CÓMO MANTENER A UN BUEN HERRADOR

QUÉ HACER PARA QUE UN BUEN HERRADOR SE SIENTA A GUSTO TRABAJANDO PARA USTED

Es muy fácil: invitarle a un buen vino y pagarle muy bien.

En serio: es una buena pregunta y estas son las cosas que HAY (obligatoriamente)  que hacer para  que un herrador se sienta a gusto:

1.- Mantener una regularidad en sus visitas, de acuerdo con el ritmo de crecimiento del casco del caballo, siguiendo las recomendaciones del propio herrador.

2.- Llegar a la cita con cierta antelación para recoger al caballo, procurar que esté razonablemente limpio (sin exagerar), seco (nada de mangueras, basta con raspar y cepillar un poco) y tratado con un spray anti moscas si fuera necesario.

3.- Utilizar una zona de trabajo segura, limpia y tranquila. Con un suelo nivelado (aunque sea de tierra; mejor de asfalto o de cemento), con espacio suficiente (3 x 4 metros como mínimo), libre de obstáculos (carretillas, bicicletas, maquinaria, mangueras, etc.) que puedan provocar accidentes y al abrigo del tiempo. Accesible al vehículo del herrador en cualquier estación. Con agua y electricidad y una buena ventilación.

4.- Asegurarse de que el caballo no es peligroso. Si tiene algún problema con el herraje, el herrador debe saberlo y tratar de resolverlo. Si el caballo tiende a echarse atrás, conviene que alguien lo sujete. Recordar que si el herrador resulta herido, no puede trabajar y, si no trabaja, no come.

5.- Hay que pagar al herrador con puntualidad. Si el propietario acude a presenciar el herrado, conviene que no olvide su cartera. Si el herrador factura sus servicios, hay que pagarle en 30 días; o mejor aún, al recibo de la factura. Utilice cheques con fondos.

6.- Mantenga alejados del caballo  a niños y animales domésticos (especialmente a los perros).

7.- No quejarse del coste del herraje. Es poco educado y nada respetuoso. Si el coste se está convirtiendo en un problema, conviene hablarlo con el herrador de una forma razonable.  Es un trabajo muy duro y  hay que pagarlo. Si el propietario no lo cree así, puede pedir a su herrador que le enseñe a quitar una herradura y cambiará radicalmente de opinión.

8.- Informar al herrador de cualquier tipo de problema, como cojeras o herraduras sueltas (antes de que se desprendan del todo, si es posible).

9.- Si el caballo ha perdido una herradura o está a punto de perderla, hay que comprender que el herrador tiene un programa de trabajo y poco tiempo libre. Si es un buen profesional, acudirá con rapidez, pero puede que no lo consiga en el mismo día. Hay que ser razonable, no acosarle ni exigirle demasiado. Si hay una emergencia como un tropezón, una herradura suelta y peligrosa o perdida justo la víspera de una gran prueba, se puede esperar un servicio urgente pero, igual que con el veterinario, pagando un precio extra.

10.- Y lo más importante de todo: hay que respetar al herrador como el profesional que es.

             También hay otras 10 cosas que se pueden hacer (pero que no son obligatorias) para que un herrador se sienta a gusto pero, esas, las explicaremos en el siguiente artículo.

                                  

           Reproducido de FARRIERY FORGEWORK

           Traducción de EKI