LA SALUD DEL CASCO: UNA CUESTIÓN DE PACIENCIA

Cuando hablamos de la salud del casco hay que recordar algo importante: es una cuestión de paciencia. La salud del casco es una tarea a largo plazo que requiere tiempo. La recuperación del casco de un caballo normal puede durar hasta un año. Y, dependiendo de la edad del caballo y de la gravedad del problema, puede exigir incluso más tiempo. Hay varios factores que afectan a la salud del casco y, aunque no podamos cambiar algunos como la genética, sí que podemos influir en otros. Con tiempo y dedicación podemos conseguir el mejor casco que nos permita su genética.
La nutrición es uno de los factores que más influye en la salud del casco, pero con tiempo y paciencia. El cambio de dieta no resolverá el problema en unos pocos días. Un suplemento alimenticio como Farrier’s Formula Doble Concentrado es una de las formas más simples de suministrar al caballo los elementos nutritivos que necesita para desarrollar un casco sano. Unos nutrientes adecuados contribuyen a que el casco crezca de dentro hacia afuera. Se trata de un proceso con todas las ventajas para el casco al mejorar su interior y contribuir a aumentar el espesor y la resistencia de la muralla. Pero no es una solución inmediata. No es una prueba de velocidad; más bien un maratón. Añadir Farrier’s Formula a la dieta es una inversión a largo plazo y para muchos caballos un seguro de vida.

El desarrollo del casco desde el interior hacia el exterior significa que los resultados no son perceptibles de inmediato. De ahí que hablemos de paciencia. Si no se mantiene un suministro regular de Farrier’s Formula, lo interrumpimos o cambiamos de suplementos cada pocas semanas no conseguiremos los mismos resultados. Hay que ser paciente, dar tiempo a que los nutrientes se acumulen en el sistema del caballo y operen desde su interior. Es posible que cuando suministramos este suplemento al caballo haya que esperar hasta ocho semanas para observar un nuevo crecimiento del casco alrededor de la corona. De hecho, muchos de nuestros clientes nos comentan que han observado la aparición de un pelo más sano antes del nuevo crecimiento del casco. Una vez que Farrier’s Formula se ha acumulado en el organismo y proporcionado los nutrientes que el caballo necesita, el caso mejora y crece.

La nutrición es sólo uno de los aspectos del crecimiento y la salud del casco y no podemos tratar este tema sin mencionar el entorno medioambiental del caballo. La nutrición tiene una función esencial en la salud interna del casco, pero el entorno la tiene en la exterior. Si no protegemos al casco de su entorno, estamos malgastando la inversión que hemos hecho en su salud interior. Incluso con una alimentación enriquecida apropiada, el entorno puede provocar un desastre en los cascos y destruir el crecimiento conseguido. Las visitas periódicas del herrador, la limpieza de los establos y una buena alimentación pueden impedir la aparición de problemas ambientales, pero no siempre.

La aplicación periódica del desinfectante Farrier’s Finish al exterior del casco protege la inversión realizada en nutrición. Este desinfectante defiende el nuevo crecimiento de los ataques del entorno al controlar las invasiones microbianas, regular la humedad de la caja córnea y tratar otros problemas ambientales. Farrier’s Finish contiene, por ejemplo, extracto de yuca, que tiene efectos positivos en caballos estabulados o en entornos descuidados. La yuca “reacciona” con el amoniaco del establo y reduce la irritación en la caja córnea. Farrier’s Finish no sólo protege y desinfecta la superficie del casco; además penetra en profundidad en la muralla en orden a combatir la infección microbiana en su origen. El desinfectante proporciona al caso la oportunidad de crecer y mejorar espléndidamente.

Farrier’s Formula y Farrier’s Finish son el equipo ideal para consolidar unos cascos de calidad. Una nutrición y un control ambiental apropiados son la forma de conseguir los mejores cascos que la genética permite. Pero hay que ser paciente y constante para obtener resultados. Si queremos realmente tener caballos con buenos cascos, debemos estar preparados para dedicarles tiempo, recursos, esfuerzo y paciencia. También recomendamos tratar los problemas del casco con el herrador y el veterinario habituales.

LIFE DATA BLOG
10 de Mayo de 2018

Traducción de EKI

Winter is coming!

Los días son más cortos, las noches más frías, las hojas cubren el suelo y los adornos navideños empiezan a aparecer en los supermercados. Son las señales del invierno que se aproxima y, al tiempo que sacamos del armario nuestras prendas de abrigo, debemos también preparar a nuestros caballos para el mal tiempo, especialmente a los caballos de más edad y a aquellos a los que les cuesta mantener su peso. Una alimentación adecuada es la clave para un peso saludable.

Los caballos necesitan más calorías en invierno.

Al reducirse los pastos con el frio,  los propietarios recurren al heno como fuente primaria de alimentación. Los caballos queman también calorías para combatir el frio. Conviene elaborar un programa de alimentación que diferencie la necesidad  suplementaria de calorías de la alimentación normal diaria. Una cantidad suficiente de heno o de forraje de buena calidad es la mejor fuente de calorías pero el heno es menos nutritivo que la hierba natural y  su poder disminuye con el tiempo. Podemos añadir harina de remolacha o avena para aumentar las calorías si necesitamos mantener un peso correcto. Las calorías complementarias mantienen las condiciones físicas del caballo pero para satisfacer sus nuevas necesidades nutritivas podemos complementar el forraje invernal con vitaminas, minerales, ácidos grasos y aminoácidos.

Evitar los piensos compuestos.

Cuando se utilizan piensos compuestos en invierno, los propietarios suelen aumentar la cantidad de pienso para aumentar las calorías y mantener las condiciones físicas del caballo. Los piensos suelen estar reforzados con nutrientes asociados al aumento de calorías por lo que el aumento de la ración de pienso puede resultar en un exceso de los mismos.

Un programa adecuado de alimentación.

Un buen programa de alimentación incluye un buen pasto y un heno de calidad con un aporte adicional de nutrientes en la proporción adecuada,  y puede contener  también algo de avena para  aumentar sus calorías y mantener el estado físico del caballo. Si el caballo tiene problemas de insulina o limitado el consumo de hidratos de carbono, puede comer harina de remolacha y/o aceite vegetal. La harina de remolacha aporta calorías sin  formar glucosa y es por tanto ideal para caballos sensibles al almidón o con problemas de bajo peso y resistencia a la insulina.

Un forraje equilibrado reforzado contribuirá a una mejor metabolización de los forrajes invernales y a una nutrición más eficiente. La lisina, por ejemplo, es un limitador de los aminoácidos de los forrajes; cuando se utiliza como un complemento de la dieta, se aprovechan mejor los restantes aminoácidos y se gana en eficiencia.

El cuidado invernal de los caballos de mayor edad.

Los caballos de más edad suelen bajar de forma en el invierno. Sus dientes pueden estar en peor condición que los de los jóvenes y limitar su capacidad de masticación. La acción mecánica de masticación y la consiguiente salivación son muy importantes para una buena digestión. Al caballo con problemas de masticación le resultará difícil alimentarse y, además, tendrá problemas de digestión. Por otro lado, será incapaz de absorber y aprovechar nutrientes como lo hacen los caballos más jóvenes. Teniendo en cuenta que en invierno necesitan más calorías para calentarse, los caballos de más edad consumirán  más calorías y nutrientes que los que comen, con los consiguientes riesgos para su salud. Las necesidades de calorías de los caballos de edad pueden satisfacerse con heno picado,  copos de avena y la harina de remolacha, muy apropiados para caballos con problemas de dentición. Estos caballos pueden beneficiarse también de un suplemento  del pasto que contenga lecitina, un emulsionante que incrementa la absorción de los nutrientes de los que carecería en otro caso.

Original de Life Data Labs.

Traducción de EKI

 

ALIMENTACIÓN DEL CABALLO

El caballo debe encontrar en su alimentación la energía y los constituyentes necesarios dependiendo de su tamaño y de la actividad que practique. Es necesario proporcionarle buenas raciones conociendo los diferentes tipos de alimentos para utilizarlos correctamente y adaptar la alimentación a cada individuo y a su actividad.

Las tres reglas básicas para la alimentación equina son:

       –   Proporcionar comida a menudo y en pequeñas cantidades. El caballo pasa la mayor parte del tiempo comiendo, por lo que es aconsejable dividir la ración diaria en 4-5 veces.
       –   No comenzar a trabajar justo después de una comida ni dar de comer justo después de trabajar.

       –   Siempre tener a su disposición agua corriente y una piedra de sal.

Para calcular el aporte de una ración se utilizan varios indicadores:
 
1-      UNIDAD FORAJERA (U.F.): esta medida permite calcular el valor energético de un alimento por comparación con un producto de referencia. Una UF corresponde al valor energético de un kg. de cebada/1.828 kcal. (Método de Fjorn).
 
2-      MATERIA NITROGENADA (AZOADA) DIGESTIBLE (MAD): indispensable ya que forma parte de la composición del cuerpo y de la elaboración de todas las producciones del mismo: leche, carne, hueso, trabajo. Sus necesidades se ven cubiertas por el aporte de aminoácidos resultantes de la digestión de las proteínas.
 
3-      OBSTRUCCIÓN DEL PASO DE LA RACIÓN: debemos tener en cuenta la longitud del aparato digestivo del caballo. Por ello, la ración debe incluir un mínimo de lastre necesario para facilitar el tránsito; una tasa demasiado elevada, sin embargo, reduce el nivel de ingestión. Es necesario encontrar un equilibrio que no sea perjudicial para la actividad deportiva (engorde de abdomen).

4-      EQUILIBRIO DE LA RACIÓN: se refiere a la totalidad de la ración y, sobre todo, a las proporciones de sus constituyentes que aseguren el mejor mantenimiento y el más alto rendimiento del animal. Debemos evaluar los aportes de energía, la materia nitrogenada, los minerales y las vitaminas.  

La ENERGÍA proviene principalmente de los glúcidos. Las cantidades dependen del peso del caballo y de su actividad.
 
a) MANTENIMIENTO: 0,5 UF/100 kg. de peso vivo + 2 UF.

b) SEGÚN LA ACTIVIDAD:
– Crecimiento: 1-2 UF.
– Trabajo ligero: 0,5 UF por hora.
– Trabajo medio : 1 UF por hora.
– Trabajo intenso: 2 UF por hora.
   Reproducción (macho): 2 UF (1 cubrición por día).
   Reproducción (hembra):
        + 0,5 UF (hasta 7 meses de gestación).
        + 1 UF (hasta 9 meses).
        + 2 UF (lactancia).

Las necesidades de materia azoada digestible MAD también son variables:

a) MANTENIMIENTO: 60g/100 kg. de peso vivo.
 
b) SEGÚN LA ACTIVIDAD:
– Crecimiento: 10-20 g./100 g. de peso vivo.
– Trabajo: 70 g. por cada UF suplementaria.
– Reproducción (macho): 120 g. por UF suplementaria (240 g.).
– Reproducción (hembra):         
+ 120 g por UF suplementaria.
+ Hasta 7 meses de gestación: 60 g.
+ Hasta 9 meses: 120 g.

+ Lactancia: 240 g.

 

Los MINERALES condicionan el desarrollo y robustez del esqueleto (calcio y fósforo).
 
El cloruro de sodio, que desaparece en grandes cantidades con la sudoración, y los oligoelementos son de vital importancia para el caballo de competición.
 
1-    Calcio y fósforo (Ca y P): intervienen en la solidez del esqueleto. El aporte de Ca y P debe estar en proporciones especiales y, según las necesidades, puede ir de 1:3 a 1:7.
El defecto de mineralización de los huesos puede traer como consecuencia la hipertrofia de las epífisis de los huesos, la crisis de crecimiento (raquitismo), la desmineralización del hueso adulto que “exagera” las lesiones (taras duras)…
 
2- Cloruro de Sodio (Na Cl): su equilibrio depende del clima y el trabajo. Las carencias se traducen en un mal estado del pelo, pérdida de apetito o lamer el box.
 
3- Potasio (K): influye en la excitabilidad muscular y es muy rara su carencia.
 
4- Magnesio (Mg): influye en el sistema nervioso. En caso de carencias, se produce hiperexcitabilidad, sudoración y fuerte variación del ritmo respiratorio. Aporte diario recomendado: 1,3 g./ 00 g. de peso vivo.
 
5- Azufre (S): influye en la elaboración de pelo y córnea.

6- Hierro (Fe): interviene en la renovación de la sangre (hematopoyesis), de los huesos y los músculos; favorece el apetito, el transporte de oxígeno y la recuperación tras la fatiga. Su carencia provoca anemia.

Los OLIGOELEMENTOS son minerales necesarios para el desarrollo armónico celular, pero requeridos en pequeñas cantidades. A pesar de ello, son imprescindibles para la mayoría de las reacciones químicas del organismo, interviniendo en la síntesis de las hormonas, la digestión de los alimentos, la reproducción celular y el sistema de defensa del cuerpo.

1- Cobre (Cu): interviene en la formación de células nerviosas.
2- Yodo (I): favorece la regulación térmica y lucha contra las infecciones.
3- Selenio (Se).
4- Zinc (Zn).
5- Cobalto (Co).

Las VITAMINAS pueden ser liposolubles (asociadas a las grasas) o hidrosolubles (solubles en el agua). Las primeras se acumulan en el organismo, y es tan peligroso su defecto como su exceso. Las segundas se eliminan a través de los fluidos corporales si existen cantidades altas.
 
1) Vitamina A: indispensable para el crecimiento, fertilidad y la cicatrización. Interviene en la producción de células reproductivas.
Cantidad recomendada: 10000 Ul/día (Ul es la unidad internacional de medidas de aporte vitamínico).
Fuentes naturales: zanahorias, complementos minerales de las vitaminas.

2) Vitamina D: interviene en la síntesis ósea (fijación del calcio); antirraquítico.
Cantidad recomendada: 5000 Ul/día.
Fuentes naturales: luz solar.

3) Vitamina B: controla las principales transformaciones metabólicas.
– B1: hidratos de carbono, grasas: 35 mg./día.
– B2: problemas de la vista: 35 mg./día.
– B12: índice o tasa de hemoglobina: 0,08 mg./día.

4) Vitamina C: estimula el metabolismo muscular, disminuye los límites de la fatiga.
Cantidad recomendada: 500 mg./día.

5) Vitamina K: interviene en la coagulación de la sangre.
Cantidad recomendada: 1 mg./día.

6) Vitamina E: cumple un papel en la fertilidad, la fuerza muscular y el sistema nervioso.

Cantidad recomendada: 100 mg./ día.

Observaciones:
– Todos los productos que contienen vitaminas tienen una fecha límite para el consumo.
– Las vitaminas B y C son solubles en agua (hidrosolubles), las otras están contenidas en en grasas (liposolubles).

– Las vitaminas están contenidas en los suplementos nutricionales que existen en forma líquida, gránulos o piedra de lamer.

L´encyclopédie du cheval

NUTRICIÓN DEL ATLETA EQUINO

Mantener el nivel competitivo del caballo es esencial para ganar. Si Ud. está compitiendo activamente con su caballo o entrenando para una competencia, unos pocos segundos pueden significar la diferencia entre el primer y el segundo puesto; y necesita un programa bien planeado que incluya el cuidado de la salud además del ejercicio. La genética tiene un rol preponderante en la base del atleta equino. Pero sin una adecuada nutrición aun el caballo de raza mejor entrenado “morderá el polvo” sin alcanzar los primeros puestos. La nutrición tiene un impacto directo en la performance del caballo. La comprensión de qué es lo que se necesita para alimentar el caballo es fundamental para una óptima performance.

NECESIDADES ESPECIALES DEL EQUINO ATLETA:

La exigente actividad física del caballo de competencia requiere altos niveles de nutrientes. Su elevada carga de trabajo utiliza grandes cantidades de energía y crea la necesidad de reparar tejidos regularmente. Debe haber un balance de energía, proteína, minerales y vitaminas completo.

Como un complejo y muy bien afinado motor en un auto de carrera, los músculos de un caballo atleta necesitan combustible que les provea energía para la contracción.

CÓMO LOS NUTRIENTES SE RELACIONAN CON LA PERFORMANCE ATLÉTICA DEL CABALLO:

La energía es el combustible utilizado para alimentar músculos, huesos, nervios, órganos y todas las actividades metabólicas del organismo. La energía se obtiene de tres fuentes primarias: carbohidratos, grasas y proteínas. Estos nutrientes proveen la energía química en forma de ATP (adenosintrifosfato), permitiendo la contracción de los músculos durante la actividad física.

En descanso y durante actividad de baja intensidad y larga duración (aeróbica), como "endurance" o "trekking" (la prueba completa es un ejercicio aeróbico con picos de anaeróbico), el metabolismo del músculo se alimenta de grasa como fuente principal de energía. En el ejercicio aeróbico, que requiere oxígeno, el caballo quema grasa y gasta glucógeno mientras lleva a cabo un trabajo lento, de baja intensidad que puede durar largo tiempo.

El adenosintrifosfato (ATP) se produce en el metabolismo de las grasas, glucógeno y proteína, para proveer energía para la contracción muscular.

A medida que crece la intensidad del ejercicio, aumenta la utilización de carbohidratos. En ejercicio de alta intensidad y poca duración (anaeróbico), como carreras de velocidad, carreras de tambores y "cutting", la fuente primordial de energía son los carbohidratos provenientes del glucógeno muscular, y no se requiere oxígeno. El ejercicio anaeróbico tiene que ver con alta intensidad en períodos breves. Sin embargo, como se gastan las reservas de glucógeno del músculo en el ejercicio anaeróbico, la glucosa de la sangre será utilizada. La oxidación de la proteína se hace también importante. Sin embargo, la proteína no es el combustible más importante, ni el más eficiente.

PROTEÍNA:

La proteína es esencial para la construcción, mantenimiento y reparación de tejidos corporales, incluyendo hueso y músculo. Algunos aminoácidos esenciales como lisina y metionina no pueden ser sintetizados por el caballo y tienen que ser suplementados en la dieta. La proteína del fardo y el grano puede ser deficiente en algunos aminoácidos esenciales. La calidad de la proteína (representada por el correcto balance de aminoácidos), así como la cantidad de la misma, varían en alimentos y forrajes, y ambas son importantes para determinar la disponibilidad de la proteína para el caballo. A veces cometemos el error de proporcionar gran cantidad de proteína de alta calidad al caballo adulto cuyos requerimientos son bajos.

MINERALES:

Los minerales son necesarios para el funcionamiento del músculo, el correcto desarrollo y reparación del hueso, el crecimiento, el funcionamiento de los nervios, la respiración, la síntesis de los elementos de la sangre y para la utilización de otros nutrientes.

Los minerales de mayor requerimiento para el caballo son calcio y fósforo, que comprenden el 70% del contenido mineral del organismo. Cobre y hierro son necesarios para la síntesis y funcionamiento de los elementos de la sangre. Los iones como sodio, potasio y cloro son conductores electrolíticos esenciales para el funcionamiento del sistema nervioso y el balance de fluidos. Los electrolitos se pierden durante el ejercicio, y la sudoración y las pérdidas excesivas deben reemplazarse, sobre todo en épocas calurosas.

VITAMINAS:

Las vitaminas son catalizadores químicos esenciales para el crecimiento, mantenimiento y reproducción, y virtualmente para todas las actividades celulares. Las liposolubles (A, D, E y K) se almacenan en los tejidos como reserva, pero las hidrosolubles (grupo B), deben suplementarse constantemente.

La mayoría de las vitaminas del grupo B se sintetizan en el ciego del caballo, pero el requerimiento del caballo atleta es mucho mayor que la síntesis por el rol que éstas juegan en el metabolismo de la energía.

AGUA:

Un caballo atleta puede beber hasta 100 litros diarios de agua si está ejercitándose intensamente.

Los caballos necesitan agua fresca, clara y esencialmente poder beber a voluntad. La única excepción a esta regla es que luego del ejercicio el animal debe descansar antes de beber.

FIBRA:

Aunque no es un nutriente verdadero, la fibra es necesaria para mantener funcionando el organismo correctamente. La fibra ayuda a la motilidad digestiva y provee el sustrato para la actividad microbiana. Las pasturas y el fardo son las principales fuentes de fibra. El caballo no puede ser alimentado con grano o raciones peleteadas solamente, debe ingerir fibra. Otro de los beneficios de la misma es que evita comportamientos de "pica" (roer madera, virutear, etc.).

¿CÓMO SE ACONDICIONA EL EQUINO ATLETA?

La sofisticada visión actual sobre el acondicionamiento del caballo atleta es el resultado de la investigación nutricional y metabólica y de la fisiología del ejercicio en el caballo. Basadas en la comprensión de cómo las grasas, carbohidratos y proteínas se utilizan bajo diferentes cargas de ejercicio, los programas de nutrición y entrenamiento tienen diversos enfoques:

*Manejo de programas de alimentación que hagan eficiente el metabolismo para cargas diversas de ejercicio.

*Programas de ejercicio que no sólo entrenen para competencias específicas sino que logren la respuesta fisiológica más eficiente de los músculos.

METABOLISMO MUSCULAR:

La intensidad y duración del ejercicio determina las vías metabólicas a ser utilizadas por la energía. Estas vías que satisfacen diferentes demandas tienen lugar en los músculos, y diferentes tipos de fibras musculares actúan en cada caso.

La genética determina el tipo de fibras musculares de una raza y del caballo como individuo.

Las razas velocistas como el Pura Sangre de Carrera y el Cuarto de Milla tienen mayor proporción de fibras musculares de contracción rápida contra las de contracción lenta que las razas de resistencia como los Árabes. La capacidad atlética inherente de una determinada raza para sobresalir en ciertos tipos de competencia se debe a su predisposición genética hacia ciertos tipos de músculos y de metabolismo. Por supuesto que dentro de una misma raza ciertos individuos sobresaldrán por su propia arquitectura genética. Los entrenadores y nutricionistas deben tener en cuenta estas diferencias cuando planeen un manejo alimenticio.

Las necesidades energéticas del caballo atleta son muy altas, hasta 30000 o 40000 calorías por día. A menos que esa energía sea proporcionada en la dieta, la proteína del músculo será metabolizada y habrá desbalances. Las mejores fuentes de energía son grasas y carbohidratos, y una combinación de fuentes de energía puede ser necesaria para proveer estos nutrientes.

CONSIDERACIONES DIGESTIVAS:

El caballo evolucionó como un animal de pastoreo y en libertad que come casi continuamente. Cuando las prácticas de manejo proveen alimento sólo dos veces al día, la capacidad del estómago relativamente pequeña hace difícil cubrir los requerimientos energéticos, especialmente en los caballos de competencia. Para cubrir altas demandas de energía, los entrenadores por tradición incrementan el grano y disminuyen el forraje en la ración. Sin embargo, el caballo sólo puede ingerir determinada cantidad de grano, más que eso derivaría en disturbios digestivos, como cólico e infosura.

Muy a menudo el caballo de competencia no puede comer las cantidades necesarias para cubrir sus requerimientos energéticos.

Cualquier programa de nutrición debe estar acompañado por un régimen de ejercicios adecuado. El ejercicio es crítico para desarrollar la capacidad cardiovascular y mantener la condición ideal para el caballo de competencia. Es también fundamental asegurar el correcto tránsito de los alimentos por el tracto digestivo asegurándose de que los nutrientes se utilicen correctamente y para prevenir el cólico.

El ejercicio desarrolla el tono muscular para mantener la condición física.

El caballo atleta en temporada no tiene problemas con su plan de ejercicios, pero fuera de ella el ejercicio regular y una ingesta reducida de alimentos son imprescindibles para mantener la condición física. El ejercicio adecuado mejora la actitud y el apetito y además reduce vicios. El caballo aburrido desarrolla malos hábitos.

Si el caballo sale a la mañana, por ejemplo, siempre debe pasar una hora entre el consumo de alimentos (digestión preliminar) y el ejercicio. Por la tarde al menos 30 minutos para descansar antes de la ración.

LA GRASA COMO FUENTE DE ENERGÍA:

Una estrategia alimenticia cada vez más popular es la adición de grasa a la dieta del equino.

Provee alta energía en forma concentrada sin incrementar la proporción de granos en la dieta. En base calórica, medio kg. de grasa equivale a 1,5 kg. de avena, 1,2 kg. de maíz y hasta 3 kg. de fardo o pastura. También el agregado de grasa a la dieta parece mejorar el temple del caballo y además el pelo y la piel.

Hasta hace poco tiempo, los caballos debían confiar en azúcares, almidones y fibra para obtener energía. Pero antes de poder ser utilizadas, estas sustancias deben ser digeridas y metabolizadas. Recientes investigaciones sugieren que los procesos metabólicos requeridos para la grasa son más rápidos y producen menor calor de fermentación que el requerido para digerir carbohidratos.

Los últimos trabajos indican que las grasas y aceites pueden aportar una especie de "extra calor" al metabolismo energético de los caballos. Bajo ciertas circunstancias, la grasa de la dieta puede incrementar el glucógeno del músculo, un proceso conocido como "paquetes de glucógeno". Los mecanismos que se utilizan para mejorar la utilización de glucosa y grasa no están claros, pero hay efectos benéficos.

La suplementación con grasa parece mejorar la performance atlética. La mejora parece deberse al aumento de la disponibilidad de la glucosa sanguínea y mejor utilización de la grasa como combustible. La grasa dietaria parece ayudar a los caballos a mantener niveles más altos de glucosa en sangre. Otra teoría dice que la grasa dietaria podría condicionar el metabolismo del caballo a utilizar las reservas corporales de grasa más eficientemente a niveles menores de consumo de oxígeno que cuando es alimentado con poca o ninguna grasa. Dichos efectos pueden afectar significativamente a la performance del caballo conservando las reservas corporales de glucosa, que pueden ser utilizadas más tarde durante el evento demorando la aparición de la fatiga.

La grasa es entonces una excelente fuente de energía de alta densidad para proveer en combinación con otras fuentes de energía. Demasiada grasa o un tipo inadecuado de ella pueden comprometer la palatabilidad de la ración. El aceite vegetal es altamente palatable y no requiere fermentación en el ciego, por lo cual es una fuente excelente de grasa dietaria. Un 5% en la ración es un nivel adecuado.

Ing.Zoot. Elisabeth I. Valeriani
Cátedra de Nutrición y Alimentación Animal
evaleriani@fvet.uba.ar

Elisabeth I. Valeriani

LA ALIMENTACIÓN II

Tenga en cuenta los siguientes consejos de alimentación si quiere que su caballo siga una alimentación completa en cada una de las situaciones que pueda encontrarse: consursos…

¿CÓMO SE ALIMENTA EL CABALLO? 

El caballo, es un animal herbívoro, no rumiante.

Posee un aparato digestivo no adecuado para la digestión de fibras y forrajes, pero que se ha tenido que adaptar a ello.

Debe recibir diariamente alimento en cantidad suficiente, con un promedio de un 1,5 a 2,5% de su peso vivo, del cual, un 0,5 a 1% debe ser forraje; el resto deben ser ingredientes que cubran los requerimientos nutricionales del caballo, como son cereales, leguminosas, salvados, pulpas, etc. En total, una combinación de 7 u 8 ingredientes, ya que, considerados de forma individual, ninguno se adapta perfectamente a sus necesidades.

Sin embargo, la utilización de los piensos compuestos que contienen todos los nutrientes necesarios, permite sustituir gran parte de esos ingredientes, al mismo tiempo que se asegura una ración diaria completa y equilibrada.

Por lo tanto, dentro de los piensos compuestos, hay productos para ser usados de muy distinta forma:

      – Productos completos, como alimento único, sin aporte alguno de forraje.
      – Productos complementarios del forraje.
      – Productos concentrados para mezclar con cereales, básicamente avena, como complemento de los forrajes.

¿CÓMO SE CALCULA EL PESO DE UN CABALLO?

Normalmente, no se dispone de básculas capaces de pesar a un caballo, pero hay una forma muy sencilla:

      – Basta medir el perímetro torácico (P.T.) y la alzada a la cruz (A.C.) con una cinta métrica y aplicar las siguientes fórmulas del INRA:

        Caballos adultos

PV (kgs.) = 4.3 x P.T. (cms.) + 3 x A.C (cms.) – 785

       
        Caballos de menos de 4 años

PV (kgs.) = 4.5 x P.T. (cms.)  – 370

RECOMENDACIONES GENERALES

–  Suministrar la ración diaria de nutrimento en 2 o mejor 3 tomas al día y a las mismas horas.

– Toda modificación del programa alimentario, deberá hacerse progresivamente (en unos 10 días.)

– Después de comer, dejar al menos 2 horas de reposo al caballo antes de cualquier trabajo.

– Antes de dar de comer al caballo, es necesario suministrarle agua: de 30 a 40 litros de agua por día en condiciones normales. Un caballo puede beber hasta 60 litros si está sometido a esfuerzos violentos, si la temperatura exterior es elevada o si se trata de una yegua en lactación.

– Siempre dar de beber de forma continua, nunca de una sola vez. El agua deberá ser clara y limpia, ni muy fría ni muy caliente (lo ideal está sobre los 15º C.)

ALIMENTACIÓN DEL CABALLO EN CONCURSOS

La pregunta de qué es lo que debe dar de comer al caballo antes de los concursos, ronda siempre en la cabeza de cualquier jinete. Adaptar la dieta al nivel de ejercicio, es evidente que resulta necesario, pero saber cómo hacerlo, requiere profundos conocimientos de fisiología y nutrición equinas.

En competiciones donde el ejercicio al que se somete el caballo es prolongado (nos referimos principalmente a las pruebas de raid), las reservas de carbohidratos en el organismo se convierten en un factor limitante, especialmente cuando además, las reservas de grasa son limitadas: Por el contrario, en pruebas de menor duración (es el caso de las carreras), estas reservas pasan a ocupar un papel secundario. Los días previos a la competición, la reducción gradual en la intensidad del ejercicio, junto con el aporte de una dieta regular, ayuda a asegurar que las reservas de glucógeno hepático y muscular, se acerquen a niveles óptimos durante los días del concurso.

El tipo de alimento consumido y los intervalos entre la comida y el comienzo del ejercicio, tienen importantes efectos en la respuesta del caballo al mismo.

El "combustible" empleado por el músculo, está en estrecha relación con la intensidad y la duración del ejercicio. 

En pruebas de velocidad (carreras), la mayor parte de la energía necesaria, procede principalmente del glucógeno almacenado en el músculo. Cuando el caballo se somete a pruebas de menor intensidad, la energía se obtiene tanto de los carbohidratos, como de las grasas y de hecho, para el animal utilizar la grasa durante ejercicios de mayor duración, es una ventaja, ya que así se conservan las reservas de carbohidratos y se retrasa el inicio de la fatiga.

La disponibilidad y la utilización de las distintas fuentes de energía están influidas por las hormonas, destacando la insulina
Ésta es la razón, de que a la hora en que se ofrece la última comida antes del concurso, tenga tanta importancia.

Cuando la base de la dieta es el cereal (el más empleado es la avena), el almidón que contiene, se transforma en el intestino delgado en unidades de glucosa que se absorben y pasan al torrente circulatorio. 
         
Después de una ración de 1-2 kg. de avena, la concentración máxima de glucosa en sangre, se produce aproximadamente a las dos horas, que es el tiempo necesario para el movimiento del alimento del estómago al intestino delgado, la transformación del almidón a glucosa y la absorción de la misma, al sistema circulatorio.

La insulina, una hormona sintetizada en el páncreas, se libera como respuesta al incremento de glucosa en sangre, teniendo por tanto, un importante efecto en el metabolismo corporal.

Una vez que se produce el aumento de la concentración de glucosa en sangre, la insulina estimula su entrada en distintos tejidos orgánicos y en el músculo, se almacena en forma de glucógeno, mientras que en el tejido adiposo, lo hace en forma de grasa.

Si el caballo consume una ración de grano de 1 a 4 horas antes de la competición, se producirá  un incremento de la concentración de glucosa y por tanto de insulina justo en el comienzo de la misma, mientras que si la ración se consume 5 o más horas antes del ejercicio, la concentración de glucosa, estará cerca de los niveles basales, una vez comience el concurso.

En el  primer caso, es decir, cuando la ración se da de una a cuatro horas antes, es fácil que al comenzar el ejercicio, se produzca un descenso rápido de la concentración de glucosa al aumentar las necesidades de la misma por el músculo. Esta situación, para algunos investigadores resulta perjudicial, aunque en ocasiones, el descenso es transitorio y no tiene por qué afectar al rendimiento del animal.

¿Son buenas entonces las dietas a base de cereales (carbohidratos) antes de la competición?

En la actualidad, se piensa que un incremento en la utilización de la glucosa en sangre durante el ejercicio, está asociado con un descenso en la utilización de las grasas, ya que la insulina liberada, actúa bloqueando la liberación de ácidos grasos desde las reservas del tejido adiposo y limitando el metabolismo de éstos en el músculo.

Cuando comparamos caballos que reciben una ración a base de cereal, frente a aquellos que reciben una de forraje o incluso se les somete a ayuno antes del concurso, se comprueba que los primeros, presentan concentraciones de ácidos grasos en sangre más bajas durante el ejercicio. 

Las dietas a base de grano antes de comenzar la competición, hacen que la energía necesaria se tome principalmente de las reservas de carbohidratos, antes que de las de grasas y como las primeras son mucho más limitadas, no resulta recomendable para caballos que compiten en pruebas de larga duración, como es el ejemplo de los caballos de raid.

Los caballos que compiten a mediodía, deberían recibir la ración habitual, ya que de esta forma, se dispone de un intervalo de 5 a 6 horas, suficiente para que los niveles de glucosa e insulina en sangre, estén próximos a los valores basales. 

Mucho menos se conoce acerca de las dietas dadas a intervalos inferiores a una hora antes del concurso. Esto se presenta por ejemplo, en pruebas de raid, donde se ofrece comida a los animales durante los distintos controles que existen durante la carrera. En esta situación, los intervalos entre la comida y el inicio del ejercicio, se reducen hasta 45 o incluso 30 minutos, lo que ayudaría a mantener niveles adecuados de glucosa en sangre cuando las reservas de glucógeno muscular y hepático, están mermadas. 

Una vez que se han visto los efectos negativos de las dietas ricas en carbohidratos antes de la competición, la siguiente pregunta que puede surgirnos es si son buenas las dietas de heno antes de los concursos.

Los caballos, durante la masticación, producen una gran cantidad de saliva que se mezcla con el alimento y es deglutida. Además, la llegada de este alimento al estómago y al tracto intestinal, estimula la secreción de fluidos en la luz del intestino, lo que resulta en descensos temporales, de hasta un 15% en el volumen plasmático (para grandes cantidades de heno consumidas 2 horas antes del concurso).

Este descenso del volumen plasmático, compromete la función cardiovascular, tanto en pruebas de baja como de alta intensidad. El hecho de que durante la digestión se produzca un mayor flujo de sangre hacia el tracto digestivo, hace que se reduzca el flujo de la misma hacia otros tejidos (por ejemplo el músculo), afectando negativamente al rendimiento del caballo. 

Para caballos que compiten en pruebas de resistencia, el consumo de forraje 4 ó 6 horas antes del concurso, resulta beneficioso. Por cada kilogramo de heno que el caballo consuma, ingerirá de 2 a 4 litros de agua, que será retenida en el intestino grueso y constituirá una importante reserva frente a las pérdidas que se producen con la sudoración.

Por el contrario, en caballos de carrera, el consumo de heno previo a la carrera, resultará perjudicial, debido al incremento que resulta en su peso corporal; se calcula que un caballo que consume de 2 a 3 kg. de heno y tiene agua a libre disposición, aumentará su peso hasta 12 kg. (es por este motivo que muchos preparadores eliminan o limitan las raciones de heno los días previos a la carrera).

Si las dietas a base de grano o de heno, sobre todo en grandes cantidades, son perjudiciales antes de los concursos, ¿se puede pensar que el ayuno completo previo a la competición es la estrategia ideal?
La respuesta es obvia: de ninguna forma, ya que incluso períodos cortos de ayuno, resultan en reducciones bruscas de las reservas de glucógeno hepático; además, como la ingestión de agua está relacionada con el consumo de alimento, se producirá una reducción de la reserva hídrica del caballo durante la competición.

RECOMENDACIONES

Caballos de carreras

Limitar el consumo de heno los tres días antes de la carreras al 1% del peso corporal (para un caballo de 450 kg. un total de 4,5 kg. de heno/día.

La comida a base de grano previa a la carrera, debería ser de 0,5 – 1 kg. y unas 4 horas antes de la carrera.

Caballos de completo

Como la prueba de velocidad y resistencia suele tener lugar a primeras horas del día, no se recomienda ofrecerles una ración de grano por la mañana, debido al efecto perjudicial de altos niveles de glucosa e insulina en sangre. 
Por el contrario, después de esta prueba, se debe ofrecer al animal una ración de grano, que ayudará a restaurar las reservas de glucógeno necesarias para la prueba de saltos al día siguiente.

Algunos investigadores, sugieren que añadir grasa a la dieta en caballos de completo (por ejemplo aceite de maíz) durante la fase de entrenamiento, puede resultar beneficioso, ya que de esta forma, utilizarían más eficientemente las reservas de grasa durante la competición.

Caballos de raid

Se debe incrementar el consumo de heno, previo a la competición, debido a que provoca un aumento de las reservas de agua y electrolitos disponibles para el ejercicio.

No obstante, al igual que para el resto de disciplinas no se deben dar grandes cantidades durante las 4 horas previas al concurso y el grano de debería dar de 4 a 6 horas antes.

La mejor dieta, es un alimento completo, basado en pulpa de remolacha u otros tipos de pulpa, como fuente de fibra, fácilmente fermentable.

Durante los distintos controles, se le debe ofrecer al caballo forraje de alta calidad (por ejemplo alfalfa). También se pueden dar en estos periodos, pequeñas cantidades de grano (1 kg.) o sustitutos comerciales en forma de pulpa o salvado, ya que muchos caballos, no son capaces de comer 1 kg. de avena durante los controles.

 

Eki