Una chica extraordinaria: Sarah Brown

Una gran, gran chica: Sarah Brown superó el examen que le reconoce el máximo nivel de los herradores británicos.

La escocesa Sarah Mary Brown ha entrado a formar parte del reducido grupo mundial que puede unir a su nombre las iniciales FWCF por haber superado todas las pruebas y exámenes de la Worshipful Company of Farriers (la bien conocida asociación británica “Piadosa Compañía de Herradores”), incluyendo el de su máximo grado, el de “fellow” o asociado, que obtuvo el 12 de octubre de 2015, Y sí, por cierto, si alguien quiere sa-berlo: ha sido la primer mujer en la historia en conseguirlo.

NO estoy segura, pero entonces me pareció oir que el viento me traía un sonido de aplausos. Procedía de Escocia o quizás de Yorkshire, en Inglaterra, y corría alrededor del mundo como una hoja repleta de buenas noticias impulsada por una fuerte brisa. Para archivar como “Cosas asombrosas de gente asombrosa”.

La Worshipful Company tiene pocos miembros asociados (“fellows”) en todo el mundo: hasta fechas recientes sólo 34, según la web de British Livery Company (una antigua organización gremial que se ocupa en estos tiempos de observar desinteresadamente el sector del herraje). Pero en 2015 otro herrador se unió a este selecto grupo al obtener el diploma de máximo nivel y el más respetado seguramente por todo el mundo del herraje.

La escocesa Sarah Brown se pasó entonces dos años herrando caballos y compitiendo en torneos en Europa y Norteamérica ; pero, además, se dedicó a investigar, a escribir una tesis sobre sus investigaciones y a preparar, y aprobar, una serie extraordinariamente exigente de pruebas prácticas y exámenes orales que conducen a un herrador al peldaño más alto de la actual escala del herraje.

Sarah es conocida hace tiempo en el circuito de la competición como una de las pocas mujeres que compiten al máximo nivel. (Es esa, la de las uñas pintadas de azul). Los re-tos no son nada nuevo para ella. Pero de ahora en adelante será conocida por haber roto otro récord, el de ser uno de los pocos herradores que pertenecen al grupo de “fellows” de la Compañía. Y ello por haber obtenido en los últimos años los diplomas, primero de herrador, y después de asociado de la Worshipful Company. En 2012 empezó a prepararse para el examen del máximo nivel.
Como tema de investigación Sarah eligió estudiar los efectos de las cuñas de plástico en la zona de los talones de la pared córnea del casco. Este estudio exigía reunir un grupo de caballos a los que herrar alternativamente con cuñas de barra y sin ellas para poder comparar los resultados.

Sarah comentaba que había elegido este tema porque, aunque había leído muchos artículos sobre los efectos de las cuñas en la articulación del pie y otros aspectos biomecánicos de la elevación de los talones, nada se decía de sus efectos sobre la calidad de la misma pared o muralla del casco.

Sarah redactó su tesis y la presentó a un tribunal formado por dos herradores y un veterinario. La leyó en abril de 2015, con una presentación en PowerPoint, y para defenderla tuvo que contestar a las preguntas del tribunal. El mismo día supo que había superado esta parte de su examen.

A continuación dispuso de seis meses para preparar la prueba práctica, aunque resulta difícil pensar que alguien pueda hacerlo, y cómo, si no ha alcanzado previamente el nivel de un “fellow”. Sarah se presentó ante un tribunal diferente que le propuso herrar los pies posteriores de un caballo cojo, pero sólo después de exponer a la veterinaria del tribunal cómo y por qué iba a herrar al caballo y de recibir su conformidad.

Era como estar en casa –recuerda Sarah- muy realístico. Como en cualquier torneo, Sarah tenía que detenerse al terminas cada fase y someter a evaluación el recortado, las herraduras y el trabajo terminado. Disponía de dos horas y cuarto para hacer manualmente, colocar y terminar dos herraduras de barra de extensión lateral y pasear al caballo para la evaluación. Le sobró tiempo y aprobó el examen.

Pero el examen no había acabado. Le faltaba el comodín o “wild card” del examen para asociado de la Compañía, que es un tema sorpresa que los examinadores plantean. El herrador tiene una hora para prepararlo. En el caso de Sarah, el tema fue la desviación medial del talón. Sarah volvió a casa sabiendo que había aprobado. Era la “fellow” nú-mero 35 del mundo, y, sí, si no lo sabían nuestros lectores, la primera mujer que podía añadir este título a su nombre. Y NO SERÁ LA ULTIMA.

Sarah nació en Glasgow, Escocia. Hizo sus primeros estudios de herraje en la escuela Agrícola de Oatridge y cuatro años de aprendizaje con Derek Gardner, AWCF. En mar-zo de 2014 contrajo matrimonio con Steven Beame, AWCF y pentacampeón mundial en Calgary.

¿Qué podemos esperar ahora de Sarah Brown, FWCF?

– Me gustaría volver a herrar mis propios caballos y a competir, nos decía.
Desde el punto de vista sicológico, Sarah no se enfrentó sola al proceso de preparar el examen de FWCF. Sarah reconoce el gran trabajo de supervisión de sus tres mentores. Derek Gardner, AWCF, Mark Caldwell FWCF, y Allan Ferrie, FWCF. Sarah los califica de “inflexiblemente exigentes”.

– Sin su ayuda, hubiera sido imposible conseguirlo. Han estado inigualables en las tres fases del examen de la Compañía –nos repetía.- Especialmente Derek que me dio la oportunidad de aprender.

Una cosa es segura: cada vez que alguien apruebe este examen tienen que sonar las campanas y elevarse los fuegos de artificio. No fue Sarah la que me lo contó (no tenía por qué hacerlo). Uno de sus compañeros y también asociado de la Compañía, Dave Ducket, me envió un email entusiasta por lo que él consideraba “la apertura del club de las grandes mujeres”.

– Les deseo lo mejor, a Sarah y a las chicas que vienen detrás, decía. Ella está en la cumbre el mundo ahora.

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Traducción de EKI