LA SALUD DEL CASCO: UNA CUESTIÓN DE PACIENCIA

Cuando hablamos de la salud del casco hay que recordar algo importante: es una cuestión de paciencia. La salud del casco es una tarea a largo plazo que requiere tiempo. La recuperación del casco de un caballo normal puede durar hasta un año. Y, dependiendo de la edad del caballo y de la gravedad del problema, puede exigir incluso más tiempo. Hay varios factores que afectan a la salud del casco y, aunque no podamos cambiar algunos como la genética, sí que podemos influir en otros. Con tiempo y dedicación podemos conseguir el mejor casco que nos permita su genética.
La nutrición es uno de los factores que más influye en la salud del casco, pero con tiempo y paciencia. El cambio de dieta no resolverá el problema en unos pocos días. Un suplemento alimenticio como Farrier’s Formula Doble Concentrado es una de las formas más simples de suministrar al caballo los elementos nutritivos que necesita para desarrollar un casco sano. Unos nutrientes adecuados contribuyen a que el casco crezca de dentro hacia afuera. Se trata de un proceso con todas las ventajas para el casco al mejorar su interior y contribuir a aumentar el espesor y la resistencia de la muralla. Pero no es una solución inmediata. No es una prueba de velocidad; más bien un maratón. Añadir Farrier’s Formula a la dieta es una inversión a largo plazo y para muchos caballos un seguro de vida.

El desarrollo del casco desde el interior hacia el exterior significa que los resultados no son perceptibles de inmediato. De ahí que hablemos de paciencia. Si no se mantiene un suministro regular de Farrier’s Formula, lo interrumpimos o cambiamos de suplementos cada pocas semanas no conseguiremos los mismos resultados. Hay que ser paciente, dar tiempo a que los nutrientes se acumulen en el sistema del caballo y operen desde su interior. Es posible que cuando suministramos este suplemento al caballo haya que esperar hasta ocho semanas para observar un nuevo crecimiento del casco alrededor de la corona. De hecho, muchos de nuestros clientes nos comentan que han observado la aparición de un pelo más sano antes del nuevo crecimiento del casco. Una vez que Farrier’s Formula se ha acumulado en el organismo y proporcionado los nutrientes que el caballo necesita, el caso mejora y crece.

La nutrición es sólo uno de los aspectos del crecimiento y la salud del casco y no podemos tratar este tema sin mencionar el entorno medioambiental del caballo. La nutrición tiene una función esencial en la salud interna del casco, pero el entorno la tiene en la exterior. Si no protegemos al casco de su entorno, estamos malgastando la inversión que hemos hecho en su salud interior. Incluso con una alimentación enriquecida apropiada, el entorno puede provocar un desastre en los cascos y destruir el crecimiento conseguido. Las visitas periódicas del herrador, la limpieza de los establos y una buena alimentación pueden impedir la aparición de problemas ambientales, pero no siempre.

La aplicación periódica del desinfectante Farrier’s Finish al exterior del casco protege la inversión realizada en nutrición. Este desinfectante defiende el nuevo crecimiento de los ataques del entorno al controlar las invasiones microbianas, regular la humedad de la caja córnea y tratar otros problemas ambientales. Farrier’s Finish contiene, por ejemplo, extracto de yuca, que tiene efectos positivos en caballos estabulados o en entornos descuidados. La yuca “reacciona” con el amoniaco del establo y reduce la irritación en la caja córnea. Farrier’s Finish no sólo protege y desinfecta la superficie del casco; además penetra en profundidad en la muralla en orden a combatir la infección microbiana en su origen. El desinfectante proporciona al caso la oportunidad de crecer y mejorar espléndidamente.

Farrier’s Formula y Farrier’s Finish son el equipo ideal para consolidar unos cascos de calidad. Una nutrición y un control ambiental apropiados son la forma de conseguir los mejores cascos que la genética permite. Pero hay que ser paciente y constante para obtener resultados. Si queremos realmente tener caballos con buenos cascos, debemos estar preparados para dedicarles tiempo, recursos, esfuerzo y paciencia. También recomendamos tratar los problemas del casco con el herrador y el veterinario habituales.

LIFE DATA BLOG
10 de Mayo de 2018

Traducción de EKI

LA REVISIÓN REGULAR DEL CASCO POR EL HERRADOR

El cuidado del casco, tanto si el caballo camina descalzo o herrado, es un apartado importante de la salud y el bienestar de éste. El cuidado incluye el recortado, la renovación de las herraduras y una revisión del casco por el herrador, pero ¿con qué frecuencia debe realizarse la visita del herrador y por qué es importante que estas visitas se repitan con regularidad?

Ernest Woodward, herrador profesional, señala que “el recortado y el herrado habituales y frecuentes en base a un programa prestablecido crea un ciclo uniforme de herrado, evitando problemas”. Con otras palabras, un programa regular de visitas del herrador favorece la consistencia y la salud del casco. Y tiene sentido: la periodicidad permite al herrador comprobar que el casco sigue sano, consistente y sin problemas. Son muchas las razones para este programa periódico de visitas, entre ellas las que comentamos a continuación.

Ventajas de las visitas periodicas del herrador:

Unos cascos equilibrados

Un programa regular contribuye a la estabilidad de unos cascos bien recortados. Sin una observación frecuente, los cascos pueden desequilibrar-se y aparecer fisuras, separaciones en la muralla y otros problemas relacionados. Como ya hemos explicado en un artículo anterior, el equilibrio del casco influye y mucho en la salud de éste.

Menor esfuerzo de tendones y articulaciones

Unos dedos excesivamente largos y unos cascos desequilibrados crean una presión excesiva en la pared del casco. Esta tensión puede originar grietas y separaciones y, sobre todo, forzar a articulaciones y tendones y provocar lesiones. La regularidad del recortado puede evitar este exceso de presión en la muralla, las articulaciones y los tendones.

Evitar problemas

Como señala Ernest Woodward, las visitas periódicas eliminan el riesgo de que surjan situaciones y problemas serios. Las visitas regulares del herrador reducen las posibilidades de que un problema del casco se agrave y actúan además como medida preventiva de enfermedades y lesiones.

El bienestar del caballo

Un programa regular de visitas evita problemas, favorece un apoyo correcto y unos cascos equilibrados y, por tanto, contribuye al bienestar y al rendimiento del caballo. Las visitas regulares hacen que el caballo se sienta más tranquilo y a gusto con el herrador y le facilite su trabajo habitual.

Por término medio, un caballo requiere la visita del herrador cada cuatro a seis semanas, aunque depende del tipo de caballo: unos caballos necesitan más y otros menos visitas. La frecuencia de estas visitas depende del ritmo de crecimiento y estado de salud de los cascos del caballo. Un casco seriamente dañado o con una enfermedad relacionada con éste necesitará una mayor atención y, si el casco está sano, su crecimiento nos ayudará a determinar la frecuencia de las vistas. Y para ello, debemos observar los factores externos que pueden afectar a este crecimiento.

“El recortado y herrado frecuente y regular contribuye a crear un ciclo de herrado uniforme, evitando problemas.”

Factores que afectan al crecimiento del casco:

La genética

Aunque poco se pueda hacer para cambiar su genética, hay caballos que nacen con una genética que les hace tener unos cascos mejores.

La nutrición

La nutrición tiene una importancia vital para el crecimiento y la salud del casco. Uno de los primeros síntomas de una nutrición pobre son los problemas del casco y una capa de pelo lacio y sin brillo. La corrección de la dieta del caballo y la administración de un suplemento para la mejora del casco contribuirán a su crecimiento.

La edad

El crecimiento del caso declina con la edad del caballo. Los caballos más jóvenes y los menores de dos años experimentan crecimientos del casco mucho más rápidos que los más viejos. El metabolismo es más activo en los jóvenes.

El entorno

El entorno exterior influye de varias formas. El crecimiento del casco es menor en los meses fríos de invierno y se acelera en los más cálidos de primavera y verano. Aunque el crecimiento aminore en invierno, sigue siendo importante que el herrador mantenga su rutina de atención al casco.
Otro factor medioambiental es la contaminación por bacterias y otros microbios destructores del casco que suelen aparecer asociados a la humedad o a un entorno contaminado y que pueden perjudicar seriamente al casco.

El ejercicio físico

Los cascos de los caballos que realizan un ejercicio físico regular crecen mejor que los de los caballos inactivos. El ejercicio físico estimula el metabolismo, facilitando la absorción de nutrientes y la producción de hormonas, etc., necesarios para el crecimiento del casco.

El herrador debe ser capaz de observar estos factores, valorar el ritmo de crecimiento de los cascos, el entorno del caballo y aconsejar sobre la frecuencia de sus visitas; una frecuencia que deberá discutir con el propietario. Lo importante a recordar es que el calendario de visitas debe seguir las recomendaciones del herrador y mantenerse consiguientemente. La ausencia durante meses del herrador supone un grave riesgo de que los cascos sufran serios problemas. El cuidado del casco no es algo que pueda ignorarse o retrasarse. Es una necesidad cotidiana crucial para la salud, el bienestar y el rendimiento de ese amigo, el caballo.

Publicado el 30 de marzo de 2018 por LifeData
Traducción de EKI

LAS CINCO CUALIDADES DE UN BUEN APRENDÍZ

Eddy Strommen

Hay varias cualidades que contribuyen a formar a un buen aprendiz. Entre ellas: el conocimiento de los fundamentos de la profesión, la integridad personal, el dominio del caballo y las ganas de aprender.

Fundamentos de la profesión. Un buen aprendiz es el que ha alcanzado un conocimiento relativamente alto de los fundamentos de esta profesión. De ahí la importancia de ir a una buena escuela. Los aprendices pueden progresar mucho más si  comprenden la teoría del herraje, como la anatomía y la fisiología del músculo distal, la relación de la conformación con el movimiento y la deformación, los conceptos de la herradura y la biomecánica del recortado del casco.

Integridad personal. El formador puede lidiar con aprendices sin demasiada facilidad siempre que tengan un cierto nivel de competencia, coordinación entre la vista y la mano y alguna habilidad. Corresponde al formador hacerles más eficientes. Tras hablar con muchos formadores a lo largo de los años, veo que prefieren a una persona buena y honrada que al estudiante hábil que hace unas herraduras bonitas pero que carece de honestidad personal. El aprendiz tiene que valorar su compromiso con su tutor y respetar el compromiso de éste con su formación.

Control del caballo. Es importante que el estudiante tenga un cierto control de los caballos, de forma que pueda meterse bajo ellos, mantenerlos cómodos y tranquilos. A los formadores les ha costado bastante tiempo acostumbrar al caballo a ser herrado y lo último que necesitan es un aprendiz nervioso molestando al caballo con la escofina porque no ha aprendido a escucharle cuando le está diciendo que está incómodo. El maestro tiene que desarrollar estas habilidades en el aprendiz.

Ganas de aprender. Es importante que el aprendiz tenga hambre de aprender, una mente abierta y ganas de trabajar. El primer día de clase, los instructores de KHS  anuncian a los nuevos  que “inician toda  una vida de aprendizaje permanente”. En los meses de mayor actividad, el herrador trabaja a veces los siete días de la semana. El aprendiz tiene que asumirlo y hacerlo. Pero el instructor, a su vez, tiene la obligación de decir: “Vale por hoy; aquí hemos acabado. Vamos a descansar unos días e irnos de pesca”.

Mitch Taylor


Mitch Taylor
Herrador y propietario de KHS: Escuela de Herraje de Kentucky

 

American Farriers Journal, noviembre 2017

Traducción de EKI

Clinic de Herraje y Anatomía en Cantabria y Asturias

Como sabréis, la semana pasada organizamos varios cursos de Herraje y Anatomía en la zona de Cantabria y Asturias.

El día 1, miércoles, nos reunimos en la Yeguada Militar de Ibio, en Cantabría y los días 2 y 3, jueves y viernes, nos desplazamos al Centro Deportivo El Forcón de Avilés, en Asturias.

Los Clinic fueron impartidos por Arturo Martí Brull y a pesar de que el temario fuera modificándose a las necesidades de los participantes, por la mañana impartió una charla teórica sobre anatomía básica del pie del caballo, posterior forjo varios tipos de herraduras y para terminar bien la mañana herró un caballo. Ya por la tarde, fueron los participantes del curso quienes se pusieron manos a la obra y fueron ellos los que herraron y forjaron.

Agradecer a todos los participantes su alta participación y ganas de aprender, a la Yeguada de Ibio y a el Centro Deportivo El Forcón por cedernos sus instalaciones a Juan Daniel Diaz de la Llana por su colaboración y a Arturo por enseñarnos tanto en cada curso.

 

 

CINCO IDEAS PARA EL CUIDADO DEL CASCO

El viejo dicho de los amigos de los caballos de “sin cascos, no hay caballo”,  nos recuerda que hay que prestar una atención muy especial a los cascos de nuestros caballos. Las siguientes ideas serán útiles en todo momento y lugar, en el oasis soleado del Festival Ecuestre de Invierno (WEF) o cuando la nieve cubre los campos de la granja.

 

1.- Limpiar todos los días y tantas veces como sea posible los cascos.

Antes y después de entrenar, cada vez que el caballo vuelve al establo, antes y después del paseo, hay que limpiar los cascos, utilizando un limpiacascos para retirar las piedras y los objetos pequeños que han quedado en ellos y utilizar el cepillo del limpiador para eliminar los restos de suelo adheridos a la ranilla.

2.- Comprobar el estado del casco.

Esta recomendación va de la mano de la anterior. Al limpiar el casco, hay que fijarse si se ve algún problema, como candidiasis, pinchazos, grietas, abscesos o herraduras sueltas.

–          Candidiasis (aftas). Es una infección bacteriana que produce mal olor y una sudación oscura en la ranilla.

–          Pinchazos, producidos por algún objeto punzante que perfora la planta y se desprende después. La mayoría de los propietarios optará por llamar al veterinario habitual cuando hay una perforación de la planta del casco. El veterinario es la persona adecuada para recomendar el tratamiento.

–          Grietas. Pueden ser superficiales o provocar mayores problemas. Hay que vigilar su aparición y tratar el caso con el herrador en su próxima visita.

–          Abscesos, con inflamación y pus. Es una infección en el interior del casco que puede tratarse con un baño de Betadine y sales de Epson. Pero conviene también consultar al veterinario sobre su tratamiento.

–          Herraduras sueltas. Las herraduras o los clavos sueltos pueden ser peligrosos y dañar el casco. En caso de duda sobre el estado de la herradura, conviene consultar al herrador. Es recomendable también comprobar al tacto si el casco está caliente o tiene pulsaciones. Estos síntomas pueden indicar que hay un problema más serio.

3.- Mantener un programa fijo de herrado con el herrador habitual.

Si bien la mayoría de los propietarios opta por una frecuencia de herrado de entre cuatro y seis semanas, no existe una regla fija para el tratamiento del casco. El herrador es quien debe observar al caballo y determinar la frecuencia de herrado o recorte más apropiada. El mantenimiento regular del casco contribuye a la salud de éste.

4.- Pedir al herrador que nos enseñe a retirar una herradura suelta.

Los caballos suelen perder sus herraduras. Una herradura suelta puede provocar dolor y dañar  el casco. En estos casos conviene retirar la herradura, pero solo si un herrador profesional nos ha enseñado la técnica adecuada,  porque hacerlo mal puede provocar aun daño aún mayor.

5.- Mantener la humedad del casco.

Un casco sano es el que tiene la humedad apropiada. El tiempo húmedo, el exceso de baños y los barrizales pueden ablandar los cascos. Y a la inversa, el tiempo seco o caluroso puede hacerlo más frágil. La aplicación de un acondicionador o de pintura al casco contribuye a mantener la humedad adecuada. El herrador puede ayudarle a elegir el acondicionador adecuado entre la diversidad de los existentes. La elección depende del estado de los cascos, del tipo de entrenamiento, del nivel de esfuerzo y del clima local.

El cuidado de los cascos contribuye decisivamente al bienestar del caballo. La limpieza diaria, las visitas periódicas del herrador y la vigilancia de los cascos son parte importante de este cuidado. Cuando hablamos de nuestro caballo, conviene no olvidar el viejo dicho de “Sin cascos, no hay caballo” y cuidar al máximo los cascos de nuestro amigo equino.

El autor, Ashly Snell, trabaja en la guarnicionería Dover y es un gran aficionado a los caballos desde hace 20 años.

Publicado en Global Animal, el 11 de febrero de 2015

Traducción de EKI