¿QUÉ ES EL HERRADO CORRECTIVO?

Considerando que en todo tipo de equino que realice alguna actividad, la integridad de sus pies representa el 55% de su rendimiento, y que de su rendimiento depende su vida útil, fácil es comprender la importancia de que los mismos, tengan “salud permanente” de lo que, a su vez, se desprende que cuanto más altas sean las exigencias, mayor significación adquiere el concepto.

Y para que ello sea una realidad, debe darse un aspecto físico básico: las presiones que se ejercen en los miembros, desde arriba hacia abajo y viceversa, deben ser regularmente distribuidas. En la medida que ello no ocurra, habrá “sufrimiento” y daño de huesos, articulaciones y músculos a corto, mediano o largo plazo, que atentarán contra el rendimiento del equino.

Los herrados correctivos, son aquellos que se confeccionan para aplicarlos a cascos malproporcionados o defectuosos.Como su nombre lo indica, tienen por finalidad corregir (o modificar) defectos o marchas alteradas. La posibilidad de utilización de aparatos para revertir algunos defectos, justifica la denominación adicional de ortopédicos.

Defecto, es todo carácter indeseable que se presenta en los miembros, afectando la dirección de los mismos, y en el casco, alterando su volumen, forma, proporciones y calidad del tejido córneo (uña).
Es importante resaltar que una cantidad significativa de defectos, son generados por el hombre, y deben ser tratados o solucionados con herrado correctivo.

                                                     
                                           Miembros anteriores con defecto de izquierdo o chueco para afuera.

Los miembros del potrillo

Válido es señalar la importancia de la correcta conformación de los miembros (aplomos) en el potrillo y en relación directa a su futuro como potencial atleta.

Son muchas las causas o patologías que actúan en el potrillo desde el nacimiento y que incluso pueden comprometer su vida, pudiendo citarse entre ellas: dismadurez, enfermedades autoinmunes, enfermedades infecciosas, neumonías, diarreas, etc. 

                                                      
                                                                         Casco suplementado con suela.

En el caso de los malos aplomos, obviamente ellos no atentarán contra la vida del potrillo, pero la desatención a los miembros en particular, conducirá a la posibilidad cierta de tener que eliminar a corto plazo, a un ejemplar  que se sabe, no estará en condiciones de afrontar las importantes exigencias físicas de un determinado deporte, lo cual implica una pérdida económica (y/o genética), que en cualquier caso será importante, considerando la multiplicidad de factores que contribuyen a obtener un potrillo nacido y un tiempo después, saltando, corriendo, jugando, etc. De lo expuesto se deduce la importancia a asignar a este aspecto en los establecimientos de cría, lo cual incluye selección, nutrición, manejo, detección temprana, tratamientos, etc.

¿Corrección, modificación de la marcha o estabilización?

En el uso diario, los términos corrección o correctivo, son aplicados en forma genérica e indistintamente; no obstante, merece hacerse una distinción entre: corrección y modificación de la marcha.

                                                      
                                                    Miembros anteriores estevados o chuecos para adentro

El término corrección, debiera aplicarse a aquellos casos en que realmente un defecto puede ser revertido hasta el grado de total o casi total desaparición. Ello es practicable en animales que todavía no han completado su osificación en particular en los núcleos de los huesos del dedo, lo cual ocurre a los pocos meses de vida.. Dicho de otra manera, con la corrección, puede imponerse un cambio permanente a la conformación del eje del miembro.

La expresión “modificación de la marcha”, debiera reservarse a aquellos casos en que ya no es posible revertir un defecto sino atenuar sus consecuencias y, en el mejor de los casos lograr una mejoría importante a través precisamente, de modificar la marcha. Esto es lo ocurre en los animales adultos, o jóvenes que ya completaron su osificación en los que, por lo tanto, será imposible imponer modificación alguna al eje desviado.

                                                            
                                                            Asociación de pinzas largas con talones bajos

Una tercer posibilidad de trabajo, asociada o no con la modificación de la marcha, puede ser la estabilización del defecto. Esto significa, que el trabajo sobre el mismo tiene por finalidad, estabilizarlo  evitando que progrese y que así, sus posibles consecuencias indeseables, sean mínimas o nulas.

Repetimos que, una cantidad significativa de alteraciones que se ven a diario, son producto de las malas prácticas de herrado, las que a su vez están basadas en la falta de formación profesional de quien actúa como herrador.

                                                                  
                                                     Topinismo moderado, con ruptura del eje podofalangeano.

¿A partir de qué momento, de la vida del equino pueden y deben intentarse correcciones?

Esto hace referencia a cual es la edad para la primera corrección.

La posibilidad de intervenir con éxito con desvasado y/o herrado, está ligada directamente al tiempo de término de osificación (particularmente en los defectos de dirección del dedo); si tenemos en cuenta que este tiempo,  para el dedo va de los 5-6 meses  a los 12 meses, veremos que es muy corto para actuar, por lo que habría que intervenir sin demoras; esto significa que los trabajos de corrección propiamente dicha deben comenzar en los establecimientos de cría; esto significa: dentro del primer mes en los potrillos normales y a los 15 días en los defectuosos. Con los potrillos que no provienen de haras, sólo queda por desear que los propietarios puedan enterarse o informarse sobre del rol e incidencia de los defectos, para consultar a tiempo con el médico veterinario y/o herrador profesional.

                                                                    
                                                                 Marcada ruptura del eje podofalangeano
 

¿Cómo se procede con los potrillos?

Es justamente en esta edad -potrillos recién nacidos- en la que se debiera prestar mucha atención a fin de detectar alteraciones o mantener bien a los que son normales, para lo cual, una vez más se impone la necesidad de que el herrador conozca estos aspectos; de lo contrario, es muy grande la posibilidad de ocasionar daño; en este caso, ocasionar daño, significa que por tratamiento indebido, o intervención inoportuna o inadecuada, se puede “desviar”, un potrillo que ya era correcto desde el nacimiento.

Al igual que en los animales adultos, la evaluación previa de los potrillos, es una etapa que no debe obviarse antes de tomar cualquier herramienta.

Interesa remarcar la importancia de determinar si realmente el potrillo necesita asistencia, o no, aspecto que debe ser manejado por el médico veterinario especialista, o el herrador profesional, o ambos.

                                                                              
                                                                               Suplemento unilateral

Otro aspecto a considerar es que, en esta edad, la salud del pie, parte de talones con base sólida, lo que implica: ranilla con buen volumen y barras correctas.

Desconocer algunos de estos principios, no sólo lleva a pretender equivocadamente que los potrillos se vean “derechos” o “correctos” desde el primer día, sino a intervenir innecesariamente con desvasados, dando origen a animales defectuosos.

A los dos meses, ya hay buen crecimiento de uña; por lo tanto, pueden hacerse retoques leves (solo milímetros), en los lados. Si es necesario, los talones se bajan, pero sólo hasta el nivel de las barras.

                                                       
                                                                          Herradura de balance natural

La escofina, es la herramienta de elección, con el auxilio de un cepillo suave de acero o bronce para higiene. Se buscará hacer un trabajo suave, dando forma al casco. La cuchilla común de desvasar, no debería ser usada nunca en estos animales con cascos aún frágiles.

En casos severos, en los que este trabajo puede ser insuficiente, puede recurrirse a las herraduras con extensión, que actúan físicamente, redireccionando fuerzas.                              

El examen del caballo a corregir

Sin dudas, es éste uno de los aspectos más importantes, dado que del  correcto examen, surgirá con claridad las correcciones que deben hacerse. Pero ello requiere: por una parte, instalaciones  o lugares adecuados para hacer el examen; esto incluye: pisos nivelados, amplitud, iluminación suficiente, etc. Por otra parte, se necesita hacer un examen minucioso de los miembros, con el caballo correctamente parado.

                                                           
                                                                     Extensiones mediales para potrillos

Ello permitirá detectar toda anormalidad de ejes, alturas, inclinaciones, asimetrías, ángulos, paralelismos, etc, etc. Se impone luego un examen similar, del miembro levantado.

¿Qué rol cumple el herrador?

Es por supuesto la pieza clave o el aspecto más importante a considerar, dado que es una exigencia sin alternativas, que el mismo sea un profesional idóneo. El propietario debe comprender que no debe depositar un valioso capital en manos de alguien que ejerce su profesión de manera empírica. De igual manera, en los establecimientos de cría, debe dársele importancia a este tema. Es muy fácil, por desconocimiento, malograr un potencial atleta.

Asimismo es necesario que el herrador y el médico veterinario, puedan trabajar en estrecho contacto. Muchos problemas importantes, se solucionan entre ambos.

                                                                 
                                                                               Casco topino – Grado 3

¿Intervenir o no intervenir?

Puede decirse que este interrogante encierra una importancia superlativa ya que debe evaluarse si realmente el defecto o anormalidad presente, reviste connotación suficiente como para justificar nuestra intervención; esto es: mal rendimiento del caballo, roces, alcances, forjado, movimientos de remado excesivos, tropiezos con o sin estabilidad comprometida, pinzas largas, con o sin talones bajos, desbalance del pie, etc, o si se trata de conformaciones aptitudinarias o de compensación, que no están afectando la actividad que desarrolla el equino, ni ocasionando alteraciones biomecánicas, o si las alteraciones tendrán repercusión a distancia en el corto plazo. 

Muchas veces, no sólo es conveniente sino necesario no intervenir.

Ocurre con mucha frecuencia, que por desconocimiento, se aplican “a ciegas”, métodos o recursos que en la mayoría de los casos, terminan empeorando la situación original con adición de otros trastornos como tendinitis, contracturas musculares severas, etc, etc.

                                                      
                                                                        Herraduras de ramas truncadas

Evaluación de cada caso en particular

Esto es sinónimo de prudencia al actuar.

Si bien existen lineamientos generales para  tratar  los distintos defectos o alteraciones, es sumamente importante tener presente que “cada caso merece ser evaluado en forma particular”, o sea: es necesario determinar la gravedad del defecto y en que medida el mismo está siendo causa de disfunciones secundarias. Siempre habrá cosas que pueden y deben hacerse frente a un defecto por leve que sea.

                                                        
                                                      Miembros anteriores estevados o chuecos para adentro.

¿Cuál es el objeto del desvasado correctivo?

El objeto del desvasado correctivo es recortar el casco o uña en busca de la normalización de proporciones, niveles, ángulos, inclinaciones y diámetros.

Todo esto, significa: Balancear el pie, sobre la idea general y básica de: “lograr que el efecto de la concusión se distribuya uniformemente, lo que se evidenciará por el desgaste parejo del casco o la herradura y sin repercusiones perjudiciales a distancia”(lejos de los pies en musculaturas, articulaciones, ligamentos, etc).

Principios generales del desvasado correctivo

                                                                
                                                                                        Casco largo.

teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, los principios de preparación del casco a corregir, deben tender a lograr una forma de casco lo más cerca de lo natural, extrayendo uña de los lugares donde sobra y respetando los lugares donde falta. En todo caso se busca una “simetría funcional” (concepto del autor) y no la meramente estética que sólo puede llegar a engañar al ojo de quien no conoce. Cuando con el desvasado no se logra lo necesario, habrá que recurrir al auxilio de la herradura correctiva, con determinados detalles de confección, o el uso de suplementos, etc. Es importante asimismo, saber que en los adultos, no deben intentarse correcciones con herrado para revertir defectos que estén por arriba del nudo (articulación metacarpo falangeana).

                                                     
                                                                              Herida de nudo por roce

En todos los casos, el correcto desvasado dependerá entre otras cosas, de la correcta evaluación inicial de los defectos o alteraciones presentes.


La herradura correctiva

El objeto de la misma, es corregir algunos defectos de aplomo y las alteraciones de la marcha, que pudieran ser consecuencia de aquellos. La herradura correctiva puede usarse sola o combinada con el desvasado correctivo o con suplementos o con ambos. Siendo muchos los efectos a lograr por las herraduras correctivas, su elección estará regida por el efecto que en cada caso, deseamos obtener. A tal fin existe una variedad importante de diseños y materiales. Existen herraduras altas de talones, bajas de talones; con biseles concéntricos o excéntricos; con extensiones adelante o atrás; cerradas o abiertas; con formas de bastón; con espesores  y anchos de rama distintos en una misma herradura, con clavos y sin clavos; con cuadratura en pinzas; con falseos de apoyo; etc.

De esta forma, se puede actuar sobre la marcha del caballo: modificando las trayectorias (horizontal o vertical)  de sus pies al actuar sobre el punto de ruptura de marcha; la flexión o extensión del miembro; la convexidad hacia medial o lateral; aliviando la tensión de los tendones flexores, etc.

En todos los casos, el objetivo a lograr también con las herraduras, es que las presiones se distribuyan de modo uniforme sobre el pie o el miembro en conjunto, en resguardo de la integridad de tendones, ligamentos, articulaciones, músculos, etc.

CONCLUSIONES

El herrado correctivo resulta una temática de mucha importancia para aplicar al equino en pos de su mejor función y en resguardo de estructuras anatómicas (del propio pie, o de otras cercanas o alejadas del mismo). Son muchas las posibilidades de recuperar la correcta acción de los miembros mediante las correcciones. Siendo el desvasado “normal”, causa de importantes anormalidades cuando se lo practica indebidamente, esas anormalidades deben solucionarse con herrado correctivo. A tal fin, debe considerarse que puede pasar algún tiempo hasta que aparezcan alteraciones de la función por ello; cuando ello ocurre, el panorama es distinto por cuanto ya estarán presentes aspectos clínicos que sacarán al caballo de su actividad, lo que significa: mayores gastos, actividad deportiva o utilitaria ausente y otros contratiempos. De ahí la importancia de contar siempre con un herrador profesional, quien a su vez interactúe con el médico veterinario.

Asimismo es sumamente importante que, quienes no saben de herrado en general y de correcciones en particular, se abstengan de hacer modificaciones en el casco por los efectos contraproducente que seguro, aparecerán.

Finalmente y para quienes recién se inician, queremos alentarlos a introducirse en esta temática tan interesante, que sólo aparecerá como difícil o compleja, cuando no tiene como base, el conocimiento de pie normal.

Autor: Hugo A. Funtanillas – Teniente Coronel Veterinario
Santa Fe – Argentina

Hugo A. Funtanillas