Clasificaciones I Concurso Nacional de Herraje y Forja de Castilla y León

Cálido ambiente entre colegas profesionales, frías temperaturas y el nivel de forja que mejora costantemente.

Adjunto la clasificación del I Concurso Nacional de Herraje y Forja de Castilla y León:


En la categoría de Promoción estos han sido los finalistas:
Primer Clasificado: Luis Eugenio Costumero
Segundo Clasificado: Carles Frigola
Tercer Clasificado: Oscar Martí
Cuarto Clasificado: Xavi Capdevilla
Quinto Clasificado: Jose Alejandro Amat

En la categoría de Habilidad estos han sido los finalistas:
Primer Clasificado: Roger Soler
Segundo Clasificado: Martí Suriñach
Tercer Clasificado: Artur Martí
Cuarto Clasificado: Frederic Reig
Quinto Clasificado: David Canes

Foto: Arantxa Irazusta

Aquí podéis ver más fotos del Concurso (remitidas por Silvia)
http://picasaweb.google.es/sgalanomg/IConcursoNacionalDeHerrajeYForjaDeCastillaYLeN

Eki

REQUISITOS NECESARIOS PARA INICIARSE COMO HERRADOR DE CABALLOS

Contar con los conocimientos teóricos sobre la anatomía del pie del caballo, sus balances, su biomecánica; sobre herraduras normales, terapéuticas y ortopédicas, etc. no basta para comenzar a ejercer la profesión de un día para otro.

Existe un ingrediente fundamental que necesita ser tenido en cuenta, y que la ausencia de éste puede impedir que alguien llegue, siquiera, a la puerta de entrada de la carrera como herrador de caballos.
Comunmente, quienes desean ser herradores por amor al oficio, cuentan con la base necesaria para ello. Pero existe un número de personas que ingresan al oficio sólo por intereses económicos, estos suelen llegar a un punto donde se dan cuenta que les falta algo, y es ese ingrediente fundamental y necesario que se aloja muy dentro de cada persona: Es el conocimiento sobre el caballo como especie.

Debido a que el oficio forma parte de uno de los trabajos más insalubres, sucios y con riego, quien lo tome como sustento de vida debe saber que para lograr una continuidad en el tiempo es necesario contar con previos conocimientos sobre el caballo como especie, además de cierta pasión por el trabajo físico extremo, con cierta dosis de riesgo.
Aquella persona que no haya convivido previamente con caballos, se encontrará con una gran dificultad a la hora de combinar los conocimientos teóricos con la forma de llevarlos a la práctica.

Durante mis cursos de capacitación, he trabajado con alumnos con deseos de aprender el oficio sin contar con conocimientos previos sobre el caballo como especie. Pues se enfrentaban a un problema.
Aquel que posee dificultades para agarrar un caballo en el corral o en el box, cuenta con uno de los mayores impedimentos: la total ausencia de la base que permite iniciarse en el oficio. Conocer al caballo como especie.

Es muy difícil herrar el pie de un caballo sin saber qué es un caballo, sin saber cómo piensa, cuánta fuerza posee y en qué momento la emplearía, cuáles son las consecuencias de una patada, un mordisco o un manotazo, cómo se anticipa una agresión; sin saber si se encuentra en la categoría de caballos mansos, rebeldes, agresivos, asustadizos, etc. Son un sin número de variantes que una persona que ha convivido con caballos las lleva y reacciona ante ellas de forma casi innata. Y son estos conocimientos básicos previos, que permiten a todo herrador iniciarse y mantenerse en el oficio.

Además, como ingredientes secundarios, se encuentran todos los conocimientos sobre el pie en sí, el aplomado, la forja, etc. Pero sin una sólida base sobre lo que rodea al caballo como especie, será muy difícil un inicio y permanencia en el oficio. Conjuntamente, quien desee contar con esta base, debe comprender que para ello se necesita de cierto amor y pasión hacia el caballo.

Quien ya cuenta con esta fundamental base de conocimientos, puede ingresar al campo de batalla, donde el próximo obstáculo a superar es lograr el suficiente entrenamiento físico, con el fin de poder llevar a cabo el trabajo de herrado, propiamente dicho, considerando que el herrador, emplearía la técnica de trabajar solo, sin ayudante.
Quien no logra separar mentalmente la sujeción del caballo del trabajo de sus manos, no podrá concluir en un trabajo correcto. Para ello, debe superar la etapa de entrenamiento muscular y de técnica de posiciones y sujeción del pie del caballo.
Por esa razón, quien se inicia en el oficio, debe atravesar por las etapas básicas, pero indispensables.
Sacar herraduras, limpiar el casco y cortar sus partes sueltas, limar su cara dorsal, realizar las terminaciones, etc. Estos trabajos, tediosos al principio, permiten al principiante adquirir la destreza necesaria para luego poder ingresar a las etapas más complejas.
El desherrar enseña a sujetar el pie del caballo, a soportar la posición de cuclillas, y por sobre todas las cosas, a separar lo que es sujeción del pie del trabajo con las manos.
Quien desee realizar un correcto recorte de casco, debe olvidar que se encuentra sujetando el pie del caballo. Es imposible emparejar correctamente un casco si las piernas tiemblan por cansancio. Es muy difícil realizar un acabado correcto si los músculos de la cintura no soportan la posición requerida.

Asimismo, la habilidad manual llega con el tiempo. Si bien es un trabajo que, a simple vista, se observa rudo, torpe y de poca práctica, en realidad, es un conjunto de técnicas que requieren de gran destreza manual y de tiempo para adquirirla.
Cada herramienta debe ser correctamente utilizada para que cumpla la función debida, y ello se aprende poco a poco, paso a paso.
Quien respete los pasos de aprendizaje puede tener la certeza de que se encuentra en el buen camino hacia un futuro prometedor.

En algunos paises existen escuelas de herradores que incluyen un gran tiempo de práctica. Los herradores regresan con los conocimientos necesarios para comenzar a trabajar y ganar clientes.
Pero, donde los cursos son de corta duración y sólo ofrecen al estudiante los conocimientos básicos del oficio, es necesario realizar la práctica correspondiente, con el objetivo de adquirir experiencia y capacidad necesaria, para salir, luego, a ganarse la vida por cuenta propia, aceptando a su vez, que cada día posterior será un día de prueba y aprendizaje, una invalorable oportunidad de juntar experiencia en la realidad del campo.

Es aquí donde los herradores profesionales y con años de oficio, debemos permitir que esto suceda, con el objetivo final de dar lugar a nuevos y futuros herradores, a nuevas ideologías y a la gran oportunidad que significa el tener a alguien detrás, como motor que impulsará nuestro propio crecimiento profesional.

*Artículo extraído de www.danielanz.com

Daniel Anz

REFLEXIÓN ACERCA DE LA EVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO DEL HERRADOR DE CABALLOS

Puedo decir, luego de haber realizado un auto cuestionamiento sobre mi estado actual de conocimientos, con relación a mi capacidad para dar soluciones a la gran variedad de posibilidades que surgen durante el oficio de herrador, que, actualmente, veo cada vez más lejana la posibilidad de abarcar cada especialidad del herrado, o cada enfermedad o problema que se presenta diariamente durante el trabajo.

Es tan compleja cada situación y el análisis correspondiente en busca de la correcta solución, que las investigaciones tecnológicas sobre el tema nos han motivado a tener que decidirnos en qué rama específica del herrado haremos hincapié, o qué especialidad escogeremos para hacer de ella una verdadera materia investigada a fondo, con pruebas y fundamentos, y abarcar, dentro de lo posible y dentro de una rama de especialización definida, todos los casos presentes durante el trabajo, considerando que cada caballo y cada patología son diferentes a otros.

En lo que a mí respecta, me he inclinado por escoger una especialización. Luego de 9 años de estudio e investigación sobre un tema puntual, arribo cada día a la conclusión, de que recién me encuentro en el punto de inicio de una materia virgen y muy prometedora en cuanto a cantidad de puntos a investigar, con o sin tecnología.

Esto me lleva a deducir que, si se requiere de tanto tiempo para dar inicio a una carrera de investigación, donde el tema escogido es uno entre una gran variedad de patologías o problemas recurrentes, cuánto tiempo requiere un herrador, en realidad, para aprender, con fundamentos probados, la extensa variedad de casos que se presentan a diario.

Claro está, que el actual herrador competente cuenta con gran cantidad de información, experiencia y práctica aplicada.
Pero debido a que la acción es enemiga del pensamiento, se puede decir que aquel herrador que tanto ha trabajado en la práctica, ha dejado de lado gran parte del conocimiento e investigación en espera. Y que aquel que tanto ha investigado, se ha privado de poder llevar a la práctica cada caso en cada caballo.

Los herradores no contamos con tiempo suficiente para obtener, de cada especialidad, los conocimientos necesarios. Debemos optar con el fin de incrementar nuestros conocimientos específicos, de entregar conocimientos en un mercado cada vez más exigente y de formar un equipo de herradores especializados, en beneficio propio, del caballo y de nuestros clientes.

El afán de pretender abarcar lo más posible, de no tener que llegar a aceptar un desconocimiento o de encontrarnos en situaciones y medios donde sólo se debe recurrir al sentido común, salga lo que salga, nos lleva a saber más de lo que, en realidad, sabemos.
Tanto la medicina humana como la veterinaria, por contar con mayores avances en el tiempo, actualmente, cuentan con una gran cantidad de especializaciones, y cada profesional escoge una de ellas, conociéndola y ejerciéndola a fondo hasta un nuevo avance.

El herrado de caballos se torna complejo cuando el nivel de exigencia por parte de los caballos de deporte exige conocimientos, fundamentos y experiencia. Y no me refiero a la experiencia como a trabajo acumulado a lo largo de los años, sino como a una gran cantidad de errores y aciertos que desembocan en resultados positivos.

Considero que el oficio de herrador, en breve tiempo, exigirá ramas de especialización, que permitan a cada herrador que escoge una de ellas, contar con conocimientos reales y concretos, y con la libertad de tiempo para obtenerlos, sin sentir la presión que le exige abarcar lo más posible, con el fin de poder competir en un mercado de herradores que tendemos a saber absolutamente todo, tanto de teoría como de práctica.

Asimismo, creo que los grandes establecimientos productores de caballos de alto nivel deportivo, deben considerar el contar con diferentes herradores, cada uno apto en su especialidad, logrando como objetivo un equipo de soluciones, de forma permanente y con un alto grado de capacitación.
A su vez, serán estos quienes exigirán, en gran parte, la actualización permanente de su equipo de herradores, sólo con el fin de obtener soluciones fundamentadas.

La visión global del caballo no deberá perderse por parte de los herradores, porque debemos contar con la capacidad de interrelacionar y ensamblar cada situación y cada patología, con el medio, genética, condición y estado de cada caballo.

Pero sí, partiendo de esa visión global y necesaria, debemos asumir que contamos con la incapacidad de abarcar, de forma profunda, cada rama posible del oficio.

*Artículo extraído de www.danielanz.com

Daniel Anz

RECUPERACIÓN DE LIDERAZGO

Para poder enseñar a un caballo debemos conservar la posición de líder.
Como dije anteriormente, el caballo intenta, permanentemente, enseñarnos que a él no se lo debe herrar, que no se le deben levantar las patas, las manos, etc. Para que esto no ocurra, y que seamos nosotros los que enseñemos, debemos conservar, a toda costa, el liderazgo, con el objetivo final de enseñarle al caballo a quedarse quieto.

Cuando el caballo no nos conoce lo suficiente, siempre intentará recuperar el liderazgo. Probará de forma permanente cuán fuerte o débiles somos ante esa posición de líder o no líder. Por lo tanto, debemos permanecer alertas para que, durante todos los herrajes, nuestra posición no se pierda. Sólo cuando el caballo acepta nuestro liderazgo es y será un caballo manso de herrar.

Es común estar herrando, con la mano del caballo entre nuestras piernas y sentir, de pronto, que el caballo saca la mano fuertemente. Es en ese momento cuando el caballo insiste en enseñarnos que la mano de él debe estar en el piso y no entre nuestras piernas.
Cuando esto ocurre, debemos pelear por el liderazgo.

Intento recuperar el liderazgo generando presión al caballo, con el objetivo primario de generarle, a su vez, la duda de quién es el líder. Al recibir una presión, el caballo se encontrará en la incertidumbre de si realmente el líder es él o yo. Cuando el caballo se encuentra en dudas, debo aumentar la presión.
Personalmente, lo presiono obligándolo a caminar hacia atrás, porque es un movimiento que no acostumbra a realizar naturalmente, le molesta, no le gusta, se siente presionado.

Lo obligo a caminar hacia atrás hasta que él sienta verdaderos deseos de frenar, de lo contrario, seguirá caminando hacia atrás.
Se lo puede obligar a que camine hacia atrás mediante presión en el cabestro. También es bueno apoyar nuestro hombro en su pecho, con el fin de generar mayor contacto y demostrar que no existe ni existirá daño físico.
Cuando el caballo frenó y quedó quieto, sin más ganas de ir hacia atrás, permanezco parado junto a él, esperando a que él acepte y ceda ante mi presión.

Manifestará la aceptación mediante un movimiento con la boca, semejante al de rumiar.
Ni bien manifestó su aceptación, realizo un giro dándole la espalda, luego camino hacia el lugar donde será herrado. Casi siempre, el caballo me seguirá sin que deba yo tirar del cabestro.
Cuando el caballo se niega a seguirme o al tirar yo del cabestro él retrocede, repetiré el proceso haciéndolo caminar hacia atrás nuevamente. Cumpliré otra vez con todo el ciclo hasta que el caballo comprenda y manifieste su aceptación, mediante la boca y luego siguiéndome por detrás.

Todos los caballos ceden el liderazgo ante la presión. Ocurre que no todos los caballos poseen el mismo carácter, por lo tanto, habrá caballos que demorarán más que otros.
En estos casos, con caballos de carácter fuerte, el herrador debe armarse de paciencia. La prisa será su peor enemigo si pretende enseñar.

*Artículo extraído de www.danielanz.com

Daniel Anz

SECUENCIA DE UNA ESTABILIZACIÓN

Este caballo de carreras presenta una desviación rotacional lateral en la zona del carpo, en ambos miembros delanteros. Posee el defecto de izquierdo.

Debido a que nunca se le ha tratado el defecto correctamente, la desviación se manifiesta muy acentuada. Según el propietario, el caballo posee un bajo rendimiento. Esto se debe a los dolores que la desviación le ocasiona. Sufre dolores en el miembro mismo y en toda la estructura muscular del cuerpo.

Las desviaciones producen desequilibrio corporal que el caballo debe compensar con sus músculos. Debido a la diferencia de fuerzas, estos se contracturan, causando fuertes dolores.

Por otro lado, las articulaciones y ligamentos se ven afectados por el exceso de peso que soporta la zona medial de cada miembro. Esto ocurre cuando el caballo se encuentra en estación.

En ambos miembros, la mayor parte del peso del caballo se encuentra en la zona medial.
Con el fin de compensar el defecto, el caballo tiende a abrir los miembros. De esta forma, el animal minimiza el dolor provocado en cada articulación. En esta posición, las articulaciones se ven presionadas en su lado medial.

Esta desviación le produce, a su vez, una desviación angular lateral, debido al alto grado de la desviación rotacional. Nótese el pronunciado arco que manifiesta el miembro. Foto de abajo.

Al levantarle el miembro opuesto el caballo equilibra su peso corporal, provocando presión en la zona lateral de las articulaciones e hiperextensión de ligamentos en la zona medial de las mismas. Debido a la desviación, la fuerza se descompone hacia la zona medial del caballo, acentuando aun más el problema.

La foto de abajo muestra el resultado del desvasado, debido al alto grado de desviación rotacional lateral.
Se ha desvasado considerando el balance F del pie.
Se nota un gran falseo de flexión en la zona medial del pie, debido a que ese talón ha estado soportando todo el peso del caballo. Nótese el bulbo del talón sobreelevado. Los dos talones poseen el mismo largo, ocurre que el derecho se encuentra en posición normal y el izquierdo sobreelevado.
El falseo de flexión comienza en el punto 0 de la pinza, incrementándose hacia el talón.

Ni bien el caballo pise o se clave la herradura, el falseo de flexión desaparece, debido al alto grado de flexibilidad que posee el casco.

Además de la forma correcta, representada mediante la línea verde, en el casco de la foto de abajo, existen dos posibilidades más de recorte de casco.

La línea amarilla representa a una técnica tradicional de emparejado, donde se buscaría un plano perfecto, considerando el mismo largo de talones. Nótese que mediante esta técnica, se debería de eliminar todo el hombro interno, llegando a la parte sensible del pie. No se respetaría el límite natural de corte. El plano que se obtendría no equilibraría al pie, sólo se obtendrían puntos de sobrecarga y un gran desequilibrio.

La línea roja representa también a una técnica tradicional. En este caso, no se tendría en cuenta el mismo largo de talones, sólo se buscaría un plano perfecto y en posición perpendicular a la línea de aplomo. Mediante esta técnica, se debería de eliminar todo el talón externo, pasándose del límite natural de corte y llegando a las partes sensibles también. El talón interno, izquierdo en la foto, continuaría quedando largo, lo cual permite que el problema permanezca en el pie. La desviación se agravaría.
Ninguna de las dos técnicas tradicionales, líneas amarilla y roja, respetan la anatomía del pie. Tampoco logran un correcto equilibrio.

Abajo se ve el miembro ya herrado. Como resultado se observa la misma desviación pero normalizada, no tan acentuada.

El caballo ya no presenta todo el peso en la zona medial del miembro, se ha distribuido de forma más pareja entre un lado y otro. La distribución de fuerzas nunca será totalmente uniforme porque el defecto de izquierdo ya está establecido en el caballo. Debido a ello, el trabajo ha sido sólo a modo de estabilización.

No se ha pretendido corregir el defecto, sólo se lo ha estabilizado para que el animal lo lleve de una forma más cómoda.

Ambos miembros han sido estabilizados. Nótese que el caballo ya no debe abrir sus miembros para soportar su peso y compensar el desequilibrio.
La posición tiende a ser normal, considerando el defecto de izquierdo.

Este miembro, el más afectado por el defecto de izquierdo, ha mejorado mucho. El caballo podrá soportar su defecto de una forma más cómoda. Sus músculos en la zona superior del cuerpo ya no trabajarán tanto para compensar los desequilibrios. No sufrirá de contracturas musculares. Al día siguiente de haber sido herrado, el caballo se encontrará libre de ellas.

La foto de abajo muestra la mejoría de la dirección del miembro. Es un alivio para el caballo.

Las siguientes fotos muestran un antes y un después. Téngase en cuenta que en la foto de la izquierda el caballo se encuentra soportando su peso en sólo ese miembro. De todos modos, la mejoría es notable.

Este caballo, aunque siempre sufrirá el defecto de izquierdo, podrá contar con un mejor equilibrio corporal. Debido a que su defecto siempre existirá, el herrador deberá considerar la estabilización en cada herraje.

La siguiente secuencia es de otro caballo, también con el defecto de izquierdo. El estuche córneo se encuentra muy deformado debido a que nunca ha sido tratado correctamente. Siempre se lo ha desvasado sin tener en cuenta el balance F.

Nótese lo sobreelevado que se encuentra el talón medial.

La foto de abajo muestra el casco luego de haber sido recortado teniendo en cuenta el balance F del pie. Se ha generado un notable falseo de flexión.

Luego de haber sido herrado, el miembro posee una notable mejoría. A partir de ahora, hasta los días próximos al siguiente herraje, el caballo habrá recuperado gran parte de su equilibrio corporal. Su andar será más aliviado y sus contracturas musculares desaparecerán.

Si bien estos son casos graves y extremos, en menor medida, existe una gran cantidad de caballos que deben ser equilibrados. Esto sólo se logra sólo considerando el balance F del pie al recortar el casco.

*Artículo extraído de www.danielanz.com

Daniel Anz