DVD El casco por fuera y por dentro

Acceso gratuito al DVD en Español: El Casco por Fuera y por Dentro

DVD en Español El casco por fuera y por dentro (descarga gratuita)

La comisión del Welfare and Safety of the Racehorse Summit’s Shoeing and Hoof Care Committee ha publicado en español una versión de su DVD educativo, The Hoof: Inside and Out, titulado, El Casco: Por Dentro y Por Fuera.

"Las personas que hablan español constituyen un importante porcentaje de los cuidadores de los caballos, por lo que es natural y en el mejor interés de la industria para proporcionar una versión en español de nuestro DVD del cuidado del casco" , dijo Bill Casner, propietario / criador y presidente del Summit’s Shoeing and Hoof Care Committee. "Esperamos que la versión en español se asuma con tanto entusiasmo como la original en inglés, porque ayudará a mejorar la atención que nuestros caballos reciben a diario. El Casco: por dentro y por fuera fue lanzado en junio de 2009. Desde entonces se han distribuido más de 1.000 copias en DVD y la versión en línea ha sido descargada más de 2.500 veces por personas en 57 países.

Tanto las versiones en inglés y español-se puede descargar sin cargo desde: Oprima aquí

Los 65 minutos DVD incluye siete secciones:

* Introducción y visión general

* Bienestar y Seguridad del Pura Sangre de Carreras

* Fisiología – La extremidad equina

* Cuidados básicos y recorte de cascos

* Los fundamentos del herraje de caballos

* Tipos de herraduras

* El papel del herrador y la comunicación (con preparadores y propietarios)

 

El DVD contiene las ideas de varios expertos del casco y profesionales de la industria, incluyendo Mitch Taylor, director de Kentucky Horseshoeing School, y los prominentes herradores con sede en la misma escuela de Kentucky, Steve Norman y Tipton Colby; El Dr. Scott Morrison de Podiatry Center at Rood and Riddle Equine Hospital; Dr. Sue Stover de la University of California-Davis School of Veterinary Medicine; Dr. Mary Scollay, doctor veterinario y director de Kentucky Horse Racing Commission; el entrenador y ganador del Kentucky Derby John T. Ward; el criador y ganador de carreras de Pura Sangre Bill Casner; y el presidente de la Grayson-Jockey Club Research Foundation Ed Bowen. Para información adicional sobre el congreso “Bienestar y seguridad del caballo de carreras” está disponible la página Web del congreso: www.grayson-jockeyclub.org/summitdisplay.asp.

Información facilitada por: hoofcare.blogspot.com

Eki Herrajes

Falta de integridad de la pared del casco.

Como ya es sabido el casco es la cubierta córnea del extremo distal del dedo que protege un gran numero de estructuras anatómicas, siendo capaz de amortiguar los impactos en el apoyo y soportar el peso del caballo.

Falta de integridad de la pared del casco.

Exteriormente observaremos la Pared, la Suela y la Ranilla, la Pared es la protagonista de nuestro caso y esta presenta a su vez dos superficies y dos bordes.

Superficie externa, convexa de lado a lado que es la parte externa que podemos observar y Superficie interna cóncava con unas 600 laminillas primarias desde el borde coronario al basal y que están cada una a su vez divididas en 100 o mas secundarias.

Borde coronario es la parte más proximal, llamado periople que se ensancha en talones.

Borde basal es el que entra en contacto con el suelo, mas grueso en lumbres unido en todo su contorno a la palma a través de una sustancia cornea más blanda llamada línea alba.

El estuche córneo esta formado por una materia llamada queratina que debe su estructura y su renovación a diferentes partes de la dermis del casco. La dermis es la capa inferior y contiene una red de vasos sanguíneos, y nervios sensitivos principalmente. La epidermis es la capa exterior donde se localiza la QUERATINA que es una proteína fibrosa estructural que se genera por células vivas en su parte mas profunda y que migran formando el estrato de la muralla.

Sabemos también que existen múltiples factores que intervienen en el buen estado del casco desde la alimentación para poder sintetizar las sustancias necesarias, el clima o ambiente en el que se desenvuelve ya que la humedad excesiva hace que la queratina pierda su rigidez mecánica y con ello su resistencia, la genética que marcara también dependiendo de la raza un comportamiento u otro del estuche corneo, la disciplina o exigencias deportivas, el manejo adecuado por el cuidador o propietario, y entre otros uno no menos importante que es el que nos atañe a nosotros los herradores y que es aplomado, recortado o herrado del casco.

En el caso que se presenta contamos con un individuo que realiza una actividad muy moderada y que tiene todos los cuidados necesarios (manejo, alimentación, recortado, etc.) pero que sin embargo en cuanto el casco crece lo mas mínimo, su muralla no es lo estructuralmente resistente que debería para poder soportar la dinámica del casco, elasticidad, soporte, etc., y cada vez que se realiza el aplomado el animal queda sensible por unos días.

Cuando nos encontramos con este problema estructural del casco o en otros donde existe perdida de la muralla por enfermedad de la línea blanca, traumatismos, cuartos etc. Sabemos que fijar una herradura tradicional de acero con clavos no deja de ser aun más traumático para la integridad de la muralla y que a veces se hace imposible, por lo que podemos optar por emplear otros recursos como son fijar con pegamentos especiales o uretano diferentes herraduras que existen, de aluminio, goma, o mixtas que no debilitaran la tapa del casco, amortiguaran mejor y darán un conjunto mas compacto, lógicamente serán mas o menos recomendables según la disciplina que realice el caballo.

También hoy en día existen uretanos específicos para la reconstrucción de la muralla y que permiten añadir material formando parte de la estructura del casco, de hecho lo empleamos en extensiones para modificaciones ortopédicas en desviaciones angulares y flexurales en potros, o poder reequilibrar desajustes latero-mediales en adultos, etc.

Procedemos en este caso a escofinar y retirar con extremo cuidado las partes de la muralla muertas sin consistencia y lijar bien toda la superficie para poder llevar a cabo la técnica.

Una vez preparadas las superficies procedemos a colocar el material (Super Fast. Vettec) delimitando las zonas que deseamos añadir, el material endurece en unos minutos y colocamos una segunda capa en el perímetro del casco unido a la anterior.

Cuando el material esta compacto podemos labrar con la legra y trabajar el material simulando el contorno de una herradura.

Del mismo modo procedemos al acabado del perímetro exterior del casco en su parte mas distal.

Una vez acabado observamos como el material se une de una forma compacta y protege toda la zona de la muralla, este material es lo suficientemente resistente como para poder permitir la actividad del animal evitando la sensibilidad que normalmente padecía. Una vez que lo hacemos andar comprobamos como marcha de una forma cómoda y fluida.

Este material además de servir de protección en este caso, nos permite escofinar y aplomar según nos convenga si fuera necesario, equilibrar de forma latero-medial, cambiar ángulo etc.

Transcurrido un mes observamos como el material se mantiene en perfectas condiciones, por lo que podemos mantenerlo el tiempo normal hasta proceder al siguiente aplomado.

                1 mes antes                                       1 mes después

Queda patente que los nuevos materiales de que disponemos nos ofrecen en muchos casos una solución a medida, que de otra forma como hace años relegarían al animal a mantenerse confinado en un box y con problemas constantes sin poder realizar ningún tipo de actividad. Al igual que decía al principio, los herradores tenemos responsabilidad directa sobre el cuidado del casco y en muchos casos somos los únicos capaces de buscar y materializar soluciones al herrado tradicional con nuevas alternativas, sin duda nuestra fin ultimo es el de procurar bienestar y mantener un equilibrio entre el uso que se le da al caballo y la forma adecuada de protegerlo, huyendo de modas o polémicas, la experiencia y la mente abierta a los avances con la practica y uso de los mismos son los que crean el "Manual Personal" del BUEN HACER.

Autor: Juan Carlos Blázquez – JC Farrier

Eki Herrajes

Tranquilizantes para herrar caballos

La valoración del uso de tranquilizantes para herrar caballos dificiles, ha de ser considerada bajo al menos cuatro puntos de vista distintos y a su vez interrelacionados entre sí.

Tranquilizantes para herrar caballos

 

Los alegatos, ya sean a favor o en contra, han de ser contemplados bajo distintos parámetros que cambian respecto a las coincidencias o discrepancias del herrador con el caballo o las condiciones en que se practica el herrado. En el siguiente articulo analizaremos los distintos puntos de vista desde los cuales de decide la administración de un tranquilizante medicamentoso por parte de un herrador a un caballo difícil. Para un mejor análisis del tema, unificaremos todos los distintos parámetros de actuación sobre tres puntos principales:El propietario del caballo, el efecto del tranquilizante sobre el caballo, y el herrador del caballo como individuo administrador del tranquilizante y responsable en ultima instancia ante la ley y el propietario del caballo.

El propietario del caballo.

Generalmente, el propietario del herraje es completamente ajeno a éste en los tiempos modernos. Atrás quedan los tiempos en que el dueño del caballo se desplazaba hasta la herrería para herrar su caballo, no solamente presenciando la operación del herrado, sino incluso participando activamente en el mismo, sosteniendo las manos y pies del animal cuando se herraba al “estilo español”. Hoy dia, el herraje del caballo ha derivado en la costumbre de que el herrador hierra al caballo al “estilo inglés” , sin necesidad de ayudante que sostenga los pies del caballo. Esta práctica ha supuesto un gran descanso para el propietario,que no necesita estar presente durante el herrado ni necesita sostener el mismo los pies,o en su defecto, tener que pedir ayuda para tan enojosa y cansada operación. La práctica general en los clubes ecuestres consiste hoy dia en que el propietario se limita a ordenar que se hierre su caballo y pagar la factura correspondiente. Esta relación del propietario con su caballo, en lo que respecta al herraje del mismo, deriva en una serie de graves inconvenientes, como son por una parte,el desconocimiento del propietario acerca de las dificultades del herraje y de otra parte, a la pérdida de la sana costumbre de acostumbrar al caballo desde potro al manejo de pies y manos, con el fin de facilitar el herraje del animal en el futuro. A este asunto son claro ejemplo frases que se oyen del estilo de “Es fácil herrar…” o “Yo pago para que lo hierren, así que es cosa del herrador levantarle los pies..” Con esta,a veces nula, relación entre el propietario y el herrador, no es de extrañar que a la vista de la factura,el propietario se queje del elevado precio de ésta, buscando a veces, motivos infundados de queja,tales como la excesiva e inapropiada administración de tranquilizantes. Estos medicamentos son caros,debido al monopolio de sus empresas fabricantes, y suponen un elevado aumento de la tarifa del herraje. Tambien influye en muchos propietarios la distinta opinión que se tiene sobre la idoneidad de los protocolos seguidos por veterinarios y herradores. Cualquier veterinario pone un tranquilizante a un caballo para una observación de cualquier tipo y es bien vista por el propietario del caballo, en tanto que si el herrador recurre a los tranquilizantes como ultimo recurso para controlar a un caballo difícil, se le suele achacar cobardia, comodidad e incluso se opina que es producto de las prisas. Se suele comentar entre herradores, que si el medicamento tranquilizante fuese gratuito, la gran mayoria de los propietarios no pondrian objeción alguna a su administración.

Efecto del tranquilizante en el caballo.

No parece probado que la administración de tranquilizantes suponga un riesgo para la salud del caballo. Los estudios farmacológicos realizados por los fabricantes, demuestran que a la dosis recomendada no afectan al animal mas allá de los efectos buscados en el periodo de tiempo deseado. Algunos efectos secundarios están controlados a la dosis y posología recomendadas por el fabricante, aunque hay un riesgo inherente a la administración de fármacos a individuos que puedan padecer alguna enfermedad que contraindique la administración de los mismos. La mayoría de los tranquilizantes utilizados para el herraje de caballos hoy dia son completamente seguros, no atraviesan la barrera placentaria, por lo que se puede tranquilizar a una yegua en las ultimas etapas de la gestación. El efecto secundario consistente en el prolapso del pene, observado en sementales tras la administración de tranquilizantes basados en la acepromazina, ha sido eliminado en los modernos tranquilizantes basados en el uso de la detomidina ,la romifidina y el butorfanol. No obstante la seguridad ofrecida por el fármaco en si, no se deben de despreciar las actitudes del caballo sedado o que se va a sedar. Efectivamente, hay animales extremadamente sensibles a los pinchazos con agujas hipodérmicas , comportándose con inusitada violencia ante la sola vista de una jeringuilla. En estos casos las dificultades para herrar al caballo se ven aumentadas. Un caballo sedado es un animal que tiene disminuidas algunas de sus funciones vitales y percepciones. La mayoria de los medicamentos utilizados para la tranquilización de caballos para su manejo y herrado, tienen un efecto ligeramente analgésico, pero en modo alguno disminuyen la percepción espacio- temporal del caballo. El caballo no solamente sabe perfectamente donde está y lo que se le está haciendo, sino que parece probado que la administración de algunos tranquilizantes provoca hiperacusia, es decir,el caballo oye los sonidos muy aumentados.Tambien se conoce que las reacciones negativas del animal sedado son mucho mas exageradas. Un caballo sedado reaccionara mas intempestiva y mas sorpresivamente que otro animal sin sedar, lo que añade un peligro añadido al manejo de animales sedados. No existen estudios acerca de los efectos de una administración prolongada en el tiempo de tranquilizantes ni de la posible adicción a este tipo de medicamentos, aunque se supone que la esporádica administración de los mismos, como puede ser la cadencia de herraje, no conlleva riesgo de adicción. Uno de los efectos a tener en cuenta en el herraje del caballo sedado es el valor analgésico del sedante. Efectivamente, del mismo modo que la tranquilización del caballo muchas veces consiste en suprimir ese dolor en las articulaciones o en el dorso que es lo que hace al caballo difícil para herrar, puede volverse en nuestra contra al evitar que el caballo sienta el dolor producido por un clavo que esta comprimiendo o hiriendo el tejido vivo del pie.

El herrador, el caballo y el tranquilizante.

Desde la invención del herrado, uno de los problemas de mas difícil solución consistió en como facilitar el manejo de caballos difíciles, nerviosos e incluso malignos. Algunos métodos consistentes en instrumentos de tortura o de sujeción del caballo, fueron a lo largo de la historia del herraje, fuente de lesiones de todo tipo tanto para los propios caballos como para los operarios encargados de realizar la operación del herrado. Con la práctica a la inglesa, en que el herrador sujeta el pie del caballo a la par que lo hierra, aumentan las probabilidades de tener una lesión o sufrir un accidente. La introducción de los tranquilizantes medicamentosos en la practica del herraje, supuso un gran avance en la mejora del manejo de los caballos difíciles, con la consiguiente repercusión en la calidad del herraje de estos caballos, que debido a las dificultades de su carácter, jamás podían disfrutar de buenos herrajes, lo que, agravando el estado general de sus cascos, hacia que se les tuviese que herrar mas a menudo, entrando en un circulo vicioso del que solamente se salía sacrificando o desechando al caballo, a resultas de su cojera o del accidente producido al herrador o a sus ayudantes. No obstante, el herrador debe de enfrentarse a ciertos problemas que el uso de los tranquilizantes acarrea. La posesión y administración de fármacos por parte del herrador esta sujeta a premisas importantes de tipo económico, legal y de manejo. Como hemos citado antes, un caballo sedado es un caballo que ha disminuido notablemente los riesgos inherentes a su herrado, pero en modo alguno es un caballo fácil de herrar. Un caballo sedado no es un caballo que se pueda herrar en cualquier sitio o en cualquier circunstancia, antes bien,las especiales características del comportamiento del caballo sedado aconsejan herrarlo en un lugar y un ambiente apropiado. Hemos visto como las intempestivas y sorpresivas reacciones del caballo sedado desaconsejan en todo punto herrarlo en lugares estrechos e incómodos, antes bien se requiere un lugar espacioso y seguro, donde el herrador y sus herramientas puedan ponerse a salvo de una reacción violenta del animal. Dado que los tranquilizantes provocan hiperacusia, es decir, excitan enormemente el sentido del oído del caballo, haciendo que lo que en realidad son susurros parezcan gritos desaforados, cabe pensar que el mejor sitio para herrar un caballo sedado no es la herrería de un centro ecuestre, donde se reúne la gente ociosa a observar o criticar la labor del herrador en las horas punta de las hipicas. Por este motivo, no es de extrañar que los herradores prefieran herrar en las primeras horas de la mañana, cuando hay poca gente curioseando. Dado que en España la tenencia y el uso de medicamentos esta regulado por ley, al herrador se le presentan diversos problemas. Legalmente,la tenencia de tranquilizantes medicamentosos esta sujeta al acompañamiento en todo tiempo de la preceptiva receta veterinaria o medica expedida por un facultativo colegiado, que a su vez se hace responsable de la correcta administración de este medicamento El SEPRONA, Servicio para la Protección de la Naturaleza, dependiente de la Guardia Civil, es celoso garante de estas disposiciones legales, con multas que pueden alcanzar una gran cuantía económica, dependiendo de la cantidad y composición de los medicamentos. En España, y mientras no se derogue la ley, la práctica del oficio de herrador esta sujeta a la supervisión veterinaria. Es decir, legalmente, todo herrador debe de tener un veterinario que lo supervisa y aprueba. Generalmente, es este veterinario quien expide las recetas y autoriza al herrador a utilizar el sedante en la forma y lugar que estime conveniente .Este punto es muy importante para el herrador, pues en la jurisprudencia europea y española hay casos de responsabilidad civil del herrador que fueron desestimados judicialmente al demostrarse que los tranqulizantes habían sido administrados con supervisión veterinaria. Por otra parte, debido al libre precio de los medicamentos veterinarios, estos productos tienen un elevado valor económico, lo que obliga al herrador de una parte a desembolsar una fuerte cantidad de dinero cada vez que compra tranquilizantes y a cobrar al cliente un asimismo elevado precio por el producto administrado. La mayoría de las veces, los herradores no solamente no ganan dinero en los productos tranquilizantes, sino que asumen todos los riesgos inherentes a la tenencia y administración de tranquilizantes sin contrapartida económica alguna. Como colofón solo resta por decir, que cada caballo es un mundo y cada herrador es otro mundo distinto. Para el herrador, los tranquilizantes son una herramienta mas, que está ahí y que hay que saber usar con discreción y oportunidad. La profesionalidad del herrador en el capitulo dedicado a la tranquilización del animal difícil consiste en saber cuando un caballo necesita ser sedado para la seguridad de todos, operarios y caballos, y cuando un caballo se puede herrar sin necesidad de sedarle .En el mundo existen caballos dóciles y caballos malignos. Existen propietarios que no tienen inconveniente en que el herrador administre un tranquilizante, y hay propietarios intransigentes. Existen, por ultimo, herradores temerarios que arriesgan su integridad física o la de caballos por motivos diversos, y hay herradores medrosos que consideran que el caballo ha de ser como de piedra para herrarlo. En el equilibrio entre estas variables, es donde reside una correcta actuación ante el caballo difícil,de manera que el cliente quede contento, el herrador satisfecho y el caballo, bien herrado.

Autor: Gabino Fernandez Baquero

Eki Herrajes

Herrador / Veterinario: Una “simbiosis” poco frecuente.

En razón de la importancia de la temática que será expuesta, he requerido opiniones del Dr. Hugo Alberto Funtanillas, Medico Veterinario (Argentina) y Constantino Sánchez Martínez, Herrador (España)

Herrador / Veterinario: Una “simbiosis” poco frecuente.

El título de este artículo hace referencia a la relación ideal que debería existir entre el Herrador y el Veterinario, pero que sólo en contadas ocasiones se hace presente. Esa relación será analizada desde el plano netamente laboral en lo que hace a roles, responsabilidades y lo económico, en razón de las frecuentes disidencias o desencuentros que afloran en el trabajo cotidiano y que, lejos de jerarquizar al binomio Herrador / Veterinario, lo deterioran a partir de las incómodas situaciones que se generan. Dicha relación “simbiótica” no siempre está presente en la realidad del trabajo diario, y se debe al desconocimiento de un simple concepto basado en la responsabilidad mutua. A continuación, expongo el desarrollo de dicho concepto.

En la actualidad, tanto el Herrador como el Médico Veterinario, consolidan el crecimiento profesional ampliando sus conocimientos de forma permanente, donde uno de los objetivos es poder ingresar y permanecer en un mercado cada vez más competitivo, y esto se debe a que existen conocimientos teóricos a los que cualesquiera de las partes puede acceder, con fines de optimizar su desempeño o ejercicio profesional.

Ambas partes cuentan con el derecho de ampliar sus conocimientos, pero tanto una como la otra no deben permanecer ajenas a la limitante del ejercicio práctico, y a la aceptación de las responsabilidades y roles correspondientes a su profesión. De esto último se infiere lo siguiente: <Cada una de las partes debe conocer y respetar el “territorio” de la otra>

Debido a que cada oficio tiene como objetivo final velar por el bienestar del animal, el crecimiento profesional de las partes, a través de la información, es permisible y positivo; además de cumplir un rol muy importante en la interacción entre ambos y en la profesión de cada uno.

Si el Herrador desea practicar los conocimientos teóricos sobre medicina veterinaria y sus amplias ramas, previamente, deberá cumplir con los correspondientes estudios y obligaciones que ello representa. A la inversa, si el Médico Veterinario desea llevar a la práctica los conocimientos teóricos sobre el recorte de cascos, el forjado y la colocación de herraduras, deberá aprender lo concerniente al oficio de Herrador. Podría decirse, entonces, que: <El límite de la adquisición de los conocimientos de cada oficio se encuentra donde comienza la aplicación práctica de los mismos>

Cabe destacar la existencia de personas que ejercen ambas profesiones de forma paralela. Y esa es la fehaciente prueba de que estamos ante la presencia de dos profesiones totalmente diferentes, pero perfectamente compatibles. Claro está, que es imposible que una misma persona discrepe consigo misma en el momento de requerir el ejercicio de dos profesiones simultáneas, simplemente las complementa. Con este ejemplo, puede deducirse cuán considerables pueden ser los beneficios cuando Herrador y Veterinario llegan a conformar un sólido equipo de trabajo. No obstante, en la mayoría de los casos, las dos profesiones se ejercen por separado.

Como características individuales de cada una de las partes, el Médico Veterinario cuenta con el aval de haber cumplido con un determinado ciclo de aprendizaje, con fines de acceder a un título. Estar titulado le permite recibir respaldo institucional, pero a su vez, le obliga a responder ante un código de ética establecido por un consejo profesional. Sin embargo, como en todos los oficios, dicho aval, no garantiza un ejercicio que cumpla con los elevados estándares de la profesión en cuanto a idoneidad. Por otro lado, el Herrador, sobre todo en los países subdesarrollados, donde no cuenta con asociaciones legales que lo respalden, accede a una formación empírica y a un crecimiento basado en información que rescata de diferentes escuelas, seminarios y bibliografía. En esta búsqueda de conocimientos, juegan un rol importante los medios de los cuales éste dispone en el momento y su capacidad para esforzarse en la adquisición de los mismos. Son muy pocos los Herradores que logran certificarse mediante un aval otorgado por una entidad legal. Por lo tanto, la falta de obligaciones éticas y de respaldo institucional, le permiten actuar con mayor libertad, cometiendo, en gran cantidad de ocasiones, actos de irresponsabilidad o negligencia que llevan al perjuicio y sufrimiento del animal, como así también del propietario. Ante esta circunstancia, no existe ningún ente que cuente con el derecho legal de sancionarlo. Pero esta falta de titulación, en numerosos casos, no necesariamente es sinónimo de desconocimiento y falta de profesionalidad.

Claro está que, tanto el Veterinario como el Herrador, durante la práctica de sus oficios, se ven en la obligación de obtener resultados positivos ante sus clientes, de lo contrario, sus carreras profesionales se verían afectadas por el deterioro del prestigio y por la disminución de sus ingresos económicos. La combinación y manifestación de estos factores, inevitablemente, les dificultaría la permanencia en el mercado.

Considero que ambos profesionales cuentan con el derecho y obligación de informarse, no obstante, cada uno debe conocer y respetar los límites del ejercicio práctico, con el fin de no incurrir en actitudes deshonestas.

Las relaciones entre el Herrador y el Veterinario suelen deteriorarse cuando una de las partes aspira ejercer poder sobre la otra, en un intento de conceder mayor valor a sus propios conocimientos, o cuando una de ellas se rebela u opone resistencia a subordinarse ante la directiva de alguien con mayores conocimientos, sean estos teóricos o prácticos. Empero, el verdadero deterioro ocurre cuando entra en juego un factor determinante, y es un simple concepto basado en la triangulación que se genera entre Cliente / Veterinario / Herrador. Desde mi punto de vista, el desconocimiento de este concepto, representante del delgado hilo que divide a un oficio del otro, es la causa que provoca el deterioro de la valiosa “simbiosis” que debería existir.

Esta triangulación entre partes sólo consigue, con o sin intención, diluir responsabilidades. Cuando uno de los profesionales recibe directivas por parte del otro, respecto de qué corresponde hacerse en un caso determinado, debe prevalecer el previo acuerdo de responsabilidades, sin involucrar al cliente; cosa que no siempre ocurre. El cliente se ve involucrado porque recibe responsabilidades que deberían permanecer sólo entre los profesionales. Siendo dichas responsabilidades, de forma indirecta, asumidas por el cliente, ya que es quien debe pagar con dinero los servicios recibidos.

El accionar inadecuado de la triangulación entre las partes implicadas es el siguiente: Un cliente contrata a un profesional; este profesional, a su vez, subcontrata a otro; y es el cliente quien paga el servicio del profesional subcontratado. Siendo aquí donde reside el error conceptual.

La situación más habitual es que el cliente contrate al Veterinario y éste, a su vez, subcontrate al Herrador, asignándole un trabajo específico; luego, es el cliente quien se ve obligado a pagar los servicios del Herrador. Ante esta circunstancia, aunque sea su deseo, el cliente no debería pagar los servicios del Herrador; quien debe hacerse enteramente responsable del servicio y de los honorarios del Herrador es el Veterinario, contratado por el cliente. Por lo tanto, el cliente debe pagar con dinero sólo al Veterinario, responsable del trabajo terminado.El Herrador subcontratado no debe cobrar dinero del cliente, sólo debe cobrar dinero del Veterinario que lo contrató.

Cuando ocurre esta triangulación, no existen verdaderos responsables en el momento de que surjan hipotéticos errores durante el servicio prestado por cada parte.

Escogiendo el caso habitual entre Veterinario como contratista y Herrador como subcontratado, ante esta triangulación, puede ocurrir lo siguiente:

*Que el Veterinario asigne un procedimiento desacertado al Herrador y que, luego, deba reasignarle otro diferente para salvar el error.Quien responde al desacierto es el cliente, porque debe pagar, dos veces, el servicio del Herrador, a quien, en realidad, nunca contrató.

*Que ante una asignación desacertada por parte del Veterinario, el Herrador deba asumir parte de la responsabilidad, debiendo realizar el trabajo nuevamente, sin ser responsable de ello. Bajo esta misma circunstancia, el Herrador cobra dos veces, lo cual es justo para éste, pero lo haría en detrimento de los intereses del cliente.

*Que el Herrador cometa un error que afecte al cliente. En este caso, se ve obligado a asumir la total responsabilidad, porque es quien cobra el servicio por parte de éste. No obstante, sólo debería de asumir una parte de ella, porque, en realidad, sólo fue subcontratado para realizar el trabajo.Lo justo es que parte de la responsabilidad prevalezca en el Veterinario.

Con el fin de evitar conflictos entre profesionales y procurar proteger al cliente, las opciones son las siguientes:

*Si un profesional subcontrata a otro profesional, con el fin de llevar a cabo un procedimiento específico, el primero debe asumir la entera responsabilidad inherente al caso. Debe cobrar al cliente y debe pagar lo que corresponde al subcontratado.

*Si un profesional no desea subcontratar a otro profesional, evitando asumir las responsabilidades pertinentes, debe delegar las responsabilidades al cliente, otorgándole las opciones que crea conveniente para que sea éste quien escoja al profesional adecuado.

Bajo estas dos opciones, se conserva la relación entre partes, prevaleciendo la “simbiosis profesional”. Siendo una cuestión conceptual, es muy sencillo para las partes acordar la situación, deslindando responsabilidades previo a cada trabajo en conjunto. Mientras esto no se lleve a cabo, el posible conflicto de intereses siempre estará presente.

No hay una profesión más respetada que la otra, una no excluye a la otra, son dos oficios imprescindibles en beneficio del bienestar animal, llevados a cabo por profesionales que deben asumir las responsabilidades que les corresponde, sin excederse en cuanto a la confianza, el desconocimiento y los intereses del cliente.

Autor: Daniel Anz

Daniel Anz