ANATOMÍA GENERAL DEL PIE DEL CABALLO II, FUNCIONAMIENTO

En este número mostraremos cómo funciona el pie del caballo para así comprender la necesidad de su cuidado y mantenimiento en condiciones aptas para su bienestar general y el desarrollo correcto de su vida deportiva.

Los caballos que viven en libertad necesitan de sus pies para desplazarse de un lugar a otro en busca de alimentos y agua. También son fundamentales para huir de los depredadores contra los que no pueden luchar ya que carecen de garras o dientes que les permitan un enfrentamiento directo. Por eso, la primera reacción del caballo ante una amenaza o una situación de peligre es la huida (y no las coces como popularmente se piensa). Además, los cascos son las bases de las delgadas columnas sobre las que recae todo el peso del edificio que es el cuerpo del caballo. Podemos suponer, por tanto, que las malas condiciones del pie del caballo afectan a todos los aspectos de su vida cotidiana, ya que de ellos depende su supervivencia.

Por ello los caballos cuidan al extremo sus pies evitando cualquier cosa que les pueda dañar y teniendo precaución con los terrenos que no conocen y elementos que consideren extraños como arroyos, charcos, barro, cuerdas, puentes, superficies brillantes, saltos, objetos en movimiento, etc…

Mantener el casco en buenas condiciones permite el funcionamiento correcto de todas sus estructuras. Si bien desde el exterior el pie equino parece una estructura simple veremos que no es así y que aunque la naturaleza es sabia y ha creado un entramado complejo y capaz de aguantar el peso del caballo (y del jinete), éste depende del buen estado de cada una de sus partes para funcionar correctamente.

LA UNIÓN DE LOS TEJIDOS:

Es evidente que la parte córnea (muralla) que vemos desde el exterior no es la única estructura que forma parte del pie. Dentro existen gran cantidad de elementos que ya vimos en el número anterior. Estos elementos están recubiertos por terminaciones capilares y nerviosas y tejidos vivos protegidos todos a su vez por la caja córnea exterior.

La unión de los tejidos internos y externos es necesaria ya que si no la muralla se desprendería; además debe ser un sistema resistente y elástico, capaz de soportar un gran peso sin romperse.

Imagen 1 En la imagen 1 podemos ver un detalle al microscopio del sistema de unión de los tejidos. Se trata de una compleja estructura de láminas que se introducen en la muralla a modo de tirafondos y esto es debido a que cada una de las láminas principales tiene una gran cantidad de láminas secundarias que provocan este efecto. Si observamos el casco por debajo, este punto de unión es lo que denominamos línea blanca.

EL FUNCIONAMIENTO DEL INTERIOR DEL PIE:

En cada pisada realizada por el caballo se pone en funcionamiento una compleja estructura que permite que la sangre circule por todas partes y a la vez hace la función de amortiguador.

Hagamos un repaso del interior del pie y los diferentes elementos que se alojan en él a través de este corte visto por detrás.

Imagen 2: partes del pie

1- Almohadilla plantar
2- Ranilla
3- Suela
4- Pared
5- Cartílagos suplementarios laterales de la 3ª falange
6- Capilares sanguíneos

La almohadilla plantar es una estructura esponjosa que se encarga de absorber la sangre y distribuirla por el pie; por ello recibe el nombre de SEGUNDO CORAZÓN. Cuando el caballo pisa (imagen 3), la almohadilla plantar se comprime y libera la sangre que toma de los múltiples vasos sanguíneos que pasan por esta zona: la compresión viene de arriba por la segunda falange que desciende con el menudillo, abajo por la ranilla que toca en el suelo y lateralmente por los cartílagos laterales del tejuelo o tercera falange que se desplazan hacia los laterales abriendo los talones.

Imagen 3: el pie durante el apoyo

Cuando el caballo levanta el pie, todo vuelve a su estado normal y la almohadilla, mediante un efecto esponja, vuelve a absorber la sangre.

Entendiendo este proceso, debemos tener en cuenta estas conclusiones:

1- La salud de la ranilla. Es el elemento elástico de la palma que permite la apertura de los talones en el apoyo y la compresión de la almohadilla plantar. También tiene un efecto antideslizante.

2- Las herraduras no deben estar ajustadas totalmente al casco sino que deben sobresalir unos milímetros en la zona de los talones para facilitar su apertura en el apoyo.

3- Observar el buen estado de la línea blanca. Se trata de una zona sensible en la que fácilmente se alojan bacterias. Debemos preocuparnos cuando se pone de color oscuro, supura o huele mal. Además es el lugar en el que se colocan los clavos al herrar por lo que debe gozar de buena salud.

Lola Muñoz

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