¡Jubilación sin despedidas!

Mi viejo amigo Mike Williams me dijo una vez que para poder jubilarse del oficio de herrador hay que empezar por decidir la fecha y diez años antes dejar de hacer nuevos clientes. Al cabo de diez años, los clientes se han ido a otra zona,  han vendido sus caballos o han muerto o son sus caballos los que han muerto. Y¡vualá ¡  ya estás jubilado.

Me encanta herrar y, después de 36 años,  Dios sigue bendiciéndome con la fuerza física necesaria para meterme  debajo de un caballo.

Yo empecé en el oficio a media jornada. Era joven y me gustaba “jugar”, y me sigue gustando. Pero trabajaba lo suficiente para pagar mis facturas y conservar el oficio, al tiempo que me dedicaba al camping, la hípica, a hacer de guía en recorridos a caballo, al esquí, a trabajar de cowboy, a la jardinería, a la forja de cuchillas, a trabajar de bombero, o a pruebas con perros pastores. Después vinieron 12-20 años de mucho trabajo. Ahora creo que he vuelto a la media jornada porque estoy empezando una nueva profesión para cuando me jubile del herraje.

A mediados de 2012 me saqué el título de agente inmobiliario y me he estado dedicando a poner en marcha este negocio. Por supuesto que me he especializado en propiedades con caballos.

Y un día del año 2013 ocurrió. Una persona me llamó por teléfono para preguntarme si podía herrar a sus caballos. Respiré a fondo y le contesté: No acepto ya nuevos clientes. Me resultó tan duro decirlo que antes de colgar le pedí que me llamara si no encontraba un herrador. Claro que lo iban a encontrar pero me costaba decir simplemente “NO”. Después he aprendido a decirlo pero siempre me  resulta raro.

Dudo que pasen diez años antes de jubilarme. Desde que me vine a Nevada sólo estoy ocupando ¾ partes de mi tiempo. Espero jubilarme  en cinco años, si Dios quiere. Y entonces puede que me limite a ser herrador por afición, para mis propios caballos o los de uno o dos amigos. ¡Qué le voy a hacer, soy un adicto!

Por eso esto no es un adiós. Lo mejor, como suele ocurrir, está todavía por llegar.

Publicado en www.farrierfair.blogspot.com

Traducido por Eki Herrajes