha utilizado los remedios naturales para curarse a sí mismo y a sus animales de trabajo. La medicina científica es un invento relativamente reciente, y lo cierto es que en la antigüedad las personas y animales también enfermaban y se curaban, de una u otra forma.

Existen algunos remedios que dan resultados francamente satisfactorios y que son empleados desde hace mucho tiempo por los propietarios de caballos en la curación de lesiones. Uno de ellos es la combinación de arcilla con plantas medicinales.

En ningún caso se pretende sustituir la labor de un veterinario. Siempre se debe recurrir a éste para el diagnóstico y el tratamiento de las lesiones y enfermedades de nuestros caballos, pero puede complementarse con la aplicación de estos remedios siempre que nuestro veterinario esté de acuerdo.

Lo realmente interesante de los remedios naturales es la ausencia de efectos secundarios. La medicina moderna consigue resultados muy rápidos pero muchas veces estos brillantes resultados están empañados por efectos secundarios engorrosos. Los remedios naturales están libres de estos contratiempos, pero a cambio requieren de una dosis salomónica de paciencia, puesto que su acción es mucho más lenta.

"Polvo eres y en polvo te convertirás."

Detrás de esta frase se esconde un pequeño regalo, y es que tenemos que darnos cuenta de que la tierra crea toda nuestra alimentación, purifica y aporta nutrientes al agua, y realiza una gran regeneración de nuestro planeta. Los animales, como entidades que forman parte del planeta Tierra, entran dentro de esa cadena de purificación, regeneración y alimentación, y pueden beneficiarse de las propiedades de la misma.

La tierra, químicamente hablando, contiene las principales sales minerales que el ser vivo necesita: sílice, fosfato, hierro, calcio, magnesio, sodio, potasio, entre otras. Las arcillas más interesantes desde el punto de vista terapéutico son las ricas en sílice. Además de la sílice, elemento principal, y el silicato de alúmina, las buenas arcillas deben contener otros elementos minerales, tales como la cal, magnesio, óxido de hierro, óxidos alcalinos, etc.

Un análisis de arcilla terapéutica:
- Sílice: 49,10%.
- Alúmina: 14,61%.
- Sesquióxido de hierro: 5,65%.
- Calcio: 4,44%.
- Magnesio: 4,24%.
- Óxidos alcalinos: 3,08%.
- Anhídrido titánico: 0,74%.
- Humedad: 7,40%.
- Pérdida al fuego: 10,85%.

La sílice desempeña un papel muy importante en los terrenos óseo, vascular, nervioso y respiratorio. Su acción sobre las fibras elásticas es primordial. Interviene en la constitución de los tendones, de la piel y de las fascias. Es un agente de remineralización y también antitóxico. 

Las propiedades curativas de la arcilla se fundan en el poder regenerador, refrescante, desinflamante, descongestionante, purificador, cicatrizante, absorbente y calmante que posee la tierra.

Un poco de historia.

Antiguamente era muy empleada: los egipcios la usaban con fines curativos. También los griegos, como Dioscórides, autor de grandes tratados de plantas medicinales, que ensalzaba sus cualidades curativas. También era empleada por los romanos, árabes y los pueblos orientales.

Un detalle interesante: el ejército francés la empleaba para paliar la gangrena que sus caballos se producían cuando no tenían herraduras. Se les entraba a unos establos cuyo fondo era barro o arcilla, y curiosamente los animales, una vez conocida la existencia de dicho lugar, instintivamente se dirigían a él para aliviar sus males.

Los caballos que viven en naturaleza no dudan en buscar un lugar fangoso para introducir la parte afectada en el barro. No estaría mal que las hípicas modernas contasen con una cuadra llena de barro o arcilla para casos de recuperaciones.

Aplicaciones.

Puede ser útil tanto en uso interno como externo: si se añade al agua que damos a los caballos a beber 4 ó 5 cucharadas soperas por litro de agua sin hervir e incluso mezclada con la comida en forma de pequeñas bolitas.

En infecciones intestinales, la arcilla junto con el yogur de cabra sirve para restaurar el equilibrio bacteriano del sistema animal.

Es útil en llagas, úlceras y reconstrucción de tejidos (fracturas, lesiones). Neutraliza intoxicaciones provocada por venenos, y elimina toda suerte de sustancias nocivas para la salud del caballo. Tras beber arcilla se ha constatado la expulsión de ciertas lombrices en los excrementos.

La arcilla tiene una gran capacidad de absorción: de hecho mezclada con sustancias que posean un olor penetrante, éste desaparecerá al rato como resultado de la absorción de la arcilla.

La arcilla puede adquirirse de múltiples formas, si bien la más fácil y cómoda para nosotros es en herboristerías. Hay muchas clases de arcilla, dependiendo del destino final de la misma. Pero como indicación decir que para tratar las lesiones de un caballo es antieconómico comprar arcilla verde (empleada en cosmética y cara). Resulta mejor comprar arcilla roja, en grandes cantidades, por ejemplo, un paquete de 10 kg. Ambas van muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que las arcillas comerciales vienen irradiadas y muy cribadas.

La arcilla, cuanto más expuesta al sol y al aire esté, más activa será. No obstante, una vez preparada para su almacenamiento lo mejor es un lugar oscuro para alargar su conservación.

La arcilla no se adapta a la presencia de otras medicinas, por lo que no se aconseja combinar su acción con otros tratamientos.

Hay que emplear siempre una cuchara de madera, nunca metálica ni de plástico, para preparar la arcilla. Asimismo, el recipiente en el que la transportemos o almacenemos deberá ser de barro, nunca de vidrio, plástico o metal.

El agua que se utilice en su preparación deberá ser embotellada, nunca añadir agua del grifo.

No hay ningún problema en preparar grandes cantidades de arcilla de una vez pues se conserva bien, y aunque se seque, sólo hay que añadir una nueva cantidad de agua. Es una buena precaución moverla lo menos posible, y aplicarla sobre la cataplasma en el momento del emplasto. Se utilizará fría, templada o caliente dependiendo del problema que se quiera resolver.

Una receta que nos da Anthony Paalman en su libro "Entrenamiento de caballo de salto" para las patas del caballo después de ejercicio es la del famoso "Polvo Americano": un litro y medio de vinagre, 300 cc. de alcohol alcanforado, 100 cc. de árnica y 100 gr. de sulfato cúprico en polvo. Todo ello se mezcla con arcilla azul. La mezcla se aplica sobre las patas de caballo en cantidades generosas. Después de una hora se aplica una segunda capa. A la mañana siguiente simplemente pasar la manguera por las patas para eliminar los restos. Resulta algo engorroso, pero los resultados son buenos.

Una vez usada la arcilla queda llena de toxinas y hay que desecharla. Si se emplea algún tipo de trapo para aplicar la cataplasma debe ser lavado concienzudamente antes de reutilizarlo.

En casos de tendones sobrecargados o alguna lesión del estilo de tendinitis, se puede aplicar el "polvo americano" en las patas, tal y como dijimos en el párrafo anterior; y después vendar con papel de periódico o con plástico "film" para alimentos, lo que mantendrá la arcilla húmeda (pero caliente). Por encima podemos disponer las vendas de descanso y también lo retiraremos al día siguiente. Hay que tener mucho cuidado siempre de no apretar de ninguna forma las patas del caballo o dejar arrugas en las vendas, si bien la arcilla ejerce cierto efecto amortiguante, ya que en caso contrario haremos más mal que bien a las patas del caballo.

En cualquier caso, es buena idea consultar el empleo de estos remedios con el veterinario, y que éste nos explique cuál es la aplicación más apropiada.

* La mayor parte de la información de este reportaje proviene de un artículo de Juan Andrés Cantos Requena, Jinete de Doma Clásica y profesor de Equitación (Revista Equi-Dos, Julio Agosto de 2000, nº 22). Actualmente Juan Andrés está entrenando con Arjen Teeuwissen (medalla de plata en Sidney 2000 con el equipo holandés en Doma Clásica), durante todo un año.
También se ha empleado información obtenida de Internet en diversas páginas dedicadas a tratar el tema de la arcilla, y el libro "Entrenamiento del caballo de Salto", de Anthony Paalman.

Juan Andrés Cantos Requena

LA ARTRITIS EQUINA, ENTENDER ESTA ENFERMEDAD COMÚN

Un día cualquiera se nota una cojera sutil en el caballo y se llama al veterinario; después de un examen cuidadoso oímos alarmados una palabra: artritis.

En los humanos y en los caballos, esta enfermedad es similar. Pero debemos explicar hasta dónde puede llegar en el caballo.

La osteoartritis, también conocida como enfermedad degenerativa de la articulación, es una de las mayores causas de cojera en los caballos. El resultado es un conjunto de desórdenes articulares. La mayor parte de las veces afecta a los corvejones, a los menudillos delanteros y articulaciones del casco y al hueso navicular.

Para entender la enfermedad, es necesario entender primero cómo son las funciones articulares normales.

Los huesos de una articulación sana están estrechamente unidos, con los extremos de las superficies de los huesos cubiertos con un espeso material amortiguante llamado cartílago. El cartílago no sólo protege los extremos de los huesos de posibles lesiones, sino también absorbe el peso del caballo, actuando como un amortiguador cuando el casco pega en el suelo.

La articulación está rodeada de dos estructuras: la cápsula fibrosa exterior y la membrana sinovial interna.

Los fuertes ligamentos colaterales rodean y conectan los extremos de los huesos, mientras proporcionan estabilidad y protección a la articulación. La cavidad articular está llena de un fluido espeso, amarillento que se mueve siempre que el caballo se mueve, a la vez que lubrica la articulación. Este líquido vital se llama fluido sinovial.

Un fluido sinovial sano es fundamental para lubrificar el tejido suave de la articulación, y nutre y lleva las toxinas fuera del cartílago. Si existe una lesión en el cartílago y el líquido sinovial no está en condiciones no se recuperará correctamente.

El fluido sinovial está formado de moléculas de gran tamaño, envueltas en ácido hialurónico (HA) formando una fuerte barrera impenetrable a células inflamatorias que intenten introducirse en la articulación. Por lo tanto, la buena condición del ácido Hialurónico también es básica para la salud de la articulación.

Lesiones repetidas o el estrés de una articulación que puede ocurrir durante el uso cotidiano, entrenamiento o competición provocan daños en los tejidos que rodean a la articulación, a la delicada membrana sinovial y a la cápsula fibrosa. La cojera no siempre se manifiesta en este punto.

Si la lesión progresa, el caballo cojeará en el futuro y la articulación se pondrá caliente e hinchada. La lesión del tejido provoca que los leucocitos de los vasos sanguíneos cercanos invadan el espacio articular con la "intención" de reparar los daños.

Los leucocitos invasores desprenden enzimas destructivas y "radicales libres" que poco a poco irán destruyendo el cartílago articular. Las enzimas y el ácido hialurónico también se estropean transformando el líquido sinovial en un fluido acuoso, de mala calidad y lleno de toxinas.

Si la lesión se repite o no se trata, este daño progresa hacia una artritis más fuerte y, en el futuro, cojeará a causa de una enfermedad degenerativa de la articulación: artrosis.

Una vez dañado, el cartílago articular no se puede reparar. No tiene el buen suministro de sangre y debe confiar en el fluido sinovial que ya está delgado y acuoso. Una vez la artrosis ha desarrollado, no puede corregirse, sólo pueden aliviarse las molestias, y a menudo debemos jubilar anticipadamente al caballo.

Tom Lenz, D.V.M.

INMUNODEFICIENCIA DEBIDA AL ESTRÉS DEL ENTRENAMIENTO

La inmunodeficiencia resultante del estrés explica la gran sensibilidad del caballo deportivo a las diversas infecciones, sobre todo respiratorias. Existe una enorme incidencia de gripes, bronquitis y enfisema, afecciones favorecidas por la mediocre calidad del aire ambiente y por los riesgos de contagio en competencias, carreras y exposiciones.

 
Las frecuentes heridas, consecuencia de la actividad deportiva, pueden tardar en cicatrizarse e infectarse como resultado de la baja inmunidad.
El caballo atleta se encuentra especialmente amenazado por esa inmunodeficiencia en razón de su actividad deportiva y de su temperamento.
Todo caballo es por naturaleza un sujeto inquieto, hipernervioso e hiperactivo. Su equilibrio psicológico precario está sometido a estrés múltiples, violentos y repetidos, relacionados con el entorno agresivo de la alta competencia.
El efecto inmunodepresor de este estrés resulta probablemente de uan disminución de los leucocitos, con una alteración de sus funciones de estrés:
1) La hipersecreción de hormonas corticoides (inmunosupresivas), en particular del cortisol, cuyo nivel en sangre resulta un buen testigo del estrés.
2) La caída de los niveles de glutamina en plasma metabolito indispensable de las inmunitarias para la producción de las inmunoglobinas. La glutamina es normalmente producida y liberada en sangre por los músculos y no se encuentra suficientemente disponible cuando se produce agotamiento muscular.
3) La peroxidación de los lípidos tisulares durante el trabajo muscular aeróbico, de tipo endurance que altera el conjunto de las membranas biológicas y predispone a daño muscular y hepático.
 
La prevención dietética recurre a:
a) Los antioxidantes biológicos, como la vitamina E y el Selenio, la vitamina A y C.
b) Los ácidos grasos esenciales dotados de propiedades antiinflamatorias e inmunoestimulantes, en especial los AGE de la serie omega 3 y omega 6.
A la par de la buena nutrición, las condiciones serenas de cría, de estabulación y entrenamiento, así como relaciones de confianza con el medio ambiente humano, lograrán mejorar el bienestar físico y psíquico indispensable para un deportista de alto rendimiento.

*Artículo extraído de la revista Mustad News, Nº 7.

Catherine Rabau