ESPARAVAN OSEO ¿Genética o Consecuencia?

El esparavan óseo es una Osteoartrosis y/o osteítis que afectan con mayor frecuencia las articulaciones intertarsiana distal y tarsometatarsiana, con una menor incidencia de la articulación intertarsiana proximal.

ESPARAVAN OSEO

¿Genética o Consecuencia?

El esparavan óseo es una Osteoartrosis y/o osteítis que afectan con mayor frecuencia las articulaciones intertarsiana distal y tarsometatarsiana, con una menor incidencia de la articulación intertarsiana proximal.

Su presencia es causante de un alto porcentaje de las claudicaciones del miembro posterior, iniciando con un asincronismo del andar del caballo que generalmente se manifiesta con un “galuche” o “galoche” en la mano contraria al miembro afectado cuando se trata de andares diagonales, acompañado de una disminución en el vuelo del casco y un acortamiento de la parte craneal del paso. Cuando la afección es bilateral el caballo presenta un galope en sus posteriores y un trote o trocha en sus anteriores, con un acortamiento en la fase caudal del paso en ambos miembros posteriores. En el caso de los laterales se manifiesta con un acortamiento de la fase caudal del paso en el (los) miembro (s) afectado (s). En general, todos van a presentar un síntoma en particular y es la pisada en pinzas o lumbres, ya sea en mayor o en menor grado, dependiendo del grado de compromiso articular. El común denominador es el desgaste prematuro de las herraduras en las lumbres.

Factores Predisponentes. El factor mas considerado pero no probado es el componente genético, determinado por la alta consanguinidad a la cual ha sido sometido el caballo Criollo Colombiano para poder obtener los ejemplares que cumplan las condiciones deseables; esta alta consanguinidad se daba de acuerdo a los parámetros que se querían obtener, para lo cual se tenia en cuenta la modalidad del andar, la suavidad, el ajuste y la elasticidad del tren posterior, la velocidad de movimientos, el sincronismo, la cadencia, el ritmo y por ultimo algo bien importante, el brío. El resultado final era un caballo que fijaba una conformación anatómica característica,  que daba como resultado un caballo que reunía unas virtudes en el andar tales como: su quietud de anca, el ajuste del tren posterior, el sincronismo de su marcha, la suavidad del lomo y el resortaje del tren posterior. Esta conformación anatómica es la de un caballo con corvejones juntos o con corvejones de vaca, conformación que se mira como un defecto en unas razas de caballos pero que debe ser vista como una virtud en nuestro caballo criollo colombiano. Esta característica en el posterior del caballo esta presente en un gran porcentaje de nuestros caballos. Sin embargo, dicha característica anatómica es altamente predisponerte a la lesión del corvejón, debido a que el miembro del caballo sufre fuerzas de carga superiores en su parte interna y la mayoría de estas fuerzas recaen sobre dicha articulación, sumándole la incapacidad de la articulación para realizar movimientos de rotación sobre la misma, lo que hace que el caballo tenga un desplazamiento natural en círculos de gran tamaño.

 

Sin embargo esto por si solo no determina la presentación clínica de la patología, es necesario que haya otro tipo de factores que desencadenen la enfermedad.

Factores Desencadenantes. El factor de mayor relevancia es el ejercicio y tiene una alta ingerencia en la manifestación clínica de la enfermedad, Ese ejercicio forzado hecho contra el diseño anatómico del caballo causa fuerzas que someten los ligamentos articulares a tensiones muy fuertes que provocan la disrupción de los mismos, además, produce el roce anormal de las carillas articulares de las articulaciones tarsometatarsiana e intertarsiana distal en un grado mayor y la articulación intertarsiana proximal en menor grado, generando el crecimiento anormal de tejido óseo alrededor y en ocasiones dentro de la articulación, provocando dolor por dicho roce en el momento de realizar un movimiento, el crecimiento anormal de hueso (osteofitos) puede ser verificado por medio de un estudio radiográfico.

 

 

Dentro de la doma y específicamente, la doma criolla Colombiana, existe el “torno” o “picadero redondo” de muy poco diámetro (3 – 5 metros), o en su defecto un “botalón”  al aire libre en el cual se hace trabajar el caballo en movimientos concéntricos alrededor del mismo, lo que le genera al caballo un desplazamiento anormal alrededor de un eje. Dicho desplazamiento genera una fuerza de rotación en el corvejón de dentro hacia afuera en el miembro posterior que se apoya, a la vez que el centro de gravedad del caballo se desplaza hacia arriba y medial al eje central, en compensación a la fuerza centrifuga que genera el estar girando en círculos pequeños; por otro lado, al no poseer una capacidad de rotación en la articulación del corvejón el caballo se ve en la imperiosa necesidad de desplazar el miembro que encuentra hacia el interior del circulo por delante del miembro que esta hacia el exterior del circulo y lateral a su eje central, como se muestra mas abajo en la secuencia de figuras del trabajo de un caballo. Lo anterior provoca un aumento del peso sobre el miembro posterior en apoyo que genera un aumento de la presión sobre las caras articulares del corvejón, especialmente la cara medial ocasionando un trauma constante sobre las articulaciones sometidas a dicha presión, lo que a corto plazo genera una proliferación ósea que se acumula sobre las carillas articulares y al rozarse entre si ocasiona dolor y la posterior claudicación.  

 

Con lo anterior no pretendo pontificar sobre el proceso de la doma o sobre el trabajo que deben realizar los “montadores” y/o “arrendadores”, sino por el contrario, el objetivo de este articulo es crear algo de conciencia sobre el tipo, la frecuencia y cantidad de trabajo que el caballo debe llevar en el “torno” o “picadero” circular. La conclusión final es que debemos ser críticos del plan de trabajo del caballo para obtener atletas con un promedio de vida deportiva más alto, sin necesidad de llegar a los tratamientos intensivos y agresivos a los que sometemos a nuestros equinos para obtener una carrera competitiva corta y una vejez traumática y dolorosa. Por otro lado, debemos tratar, en lo posible, por cruzar animales de líneas diferentes y que fortalezcan el tren posterior de nuestros caballos, sin perder su conformación anatómica lograda;  con esto no pretendo descalificar a ningún reproductor, por el contrario, deseo que la genética de estos valiosos animales se perpetué pero con algunas mejoras de sus posteriores.

Edward Daniel Calle Torres

ESGUINCE DEL LIGAMENTO INTER-OSEO (Sobrehueso)

Los sobrehuesos son una importante preocupación de los criadores y expositores de caballos, por su frecuente presentación sin aviso previo y por la limitación que existe al momento de exponer los ejemplares en la pista de juzgamiento.

ESGUINCE DEL LIGAMENTO INTER-OSEO
(SOBREHUESO)
 
 
Edward Daniel Calle Torres

Med. Veterinario y Zootecnista. Mg.

Podólogo, Herrador Profesional

Los sobrehuesos son una importante preocupación de los criadores y expositores de caballos, por su frecuente presentación sin aviso previo y por la limitación que existe al momento de exponer los ejemplares en la pista de juzgamiento. Estos sobrehuesos pueden localizarse en cualquier parte de los miembros, con una mayor incidencia a nivel de la porción inferior de los mismos, es decir, entre el carpo/tarso y la corona, en este articulo hablaremos del sobrehueso (exostosis) provocada por el esguince del ligamento inter-óseo medial del metacarpo (Inter-metacarpiano medial).

 
El esguince del ligamento Inter-óseo medial del metacarpo es una disrupción del ligamento que une el tercer (gran) metacarpiano al segundo (pequeño metacarpiano) (Fig. 1), lesión muy dolorosa en su fase aguda, con una gran tendencia a la cronicidad. De presentación frecuente en cualquier tipo de equino, pero principalmente afecta a los caballos que tienen una conformación de base ancha, con desviación del menudillo hacia adentro (izquierdo), desviación del carpo hacia adentro (valgus), o con rotación del eje central del miembro hacia fuera, y al que se ha intentado “corregir” en forma abrupta su conformación anatómica para mejorar su desempeño (andar) o disimular (tapar) dicha apariencia física. También se puede presentar en equinos con buena conformación (no hablo del ideal) pero que en al momento de realizar su ejercicio cotidiano sufre un cambio brusco de dirección y cuando apoya su miembro sufre tensiones excesivas en la parte interna de dicho miembro. Lesión de frecuente presentación en nuestros caballos debido al nivel de trabajo y a las pruebas de dificultad a las que son sometidos para mejorar su “rienda” y/o probar que tan bien “arrendados” se encuentran. La practica mas frecuente en nuestro medio es la de llamar bruscamente al caballo hacia un lado con la rienda, haciendo que este apoye los miembros anteriores provocando una fuerza de torsión (torque de fuerza) sobre el eje de los miembros que se están apoyando mientras gira sus posteriores en forma brusca e insegura mientras atiende la orden impartida por el montador a través del freno, filete o “jetera”; esta acción generalmente se produce en forma libre y espontánea o contra las “baretas” del corral, contra las tablas del picadero o en su defecto contra una pared, lo que no da espacio al caballo para realizar un movimiento de defensa y tenga que apoyar sus miembros anteriores de cualquier forma sobre la superficie que se encuentre pisando, haciendo que el peso al momento de gira se vaya sobre el (los) miembro(s) que se estén apoyando, generando tensiones anormales sobre las estructuras de soporte y suspensión que se rompen en su parte mas débil (Fig. 3).
 
Los signos de la lesión se manifiestan por una cojera insidiosa de leve (“galuche”, “galoche”) a manifiesta (claudicación evidente), con tumefacción de la zona donde ha ocurrido el esguince y dolor a la palpación de dicho lugar (Fig. 2). Se debe destacar que la mayoría de las veces no se presentan signos de la lesión, la única manifestación evidente es que con el tiempo y la repetibilidad de la lesión se presenta un aumento de volumen en la región proximal medial (interna) de la caña (gran metatarsiano) provocada por la proliferación osea que se produce por la ruptura del ligamento y la posterior cicatrización del ligamento y del periostio lastimado, acompañada del compromiso de tejidos blandos. Cuando este aumento de volumen aparece, lo mas frecuente es que se llame al herrador para que herre el caballo con herraduras “correctivas”, porque se esta “candeleando” (rozando) con las herraduras en la parte alta de la caña, para lo cual el susodicho “profesional” del herrado aplica sobre el casco todos sus conocimientos y procede a poner unas herraduras que alivien la dolencia (generalmente una herradura con extensión de talones en ángulo de 45° a 90°, llamada comúnmente “Turca”), pero por desconocimiento de causa generalmente se provoca el efecto contrario, haciendo mas evidente la dolencia al aumentar las tensiones sobre los ligamentos inter-óseos mediales, agravando por consiguiente el cuadro. Por defecto se llama a consulta al veterinario, que generalmente formula un analgésico y anti-inflamatorio por 5 días y reposo de una semana, y en ultima instancia consultan al podólogo, traumatólogo, ortopedista o especialista en miembros, quien en su inmensa sabiduría sugiere la infiltración con corticosteroides o la intervención quirúrgica para disminuir el aumento de volumen ya estabilizado y con neoformacion ósea. Todo esto se podría evitar si al menor signo de asincronismo de un caballo al ejecutar su andar normal de trabajo, se cita a la persona indicada para diagnosticar y manejar una entidad que puede ser controlada de forma conservadora.
 
Como siempre, el objetivo de estos artículos no es el de vulnerar la credibilidad que se tenga con los profesionales aquí mencionados (Montadores, Herradores, Veterinarios, Podólogos, Traumatólogos, Ortopedistas) y mucho menos el de recomendar una terapia o tratamiento, por el contrario, se trata de reflexionar sobre una entidad de frecuente presentación, de fácil manejo, poco comprendida, que se puede evitar simplemente con la no exposición a los factores desencadenantes de la lesión. Se debe hacer un esfuerzo conjunto por parte de todo el equipo de trabajo que rodea al caballo y darle las mejores opciones para no inducir a lesiones innecesarias que limitaran la vida atlética del equino.

Los herradores deben estar en la capacidad de identificar la lesión y recomendar el herrado protector. Los veterinarios deben tener suficiencia en las diferentes patologías de los miembros o en su defecto remitir el paciente al especialista para evitar daños subsecuentes. Los podólogos, traumatólogos y ortopedistas, estamos en la obligación de informar, culturizar y dar la suficiente información para que estas entidades sean de conocimiento general y así disminuir su incidencia. Por Ultimo, los montadores deben estar enterados de la forma en que se produce la lesión y diseñar un programa de ejercicio y trabajo que propenda por la no presentación de la misma.

Edward Daniel Calle Torres

EQUILIBRIO Y BALANCE DEL CASCO

Cuando pensamos en equilibrar el casco del caballo debemos tener en cuenta tres dimensiones o aspectos principales

EQUILIBRIO Y BALANCE DEL CASCO
 
Edward Daniel Calle Torres
Medico Veterinario y Zootecnista, Mg.
Herrador Profesional
 
 
Cada vez que se imparte un seminario, taller o una conferencia sobre herrados, siempre sale a relucir un comentario seguido de una pregunta de rigor, “tengo un caballo que volea las manos, ¿de donde le saco al casco?” Y como es lógico, a una pregunta de este tipo solo cabe una respuesta igual, “Se le saca de donde le sobre pero sin desequilibrar el casco, ni la pisada del caballo, es decir, se debe equilibrar el casco de acuerdo a la conformación del caballo”; los asistentes se quedan pensando y luego viene otra pregunta, ¿Cómo se hace eso? Ahí esta el meollo del asunto, una frase fácil de decir para una acción un tanto difícil de ejecutar y mucho mas de explicar, sin embargo, tratare de explicar de la mejor manera que se debe hacer para equilibrar y balancear un casco de acuerdo a la conformación del caballo.
 
Cuando pensamos en equilibrar el casco del caballo debemos tener en cuenta tres dimensiones o aspectos principales. Estos son: Aspecto dorsal (figs. F y G), aspecto lateral (figs. D y E), y el aspecto ventral (Figs. A, B y C). Aunque todos son importantes, siempre vamos a tener una prioridad, dicha prioridad es la manera en que el caballo ejecuta su pisada, por tal motivo, el aspecto o zona que reviste mayor impacto en el andar del caballo es el ventral, le sigue en importancia el lateral, luego el dorsal; este ultimo es el que se va a observar directamente y será el blanco de todas las criticas una vez terminado el trabajo, sin embargo, es el que reviste menor importancia, su relevancia se fundamenta en gran parte en lo estético, con un aporte sustancial en el balance de la masa necesaria para equilibrar el centro de gravedad.
 
 
ASPECTO VENTRAL
 
Una vez observado el caballo en sus diferentes formas de desplazamiento, procedemos a revisar los desequilibrios que se presenten, empezando por el ventral, debemos tener en cuenta puntos de referencia tales como: los talones, la línea blanca, las pinzas o lumbres, el vértice y el surco central de la ranilla, así como, el espesor de la pared o muralla a nivel de talones y cuartas partes (figs A, B y C). El primer paso es el de demarcar la circunferencia del casco para determinar su forma, luego tomamos puntos de referencia iniciando con una línea que divida el casco en dos partes con una orientación de anterior a posterior pasando por el medio del surco central de la ranilla, dividiendo el vértice de la ranilla en dos y llegando desde los bulbos o pulpejos hasta las lumbres o pinzas, posteriormente trazamos dos líneas transversales, una en las lumbres y que vaya de hombro a hombro a nivel de la línea blanca, otra de talón a talón y que atraviese la parte posterior de la ranilla; luego unimos un extremo de la línea transversal de las lumbres con el extremo opuesto de la línea de los talones, lo que genera dos líneas adicionales que se cruzan, y por ultimo, trazamos una línea transversal que vaya desde los extremos mas anchos (cuartas partes) del casco y cruce las líneas anteriores; esto divide el casco en varios triángulos (zonas o cuadrantes). En el casco desequilibrado dichos triángulos o cuadrantes serán irregulares y de mala distribución y las líneas que se cruzan no tienen un punto (centro) común (fig. A), esto nos indica que el centro de gravedad del casco esta desviado y que la fuerza de la palanca (torque de fuerza) será ejecutada hacia el sitio donde tenga mayor masa o peso, lo que generará un movimiento exagerado o acentuado hacia donde esté ubicada dicha masa. Teniendo en cuenta la forma del casco, el desequilibrio del mismo y el desplazamiento del centro de gravedad procedemos a realizar el desvase o recorte del casco, esto lo hacemos retirando el peso adicional que tiene en el lado de mayor masa. Una vez realizado el recorte del casco, los cuadrantes deben tener una forma muy similar y de un tamaño muy parecido y las líneas que se cruzan deben pasar por un mismo sitio (fig. B). Teniendo el casco recortado procedemos a hacer el adobo (arreglo) de la herradura haciendo las modificaciones a que tenga lugar para poder balancear el casco y mejorar el desplazamiento del caballo, procedemos a ajustar la herradura contra el casco y luego clavamos y fijamos la herradura, en este proceso la herradura debe conservar la forma que se le dio al casco y suplir las deficiencias que no se pudieron mejorar con el recorte, de tal forma que los cuadrantes (triángulos) opuestos queden lo mas parecido posible, es decir, mas o menos de la misma forma y área, de igual manera, las líneas deben cruzarse en un punto común posicionando el centro de gravedad del casco en un lugar mas natural y apropiado. Una vez logrado esto ya tenemos el equilibrio ventral o de pisada del caballo. Tenemos que recordar que al realizar el equilibrio ventral o de pisada también debemos tener en cuenta el equilibrio lateral para realizar el recorte del casco en forma adecuada.
 
ASPECTO LATERAL.
 
Al equilibrar el aspecto lateral lo que buscamos es que el eje cuartilla casco (fig D y E) sea lo mas recto posible sin crear ángulos en la unión del casco con la piel (corona), este eje va desde el centro lateral del menudillo hasta la parte ventral del casco que contacta con la superficie de apoyo y en forma paralela a la pared dorsal de la cuartilla y del casco. Cuando el casco esta desequilibrado, el eje cuartilla casco forma ángulo (hacia delante o atrás) a nivel de la corona (fig. D) generando tensiones excesivas sobre los flexores (eje cuartilla casco quebrado hacia atrás) o sobre la apófisis extensora de la tercera falange o sobre los extensores (eje cuartilla casco quebrado hacia delante). Para lograr el equilibrio lateral del casco en consonancia con el equilibrio ventral y el dorsal debemos recortar la parte del casco que este sobrando, ya sea en las pinzas o lumbres cuando el eje cuartilla casco esta quebrado hacia atrás, o en los talones cuando el eje cuartilla casco este quebrado hacia delante. Con lo anterior buscamos que dicho eje quede lo mas recto posible y paralelo a la línea dorsal de la cuartilla y de la pared dorsal del casco, generando una postura mas natural y con mayor comodidad en el desplazamiento del caballo. Se debe tener en cuenta la postura del caballo al momento del recorte del casco para poder diferenciar si el ejemplar tiene un defecto de conformación o si el desequilibrio es causado por descuido en el herrado. Se debe realizar el recorte de un par isolateral, es decir, que se deben arreglar las manos o los pies simultáneamente para poder verificar que no existan diferencias marcadas entre un miembro y otro. Luego se procede a fijar la herradura adobada poniendo mucho cuidado que no se vaya a desplazar hacia los lados o hacia atrás. Cuando se haya logrado el equilibrio o lo mas parecido al equilibrio lateral y antes de fijar la herradura debemos de esbozar el equilibrio dorsal, que depende tanto del ventral como del lateral y se concluye una vez fijada la herradura con dos clavos, uno en cada lado a nivel de cuartas partes.
 
ASPECTO DORSAL
 
Como se dijo antes, es el de menor importancia, pero el que se va a observar directamente y el blanco de todas las criticas, es decir, que es el que deja como un campeón al herrador o simplemente como uno mas que “no pudo arreglar el caballo”. Un casco desequilibrado en su aspecto dorsal tendrá mayor masa hacia un lado del casco con respecto a su eje axial o central y provocará que el casco ejecute un vuelo mayor hacia el lado donde este ubicada dicha masa. Para lograr el equilibrio dorsal debemos tomar primero el arreglo ventral del casco y tomar el espesor de la muralla o pared a nivel de los talones y cuartas partes y continuar con este mismo espesor alrededor del casco, una vez logrado el espesor deseado, procedemos a adobar la herradura de acuerdo a la forma que se obtuvo del casco y compensando la pequeñas variaciones del mismo. Fijamos la herradura y procedemos a escofinar la pared dorsal del casco hasta donde el borde de la herradura lo permita, con esto garantizamos un arreglo parejo de la muralla o pared sin extralimitarnos y sin dejar sin protección los elementos internos del casco, de igual manera, garantizamos que entre la línea blanca y la parte externa de la pared dorsal haya suficiente sustancia para sostener los clavos remachados y por consiguiente la herradura. Una vez escofinada la pared dorsal el casco y al ser este, dividido por un eje central, el casco debe quedar repartido en dos partes mas o menos iguales y sin que se vea torcido o desviado hacia el lado contrario al que esta desequilibrado.
 

Todo lo anterior solo es una breve explicación de cómo se logra equilibrar el casco, la verdad es que esta explicación debe complementarse con la practica rutinaria y con un análisis completo de la conformación del caballo, así como, de la disciplina deportiva para la cual ha sido diseñado o utilizado. Es supremamente difícil dar recetas milagrosas, por tal motivo, cada caso debe ser mirado como un individuo diferente y de esta manera tomar la determinación de la forma en la cual se va a arreglar el casco, y así mismo, como se va a adobar la herradura. Es probable que este articulo genere mas dudas en vez de resolverlas, pero es un inicio a la comprensión de cómo se debe herrar un caballo sin causar daños serios al hacerlo. El equilibrio del casco debe complementarse con el entendimiento de la biomecánica del movimiento del caballo en las diferentes velocidades de desplazamiento y de la forma en que interviene la palanca (miembro) y la influencia del centro de gravedad tanto del casco como del miembro que se desplaza o se apoya. Esto será objeto de otro artículo en el futuro. Recuerden que el objetivo de los artículos de “Herrar mas ciencia que arte” no pretenden ser dogma de Fé, su objetivo es el de crear conciencia alrededor de una practica ancestral, tradicional y en la mayoría de las ocasiones realizada de manera arbitraria y descuidada siempre en perjuicio del caballo y en detrimento de la credibilidad del gremio caballista por parte de los legos.

 

Bibliografía
 
Ruthe Hermann, Müller Heinrich, Reinhard Friedbert, Tratado de podología y arte de herrar, quinta edición, Editorial Acribia, Zaragoza España. (2.000).

Hickman John, Humphrey Martin, Manual y técnicas de herrajes de Hickman, Guía ilustrada completa, Segunda edición, Harcourt (1.999)

 

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Edward Daniel Calle Torres

TALONES BAJOS (Remetidos, Huidizos)

Uno de los casos mas comunes con los que nos encontramos al herrar un caballo es un casco pando caracterizado por la casi ausencia de los talones y con un marcado desequilibrio del eje cuartilla casco

TALONES BAJOS
(REMETIDOS, HUIDIZOS)
 
            Edward Daniel Calle Torres
Medico Veterinario Zootecnista. Mg.
Herrador Profesional.
 
Uno de los casos mas comunes con los que nos encontramos al herrar un caballo es un casco pando caracterizado por la casi ausencia de los talones y con un marcado desequilibrio del eje cuartilla casco lateral, el cual se quiebra hacia atrás, ejerciendo mayor estrés sobre el aparato suspensor del pie (flexores digital superficial y profundo, ligamento suspensor, ligamentos sesamoideos, huesos sesamoideos proximales y el navicular), lo que en el corto plazo ocasiona diversas patologías (tendonitis, desmitis y hasta un síndrome del navicular); por otro lado, va a ocasionar interferencias en la marcha y una incomodidad general para desarrollar el movimiento normal dentro de la disciplina atlética a la cual esta dedicada el equino. Frecuentemente se acusa a la herencia o al sistema de crianza como la causa primaria de este problema, pero debemos de profundizar un poco mas y  hacernos las siguientes preguntas: Los padres tienen pies pandos? nació el potro con pies pandos, cuartillas largas y caídas y/o con flexores débiles? sufrió el potro alguna enfermedad debilitante en sus miembros que ocasionara el desgaste exagerado de sus talones y la deformación de su casco? Se le arreglaron los cascos (aplomado)? A que edad se inicio su arreglo? Su aplomo fue hecho con base en la conformación del potro? Al iniciar el arrendamiento (doma) el potro se herró previamente? En que momento se herró? Las respuestas a estas preguntas sumadas al análisis de la conformación del casco y del miembro en si, nos orientaran hacia la causa posible de los talones remetidos. Con este procedimiento entraremos a descartar si dicha condición es de tipo hereditaria, congénita o adquirida; lo mas frecuente es que nos encontremos con esta última, con las siguientes excepciones: caballos de tiro, cascos pandos congénitos, debilidad de flexores congénita.

Dentro de las condiciones adquiridas hay unas patológicas, algunas naturales y otras ocasionadas durante el proceso del herrado. Como ejemplo de las patológicas podemos mencionar la fractura a nivel de la parte posterior de la tercera falange; Los cascos pandos naturales se relacionan con equinos en libertad y descalzos, es decir, animales de potrero. La condición ocasionada por el herrador se da en el momento del arreglo de los cascos del potro sin tener presente su conformación y asumiendo el casco del mismo como el de un caballo adulto o al aplomar el casco del adulto abusando del uso de la escofina al desvasar la zona de contacto con la superficie, especialmente la zona de los talones. Estos errores se dan principalmente por la falta de método dentro de la técnica del herrado o aplomado; el error mas frecuente es el de iniciar el corte con la pinza corta-cascos a nivel de los talones bajando innecesariamente esta zona, luego pasan la escofina desde talones hasta lumbres ocasionando una merma adicional, lo que deja al caballo con un aplomo pando, talones caídos y pulpejos desprotegidos, el herrador en cuestión, para poder remediar el daño ocasionado recomienda herrar el caballo con herraduras de talones largos y rectos, ¡¡¡y que estos se extiendan hasta los pulpejo o los sobrepasen!!!!!!. ¡No saben el daño que causan!!!!! La verdad es que al dejar los talones largos lo único que se logra es que aumente la presión sobre el ángulo de unión de los talones del casco con la herradura, presión que es ejercida por el peso del caballo y la reacción de la resistencia del suelo contra los talones de la herradura, me explico: Los tubulos corneales del casco crecen hacia delante y hacia abajo de acuerdo a la angulacion de los talones, dicha angulacion debe ser igual o muy similar a la angulacion de la pared dorsal de la tapa y con la misma alineación de la cuartilla (eje podofalangico); estos tubulos corneales van a soportar la fuerza que ejerce el peso del caballo a través de su eje óseo y por la acción que realiza el aparato suspensor al flexionar el menudillo, de igual manera van a recibir la fuerza que ejerce el suelo (resistencia, fuerza de gravedad) contra el casco ya sea herrado o sin herrar. En el casco sin herrar dicha fuerza es menor pues no existe una palanca adicional sobre la parte terminal de los tubulos corneales que desvíen la dirección de crecimiento de los mismos, la perdida de sustancia cornea es ocasionada por la fricción del casco contra la superficie de apoyo (Fig. 1, A). Cuando usamos la herradura y esta queda un poco trasera (por atrás de los talones), ese trozo de acero que sobresale ejerce presión sobre el talón a manera de una tenaza (palanca), es decir, que tenemos la fuerza del peso del caballo más la fuerza de resistencia del suelo al apoyar el casco herrado contra el suelo, esto nos genera dos vectores que hacen palanca, con el punto de resistencia  ubicado exactamente en la zona donde se unen los talones del casco con la herradura y donde terminan los túbulos corneales del talón del casco (Fig. 1 Circulo), ocasionando presión excesiva sobre los mismo, obligándolos a desviarse o quebrarse a medida que van creciendo, teniendo el herrador que quitar dicha capa cornea por ser inservible como soporte del casco. Este efecto es directamente proporcional a la extensión de los talones, es decir, se incrementa a medida que incrementamos la prolongación de los talones de la herradura por detrás de los talones del casco (Fig.1 B, C y D)

 

Otra practica que se utiliza para mejorar los talones bajos es el uso de plantillas para equilibrar eje cuartilla casco, sin tener en cuenta la densidad de la plantilla a utilizar, la cual debe ser lo mas parecido a la densidad del casco, es decir, la misma dureza; generalmente vamos a usar unas plantillas de menor densidad, mas blandas, ocasionando un hundimiento del mismo dentro de la plantilla al momento de hacer el apoyo, lo que aumenta la fricción al tener el casco mayor movimiento contra la superficie de apoyo, con el consiguiente desgaste progresivo, adicionando el deterioro por el acumulo de detritus y amoniaco, lo que genera una perdida de la unión de la palma con la tapa al contaminarse la línea blanca con bacterias anaerobias; por tal motivo tampoco es una solución viable.

Basado en mi experiencia personal en todos los casos que he tenido a través de mi vida profesional las recomendaciones para un adecuado manejo de esta entidad tan frecuente en los equinos son las siguientes:

1. Realizar un arreglo de los casco de los potros basándose en la conformación del casco del caballo joven, la cual es mas redondeada, mas entalonada, mas topina que la del caballo adulto, para lo cual nos orientaremos por el eje podofalangico y el estado anatómico del casco.

2. Tratar en lo posible de herrar el caballo antes de iniciar el proceso de arrendamiento (doma) para así evitar el desgaste innecesario de los talones y en general de toda la superficie de contacto del casco con la superficie donde se apoya el casco.

3. Al arreglar (desvasar) el casco para poner la herradura, debemos tener en cuenta la conformación del casco y el desgaste que este ha sufrido por la fricción, quitando únicamente lo que este sobrando para lograr un equilibrio lateral del eje cuartilla casco, iniciando el corte siempre desde las lumbres (pinzas) del casco y dirigiéndose hacia atrás sin tocar los talones o cortando lo mínimo necesario, es decir, llegando hasta cuartas partes o un poco mas allá, luego pasamos la escofina ligeramente sobre los talones para nivelar y quitar la parte terminal de los tubulos corneales que se han debilitado, posteriormente escofinamos el resto de la superficie que entrara en contacto con la herradura de tal forma que el casco quede con un equilibrio ventral adecuado que haga que el caballo tenga una superficie de apoyo desviando la fuerza del peso un poco mas hacia delante disminuyendo la presión sobre los talones.

4. La herradura se debe preparar con una extensión de talones que no sobrepase mas allá de una tercera parte de la distancia entre el talón del casco y los bulbos o pulpejos. Debe ser unos mm más gruesa en los talones para mejorar el eje podofalangico y equilibrar las fuerzas que se presentan en el casco al momento del apoyo con el suelo, acompañada de un redondeado de lumbres. La herradura debe tener la misma forma del casco natural y una vez cubra los talones del mismo se debe hacer la extensión de los talones de la herradura. Debe ajustarse próxima hasta un poco más allá de las cuartas partes y de ahí hacia atrás dejar unos 2-3 mm de guarnición o descanso para facilitar la expansión del casco en su parte posterior (Fig. 2)

Esta no es una solución instantánea, por lo regular se necesitan de 4 a 8 meses para que el casco recupere los talones que ha perdido, recordemos que el talón es la zona mas difícil de recuperar, comparado con las cuartas partes y las lumbres, por la velocidad de crecimiento y la fricción continua a la que es sometido por la herradura. Por tal motivo debemos siempre advertirle al cliente como va a ser el proceso y que vamos a esperar en el tiempo, siempre vamos a tener que frenar la impaciencia y no optar por soluciones instantáneas pero no definitivas. 

 

Edward Daniel Calle Torres

LA FISICA APLICADA AL HERRADO (II)

Como observamos en el articulo anterior, el herrado tiene un componente relacionado íntimamente con la física, siendo esta, una parte muy importante al buscar el punto de equilibrio del casco y por tanto, en el andar del caballo, especialmente del caballo de paso Colombiano.

LA FISICA APLICADA AL HERRADO
SEGUNDA PARTE
 
 
Edward Daniel Calle Torres
Med. Veterinario y Zootecnista, Mg.
Herrador Profesional
edwardcato@hotmail.com
 
 
Como observamos en el articulo anterior, el herrado tiene un componente relacionado íntimamente con la física, siendo esta, una parte muy importante al buscar el punto de equilibrio del casco y por tanto, en el andar del caballo, especialmente del caballo de paso Colombiano. No podemos desligar las ventajas mecánicas que ejercen sobre el desplazamiento de nuestro caballo, el casco aplomado y con su peso repartido en forma balanceada, de tal forma que no interfiera con el sincronismo de la ejecución de los diferentes andares (Trocha, Trote, Galope, Paso Fino). Siguiendo con estos lineamientos, retomemos los enunciados de Newton (leyes) y la ley de la gravitación, para profundizar un poco más sobre su efecto en el casco y por ende en el desplazamiento del caballo.

Ley de la Inercia (primera ley de Newton). Esta ley dice que un cuerpo en estado de reposo o a una velocidad de movimiento constante si no hay una fuerza que intervenga sobre él, permanecerá en reposo o a velocidad constante. Es el estado ideal para analizar la conformación y/o la postura del caballo, de tal forma que podamos definir si tiene una conformación ideal, o si por el contrario tiene defectos de aplomos, ya sean a consecuencia de su conformación anatómica o por la postura que adopta con referencia la medio ambiente; recordemos que la postura puede ser influenciada en gran medida por efecto de un recorte y/o herrado hecho de forma negligente y sin cuidado. En esta posición evaluamos la forma que tiene el casco, su tamaño natural y las modificaciones que se han hecho en contra de la forma natural del caballo en cuestión. Hay que hacer énfasis en que todos los caballos tienen medidas parecidas pero diferentes y por tanto, cada caballo debe analizarse de forma individual, Fig. 1.

La segunda ley de Newton nos dice que para que haya un movimiento se debe efectuar una fuerza sobre la masa. Cuando esta masa es variable –como en el caso del casco, que es dinámico en su crecimiento y en los aditamentos que se le agregan – la fuerza que se necesita es igualmente variable y aumenta a medida que se aumenta la masa o el peso, y como es lógico, menor será su aceleración. De donde se deduce, que entre mas grande sea el casco o mas grande y pesada sea la herradura, mayor será el esfuerzo del caballo para levantar este casco y por consiguiente disminuirá su capacidad de aceleración haciendo movimientos más lentos, dando la sensación de tener un desplazamiento lerdo o pesado. O en el caso contrario, a menor masa y menor peso, menor será la fuerza que realizará el caballo para ejecutar su desplazamiento y su aceleración será mayor, lo que hará que el caballo se vea rápido, veloz, ágil, Fig. 2.

La tercera ley de Newton dice que a cada acción hay una reacción igual, en otras palabras si el caballo desprende con mayor fuerza su casco del suelo, hará un movimiento contrario igual en magnitud y apoyara el casco con mayor fuerza; principio o ley de acción-reacción. De igual manera, al tener el casco una mayor masa o peso, generará una mayor fuerza de atracción por parte de la tierra (fuerza de gravedad) lo que a su vez generará un mayor esfuerzo, por parte del caballo, para vencer la fuerza de la gravedad. Lo que nos lleva a la parte más importante dentro de las leyes de la física, la ley de la gravedad.

La fuerza de gravedad actúa sobre todos los puntos o segmentos del cuerpo y su punto de aplicación esta representado por el centro de gravedad, que se define como el centro hipotético donde se concentra toda la masa de un cuerpo. El centro de gravedad se ubica en el sitio donde la masa se reparte en dos partes igual en cuanto a peso y/o volumen, sí el cuerpo es simétrico el centro de gravedad se localiza en el centro geométrico del mismo, en el caso contrario, cuando el cuerpo es asimétrico – como es el caso del casco -, el centro de gravedad se encuentra localizado hacia el sitio de mayor masa o peso, Fig. 3.

Como se dijo anteriormente, cada parte del cuerpo posee un centro de gravedad (brazo, caña, cuartilla, casco, etc.) y sobre el actúa la fuerza de gravedad; cuando dos segmentos adyacentes están íntimamente ligados (cuartilla-casco), pueden considerarse como uno solo y el centro de gravedad estará localizado hacia la parte de mayor masa o peso. De igual forma sucede cuando a un segmento del cuerpo se la adiciona un objeto que se le une íntimamente (casco-herradura), el centro de gravedad se desplazara hacia el extremo donde se le adiciona la masa, Fig. 4.

Cuando se deja crecer exageradamente el casco y/o se le aplica una herradura con un sobrepeso, el centro de gravedad de dicha sección se desplazara hacia la parte que se adiciona, ya sea en peso o en volumen, igualmente, ese desplazamiento del centro de gravedad afectara en gran medida el andar del caballo, modificándolo en forma, amplitud y frecuencia de tranco, Fig. 5.

El caballo, por efecto de la fricción de la superficie de rozamiento contra el casco, con o sin herradura, siempre va a provocar un desgaste proporcional a la forma de su pisada, siendo mayor en las lumbres o pinzas – a no ser que el caballo tenga una patología o un desaplomo grande, que modifique el apoyo en forma sustancial -, por consiguiente el aplomo y el herrado de un caballo debe hacerse, tratando de facilitar el desempeño natural del caballo, buscando que la genética de sus movimientos se manifieste en forma natural y cómoda, para luego hacer modificaciones sutiles en el herrado, si fuera necesario. Lo ideal, es herrar el caballo tratando de modificar al mínimo el tamaño natural del casco, logrando de esta manera, que mantenga su propiocepción sin perder la percepción del exterior a través del tacto con sus cascos, Fig. 6.

Siempre debemos tener en cuenta, que cualquier cambio que se le realice a los cascos y/o a las herraduras, interferirá con el desplazamiento, modificándolo, ya sea para mejorar o disminuir el desempeño del caballo. Recordemos que el caballo de paso se juzga por el sincronismo, la cadencia y la velocidad de sus movimientos – entre otras -; no esta por demás, advertir que en su proceso de evolución, el caballo de paso Colombiano, ha modificado el tamaño y la forma de sus cascos para facilitar sus movimientos – sui generis -, difíciles de encontrar en otros caballos; no podemos permitir que ese trasegar evolutivo se vea disminuido por las tendencias en el herrado y aplomado – sin fundamento -, dadas por la forma en que se herran caballos de otras modalidades atléticas, a los cuales no se les juzga su suavidad en el lomo, la velocidad, sincronismo y cadencia de los movimientos, y mucho menos, la energía con que los realiza. El caballo de paso Colombiano, debe ser tratado como lo que es, un atleta de alto rendimiento cuyo objetivo es obtener la mayor cantidad de batidas por minuto, acompañado de un sincronismo casi perfecto en la ejecución de sus diferentes andares y con una cadencia y suavidad que permite al montador o chalán estar a horcajadas, encima de él, por largos periodos de tiempo sin sufrir mayor incomodidad. No perdamos ese regalo de la naturaleza, cambiando el rumbo de la misma, solo por capricho o por desconocimiento de la biomecánica de los movimientos del caballo de paso Colombiano. Ya es hora de desarrollar tecnologías, temas y procedimientos aplicables nuestro caballo; debemos dejar de importar técnicas utilizadas en caballos con modalidades diferentes, sin hacerles ningún tipo de modificación que permitan mejorar las cualidades de nuestro caballo; es hora de generar técnicas que sean aplicables a otras modalidades atléticas. Tenemos el potencial, no lo desaprovechemos!!!!! 

Bibliografía. 
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  • CINETICA LINEAL DEL MOVIMIENTO HUMANO © 2000 Edgar Lopategui Corsino.mht
  • ANALISIS CINEMÁTICO © 2000 Edgar Lopategui Corsino.mht
 

Edward Daniel Calle Torres