25 CONSEJOS ÚTILES PARA RELACIONARSE CON LOS CLIENTES

(II)

 

1.      Escucha atentamente los deseos específicos de tu cliente, incluso aquello que quieren pero que no se atreven a mencionar.
Brian Robertson, Owosso, Mich., 2006
2.      Si estableces una buena comunicación con los propietarios  antes, durante y después de trabajar con sus caballos, reducirás al mínimo los problemas con tus clientes. Puede parecer una pérdida de tiempo, pero ayuda a establecer de inmediato una sólida base de comunicación con los nuevos clientes. Y,  después, tendrás un cliente que confía en ti y te respeta.
Kenneth Stanfield, Metter, Ga., 2001
3.     Asegúrate de producir una buena impresión en cada nuevo cliente. Es una cuestión de interacción y de responder inmediatamente a sus primeras llamadas telefónicas.
Steve Stanley, Versailles, Ky., 2009
4.      Haz que tus clientes sepan que te mantienes al día de lo que ocurre en el oficio y de que siempre estás en la frontera de toda idea nueva. Cuanto más puedas ofrecer a tus clientes y a sus caballos, mayores serán tus ingresos.
NigelStarkey, Rancho Palos Verdes, Calif., 2001

5.     Tus clientes tienen que saber que pueden contar contigo cuando tengan un problema serio de herraje y cuidado del casco. Por ejemplo, nuestros clientes saben que si llaman a las siete de la mañana para decirnos que uno de sus caballos ha perdido una herradura y que tienen que salir para una demostración a las cinco de la mañana del día siguiente,  alguien de nuestro equipo habrá repuesto la herradura antes de las cuatro de la mañana.
Tom Parris, Woodbine, Md., 2002

 

6.     La queja más seria que he oído a mis clientes se refiere a otros herradores que se presentan con retraso o ni siquiera aparecen. Durante 33 años he sido tan puntual como era posible y siempre he llamado para advertir de que llegaba con retraso. El cliente que se sabe bien tratado tenderá a ser más benévolo cuando algo sale mal.
Clark Adams, Batesville, Va., 2009

 

7.      Los clientes no deben tener la impresión de que tienes prisa por acabar el trabajo. Hay que ser paciente con los caballos nerviosos, interesarse por el historial del caballo y tomarse el tiempo necesario para tratar sus problemas.
George Graves, Lansdowne, Ontario, 2009
8.   Mantén tu vehículo limpio, trabaja en un espacio limpio y lleva una camisa limpia, porque no tendrás una segunda oportunidad para provocar una primera impresión favorable.

 

Marshall lles, Calgary, Alberta, 2004

9.     El cliente que cancela en el último minuto un encargo, porque no puede pagarlo, no lo haría, quizás, si supiera que aceptamos tarjetas de crédito. Este sistema de pago puede evitar cancelaciones. Nueve veces de cada diez, el cliente se dará cuenta cuando vea la factura del herrador de que tiene el dinero suficiente para pagarla, en mano o con un cheque. Pero nuestra actitud hacia las tarjetas de crédito facilita las cosas.
Bryan Hamilton, Grass, Minn., 2002

 

10.  Cuando quiero hacer algo diferente al caballo, le hago un esquema al cliente  de lo que quiero conseguir para que lo entienda.
Bill Miller, Rochester, Wash., 2003
11. La herramienta más útil que he encontrado para explicar a mis clientes  los problemas del herraje es una pizarra blanca y unos rotuladores borrables en seco que llevo en mi furgoneta. Es asombroso las cosas que se pueden explicar dibujando unos pocos diagramas.
Jim Woods, Ringwood, Ill., 2003

12. Es importante evitar que se mezclen los sentimientos del cliente en las discusiones sobre el proceso de herraje. Yo suelo llevar en el vehículo una reproducción de un casco y de una pata de caballo y un buen libro de anatomía del pie para mis explicaciones.
Ted Shanks, Lihue, Hawaii, 2003
13. Aprender a aceptar las críticas constructivas forma parte del oficio. No puedes permitirte el lujo de enfadarte o sentirte ofendido porque alguien propone algo diferente.
Jerry Mathews, Osawatomi, Kan., 2003
14.  Si te encuentras con un cliente difícil, concédele el beneficio de la duda y trata de llegar a una solución. Si no resulta y crees que no vas a poder seguir trabajando para él, díselo por escrito. Se trata de demostrar profesionalidad y de evitar conflictos futuros.
Kenneth Stanfield, Metter, Ga., 2001
15.  Cuando las cosa van mal, mantén la calma y actúa profesionalmente. No te metas con el entrenador o el veterinario. Limítate a decirle al propietario que las relaciones con terceros no están funcionando y que, por el bien del caballo, debe buscarse otro herrador.Conserva la calma, sé profesional y educado. Informa al propietario de que tu puerta estará siempre abierta si alguna vez necesita de nuevo tus servicios.

 

Bob Smith, Plymouth, Calif., 2009

 

 

 

Publicado en: www.americanfarriers.com

Traducción de EKI,  2014

25 CONSEJOS ÚTILES PARA RELACIONARSE CON LOS CLIENTES

(I)

1.     Piensa en lo que tú y tus clientes consideráis unas buenas relaciones. Si tienes un problema con un cliente, lo último que quieres es que la cosa se deteriore hasta el punto de que uno u otro emita un ultimátum.

Jeff Rodriguez, Golden, Colo., 2000

2.     Trata de desarrollar una sólida relación con cada propietario o cliente para que sepa que vas a cuidar de ellos y que pueden confiar en tu criterio.  Hemos tenido clientes que querían trasladarse a otra cuadra pero que no lo hicieron al saber que no herrábamos en ella.

Tom Parris, Woodbine, Md., 2002

3.     Hay que ganarse el respeto de los clientes poco a poco. Hay que estar informado, ser colaborador y sincero. No te dejes intimidar por las preguntas o la simple curiosidad. No alimentes falsas expectativas. No hagas promesas que sabes por experiencia que no podrás cumplir. Aléjate de los animales malignos. No te muestres celoso de tus clientes y de sus propiedades.

Walter y Lee Fuermann, Hearne, Texas, 2006

4.     No es posible tener éxito herrando si los clientes no confían absolutamente en nuestra capacidad. Si confían en nuestra capacidad como herradores, nos consultarán en todo tipo de problemas del pie del caballo.

Jeff Goodson, East Hampton. Conn., 2000

5.     Cuando los clientes se interesan por las técnicas de recorte o herrado que utilizamos en sus caballos, hay que explicarles lo que hacemos y por qué lo hacemos.

George Graves, Lansdowne, Ontario, 2009

6.     Asegúrate de que los clientes entienden que cualquiera que sea la aplicación, el método o el sistema de recorte utilizado, éste tiene siempre unas consecuencias. Si podemos hacerlo sin referirnos al caballo del propio cliente, éste  entenderá mejor la relación “causa efecto” de su trabajo. Le resulta más fácil comprender los procesos del herraje si no se ve afectado por los sentimientos respecto a su caballo.

Ted Shanks, Lihue, Hawaii, 2003

7.     Demuestra a tus  clientes que eres mejor que la competencia. Cuéntales que estás al tanto de todos los nuevos avances en el herraje y de que prestas atención a muchos temas que otros herradores ignoran.

Peter Rosciglione, Defiance, Mo., 2009

8.     Evita el chismorreo con tus clientes. No es nada profesional. Aunque empieces por: ”No digas a nadie que te lo he dicho, pero…” tus clientes se preguntarán cuantas veces has utilizado esta expresión para hacer comentarios sabrosos sobre ellos mismos.

Meg Oliver, Acton, Cañif., 2005

9.     Conviértete en la fuente de conocimientos sobre el casco en la que piensan en primer lugar tus clientes. Asegúrate de que, cuando tienen una duda sobre el herraje, acuden a ti en lugar de buscar en internet, en los libros o en la televisión.

Doug Butler, near Chadron, Neb., 2009

10. Asegúrate de que tus clientes saben que lo que te preocupa de verdad  es la salud y el bienestar de sus caballos. Pero explícales también que te preocupas por su cartera y que estás dispuesto a utilizar un producto más barato si va a producir el mismo efecto que otro  de mayor precio.

Delaware, Ohio, 2009

(continuará)

Publicado en: www.americanfarriers.com

Traducción de EKI,  2014

 

¡Jubilación sin despedidas!

Mi viejo amigo Mike Williams me dijo una vez que para poder jubilarse del oficio de herrador hay que empezar por decidir la fecha y diez años antes dejar de hacer nuevos clientes. Al cabo de diez años, los clientes se han ido a otra zona,  han vendido sus caballos o han muerto o son sus caballos los que han muerto. Y¡vualá ¡  ya estás jubilado.

Me encanta herrar y, después de 36 años,  Dios sigue bendiciéndome con la fuerza física necesaria para meterme  debajo de un caballo.

Yo empecé en el oficio a media jornada. Era joven y me gustaba “jugar”, y me sigue gustando. Pero trabajaba lo suficiente para pagar mis facturas y conservar el oficio, al tiempo que me dedicaba al camping, la hípica, a hacer de guía en recorridos a caballo, al esquí, a trabajar de cowboy, a la jardinería, a la forja de cuchillas, a trabajar de bombero, o a pruebas con perros pastores. Después vinieron 12-20 años de mucho trabajo. Ahora creo que he vuelto a la media jornada porque estoy empezando una nueva profesión para cuando me jubile del herraje.

A mediados de 2012 me saqué el título de agente inmobiliario y me he estado dedicando a poner en marcha este negocio. Por supuesto que me he especializado en propiedades con caballos.

Y un día del año 2013 ocurrió. Una persona me llamó por teléfono para preguntarme si podía herrar a sus caballos. Respiré a fondo y le contesté: No acepto ya nuevos clientes. Me resultó tan duro decirlo que antes de colgar le pedí que me llamara si no encontraba un herrador. Claro que lo iban a encontrar pero me costaba decir simplemente “NO”. Después he aprendido a decirlo pero siempre me  resulta raro.

Dudo que pasen diez años antes de jubilarme. Desde que me vine a Nevada sólo estoy ocupando ¾ partes de mi tiempo. Espero jubilarme  en cinco años, si Dios quiere. Y entonces puede que me limite a ser herrador por afición, para mis propios caballos o los de uno o dos amigos. ¡Qué le voy a hacer, soy un adicto!

Por eso esto no es un adiós. Lo mejor, como suele ocurrir, está todavía por llegar.

Publicado en www.farrierfair.blogspot.com

Traducido por Eki Herrajes